El 19 de junio el colegio convirtió el gimnasio en albergue para 85 peruanos que están a la espera de regresar a su país. “Espero que todas las personas en Chile y el mundo piensen en formas para apoyar a los más vulnerables durante esta crisis”, señala el sacerdote David Halm. Sobre el regreso a clases, asegura: “Estamos evaluando todas las posibilidades, pero mi expectativa es que vamos a retomar las clases presenciales”.  

  • 24 junio, 2020

Fue hace unas dos semanas cuando Pilar Cabanillas, trabajadora peruana que se desempeña en el casino del colegio Saint George, alertó al rector, el sacerdote David Halm (38), de que un grupo de compatriotas suyos estaba acampando en la plaza frente al consulado de su país. Lo primero que se le ocurrió a Halm -junto a la oficina diplomática de ese país y la Parroquia Santa Bernardita- fue conseguirles un albergue en el centro parroquial. Ahí se trasladaron 35 personas. “Pero entregando apoyo allí vimos que las condiciones no eran buenas: mucho frío, un espacio pequeño, humedad y colchones inadecuados”, relata el sacerdote norteamericano. “No tuvimos duda que nuestra responsabilidad era usar nuestro colegio para acoger a estos hermanos nuestros”, agrega.

De inmediato comenzó a desarrollar un plan y los protocolos necesarios para poder recibir a peruanos que hasta entonces se encontraban en distintos albergues. Mientras, el consulado gestionaba la logística, el transporte, la documentación, alimentación y el asistencia médica. “Solo faltaba un espacio seguro”, señala.

El 19 de junio, un grupo de 85 personas -entre ellos 3 niños- llegaron al colegio en Vitacura. Se instalaron en el gimnasio donde les habían puesto cien colchones -comprados con fondos de la asociación de ex alumnos (OGA)-, en las salas laterales del recinto, además de frazadas y almohadas. “Todos se encuentran en una situación difícil, pues estaban viviendo en la calle, esperando volver a su país por falta de trabajo y la situación generada por la pandemia del covid-19. Obviamente el gimnasio no fue construido como residencia, pero con mucha ayuda de nuestra comunidad georgiana y el equipo de mantención se ha ofrecido una buena acogida”, dice Halm.

Para que eso ocurriera, el rector, asesorado por el sacerdote del establecimiento educacional Michael Thomas, el equipo del consejo directivo y algunos miembros encargados de la mantención del colegio se sentaron a evaluar cada uno de los riesgos. “Tengo experiencia en finanzas y gestión de riesgo que ha sido útil ahora. He aprendido que generalmente es imposible eliminarlos, pero sí se pueden minimizar. Analizamos todas las posibilidades y peligros en cuanto a la salud de nuestros invitados; a cómo lo vamos a hacer para la vuelta a las clases presenciales; la coordinación de necesidades diarias y cómo la infraestructura del colegio puede servir; y la convivencia sana y segura”, indica.

Asesorados por un médico experto, los dividieron en seis “piezas” para mantener distancia social. Se estableció además un protocolo de rutinas: solo pueden comer de a cinco personas en una mesa grande, lo que significa dos turnos de 45 personas aproximadamente por cada comida. La entrega de los alimentos corre por parte del consulado: todos los días, una familia peruana se las lleva preparada. Fuera de eso, han recibido algunas donaciones de la comunidad escolar, por ejemplo, tortas y queques para celebrar el día del Padre.

-¿Cuál ha sido el mayor desafío?

-La calefacción. El gimnasio es un espacio enorme y nunca pensamos en él como albergue. Por eso en la noche, en particular, hace frío, pero tenemos estufas a gas y, gracias a la generosidad de varias personas, hay colchones, sacos de dormir y frazadas de alta calidad. Sin embargo, igual es invierno y la lluvia no nos ayuda. Dada la cuarentena total en Santiago es súper difícil la entrega y coordinación de ayuda, pero nos mantenemos apegados a los protocolos de salud. He visto mucha creatividad en la gestión y la respuesta a problemas encontrados.

-En Twitter hay quienes dijeron que esto es lo mínimo que el colegio podía hacer dado que el primer brote de Santiago se generó ahí. ¿Cómo recibe esos comentarios?

-Lo que estamos haciendo, lo hacemos porque somos católicos y es a lo que Jesús nos llama.

-¿Cree que otros colegios privados del sector oriente deberían imitar la medida? ¿Están ellos al debe?

-Solo puedo decir lo que estamos haciendo en el Saint George’s College, porque conozco nuestro contexto y capacidad. Espero que todas las personas en Chile y el mundo piensen en formas para apoyar a los más vulnerables durante esta crisis, existe un abanico de posibilidades.

-¿Cuánto tiempo cree que durará la medida?

-Solo Dios lo sabe. Nuestro compromiso declarado es por lo que dure la emergencia y hasta dos semanas antes de la vuelta a las clases presenciales. En ese momento vamos a coordinar con el consulado peruano para trasladar a los invitados peruanos a otros albergues de buena calidad y no vamos a abandonarlos; esto en el caso en que todavía estén acá y no hayan podido ser trasladados a su país, que es lo que ellos solicitan. Obviamente vamos a preparar el colegio y observar todos los protocolos que entreguen los ministerios de educación y salud.

-¿Cree que el colegio retomará las clases presenciales este año?

-Sí, es mi expectativa. Igualmente estamos planificando varios escenarios para estar listos cuando el ministerio tome la decisión. Para eso estamos planificando la mejor forma de cuidar la salud de todos diariamente en el colegio después de la vuelta presencial a las clases.

-¿En qué sentido?

-Tenemos planes amplios en el sentido que si volvemos en agosto todavía es invierno, si es octubre es casi fin de año. Y cada momento nos plantearía distintas necesidades. Sobre el espacio, si necesitamos dividir por nivel o curso, o si necesitamos que algunos niveles sigan con distance learning. Todo esto lo estamos evaluando para estar súper listos para cuando nos digan las autoridades.

-¿Han evaluado la posibilidad de terminar el año con clases remotas?

-Estamos evaluando todas las posibilidades, es lo responsable y prudente. Sin embargo, mi expectativa es que vamos a retomar las clases presenciales.

De la banca en Ohio

David Halm nació en Ohio. El único hijo hombre y el mayor de tres mujeres -dos economistas y una doctora, que viven en Irlanda, Boston y Ohio- estudió ingeniería comercial en la Universidad de Notre Dame, vinculada a la congregación Holy Cross, que apadrina al colegio. Tras graduarse trabajó en la banca de inversiones de ABN AMRO en Chicago, y luego se trasladó al área de CMBS (Commercial mortgage-backed securities, valores comerciales respaldados por hipotecas) hasta 2007, cuando la crisis subprime comenzaba. “Fue duro. Había mucho estrés, mucha incertidumbre y ansiedad de perder el trabajo. Vivimos la crisis en familiares, colegas, vecinos, amigos. Fue un desastre”, recuerda de esa época. De ahí se trasladó al banco Huntington, en Ohio, al área de bienes raíces y comerciales.

A fines de 2010 se dio cuenta de que pese a que le encantaban las finanzas le apasionaban más las obras de servicios en la parroquia, cuenta. Terminó con su polola, con quien llevaba dos años, y se fue a Notre Dame otra vez. Ahora a estudiar un magíster en Teología, como cura.

Luego de trabajar un año en Arizona en un templo “con muchos latinos”, se trasladó a Chile como director de pastoral del Colegio Saint George. Aterrizó en febrero de 2016. Casi cuatro años más tarde el superior de la congregación, José Ahumada, le pidió que asumiera como rector del colegio en reemplazo de James McDonald, cargo que tomó en diciembre pasado.

“Cuento con un equipo excelente de familias, profesores, funcionarios y old georgians súper involucrados, que me ofrecen sus perspectivas y apoyo. Todos los días le pido a Dios su sabiduría”.

-Llegó en un momento complejo, a dos meses del estallido social. El Saint George es un colegio activo políticamente, ¿cómo lo vivió?

-Nunca tuve miedo, sí confianza de que aunque tenemos un rango de diversidad enorme, un espíritu crítico, estamos unidos en el sentido de que damos cuenta que necesitamos conversar, discernir y realizar los cambios necesarios tanto el colegio como para el país.

-La pandemia puso al establecimiento en el centro de las críticas por la gran cantidad de contagios que hubo. ¿Cree que fueron injustas?

-Encontré injustas las críticas al Saint George en el sentido de que en cada momento cumplimos las expectativas de las autoridades. Pero en ese momento no sé cuántas personas en Chile sabían exactamente qué hacer.

-El colegio participó en un estudio científico que analizó alrededor de mil personas de la comunidad escolar. Alrededor de 9% de los alumnos manifestó tener anticuerpos y cerca de 16% de los funcionarios. ¿Qué conclusiones saca?

-El estudio se va a publicar en la revista médica The Lancet. Con los resultados sabemos cuántas personas tienen los anticuerpos y en qué niveles, pero no sabemos quiénes. La salud de los estudiantes, profesores, administrativos, auxiliares y las familias del colegio es prioridad para mí y el consejo directivo. Me imagino que la investigación va a servir a la comunidad médica para desarrollar protocolos para todos los colegios para reentrar a las clases y ojalá nunca reencontremos un brote.

-¿Cómo evalúa la respuesta digital/tecnológica que ha dado el colegio a las clases online?

-Impresionante. Al principio fue una gran labor capacitarnos, conectarnos, asegurarnos de no tener brechas en la planificación y entrega. Obviamente sería mucho mejor estar juntos y presentes, pero dado el escenario actual es increíble que podamos mantener el nivel de aprendizaje. Le doy muchas gracias al equipo académico, en particular a los profesores, y también a los apoderados, porque en estos tiempos los miembros de la comunidad han podido demostrar su enorme compromiso con el colegio. También agradezco a los estudiantes por mantener su compromiso y ánimo. Hago una clase de finanzas en inglés a estudiantes de cuarto medio y hemos tenido cinco semanas seguidas de cada estudiante “presente” por zoom y muy engaged. Aunque soy súper aburrido como profesor…

-¿Cree que es tiempo para replantear el sistema educativo?

-Mira, como educadores siempre deberíamos preguntarnos por las maneras en que podemos mejorar y realizar las best practices. No creo que dejemos algunas formas de distance learning en el futuro, porque nos presentarán maneras de educar a los niños durante periodos de enfermedad, también nos permitirá compartir y coordinar con escuelas rurales o sectores con menos recursos. No me gusta generalizar y opinar sobre todo el sistema, me imagino que hay varios aspectos del sistema educativo que van a cambiar, otros no. Sin embargo, es crucial la conversación y la cooperación.  Mi experiencia no es el área de pedagogía, pero hay gente en el colegio y en el país que tiene un tesoro de sabiduría en esto y vamos a escucharlos.

No hemos tenido que realizar desvinculaciones ni suspensiones”

El rector, al igual que los otros sacerdotes de la Holy Cross vive una casa dentro del mismo terreno donde está el Colegio Saint George. Dice que pese a lo complejo que ha sido este período, ha estado bien de salud y ánimo. “Unas series de Netflix y libros me han ayudado también”, señala. Lee principalmente novelas de historia, sobre el Imperio Romano y la Segunda Guerra Mundial. Ahora está leyendo The last lion, sobre la vida de Winston Churchill, y está viendo la serie italiana Il Processo (El juicio).

-¿Cómo está el colegio económicamente? ¿Ha tenido que hacer despidos o suspender contratos?

-La sustentabilidad del colegio es otra prioridad. Gracias a la planificación prudente de los años anteriores estamos okay, por ahora. No soy ciego a la caída de la economía y su outlook 2020/2021. Es otro resultado de mi educación y trabajo en los bancos en EEUU, saber que puede ser grave por un largo plazo. Estamos apoyando a los apoderados a través de becas, de distinto porcentaje, entregadas por un comité de escolaridad y de descuentos en la mensualidad a las familias que han perdido parte de sus ingresos. No hemos tenido que realizar desvinculaciones ni suspensiones. Hemos realizado ahorros e incluso, tras la vuelta a las clases presenciales, mi expectativa es que la sencillez y austeridad sean parte de nuestra cultura para maximizar los recursos disponibles.

-Por su formación financiera, ¿qué expectativas tiene en esta crisis económica?

Por mi naturaleza soy muy optimista, pero en esta pandemia dado que nadie sabe, soy más pesimista. He visto que en los estados que han reabierto en EEUU ahora encuentran nuevos casos. Obviamente que muchas industrias se están viendo afectadas: el retail, turismo, las fábricas no sé qué va a pasar porque con protocolos creo que van a poder seguir produciendo, pero no sé. Nosotros seguimos buscando ahorros, armando el fondo de apoyo a las familias que se encuentran en realidades difíciles y mantenemos el compromiso a los contratos de nuestros profesores y funcionarios.