“Es imposible salir de una crisis de confianza sin pagar costos. Y el precio de la traición nunca es bajo. A veces da la impresión de que políticos y empresarios esperan recuperar la confianza sólo con palabras, y es evidente que así las cosas no funcionan. Peor todavía cuando nos damos cuenta de que la […]

  • 12 noviembre, 2015

teresa-marinovic

“Es imposible salir de una crisis de confianza sin pagar costos. Y el precio de la traición nunca es bajo. A veces da la impresión de que políticos y empresarios esperan recuperar la confianza sólo con palabras, y es evidente que así las cosas no funcionan.

Peor todavía cuando nos damos cuenta de que la mayoría de los chilenos vive sujetos a normas mucho más estrictas que las que rigen para los “poderosos”. Eso da mucha rabia y es natural que así sea.

Hay acá un sacrificio ineludible que pasa por estar dispuesto a perder poder. Sólo así será posible creer que el motor de la política no es la mezquindad.

¿Una nueva Constitución? Difícil saber si produciría un cambio, si quienes lo piden no dicen nada acerca de los aspectos que desean modificar.

Es absurdo sostener un debate sobre la Constitución si esa discusión no aborda temas específicos. En lo personal, creo que el chileno debe recordar que el poder más peligroso es el del Estado. Y que la Constitución debe, por sobre todo, ofrecer garantías para que ese poder no sea totalitario y despótico.

La gente ha tendido a idealizar el Estado, una especie de hombre sin rostro con una capacidad infinita, cuya imagen hoy se está cayendo.

El germen del populismo ya se incubó en Chile. La mejor demostración es que la nueva Constitución se propone como la solución a todos los problemas, con un pensamiento mágico que no se sabe es ingenuo o abiertamente malintencionado”. •••