Con la idea de dejar atrás las jaulas pequeñas, en las que los animales apenas se pueden mover, en el Zoológico Parque Metropolitano comienza a tomar forma un proyecto que busca mejorar las instalaciones y la relación del espectador con los animales. La meta: reencantar a los santiaguinos y superar la imagen de virtual selva de cemento.

  • 19 junio, 2012

Con la idea de dejar atrás las jaulas pequeñas, en las que los animales apenas se pueden mover, en el Zoológico Parque Metropolitano comienza a tomar forma un proyecto que busca mejorar las instalaciones y la relación del espectador con los animales. La meta: reencantar a los santiaguinos y superar la imagen de virtual selva de cemento.
Por María José Salas; fotografías, Verónica Ortíz.

Nuestra capital, considerada por algunos como una ciudad cautivante y destino imperdible para los turistas, tiene en su corazón el zoológico más antiguo del país. Ubicado en el Parque Metropolitano o Cerro San Cristóbal, este recinto es para la mayoría de los santiaguinos un icono acuñado a temprana edad y que, quizás por lo mismo, es visto con aprobación.

Sea porque está a mano, en el corazón de la ciudad, o porque es un panorama familiar que aleja a los niños de las pantallas y del clínico ambiente de los mall, los capitalinos concurren al lugar y le perdonan las estrecheces, las mismas que ahora están siendo revisadas dentro del proyecto que trabajan las autoridades y sus directivos con miras a multiplicar los espacios por dos.

El eslabón perdido
El Zoológico Parque Metropolitano tiene una larga historia. Nació en 1925 y se anotó como un hito urbano porque se atrevió a reconvertir un peladero en pendiente –que se usaba para sacar leña o piedras para los adoquines de las calles–, en un polo de atracción de la capital. Fue el intendente de Santiago Alberto Mackenna quien tuvo la visión y quien pasó a la acción.

Los acontecimientos se sucedieron con rapidez. El 25 de septiembre de ese año llegó un tren desde Mendoza con los animales que darían vida al parque y ya en diciembre se estaba inaugurando el zoológico. Era un lugar hecho intuitivamente y con muchas ganas, pero sin presupuesto. Fue tal el impacto, que la gente se volcó al parque, el cual alcanzó su época de oro entre los años

En el proyecto están involucrados la presidencia y el ministerio de Vivienda y Urbanismo, con la idea de ampliar casi al doble el terreno disponible para tener a los animales en espacios más adecuados, donde el público pueda interactuar con ellos.

1935 y 1940. Una joyita en medio de la ciudad y que tenía la gracia de ser el primero en el mundo diseñado en declive.

Tras 87 años, y en un mundo donde los zoológicos internacionales son amplios, con animales que circulan por recintos similares a su hábitat natural, el zoológico metropolitano sabe que tiene una deuda pendiente. Construido bajo conceptos antiguos, de edificios grandes en los que el cemento es el gran protagonista, se fue generando un lugar donde se exhibía a los animales de manera precaria y violenta, sin preocuparse por el contexto necesario para su subsistencia.

Hoy, el zoológico tiene más de mil animales de 158 especies diferentes; todos, radicados en 4,8 hectáreas, espacio que ha quedado corto y que deteriora la calidad de la exhibición. Frente a esa situación es que está tomando forma un proyecto que busca darle un nuevo aire.

En este plan están involucrados la presidencia y el ministerio de Vivienda y Urbanismo con la idea de ampliar casi al doble el terreno disponible, para tener a los animales en espacios más adecuados, en los que el público pueda interactuar con ellos. Basta de rejas… no más selva de cemento, podría ser la consigna.

Humanizar lo animal
Para el ministro de Vivienda y Urbanismo, Rodrigo Pérez, “con este proyecto de ampliación del zoológico pretendemos hacer de él un mejor lugar para los animales que lo habitan y esto, sin duda, refuerza la fuerte tarea de educar que hemos asumido. Es nuestra misión transmitir y potenciar el conocimiento y la educación acerca de la fauna y el entorno”.

Por muchos años esta remodelación se había postergado porque existía la idea de trasladar completamente el zoológico a La Pintana. Pero ese plan no prosperó y hoy el foco es consolidar el lugar actual. “Habernos ido hubiera sido un tremendo error, porque si bien este zoológico representa muchos desafíos por su espacio y geografía, también tiene muchas ventajas. Una de ellas es la memoria histórica que cruza 87 años. Perder eso sería un tremendo pecado. Hay muy pocas instituciones que siguen

Mantener el zoológico cuesta cerca de mil millones de pesos al año, y el ítem más caro es la nutrición de los animales. Sin embargo, desde el punto de vista de la gestión se trata de un modelo exitoso. Cada año genera 1.600 millones de pesos anuales, dejando 600 millones de pesos a su favor.

aumentando su afluencia teniendo esa cantidad de años. Ésta es una de ellas”, comenta Mauricio Fabry, director del Parque Metropolitano, quien es partidario de mantener el zoológico donde está y mejorarlo.

Lo anterior no quita que además se pueda construir un recinto fuera de la ciudad donde se apliquen 100% los conceptos modernos que conocemos hoy de los zoológicos. Algo equivalente a lo que ocurre en Nueva York, donde existe un zoológico en pleno Central Park, totalmente citadino, pero además hay uno en el Bronx, que está más alejado y es más amplio.

Y aunque desde afuera pareciera que en el Parque Metropolitano no cabe una aguja, lo cierto es que todas las evaluaciones confirman que es posible expandir el zoológico a casi el doble. De las 4,8 hectáreas actuales se espera pasar a 9 y con la idea de no agregar muchos más animales, sino que mantener pocos y en buenas condiciones.
El proyecto contempla tener espacios más holgados para exhibiciones mixtas para que, por ejemplo, se reúnan en una misma zona vizcachas, vicuñas, ñandúes del norte y tarucas, además de cóndores. Todos, compartiendo el mismo espacio como lo harían naturalmente en el norte del país.

Animales en su hábitat

Además, el proyecto busca aumentar la exhibición de inmersión, que si bien ya está instalada en el zoológico con el nuevo aviario, la idea es poder compartir con los animales sin tener una reja entre medio. “Este nuevo proyecto partió con Sebastián Piñera. Sabemos que hay hartas prioridades gubernamentales que están muy claras, como la educación, pero nos gustaría que éste sea un sello de este gobierno y vemos que existe mucho interés en potenciarlo”, asegura el director del parque.

Esta nueva cara del zoológico costará aproximadamente 4 millones de dólares, parte de los cuales podrían ejecutarse este año. “Ese dinero es uno que estamos postulando al ministerio de Planificación. Pero el plan maestro, el que nos va a entregar las especies y la infraestructura que necesitamos, es el que nos permitirá tener un presupuesto definitivo. Puede ser más o menos, depende de las especies que queramos tener. Y la infraestructura puede ser muy sencilla, aunque siempre aprovechando la geografía de ese lugar”, acota Fabry.

Mantener el zoológico cuesta cerca de mil millones de pesos, de los que el ítem más caro es la nutrición de los animales, suma que hace cosa de dos décadas no se lograba costear. Pero en 2003 las cosas comenzaron a cambiar y la gente empezó a volver. De hecho, durante la última década la afluencia aumentó al doble, llegando a una cifra de 800 mil visitantes al año, los que generan 1.600 millones de pesos anuales. Como unidad de negocio, funciona como pocas instituciones gubernamentales del país, dejando excedentes. El año pasado quedaron a favor 600 millones de pesos para el zoológico. En palabras de su director, “es un zoológico muy exitoso desde el punto de vista de la gestión, en un mundo en que la mayoría no lo son. Casi todos necesitan un aporte estatal o de donaciones. Este, en cambio, se autofinancia”, dice.

Redescubrir es el eslogan que por estos días lidera al zoológico. “¿Son suficientes los cambios? No, siempre se puede hacer más, pero creo que estamos en una ruta muy positiva. Cuando yo asumí, en 2003, había muchos opositores, incluso la prensa. Hoy es todo lo contrario: el zoológico aparece por cosas positivas porque rescatamos unos pumas del norte, porque liberamos unos flamencos en el altiplano o porque reprodujimos la ranita de Darwin”, comenta orgulloso su director.

Los primeros pasos
Paralelamente al desarrollo del proyecto, ya se están ejecutando cambios importantes dentro del zoológico que permiten percibir lo que se espera lograr con su ampliación. Un lugar que explota sus recursos y saca el mayor potencial, dentro de sus limitaciones, para albergar de la mejor forma a sus animales. Su director, Mauricio Fabry, cuenta algunos avances:
Aviario: “hoy te metes junto a las aves y vas avanzando bajo las copas de los árboles, mientras vuelan por sobre tu cabeza. Una exhibición totalmente de inmersión”.
Chimpancés: “Antes los veíamos como si estuvieran en un coliseo romano, donde la mayor gracia era tirarle algo. Hoy tienen un recinto que es tridimensional, con una laguna que representa mucho mejor su ambiente. Junto a este nuevo lugar puedes comparar tu mano con la de un chimpancé y ver las diferencias. Hay una mirada mucho más reflexiva de lo que se muestra”.
Pingüinos: “están en una exhibición muy sencilla, donde puedes ver representado su ambiente, que son de nuestras costas; y ver cómo nadan bajo el agua, a través de un mirador subacuático”.
Tigres: “estamos construyendo el recinto más moderno que tiene América Latina para tigres, con una inversión de 600 millones de pesos. Va a ser una exhibición sin ninguna reja, completamente de inmersión, donde podrás estar cara a cara con un tigre a través de un vidrio. Cambió absolutamente la forma de exhibirlos”.