Cuando la incertidumbre acecha y las expectativas de crecimiento se ajustan, una revisión de nuestras ventajas competitivas resulta fundamental para soportar la tormenta y salir fortalecidos. Los expertos recomiendan retomar las propuestas de clásicos del management, como Michael Porter… más vigentes que nunca.

  • 17 abril, 2008

 

Cuando la incertidumbre acecha y las expectativas de crecimiento se ajustan, una revisión de nuestras ventajas competitivas resulta fundamental para soportar la tormenta y salir fortalecidos. Los expertos recomiendan retomar las propuestas de clásicos del management, como Michael Porter… más vigentes que nunca.

 

El análisis de las cinco fuerzas que tan famoso convirtió al economista de Harvard Michael Porter está próximo a cumplir 30 años de existencia. Sin embargo, el paso del tiempo no resta vigencia al rey de la estrategia, en particular cuando vivimos momentos tan críticos para el mundo y nuestro país. Como dice el director ejecutivo del Centro de Emprendimiento e Innovación de la Universidad del Desarrollo, Patricio Cortés, Porter nos obliga a pensar más concienzudamente sobre la estrategia país, la Estrategia Chile.

“Desde el principio Porter nos enseñó que tener una estrategia es concentrarse conscientemente en una idea. Es haber contestado con completa honestidad las preguntas de ¿hacia dónde vamos?, ¿por qué vamos hacia allá? y ¿cómo vamos a llegar a allá? Sin olvidar que concentrarse o focalizarse no es lo mismo que ser terco o poco flexible, ni tampoco ser incapaces de ver las oportunidades y tomarlas cuando pasan por delante. Ser concentrado es destinar tiempo a tener una visión de país o de empresa y luego trabajar intensamente en que se logre. Y, por supuesto, avanzar primero desde lo más significativo y posible”, afirma el economista.

El destacado académico estadounidense ha centrado sus estudios en temas de economía y administración de empresas. Actualmente es profesor en la Escuela de Negocios de Harvard, donde conduce el Instituto para la Estrategia y la Competitividad. Su principal teoría es la de Gerencia Estratégica, que estudia cómo una empresa o una región pueden construir una ventaja competitiva y, sobre ella, desarrollar una estrategia competitiva.

Aplicadas al mundo actual globalizado, las enseñanzas de Porter indican que las empresas más exitosas han llegado a serlo por su capacidad para innovar en la creación de valor para sus consumidores. Y estas empresas se desarrollan fundamentalmente en países que son –a su vez– pioneros e innovadores en facilitar las condiciones para que se desarrollen estas empresas. Recogiendo esta tesis, Cortés advierte que hoy, cuando Chile se enfrenta una vez más a una situación complicada, “marcada por un dólar complejamente bajo, sin las reformas estructurales que nos permitirían recuperar productividad y competitividad, con conflictos sociales latentes, con un sistema educacional en crisis permanente, con una crisis energética anunciada y omnipresente y con una falta evidente de inversión en innovación, resulta clave volver a mirar y definir la estrategia de desarrollo”.

Y es que cuando Michael Porter nos dice que “la única ventaja competitiva sostenible es la innovación permanente”, nos muestra el camino de la estrategia revitalizada. La que no se duerme nunca en los laureles, como tan bien lo saben empresas como Polaroid o Nestcape. Eran lo líderes, pero no supieron dar el paso que venía y asumir con dolor, pero con valentía, las decisiones necesarias. De hecho, poca gente sabe que el chip que creó la fotografía digital fue inventado por Kodak, y que ella era la más consciente de todos de los efectos que tendría su uso. Hoy ella misma lidera el mercado de la imagen digital. De la mano del futuro y con orgullo de su pasado.

No es verdad que la estrategia sea sólo para profesores o consultores en administración. Conceptos como estrategia de desarrollo o estrategia de futuro siguen tan vigentes como siempre. Lo que nos pasa no es una situación insuperable. Es el resultado de nuestras decisiones o indecisiones. “Y que el dólar esté tan bajo, que se nos puede cortar la luz, que estemos atrasados en educación, que nos equivocamos con el Transantiago, son todas circunstancias que nos enseñan –con dolor– que debemos retomar nuestros deberes y aprovechar las oportunidades con valentía y decisión”, añade Patricio Cortés.

A su juicio, las preguntas saltan a la vista. “¿Que destrezas debemos desarrollar en el presente para triunfar en el futuro que escogimos? ¿Cómo haremos compromisos públicos que creen una estrategia de largo plazo? Todos los buenos gerentes saben la respuesta: son los compromisos de largo plazo los que hacen que las decisiones sean estratégicas”.

Por eso es que la invitación es volver a revisar los, a estas alturas, clásicos del management. Como Porter y su propuesta para enfrentar las dificultades.