El ministro de Educación asegura que el foco de la cartera está puesto en que los estudiantes puedan continuar su proceso de aprendizaje y a evitar la deserción escolar. Adelanta que están trabajando en protocolos para un regreso seguro a clases, el que podría ser escalonado según las características sanitarias de cada territorio. Además, lamenta la actitud de ciertos grupos -minoritarios, pero vociferantes- que solo se dedican a hacer listas de problemas sin proponer soluciones. 

  • 22 mayo, 2020

A través de la pantalla de Zoom, el ministro de Educación se ve algo cansado. Su tono de voz es tranquilo y su actitud revela, contra todo pronóstico, optimismo. “Es intenso todo esto -admite-, pero en el fondo es un bonito momento para estar trabajando en el ministerio”, dice Raúl Figueroa, quien reconoce que, si bien la educación está sumamente desafiada por el coronavirus, el momento también brinda una serie de oportunidades que se pueden proyectar hacia el futuro para fortalecer el sistema.

En una primera etapa, explica el secretario de Estado, el foco de la cartera estuvo puesto en responder de la forma más ágil posible con todos los apoyos necesarios para que la suspensión de clases impactara lo menos posible a las comunidades educativas. “En un día levantamos la plataforma Aprendo en Línea y también preparamos textos para aquellos lugares que no cuentan con buena conectividad. Asimismo, logramos varios convenios: uno con Atelmo para que aquellos que navegaran por nuestra página no consumieran datos móviles, y otros con medios de comunicación para por una parte poder distribuir guías de trabajos a través de los diarios y por otra con los canales de televisión para la transmisión de TV Educa”.

La meta, cuenta el ministro, es asegurar que el proceso de aprendizaje continúe a pesar de la situación sanitaria que vive el país. El otro foco prioritario es evitar que aumente la deserción escolar. “La unidad en torno a estos objetivos concretos es muy necesaria. Es lo que nos debiese mover como país. Por eso a veces me desanima que para algunos lo único importante sea lo que no está funcionando y todo lo que se está haciendo bien pasa a ser irrelevante. Cuando ciertos grupos solo ponen énfasis en aquello que no está resultando y se olvidan de todos los esfuerzos para que la mayoría de las cosas sí funcionen es muy negativo”, reflexiona.

-¿Cuáles críticas son las que más le duelen?

-En el ministerio levantamos la plataforma digital en un día, pero para algunos lo único que importaba es que no todos los estudiantes tenían internet, como si nosotros no hubiésemos sabido de esa realidad. En la misma línea, en una semana cambiamos el sistema logístico de reparto de alimentación en todo Chile para más de 1.5 millones de niños y el comentario de algunos fue que había contaminación cruzada entre una papa y una cebolla. Eso fue literal, salió en un matinal. Lo que a mí me pasa, y se lo dije al presidente del Colegio de Profesores, es que no sirve para nada que nos hagan listas de problemas. Lo que necesitamos es que todos trabajemos en soluciones. Los que se dedican solo a hacer listas de problemas están contribuyendo muy poco.

-¿Cómo ha sido su relación con la oposición?

-Como ha quedado bien establecido en todo ámbito hay varias oposiciones. Hay un grupo de personas que no son oficialistas ni mucho menos, pero que tienen un sentido de colaboración por el país, que contribuyen y eso se agradece, pero existen también ciertos grupos más minoritarios, pero muy vociferantes que han buscado una ganancia, a mi juicio, mezquina en este periodo y que causan mucho daño.

-¿En esa línea está el colegio de profesores?

-Yo creo que el Colegio de Profesores ha perdido muchas posibilidades de colaborar y de conectarse con los docentes. Lo que nosotros vemos es que los profesores y las comunidades educativas están mucho más comprometidas con las soluciones que lo que muestra la dirigencia del Colegio. Así como el Mineduc ha puesto gran esfuerzo en apoyar al sistema, valoramos mucho como las comunidades educativas a nivel local también se han movilizado para que sus alumnos sigan aprendiendo pese a las dificultades y como las familias se han comprometido, entendiendo que atravesamos una situación compleja. Siento ahí una tremenda desconexión por parte de la dirigencia del Colegio de Profesores con quienes constituyen el alma de la escuela que son los docentes que están día a día trabajando porque sus alumnos aprendan.

Seguridad, flexibilidad y equidad

-Hay ciertas zonas del país que tienen muy pocos casos de Covid, zonas donde además las escuelas cumplen un papel fundamental y donde no hay buena conectividad. ¿No cree que sería positivo que en esos territorios las escuelas pudieran volver a funcionar?

-Lo primero es que esta medida se tomó a nivel nacional y por eso nosotros buscamos formas de llegar a todos lados con varios instrumentos, pensando sobre todo en las escuelas rurales. Segundo, así como hemos trabajado en formas para llegar a todos los establecimientos educacionales con apoyos, también estamos trabajando para que cuando las condiciones sanitarias lo permitan podamos volver a clases, eso se debe hacer con el criterio de gradualidad y flexibilidad que las comunidades necesitan y de lo que es posible entregar. Bajo esa lógica gradual, obviamente estamos poniendo mayor atención en los lugares que tienen más controlado el virus. Pero hay que tener claro que la medida de apertura de las clases sólo se tomará cuando estén todas las condiciones sanitarias dadas y en completa coordinación con el Ministerio de Salud.

-¿Entonces no se descarta un reingreso a clases escalonado según las posibilidades de cada territorio?

-Estamos trabajando en una planificación para que cuando sea sanitariamente posible podamos volver a clases y esa planificación tiene tres criterios fundamentales: Primero, la seguridad de que se volverá a clases cuando sea posible desde el punto de vista de la salud. Segundo, un criterio de flexibilidad y esa flexibilidad tiene que ver con una gradualidad en el tiempo y con los espacios que necesitan los establecimientos y también las familias, esto no puede ser impuesto. Y tercero, el regreso a clases debe tener un componente de equidad, porque sabemos que la suspensión de clases si bien desde un punto de vista sanitario fue una medida que ha tenido efectos positivos, también genera y muestra muchísimas carencias en un grupo importante de la población.

Según Figueroa es importante identificar dónde y cómo es posible volver a las escuelas y esto tiene que ver con temas sanitarios, pero también tiene componentes de equidad para los niños y jóvenes que más lo necesitan: estudiantes del mundo rural, de aquellos sectores que no tienen conectividad y en áreas donde los padres confían que en la escuela sus hijos estarán bien cuidados. “Si miramos Chile por el criterio de la prueba Pisa, el país tiene en promedio un año de rezago en relación al promedio de la OCDE, pero si uno observa a los sectores más vulnerables, ese segmento tiene en promedio 3 años de rezago en lenguaje y en matemáticas. El principal riesgo que se corre con el Covid en materia educacional es que se profundicen las brechas de aprendizaje que precisamente siempre hemos querido superar.”, sostiene el ministro.

¿Básicamente porque en este año dejarán de aprender o hay otros motivos?

-No es solo porque hoy día no estén aprendiendo lo que aprenderían en un año normal, también se corren nuevos riesgos, como por ejemplo la deserción escolar de miles de niños. En tiempos de crisis los factores de riesgo asociados a la deserción escolar se potencian dramáticamente y eso se concentra en los sectores más vulnerables y por lo tanto es ahí donde está nuestra preocupación. Eso nos lleva a tener que abordar lo que ocurre en el sistema educativo con un particular sentido de urgencia, el que se traduce en que los aprendizajes que los niños y jóvenes reciban en la escuela y su experiencia educativa deben ser hoy la principal tarea del sistema. Y eso se logra fundamentalmente con un sentido de unidad en torno a esos objetivos. Bajo esa mirada existen riesgos que son los que hemos conversado, pero también existen oportunidades: de alguna forma lo que ha ocurrido nos ha mostrado que hay un espacio de posibilidades que debemos saber aprovechar.

-¿Cuáles son esas?

-Identifico al menos dos muy importantes. La primera, la capacidad de adaptarse e innovar que mostraron algunos establecimientos. Tenemos que ser capaces de expandir esas experiencias. Con esto me refiero a que todo lo que se ha aprendido a la fuerza este año sobre la base de la educación a distancia es una cuestión que nosotros debiésemos ser capaces de incorporar a la cultura del sistema escolar no como un reemplazo a las clases presenciales, sino como un necesario complemento a lo que la escuela es capaz de hacer. Un segundo aspecto que nos ofrece una gran posibilidad es la actitud de los apoderados, muchísimos volvieron a comprometerse con el aprendizaje y el proceso formativo de sus hijos. Quizás varios lo hicieron también a la fuerza, pero lo que hemos visto es que muchísimos apoderados han tenido que vincularse con el proceso formativo de sus hijos y eso ha generado en algunos casos ciertas tensiones, pero obviamente genera también un aprendizaje que tiene que dar para el futuro.

Protocolos con implementación local

Durante la pandemia una de las discusiones públicas en torno a la educación que más exposición ha tenido es la extensión del currículum escolar chileno, el que supera por bastante al promedio de los países de la OCDE. Al respecto, el ministro Figueroa sostiene: “Nosotros, siguiendo con la reforma que venía del gobierno anterior, pero a la cual dimos continuidad y apoyamos, modificamos el currículum para los III y IV Medios, precisamente sobre la base de la importancia de privilegiar la formación de habilidades por sobre ciertos conocimientos y poner la elegibilidad como un elemento esencial. Creemos que esa reforma es muy importante para lo que el sistema escolar necesita, pero recordarás la polémica que generó esa reforma. Cuando se habla de currículum muchos apuntan a lo interesante que sería revisarlo, pero cada vez que se revisa los distintos grupos de interés hacen ver sus puntos y hacen muy difícil el trabajo en torno al currículum, entonces más que entrar en esa polémica lo que yo veo que hoy es necesario es dotar al sistema educacional de una amplia flexibilidad traducida a la posibilidad de adaptarse a los permanentes cambios y a los desafíos del siglo XXI”.

-¿El currículum priorizado que lograron consensuar para este año quizás podría abrir una puerta para dotar de mayor flexibilidad al sistema y que los establecimientos puedan tener mayor autonomía a la hora de definir sus prioridades académicas?

-Sobre eso dos cosas, primero no olvidar que el trabajo que se hizo de priorización curricular se realiza precisamente en un contexto de crisis para ayudar al sistema a salir de la crisis y apuntar a un objetivo muy preciso que es que el Covid no impacte tanto en los aprendizajes en una año totalmente diferente, por lo tanto creo que es importante no extrapolar esta priorización curricular que tiene ese carácter complejo a una discusión más amplia con respecto a lo que debiera ser el currículum nacional que por lo demás no se modificó hace mucho, viene del año 2002.

-¿Y lo segundo?

-Hoy tenemos un sistema que es diverso y que le entrega a los establecimientos ciertas herramientas, pero lo que ha quedado en evidencia es que hay poca cultura de innovación en nuestro sistema escolar y, por lo tanto, más que quedarnos en una discusión de cómo debiera ser el currículum, a mi juicio lo interesante que viene es cómo somos capaces efectivamente de dotar al sistema educativo en general y a las escuelas en particular de la capacidad de innovación y cómo les quitamos restricciones que son mucho más asociadas a cargas burocráticas y a regulaciones excesivas en su operación y gestión. Creo que ahí también se nos abre una oportunidad.

-Hay varios países, algunos en la región, que ya anunciaron que este año no volverán las clases. ¿En Chile se baraja esa posibilidad?

-Nosotros estamos trabajando sobre un escenario en que cuando sea posible -desde el punto de vista sanitario- se vuelva a clases. Por eso se realizó esa priorización curricular, la cual es muy dinámica y opera como un acordeón, en el sentido de que dependiendo del tiempo que los establecimientos tengan van a poder profundizar y extender menos o más el currículum. Es importante que toda la comunidad educativa tenga claro lo importante que es que los niños aprendan lo que tengan que aprender.

-¿Están preparando algún tipo de protocolo para el momento en que los estudiantes vuelvan a clases? Me imagino que las disposiciones sanitarias implican un rediseño de las salas de clases, el número de alumnos por aula y ese tipo de medidas. ¿O no?

-En este momento estamos en conjunto con el Minsal trabajando en los protocolos que deberán cumplir los establecimientos educacionales y que apuntan justamente a las condiciones sanitarias que deben darse en cada escuela. Chile tiene solo en el nivel escolar del orden de 11.500 establecimientos y por lo tanto lo que va a llevar el protocolo es un conjunto de medidas que deben asegurara los establecimientos, pero en la forma en que lo lleven a cabo va depender de las características de cada plantel. Sería muy poco adecuado que desde el nivel central del Mineduc se diera una indicación única para 11.500 establecimientos que tienen características todas diferentes. Entonces lógicamente habrá un acompañamiento tanto desde el ministerio de Educación como del de Salud y guías claras de lo que se debe cuidar y lo que se debe evitar, pero la forma en que cada comunidad lo implementa y se organiza se dará a nivel local.