La nueva primera ministra británica, Theresa May, asume la tarea de negociar la salida de Reino Unido de la UE, minimizando su impacto económico pero sin traicionar un claro mandato que ha prometido cumplir. Tendrá que redefinir el lugar del país en el mundo, sus alianzas comerciales y estratégicas, política migratoria, su propia realidad territorial. […]

  • 14 julio, 2016

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La nueva primera ministra británica, Theresa May, asume la tarea de negociar la salida de Reino Unido de la UE, minimizando su impacto económico pero sin traicionar un claro mandato que ha prometido cumplir.

Tendrá que redefinir el lugar del país en el mundo, sus alianzas comerciales y estratégicas, política migratoria, su propia realidad territorial.

Cuando asumió el mando, May afirmó que su misión será “hacer que Reino Unido funcione para todos”, y se dirigió a las familias trabajadoras diciéndoles “Sé que trabajan el día entero, sé que hacen lo que pueden y que la vida a veces puede ser una dura lucha. El Gobierno que yo dirija no estará guiado por los intereses de unos pocos privilegiados sino por los de usteded. Haremos todo lo que podamos para darles más control sobre sus vidas”.

Theresa May abordó el gran reto que tiene ante sí Reino Unido. “Vivimos en momento importante en la historia del país y sé que estaremos a la altura del reto”, dijo. “Mientras abandonamos la Unión Europea, forjaremos nuestro nuevo, audaz y positivo, lugar en el mundo”, aseguró.

A pesar de que defendió la permanencia en la UE, la primera ministra ya ha dejado claro que no hay marcha atrás, que “Brexit significa Brexit”. Pero cualquier cesión, especialmente en el terreno del control de las fronteras, reavivará las tensiones en un partido cuyas heridas siguen abiertas, aunque quiera exhibir una imagen de unidad en estos tiempos de emergencia.

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