Las cartas están echadas. Telefónica España se juega el todo por el todo con su bullada OPA, y la puja no se ve nada fácil. Esta vez las AFP no están dispuestas a ceder a las pretensiones de la española, al menos no por el precio que ofrece. Pero no es el único frente. También espera el fallo definitivo acerca de una eventual liberalización de tarifas y ya se especula con la próxima salida del veredicto que cerrará el capítulo de la histórica demanda en contra del Estado.

  • 2 octubre, 2008

 

Las cartas están echadas. Telefónica España se juega el todo por el todo con su bullada OPA, y la puja no se ve nada fácil. Esta vez las AFP no están dispuestas a ceder a las pretensiones de la española, al menos no por el precio que ofrece. Pero no es el único frente. También espera el fallo definitivo acerca de una eventual liberalización de tarifas y ya se especula con la próxima salida del veredicto que cerrará el capítulo de la histórica demanda en contra del Estado. Por Paula Vargas.

 

Cuando las aguas parecían calmas para la ex CTC, de un día para otro la compañía se instaló en el ojo del huracán. Llegó todo junto: OPA, vientos (brisas, para otros) de libertad tarifaria y, según especulan, la inminente resolución del esperado fallo de la demanda que instaló en contra del Estado.

En la operadora están expectantes ante el nuevo escenario, el que en cualquier caso –dicen– vendría a fortalecer la posición que la firma fue cediendo ante la competencia y que hasta hace algunos años se limitaba a su principal negocio: la telefonía fija.

Pero lo primero es lo primero. Todos los ojos están hoy puestos en la oferta de compra accionaria lanzada por la matriz, ante la cual las AFP han dicho que esta vez actuarán en forma conjunta, vetando el cambio de estatutos si la española no mejora su oferta, la que se ubica en torno a los 1.000 pesos por acción de la serie A.

 

 

Verónica esta vez sí llegó

Quien ha llevado el pandero de las AFP es el presidente de Habitat, José Antonio Guzmán, cuyas gestiones han prosperado, ya que las administradoras de fondos de pensiones habrían convenido rechazar en bloque la oferta de la hispana.

Consultado por Capital, el ejecutivo enfatizó que para las AFP, y en particular para Habitat y sus accionistas, no es un buen negocio vender a ese precio. “No sólo me refiero a que la acción está baja, producto de la inestabilidad del mercado, sino porque hay aspectos que no están considerados en el precio, como el eventual pago e 200 millones de dólares que el Estado deberá cancelar por el juicio que CTC entabló en la fijación tarifaria anterior”.

De ahí que el cálculo de Guzmán se acerque a los 1.200 pesos por acción como precio mínimo para negociar; cifra que, en todo caso, concuerda con el valor que analistas de mercado han puesto sobre la mesa, considerando la evolución que ha tenido la acción en el último año.

Aunque Guzmán fue el primero en hacer pública su oposición, lo cierto es que –tras las respectivas evaluaciones internas- en Cuprum, ING Capital y Provida llegaron a idéntica conclusión. Incluso el presidente de ING Capital, Andrés Castro, manifestó públicamente que “todo es cuestión de precio”. La decisión que se habría adoptado prácticamente al cierre de esta edición se expondrá a los representantes hispanos de paso en Chile, Jorge Abadía y Ernesto López Moso, quienes arribaron al país con el mandato de “conversar” con los minoritarios y exponer los beneficios de la OPA. Si bien ya han manifestado en todos los tonos su negativa a elevar la oferta, el mercado apuesta a una mejora “porque si no, sencillamente no habrá deal”, manifiestan los más radicales.

En este tira y afloja, no sólo las AFP están mostrando los dientes. Las principales corredoras de bolsa poco a poco también han dejado ver sus posiciones y convergen en que el precio no es el más conveniente. Incluso el mismísimo Pablo Echeverría, de Moneda Asset Management, que tuvo un rol protagónico en la venta del negocio móvil a Telefónica España, advirtió a Capital que la oferta de los españoles “parece muy buena para comprar, pero no para vender”. Echeverría basa su posición en las cuantiosas inversiones que ha realizado la compañía en los últimos años, particularmente destinadas al crecimiento de la banda ancha y al desarrollo de la televisión digital; inversiones que, a juicio del socio de Moneda, aún no se reflejan en los resultados de la compañía.

Al momento de justificar su rechazo a la oferta, los argumentos suman y siguen. Fuentes vinculadas a Celfin, por ejemplo, señalaron que la oferta es “absolutamente inadecuada”. Y añaden que “es un precio que no refleja el valor económico de la compañía. Muy por el contrario, se trata de un precio de corto plazo que si lo comparamos con el valor de la acción de hace un año, prácticamente tenemos que los españoles no están pagando ningún premio”, aseguran.

Más allá de las impresiones de analistas y de estimaciones basadas en la cotización promedio de la acción de la ex CTC, muchas AFP alinearon posiciones a partir de un reciente informe de BICE Inversiones, el que indica que, si bien los múltiplos utilizados para calcular el valor y premio por el papel de la telefónica son comparables a nivel internacional, el margen Ebitda presenta un castigo significativo respecto a empresas similares y al comportamiento histórico de la compañía.

En suma, lo que el BICE dijo es que, de acuerdo con sus estimaciones, el valor económico de la serie A es de 1.200 pesos por papel, o sea un 20% por encima de la oferta actual, y que el precio ofrecido por la hispana sólo puede ser considerado un piso para negociar. Es más, advierten que podría darse un aumento en la oferta si los actuales accionistas rechazan la propuesta de Telefónica España.

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Es precisamente la volatilidad actual de los mercados el principal cuestionamiento de los minoritarios. “Una vez que se termine este período, el precio de la acción en el mercado podría alcanzar o superar el valor que ofrece Telefónica España. Por lo tanto, vender ahora sería, más que un mal negocio, una locura”, advierten.

Al parecer, esta vez los accionistas institucionales tienen la sartén por el mango, ya que entre las AFP reúnen en conjunto un 20,6% de participación; el que, sumado al 5% en ADR que posee el fondo estadounidense Capital Guardiana –que también se pronunció en contra de la operación–, suman algo más que el 25% necesario para vetar el cambio de estatutos y, por ende, la operación completa.

En las últimas horas, la tensión por la OPA incluso llegó al ámbito legal. Se comenta que el primero en ser contactado por los inversionistas institucionales chilenos y extranjeros fue el abogado José Antonio Silva, un viejo conocido en estas lides.

Es precisamente su experiencia en la venta de la filial móvil de la firma la que llevó a un grupo de accionistas a consultar las fórmulas legales para vetar la operación. Según el abogado, llama la atención que, como nunca antes en la historia de una OPA, “ni siquiera los directores puestos por los controladores sean tajantes en su opinión. Ellos señalan que podría ser conveniente, un tiempo verbal que también tiene implícito un no podría ser conveniente”.

Hasta ahora, comenta, los inversionistas que lo han consultado tienen clara su posición frente a un eventual rechazo a la operación, pero a su juicio es crucial que las AFP mantengan una postura común. “Porque si no son consistentes con su voto, diluirán a tal punto su posición en la empresa que en el futuro ni siquiera tendrán opción a elegir un director… Y sin un director adentro no puede haber ninguna objeción y, por ende, eso puede producir el desmembramiento completo de la compañía”, adelanta.

Conocida, en cambio, es la posición de los representantes de Telefónica Internacional, quienes aseguran que no hay mejor momento para vender que ahora, a un precio por sobre el valor de la acción en bolsa y con un pago inmediato y en efectivo. Muchos recuerdan cuando el entonces presidente de Telefónica, Juan Villalonga, puso en práctica el Plan Verónica, a través del cual se lanzaban OPA por las participaciones minoritarias en las filiales latinoamericanas. En esa ocasión, la estrategia no abarcó a Chile, lo que generó decepción entre los accionistas.

 

 

 

 

 

Slim y la competencia

 

 

Pero si de especular se trata, algunos han lanzado la opción de una contra- OPA, la que podría venir de la mano del mayor competidor de Telefónica en la región, Telmex, controlada por Carlos Slim. Sin embargo, para analistas y minoritarios, aunque todavía hay plazo para una contraoferta, se trata de una alternativa muy poco probable.

“Aunque por precio podría haber más de una contra-OPA, la verdad es que con un accionista principal que tiene el 45% de la compañía y que, además, maneja poderes y el voto discrecional de los ADR no votados, no tiene mucho sentido”, comentan analistas. Además, esa hipótesis tiene menos sentido aún si se considera que el principal negocio que tenía la compañía, el móvil, ya fue vendido.

Lo cierto es que aún no está dicha la última palabra y para la firma de telecomunicaciones la venta es sólo un dato, justo en el momento en que internamente viven una revolución. Sí, porque están de lleno en la creación de nuevos planes y productos de banda ancha y televisión, los que no tienen otro objetivo que mejorar su posición competitiva.

Aunque analistas señalan que tras la venta de su filial móvil la empresa nunca recuperó sus niveles de rentabilidad y menos sus resultados operacionales, la estrategia de volcarse a nuevos negocios dio sus frutos, más aún con la flexibilización tarifaria que recibió de parte de la autoridad antimonopólica en el anterior proceso. Ese hecho permitió a Telefónica Chile ofrecer paquetes de productos y servicios a medida, logrando frenar y compensar la caída de los ingresos del negocio de telefonía fija.



Los resultados están a la vista. Los negocios no regulados hoy representan casi el 75% de la facturación de la ex CTC y, por primera vez en cinco años, los ingresos de la compañía en 2007 se expandieron un 2%. De ahí que la eventual liberalización de tarifas, que hoy está en la puerta del horno a la espera del pronunciamiento del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia, no sea la principal preocupación de la operadora, como sí lo es el foco comercial.

De hecho, en el mercado existe la expectativa de que la mayor operadora local entre de lleno al mercado de la distribución de televisión vía cable y no satelital, como lo ha hecho hasta ahora. Para ello, ven como un factor relevante las sinergias en redes y sistemas que se puedan generar a nivel regional con el resto de las filiales de la española. Por otra parte, la expansión de la banda ancha es otro de los factores de crecimiento de la compañía. De hecho, analistas del sector afirman que el lanzamiento de nuevos productos asociados a las conexiones de Internet vendrán a estimular el mercado y el principal beneficiado será Telefónica Chile.

Pero hay un factor que mantiene expectante al mercado: la inminente resolución de la demanda que entabló la operadora en contra del Estado por 274 millones de dólares, por las eventuales ilegalidades y errores cometidos por la autoridad en la fijación tarifaria de 1999. El veredicto, que está en sus fases finales, según algunos juristas consultados sería favorable a la operadora, aunque la gran interrogante es si los tribunales acogerán o no el monto de indemnización.