No están tranquilas las aguas en el mundo extraparlamentario. El debut del Movimiento Amplio Socialista, MAS, y la precandidatura presidencial del senador Alejandro Navarro amenazan los esfuerzos de posicionamiento del PC, y la molestia es evidente aunque todos hablen de unidad y diálogo. Hay un dato cierto: la misma torta tendrá que ser repartida entre más actores. ¿MAS por menos?

  • 26 noviembre, 2008

No están tranquilas las aguas en el mundo extraparlamentario. El debut del Movimiento Amplio Socialista, MAS, y la precandidatura presidencial del senador Alejandro Navarro amenazan los esfuerzos de posicionamiento del PC, y la molestia es evidente aunque todos hablen de unidad y diálogo. Hay un dato cierto: la misma torta tendrá que ser repartida entre más actores. ¿MAS por menos? Por Elena Martínez y Nicolás Vial; fotos, Verónica Ortíz.

 

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“Vamos a ser respetuosos. Que vivan su proceso. Está bien… Pero tenemos dirección conocida”. Elocuente frase la del secretario general del Partido Comunista, Lautaro Carmona, ante la impetuosa irrupción del Movimiento Amplio Socialista, MAS, en los límites de la llamada izquierda extraparlamentaria.

Emergente de la tendencia tercerista del socialismo, en pocos días el MAS presentó su directiva –liderada por el ex vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Felipe Hazbún– y anunció su apoyo al senador Alejandro Navarro para una precandidatura presidencial. Todo esto, mientras se terminaban de dar los últimos brochazos de pintura blanca y roja en el caserón de calle Alonso Ovalle que será su sede –la que aún no cuenta ni con teléfono y mantiene todavía en su fachada algunos letreros de la peluquería que funcionaba allí antes– y, paralelamente, se anticipaba el inicio de un amplio diálogo con “todo el mundo progresista”.

Un auténtico balde de agua fría, por cierto, para el Partido Comunista que, en el marco del pacto Juntos Podemos –donde convive con humanistas y la Izquierda Cristiana– logró ser invitado a La Moneda el día de las elecciones municipales y recibir gestos del gobierno y de la propia presidenta Bachelet, a raíz del pacto por omisión suscrito con la Concertación.

Más allá de las frases de buena crianza invitando a la unidad y al diálogo, la jugada del senador Navarro –el impulsor y líder “natural” del MAS– viene a remecer con fuerza los cimientos de un mundo que lucha por estabilizarse y alzar sus pisos electorales.

“La idea no es la competencia, sino la unidad”, plantea Felipe Hazbún, quien descarta cualquier posible fragmentación de la izquierda extraparlamentaria. Ello, dice, porque el MAS no nace de ésta, sino del mundo independiente.

No obstante, es un hecho que el apoyo obtenido por el PRI, interpretado como la captación de los desilusionados, puso una interrogante respecto de cuánto más podría desmembrarse el espacio político que no está ocupado por los dos principales bloques, y que es donde centra sus esfuerzos el Juntos Podemos.

Navarro, con su elocuencia acostumbrada, no duda en proyectar sin límites los alcances del nuevo referente: desde los desencantados de la coalición gobiernista hasta jóvenes descolgados del PC o de organizaciones como la Surda, hoy presente sobre todo en el mundo universitario. Habla de allegar a todos quienes están disconformes.


Más invitados

En la práctica, hoy la misma torta enfrenta la disyuntiva de ser repartida entre más invitados, lo que percuta una nota de tensión. Esto, aunque Lautaro Carmona refute que “no es la misma torta”, señalando que los nuevos actores “la agrandan”.

El senador Navarro puntualizó a Capital que “no hay posibilidad de transformación alguna del escenario político y social si no hay una tercera fuerza amplia que conlleve a la unidad de muchos actores: Partido Humanista, Izquierda Cristiana, el Partido Comunista, la superación del Juntos Podemos”. Y lanza un comentario controversial: “claramente, el Juntos Podemos resulta estrecho para contener los grandes desafíos y, particularmente, la diversidad de la participación que tiene un sector importante de la sociedad”.

Una de sus apuestas es reencantar a los jóvenes. Por eso su decisión de respaldar a un egresado de Derecho de 26 años como presidente del MAS, en lo que puede interpretarse un símbolo de la búsqueda de nuevos liderazgos.

Está mirando hacia las presidenciales. Aquí, su proyecto pasa por primarias abiertas para escoger al abanderado del sector. Y luego, lo que allí suceda –primera o segunda vuelta– será una decisión colectiva, anticipa. “Estamos disponibles para hacer ese debate durante todo el proceso, de manera de no tener sorpresas y contar con un mensaje claro y nítido de cuál es la propuesta del candidato”. ¿Su meta? Captar entre el 10% y el 15% de la votación.

-¿Ha estado en conversaciones con el PC y los humanistas?

-Hemos conversado en más de una oportunidad con Guillermo Teillier y con Lautaro Carmona , de la política y de la necesidad de unidad… Hemos informado oportunamente, siempre, a nuestros amigos de la Izquierda Cristiana y del PC del proceso que estamos viviendo.

Al parecer, algún ruido hay en la comunicación que Navarro califica de expedita, porque Lautaro Carmona sostiene que al PC le hace falta conocer el proyecto y el plan de acción del MAS. Es más, el presidente de la colectividad, Guillermo Teillier, ya ha anticipado su punto de vista: “el MAS tiene atraso –afirma Carmona–. Sabe dónde vivimos y ha atrasado un poquito el contarnos para dónde va la micro”.

-¿Se podría haber hecho el acercamiento antes de los anuncios públicos?

-Evidente. ¡Para qué estamos con cosas! Se atrasaron. Yo tendré buen oído para escuchar cuáles son las explicaciones de eso… Guillermo, al igual que toda la directiva del partido, cree que es la hora histórica de avanzar a construir un gran movimiento. Esperamos que nada sea explicación para dispersar la fuerza que hoy día hay que fortalecer.

En el ámbito del Juntos Podemos, los humanistas también están atentos a la evolución de los acontecimientos. Su presidenta, Marilén Cabrera, no descarta conversar con el MAS, pero advierte que primero hay que hallar puntos de encuentro. “Más que un tema de declamación de buenas intenciones, tiene que ver con acciones concretas en una determinada dirección”, afirma.

No se atreve tampoco a plantear si se está frente a un nuevo orden en la izquierda extraparlamentaria: “no sé lo que es todavía, porque un reordenamiento significa que organizas de determinada manera, pero, hasta el momento, no hay nada. Hay que empezar en este desorden a hacer un reordenamiento…”

Más allá de la información oportuna, hay diferencias MAS/PC que emergen en el fondo. Navarro no duda en resaltar que su partido es nuevo y con dirigencias jóvenes, mientras el PC está a punto de cumplir 100 años. Y va más allá. Apunta a las diferencias orgánicas y políticas. En su concepto, “un pacto por omisión es insuficiente”, lo que es recibido fríamente en la sede comunista de Vicuña Mackenna: “es fácil decir ‘la verdad es que no estuvo bien este acuerdo’. ¿Y por qué entonces llevaron candidatos a alcaldes y concejales dentro de las listas de la Concertación? Y ahora que ganaron, no son de ahí –refuta Carmona–. Ese doble estándar me habla mal. Soy súper unitario, pero que no me compren por tonto y me hagan debate manipulado. Eso sí que no”.

 

¿Diversidad o fragmentación en la FECh?
Hay quienes ven en el actual escenario de la izquierda extraparlamentaria un proceso muy similar al vivido por las colectividades de izquierda en el mundo universitario, en particular en la última elección de la FECh, donde la ganadora fue una alianza formada por la Nueva Izquierda y las Juventudes Comunistas, además de corrientes como la U Social, los Autónomos y Chile para Todos.

Si esto es unidad o fragmentación, es parte del debate. La apuesta, en todo caso, fue unir fuerzas y potenciar la representatividad de las distintas líneas políticas en el plantel. Para el nuevo presidente, Federico Huneeus, el triunfo se dio por la intención de establecer “un ambiente de convivencia política”.

Al analizar las corrientes presentes en la directiva, no duda en identificar a la Nueva Izquierda y las JJ.CC. como centrados en la educación y las discusiones políticas; a la U Social, más apuntada al trabajo e impacto social; a Los Autónomos, sin una orientación clara; y Chile para Todos, con orientación hacia la derecha.

La convivencia entre distintas facciones no es fácil, según admite: “efectivamente, la heterogeneidad puede conllevar a una gobernabilidad menos efectiva, pero te obliga a ser capaz de convivir con otras posturas”.

Su visión del MAS es crítica. No ve en el partido de Navarro la intención de “calar en una propuesta de izquierda”. Y añade una frase elocuente: “como decía un presidente de Chile, si quieres ver cómo será el país, anda y mira las federaciones…”