Por herencia, remate o permuta con Bienes Nacionales, son varios los nacionales y extranjeros que se han hecho de estos preciados terruños, ideales para el descanso familiar o el desarrollo de proyectos de gran cuantía, como marinas, cotos de caza y lodges. Y usted, ¿aún no tiene una? Por María Eugenia González, desde Puerto Montt.

  • 28 mayo, 2008

 

Por herencia, remate o permuta con Bienes Nacionales, son varios los nacionales y extranjeros que se han hecho de estos preciados terruños, ideales para el descanso familiar o el desarrollo de proyectos de gran cuantía, como marinas, cotos de caza y lodges. Y usted, ¿aún no tiene una? Por María Eugenia González, desde Puerto Montt.

 

Dueño de una isla? Suena exótico, como salido de cuento. Pero no se pierda, en Chile son varias las islas que tienen propietario con nombres y apellidos, quienes se han hecho de una ya sea por herencia, remate o compra a Bienes Nacionales. La lista es larga y variado es el destino que se les da a estos cotizados retazos de tierra: desde el puro placer y descanso, hasta el desarrollo de sofisticados complejos turísticos e inmobiliarios. Por geografía, estos reductos de paz se concentran, principalmente, en la zona sur del país.

La tendencia no es nueva en el mundo. De hecho, es sabido que desde hace décadas muchos millonarios y celebrities que valoran alto la soledad y la exclusividad buscan islas para descansar. Pero hay también quienes las quieren para hacer negocios relacionados, principalmente, con el turismo. Sí, porque son lugares ideales para los yatistas que necesitan recalar en sus largas travesías, o para los más osados que buscan recorrer paisajes casi vírgenes.

Y a la hora de mapear el archipiélago nacional, no podemos ignorar que una de las que han alcanzado mayor notoriedad en estas latitudes es la isla Nalcayec, junto al estero Elefantes, principal vía de acceso al parque nacional Laguna San Rafael, en la región de Aysén. La isla es propiedad del animador de televisión Mario Kreutzberger (en la sociedad MPA Group) y fue comprada a Bienes Nacionales. Se dice que los planes de Kreutzberger van más allá, no descartándose que adquiera, de acuerdo a las ideas anunciadas, las islas Simpson y Huemules, mutuamente colindantes.

 

 

 
Isla Cui Cui

Isla Chaullin

Isla Fresia

 

El proyecto contempla una inversión de 6 millones de dólares para la construcción de un hotel de 50 habitaciones, muelles, marinas, ecolodges, aeródromos y senderos interpretativos. Eso, junto a un centro recreativo con catamarán, transbordador y lanchas rápidas para ofrecer paquetes turísticos de elite, con recorridos por la Laguna San Rafael, Termas de Quitralco, Camino Exploradores y Lago General Carrera.

Otro caso digno de ser mencionado está en el archipiélago de Las Guaitecas, en la región de Aysén. Allí emerge de las aguas la isla Jéchica, que tiene por dueño a Luis Chadwick Vergara, quien la compró en 2000 y en ella desarrolla un proyecto de marina y refugio. “Lo que nos interesa es preservar la isla y poder compartir su naturaleza virgen con la gente que nos visita. Al ser un lugar tan apartado, posee un encanto verdaderamente único”, señala su administrador, Daniel Casado Bissone.

La oferta de esta isla de 7.200 hectáreas considera cabañas, hostería-restaurante y servicios como Internet, sala de cartas náuticas y tina caliente, entre otras exclusividades. La visitan, principalmente, “yatistas, empresarios que navegan por los canales patagónico y navegantes extranjeros que realizan largas travesías alrededor del mundo. Trabajamos también con grupos extranjeros, principalmente estadounidenses, quienes poseen una cultura outdoor muy sólida, y que nos visitan para aprovechar las variadas ofertas que tiene la isla, en cuanto a trekking y kayak en lugares vírgenes y en la más absoluta soledad”.

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En menor escala, pero también relacionado con el turismo, destaca Víctor Herrero, propietario desde 1989 de las ocho hectáreas de la isla Huapi en la desembocadura del río Tornagaleones, en la bahía de Corral: allí tiene un parque natural, un centro de eventos con dos salones para 100 personas cada uno y una motonave para 108 pasajeros.

Los cotos de caza son otra de las actividades que se desarrollan en algunas islas privadas. Es el caso de Fresia, en medio del lago Puyehue, cuyos dueños son los descendientes de las familias Hauser y Wrbka, que llegaron como inmigrantes a Chile en 1938. Tiene una superficie de 400 hectáreas y se sitúa a 62 kilómetros en línea recta al este de Osorno. Martin Hauser dice que al principio se desarrollaban en ella actividades agrícolas –como siembra de cereales y papas y ganaderas, “combinadas con una hostería que funcionaba en el verano. Actualmente, y desde hace unos 12 años, es un coto de caza mayor, con ciervos y muflones”. Detalla que la visitan familias, cazadores extranjeros, principalmente provenientes de Estados Unidos, Brasil y Argentina, y cazadores chilenos de fin de semana.

La familia Grob, oriundas de La Unión, también cuenta con un exclusivo y antiguo coto de caza en las islas Colcuma del lago Ranco, adquiridas en 1926. Son 200 hectáreas de bosque, con luz eléctrica activada por generador y sin vehículos motorizados. Se dice que por allí han pasado desde altos ejecutivos hasta miembros de la realeza española.

 

 

Magnetismo insular

 

 

Así como muchos chilenos han atinado a tomar posiciones en el Chile insular, también hay muchos extranjeros que han sido atrapados por este polo de atracción. En la Región de Los Lagos, por ejemplo, destaca la francesa Françoise Dutheil; dueña de las cuatro hectáreas de la isla Las Bandurrias del lago Las Rocas (Río Puelo), con pequeñas playas de arena y dos cabañas rústicas. Su connacional Alain Battalier también forma parte del club, con un complejo turístico de cuatro cabañas en la isla Manzano, en la comuna de Hualaihué.

Algo parecido ocurre con la isla San Pedro, frente a Quellón, propiedad del norteamericano Jeremías Henderson, quien adquirió las 6.400 hectáreas al conde francés Timoleon de la Taille e intentó rematarla en 6 millones de dólares.


Isla Helvecia
 
Isla Monita

Isla Jechica

En tanto, el británico Christopher Brown, gerente de la administradora de fondos de inversión Intergenesis, junto a un grupo de amigos tiene la isla Monita. Se trata de un lodge que adquirieron en 1990 y que está emplazado en 100 hectáreas en el lago Yelcho. El lugar es visitado principalmente por extranjeros amantes de la pesca con mosca.

Por último, imposible no nombrar al norteamericano Douglas Tompkins, dueño de siete islas en Las Leonas que suman 148 hectáreas, además de dos lotes en la isla Los Canales, de 3.200 hectáreas; ambas, en la Undécima Región, parte del acuerdo de julio de 1997, entre el gobierno de Chile y Bosque Pumalin Foundation, a través del cual estos últimos transfieren gratuitamente 289 mil hectáreas al futuro Parque Pumalín para crear allí un santuario de la Naturaleza.

 

 

 

Reductos familiares

 

Pero también las hay más pequeñas, verdaderos refugios familiares que fueron encontrados entre fi ordos y canales sureños, o bien en el centro de tranquilos lagos. Es el caso de la isla Cui-Cui 2 o Los Cuervos, en el lago Puyehue, propiedad de Gerardo Mujica, quien la compró en 1991 a Inés Bolten, famosa chocolatera de Osorno.

“Son 12,5 hectáreas, con bosque nativo, donde he logrado identificar 26 especies”, señala su dueño. “Forma parte del archipiélago de Cui Cui, que en total son tres islas. La mía es la única habitada, porque tengo permanentemente un cuidador, además de dos cabañas para once personas en total”. Gerardo Mujica la acaba de poner a la venta. ¿El precio base? 1.050.000 dólares. Las otras Cui Cui son propiedad de la familia Schiess, dueña de las Termas de Puyehue y de Aguas Calientes, y en ellas no existen construcciones.

La lista de familias no es corta, y sólo para dar una idea mencionemos a los Roth, controladores de Andina del Sud, que son dueños de Isla Margarita, en el lago Todos Los Santos, y a Agustín Edwards Eastman, que tiene otra en el lago Ranco. El fotógrafo Oscar Navarro, en tanto, es propietario junto a su familia de la isla Helvecia, frente a Calbuco; el santiaguino Alberto Fabres, de un pequeño islote frente a Chonchi, en Chiloé, y muy próximo de allí está también el abogado Enrique Barros.

Los jesuitas, por su parte, son propietarios desde 1944 de la isla de Los Curas frente a Chinquihue, en Puerto Montt: un pequeño islote consagrado como lugar de retiro espiritual, con una casa y botes, al que asisten sacerdotes, estudiantes y comunidades.

En fi n, qué más decir salvo que, si aún no tiene la suya, no se quede atrás, Bienes Nacionales tiene ofertas activas, como seis lotes en la isla Los Canales, en la comuna de Cisnes, de la región de Aysén… Quién sabe.