El dólar pierde terreno a nivel internacional. Múltiples razones explican su caída y es, precisamente, esa diversidad la que impide elaborar un pronóstico contundente. Una cosa es clara: la moneda estadounidense sufre con los avatares de la globalización.

  • 19 octubre, 2007

 

El dólar pierde terreno a nivel internacional. Múltiples razones explican su caída y es, precisamente, esa diversidad la que impide elaborar un pronóstico contundente. Una cosa es clara: la moneda estadounidense sufre con los avatares de la globalización.

 

Los exportadores chilenos no están solos en sus reclamos por la caída del dólar. En Europa, empresas y autoridades han manifestado su preocupación por el fortalecimiento del euro. Canadá vio cómo después de 30 años su moneda se ponía a la par con la estadounidense y es probable que el dólar australiano, en máximos de 23 años, siga el mismo camino.

 

Los factores detrás del debilitamiento del dólar son muchos. Algunos de ellos han estado ahí por años, pero solo se hicieron visibles con el estallido de la burbuja inmobiliaria y la crisis en el mercado hipotecario subprime de Estados Unidos. Otros son más recientes.

 

Hace tiempo que se habla de los desequilibrios económicos globales, en particular de los enormes déficit gemelos de Estados Unidos y de los excedentes crecientes en China y otros países de Asia.

 

En otras palabras, de un lado están los ahorrantes del mundo, con grandes reservas y superávit comerciales, y del otro están los consumidores con sus déficit en alza. El déficit de cuenta corriente de Estados Unidos se estima en casi 6,5% del PIB, lo que significa que debe atraer diariamente unos US$ 3.000 millones para su financiamiento. Como los consumidores estadounidenses gastan más de lo que ahorran, ese dinero debe proceder del extranjero, tanto de inversionistas privados como de bancos centrales y fondos soberanos que buscan colocar sus reservas.

 

 

 

 

 

En contraste, el Banco Mundial estima que el superávit de cuenta corriente de China llegará a US$ 380.000 millones este año, muy superior a los US$ 250.000 millones de 2006 y equivalente a un asombroso 12% del PIB. Las reservas de su banco central son ahora las mayores del mundo. Y los países asiáticos, magullados tras la crisis de 1997, también acumulan reservas importantes. El boom de los commodities ha brindado ingresos extraordinarios a los países petroleros, que junto a los asiáticos son los mayores poseedores de deuda del Tesoro estadounidense. Si hasta América latina es hoy un acreedor neto.

 

En su búsqueda de rendimiento, los mercados desestimaron la existencia de estos desequilibrios. Pero el repentino estallido de la crisis subprime, que trajo consigo el temor a una recesión y el regreso de la incertidumbre, los devolvieron a la agenda. El crecimiento fuera de Estados Unidos sigue fuerte, pero los inversionistas extranjeros comenzaron a dudar de los fundamentos económicos de la economía norteamericana y de su propia capacidad de tasar y comerciar ciertos tipos de activos denominados en dólares.

 

A esto se suman las tensiones crecientes en países cuyas monedas están atadas al dólar, en especial en Asia y en los exportadores petroleros del Golfo, que enfrentan presiones inflacionarias y deben endurecer sus políticas en momentos en que la Reserva Federal de Estados Unidos debe relajarlas para repeler el riesgo de la recesión. Si estos países decidieran abandonar el vínculo de sus monedas con la estadounidense o permitieran una revaluación importante, habría una caída en la demanda por activos estadounidenses.

 

Es cierto que ni los países asiáticos ni los petroleros están interesados en una caída del dólar, ya que eso implicaría fuertes pérdidas de valor en sus reservas, pero la debilidad existe.

 

 

 

¿Y en el resto del mundo?

Si bien es el retroceso del dólar contra las monedas fuertes y las variaciones de nuestro propio peso lo que acapara titulares, la caída es mucho más amplia. Estas son algunas de las divisas de mejor desempeño y las razones de su fortaleza.

 

 

Carry trade

 

Aunque el agresivo recorte de tasas de la Fed en septiembre devolvió la confianza a los mercados en cuanto a que el banco central actuaría para defender el crecimiento, los inversionistas comenzaron a anticipar nuevos recortes y a abandonar activos en dólares a favor del euro y otras divisas de mayor rendimiento.

La confianza renovada (aunque todavía frágil) revivió el apetito por riesgo y trajo de regreso los carry trade, en que los inversionistas se endeudan en monedas cuyos intereses son bajos para invertir en divisas con rendimientos más elevados. El hecho de que las presiones inflacionarias apunten a que las tasas de instancia en el resto del mundo en general se mantengan o incluso suban, amplía las oportunidades para aprovechar los diferenciales de tasas y debilita al dólar.

 

Las recientes revisiones a la baja de las expectativas de crecimiento para Estados Unidos este año y el próximo tampoco ayudan a sostener la moneda. El Fondo Monetario Internacional rebajó su estimación para 2007 de 2,8% a 1,9%, lo que se enmarca en el rango de “aterrizaje suave”.

 

La encuesta de Blue Chip Economic Indicators, realizada entre 52 economistas, apunta a una expansión de 2% este año y de 2,4% en 2008.

 

Revisando todas estas presiones existentes sobre el dólar, la pregunta es evidente: ¿Qué se puede esperar para los próximos meses? Los analistas dicen que los gráficos técnicos muestran una condición de sobreventa y permiten anticipar un rebote correctivo temporal frente al euro, probablemente durante el cuarto trimestre. Pero las expectativas de tasas más bajas y la incertidumbre respecto del impacto de la caída inmobiliaria en la economía en general podrían ser un obstáculo para ese repunte. Asimismo, la turbulencia que sacudió a los mercados en septiembre dejó a muchos operadores con un ánimo muy pesimista respecto del dólar.

 

Si los ministros de finanzas del G7, que se reúnen al cierre de esta edición, endurecen de modo sustancial su lenguaje contra los desequilibrios y la volatilidad cambiaria, podrían dar algún apoyo al dólar. Pero no está claro que eso suceda. Hasta ahora, y pese a todos estos factores, la caída del dólar ha sido ordenada.

 

De hecho, un punto que rescataron los economistas en las últimas semanas es que Estados Unidos se ve favorecido por la depreciación de su moneda, ya que mejora la competitividad de sus exportaciones y le da una vía para sobrellevar la caída de la vivienda sin terminar en una recesión.