Esta semana le escuché la siguiente analogía a María Mendiluce, CEO de We Mean Business: “Si se te quema la casa, y decides reconstruirla, es muy probable que repliques todo aquello que te gustaba y que funcionaba, sobre todo si será útil para el futuro. Pero a nadie en su sano juicio se le ocurriría replicar los problemas funcionales que tenía la casa antigua”.
Por: Gonzalo Muñoz Abogabir, High Level Champion COP25 y Presidente de TriCiclos.

  • 16 junio, 2020

Parto con esa reflexión inicial para dar pie a la siguiente realidad global. El Banco Mundial acaba de alertar de la enorme magnitud de la crisis provocada por la pandemia del coronavirus, que llevará a la economía global a un caída del 5,2 % este año, algo no visto desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945. Advirtió, además, que nunca antes tantos países habían entrado en recesión a la vez, ni siquiera durante la Gran Depresión de 1930 y tras las dos Guerras Mundiales del pasado siglo.

Todas las regiones del mundo caerán en abruptas recesiones, excepto Asia. Latinoamérica será la región con un desplome más pronunciado, del 7,2 %, el mayor en más de dos décadas: Brasil se prevé que se contraiga un 8 % este año, México un 7,5 % y Argentina un 7,3 %. Se estima que las otras tres grandes economías regionales, y que habían tirado del crecimiento en los últimos años, también sufrirán notables recesiones en 2020: Colombia, -4,9 %; Chile, -4,3 %, y Perú, -12 %.

Con todos estos datos, el mundo y Chile, qué duda cabe, se encuentra en estos momentos en un proceso de deconstrucción para la posterior reconstrucción. El Presidente Sebastián Piñera hizo un llamado a un «gran acuerdo nacional» que permita marcar un antes y un despues en esta crisis, en el cual apeló a «todos los sectores que quieran dialogar, que quieran colaborar y que quieran buscar acuerdos» a trabajar en los lineamientos para enfrentar los estrepitosos efectos de la pandemia. El objetivo es comulgar entre las distintas esquinas políticas un Plan de Emergencia que apunte a la reactivación económica, la protección de los ingresos y del empleo. Todo, en un documento que contemple una hoja de ruta de 20 meses con la responsabilidad fiscal como uno de los tres pilares fundamentales.

En paralelo, un grupo de casi mil 600 personas y 600 instituciones  (academia, gremios, gobiernos locales, sindicatos, pueblos originarios, parlamentarios, ONGs, inversionistas, empresarios, sociedad civil, partidos políticos, entre otros actores) firmaron una carta que me parece importante traer a colación ya que contiene elementos que a mi parecer deberían ser relevantes para avanzar en dicho acuerdo

El modo en que se diseñen e implementen estas medidas de reactivación determinará el desarrollo de nuestra economía y de nuestra sociedad, tanto en el corto como en el largo plazo. Por lo tanto, hacerlo bien constituye una inversión concreta en la creación de ese mejor futuro al que aspiramos. Nuestro país tiene incomparables ventajas para la transición hacia una economía baja en emisiones de carbono, las que se reflejan en el compromiso de carbono-neutralidad para el año 2050, adoptado por Chile en el marco del Acuerdo de París”, dice la carta.  

Y continúa: “Esta es la oportunidad de alcanzar una recuperación económica bajo un enfoque de desarrollo sostenible y para ello resulta fundamental vincular las agendas económica, social y ambiental, privilegiando la inversión en innovación, ciudades sustentables, educación inclusiva adecuada al siglo XXI, además de empleos dignos, movilidad social y estímulo a las pequeñas y medianas empresas, entre otros. Ellos proponen un camino de triple ganancia impulsando, entre otros ámbitos, la eficiencia energética y las energías limpias, incluyendo el hidrógeno verde y el reemplazo del consumo de combustibles fósiles”. 

“Contar a las siguientes generaciones que fuimos parte de quienes ayudamos a superar la pandemia del COVID-19, y a su vez construimos los cimientos de una nueva era de cuidado y colaboración, manteniendo a Chile entre las naciones que serán protagonistas de la agenda 2030 de desarrollo sostenible, es tal vez, la mejor oportunidad de este gran proceso de deconstrucción que se ha iniciado hoy”.