Por: Lourdes Gómez Gonzalo García quería ejercer como abogado. Tras su paso por el gobierno militar, donde fue subsecretario del Interior luego del plebiscito de 1988 en reemplazo de Alberto Cardemil, estaba decidido a volver a su profesión. Lo había conversado con su mujer, Josefina Mekis, y su plan era seguir los pasos de su […]

  • 1 octubre, 2015

Por: Lourdes Gómez

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Gonzalo García quería ejercer como abogado. Tras su paso por el gobierno militar, donde fue subsecretario del Interior luego del plebiscito de 1988 en reemplazo de Alberto Cardemil, estaba decidido a volver a su profesión. Lo había conversado con su mujer, Josefina Mekis, y su plan era seguir los pasos de su padre, Víctor García Garcena, fundador del Partido Nacional y senador por la VI Región en los 70. Pero un llamado de Eliodoro Matte cambió sus planes. El controlador de la papelera le propuso personalmente formar parte de las filas de CMPC. La oferta era tan tentadora, que García no la pudo rechazar.

Desde ese entonces, se transformó en una pieza clave en el desarrollo de la empresa forestal y en una de las caras visibles de la compañía que, tradicionalmente, ha cultivado el bajo perfil.

Hoy, pronto a cumplir los 65 años (está de cumpleaños el 27 de diciembre), la rutina del que fuera por 25 años el secretario general de CMPC está a punto de cambiar. El abogado se acogerá a la política de retiro de sus ejecutivos y dejará el día a día de la compañía en diciembre próximo.

Pero aunque sólo faltan tres meses para que Gonzalo García cierre por última vez la puerta de su oficina en CMPC, ubicada en Agustinas, sus cercanos comentan que aún no ha pensado en ese momento. “Está full concentrado en lo que queda a fin de año”, aseguran.

Viajes a Brasil, visitas a distintas plantas productivas y reuniones con diversas personalidades, ocupan su agenda día a día, la que combina con el golf, deporte que realiza todos los fines de semana, y sus diarias caminatas de 45 minutos a lo largo de ocho hoyos, que realiza al alba, en las canchas de golf del Club Lomas La Dehesa.

 

Calle

Eliodoro Matte y Gonzalo García no eran precisamente cercanos. Se conocían, estudiaron en la misma época en el Saint George’s de Santiago, pero no formaba parte de su círculo cercano. Sin embargo, fue el alto nivel de conexión y manejo en crisis de García, lo que atrajo la atención de Matte. La llegada de la democracia y una mayor apertura económica, le exigían contar con un ejecutivo que se encargara de manejar las relaciones con los distintos stakeholders de la compañía.

“CMPC era una empresa muy cerrada, tildada de monopólica, y la mayor competencia era algo que había que enfrentar, y en esto Gonzalo García fue clave para cambiar ese paradigma”, comenta un conocedor de su trayectoria.

La ascendencia política de García, su paso por la gerencia de desarrollo de la Sociedad nacional de Agricultura (SNA) y luego por el Gobierno, donde fue el encargado junto a Carlos Cáceres de organizar las elecciones y luego entregar el poder a Patricio Aylwin, convertían al abogado en el candidato ideal para la secretaría general, una especie de puente entre el directorio y la gerencia general, cargo que hasta ese momento ocupaba Carlos Bombal, quien planeaba entrar a la política.

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Una de las primeras labores de García al asumir en CMPC fue implementar una serie de planes, que permitieran tender los puentes necesarios con los agentes externos. Comunidades, accionistas, medios de comunicación y autoridades fueron algunos de los focos de la labor del ejecutivo. “Una de las ventajas que tiene Gonzalo García es que es un hombre muy contactado, con muchas redes”, aseguran.

Y el desafío no fue menor. Durante las últimas dos décadas, las ventas de la compañía no sólo se incrementaron desde los 500 millones de dólares a más de 6.000 millones, sino que además la empresa concretó su internacionalización, transformándose en uno de los principales players de la industria a nivel internacional, con presencia en más de ocho países.

“Junto a otros ejecutivos que llevan 25 o 30 años en la empresa y a otros que ya no están, fueron una generación que apostó en grande, que soñó esta compañía como una empresa regional, que traspasara las fronteras de Chile. Eso no se hace de un minuto para otro, es un proceso que requiere convicción y hacer las cosas bien”, comentan al interior de CMPC.

Uno de los grandes desafíos de García fue instaurar ciertos temas que, a medida que pasaba el tiempo, se iban tomando la agenda. Las agendas medioambientales, laborales, de seguridad laboral, y el trabajo con las comunidades se tornaron cada vez más importantes a la hora de evaluar un nuevo proyecto. Y ahí, explican cercanos al abogado, la visión de García fue clave. “Convencer a un equipo de ingenieros de hacer las cosas de determinada manera no fue tarea fácil, sin embargo, el respaldo de los controladores con que contaba García, fue clave a la hora de instaurar estas nuevas temáticas”, dicen en su entorno.

 

Franco y conservador

Lo que más destacan de García al interior de la empresa es la perspectiva global que tiene de los distintos proyectos. “Me ha tocado trabajar en estos años en importantes proyectos junto a Gonzalo. Lo que siempre me ha llamado la atención es su visión global a la hora de definir una iniciativa. Mientras otros se preocupaban razonablemente de temas financieros, presupuestos y proyecciones de determinado negocio, Gonzalo siempre ponía sobre la mesa implicancias sobre las comunidades, medioambiente, los trabajadores, el desarrollo local que una determinada iniciativa podría desencadenar. Esta visión daba un panorama global de lo que había o no había que hacer”, explica un alto ejecutivo de CMPC.

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La franqueza es otro de sus valores. Si bien por su manera de decir las cosas, a veces es percibido como un duro, reconocen que sus opiniones han sido determinantes a la hora de enfrentar problemas y anticipar crisis. “Hay que anteponerse a los problemas”, suele comentar.

Por su manera de prever los conflictos, en muchas ocasiones su actuar ha sido tildado de conservador. Incluso, hay quienes dicen que si fuera por García, la empresa nunca habría dado pasos hacia la internacionalización como los de la planta de Guaíba en Brasil. “Es demasiado precavido y muy conservador a la hora de hacer negocios”, comenta un ejecutivo de CMPC.

En su relación con las autoridades, García ha sido un permanente puente entre la compañía y las personalidades políticas que están insertas en el radio de operación de la compañía. Por eso no fue extraño que, a comienzos de julio pasado, acudiera junto al gerente general de CMPC Forestal, Francisco Ruiz-Tagle, a La Moneda para tratar el “conflicto mapuche” con el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy. En otras ocasiones también lo había hecho con el ministro del Interior, Jorge Burgos, y el ex jefe de la cartera, Rodrigo Peñailillo. “Tiene una agenda de trabajo permanente”, explican conocedores, quienes aseguran que este conflicto ha sido una de las principales problemáticas que la empresa ha tenido que enfrentar durante los últimos años.

Al interior de CMPC están convencidos de que es la autoridad quien debe tomar cartas en el asunto y dar una salida a este conflicto.

 

Platas políticas

Uno de los grandes legados que deja García en su paso por la CMPC fue la creación de su fundación a principios del 2000. El desafío que se le encomendó fue formar una institución que canalizara la ayuda, que hasta ese momento entregaba la compañía a distintas instituciones, pero de forma más esporádica. “La idea era institucionalizar la ayuda de la familia Matte hacia la comunidad, y la Fundación CMPC es el sello de Gonzalo”, comenta un cercano a la familia.

Uno de los primeros pasos fue focalizar la ayuda en temas de educación. Junto a Patricia Matte y los gerentes de cada una de las filiales de la compañía, esta fundación presidida por él, partió apoyando a 60 profesores de seis escuelas públicas, entregándoles estrategias de aprendizaje y herramientas para mejorar su labor. Hoy la fundación CMPC cuenta con otros tres programas, entre ellos la promoción del desarrollo cognitivo en menores de seis años, un programa cultural y la creación del parque educativo Jorge Alessandri en Coronel, de 11 hectáreas y con más de 150 mil visitas al año.

La fundación compromete el 48% de las donaciones que realiza la empresa, el 52% restante se canaliza a través de la misma compañía para apoyar comunidades donde la firma tiene plantas u oficinas, o para financiar campañas políticas. Durante 2013, la compañía donó 1,3 millones de dólares para este fin, a través del Servicio Electoral, según consta en el Reporte de Desarrollo Sostenible de la empresa.
Según explican al interior de la empresa las donaciones se evalúan según su solicitud y se analizan sin mayores inconvenientes, sólo con el requisito que la institución o persona por financiar esté circunscrita a la zona donde CMPC está presente.

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Otro de los roles de Gonzalo García como el puente externo de la papelera hacia afuera es el gremial. Como consejero permanente de la Sofofa, forma parte del círculo de hierro de Hermann von Mühlenbrock, quien destaca su aporte a la sociedad. “Gonzalo es un gran dirigente gremial, entregado a trabajar por la Sofofa, es criterioso y leal, nunca lleva una agenda propia y además es un gran amigo”, comenta el presidente de la entidad gremial. También desde este rol, el secretario general de CMPC es presidente de Inacap y miembro del directorio de la Asociación Chilena de Seguridad.

Las redes políticas

Gonzalo García se ha movido en las esferas políticas desde pequeño. Primero por su padre, y luego por su mujer. La “Chepi”, como muchos la conocen, es la hija mayor de Patricio Mekis, quien fue diputado y posteriormente alcalde de Santiago.

Fue este ambiente lo que despertó en Gonzalo García el apetito político. Por eso, no dudó cuando Andrés Allamand lo llamó para formar un nuevo referente junto a Sergio Onofre Jarpa y Jaime Guzmán. Así, en compañía de Ricardo Rivadeneira, dieron vida a Renovación Nacional, partido en el cual ocupó el cargo de secretario general.

Sin embargo, las rencillas que finalmente separaron las aguas entre la UDI y RN, le revelaron a García que el área chica de la política no era lo suyo. De convicciones claras, García ha seguido ligado a los grupos políticos de derecha, pero desde la concepción ideológica y las estrategias.

De hecho, de ser fundador de RN, hoy no milita en ningún partido. Aunque en su ámbito privado es un referente a todas las generaciones de la oposición. Cercanos comentan que muchos acuden a su consejo cuando de lineamientos o estrategias generales se trata. “Él no está en el área chica, pero sus opiniones son muy respetadas al interior del partido”, comentan.

Entre sus cercanos están Andrés Allamand, Sergio Romero, Iván Moreira y Nicolás Monckeberg, con quien comparte su afición al golf y juegan en las épocas estivales en las Rocas de Santo Domingo.

Aunque el área de influencia de García en lo político no se extiende de la misma manera en la Concertación, miembros de la Nueva Mayoría sí reconocen que en su rol empresarial ha estado ligado a diversas autoridades, con las cuales tiene sólo relación en instancias formales. Ministros, alcaldes, intendentes han pasado por sus oficinas y, aunque aseguran que en su calidad de secretario general de la CMPC García no busca influir en los políticos, también afirman quienes lo conocen, que sus puertas no están cerradas para quien golpee y quiera conversar. “Gonzalo es una persona que tiene una mayor relación con todos los sectores políticos. Es una persona que a lo largo de su trayectoria política y empresarial ha generado redes de confianza con todos los sectores”, declara Andrés Allamand.

Hoy, sus cercanos aseguran que no está pensando en sus próximos pasos. Y aunque ha dicho entre bromas que su mujer está preocupada de qué va a hacer con él todo el día en la casa, sus amigos aseguran que por sus contactos, no le faltarán nuevos desafíos. •••