El presidente del directorio del grupo industrial enjuicia por primera vez el desempeño económico y político de la Concertación, bloque al que fue afín por años pero que cree cumplió su cuota al mando de la nación. De paso, cuenta –con suma cautela, como es habitual en el conglomerado que encabeza– las inversiones que están planificando y cómo pretenden incrementar su facturación a 2010. Por Lorena Rubio; fotos, Enrique Stindt.

  • 28 mayo, 2008

 

El presidente del directorio del grupo industrial enjuicia por primera vez el desempeño económico y político de la Concertación, bloque al que fue afín por años pero que cree cumplió su cuota al mando de la nación. De paso, cuenta –con suma cautela, como es habitual en el conglomerado que encabeza– las inversiones que están planificando y cómo pretenden incrementar su facturación a 2010. Por Lorena Rubio; fotos, Enrique Stindt.

El empresario Ramón Aboitiz Musatadi (77) acude todos los días a la oficina. No llega demasiado temprano,pero siempre se va muy tarde. En estos días le ha tocado viajar en varias ocasiones a Lima, donde están ampliando los negocios de la filial SKC –dedicada al arriendo de equipos– y negocia el suministro de gas para una planta de amoníaco en Mejillones. Pero también viaja a otras partes por placer: hace un par de meses fue con un grupo de amigos a Tahití, donde se dedicaron a navegar. Y, antes de eso, hizo un recorrido junto a sus hijos y sus 20 nietos, al País Vasco –de donde es originaria su familia– para que sus descendientes, “sobre todos mis nietos”, dice, conocieran sus raíces.

Con más de 40 años en la vida empresarial (fue gerente general de la empresa antecesora de Sigdo Koppers y luego, junto a un grupo de ingenieros, compraó la firma en la década de los 70), Aboitiz ha sido un testigo privilegiado de la evolución social y política de Chile y de los cambios introducidos por las distintas administraciones. Por eso, su opinión tiene peso en el mundo privado. Y aunque no suele dar entrevistas de corte político, accedió a conversar con Capital, siempre y cuando tuviera la oportunidad también de hablar lo que en verdad le apasiona: los negocios del grupo, holding que en 2007 facturó 2.000 millones de dólares. Tanto así, que asegura que si bien “entiende” que debería pensar en retirarse del día a día de los negocios –su hijo Juan Pablo asumió la gerencia general del holding hace un año– y dice que “ya le corresponde evaluar” el traspaso total del mando, todavía no se le ocurre qué hacer. “Soy un monotemático incurable”, confiesa.

Este es el Aboitiz político y empresarial.

 

 

-¿Cuánto tiempo lleva en la vida empresarial?

-Yo entré a trabajar a la compañía antecesora de Sigdo Koppers (Sigma Donoso Ltda.) como ingeniero de la compañía en 1958. Posteriormente estuve en distintos puestos y llegué a ser gerente general en 1965. Con el tiempo llegó una ocasión en la cual un grupo de ingenieros compramos la compañía y ahí partió mi vida empresarial. Yo no soy de los fundadores, pero sí estuve en un papel importante, trabajando con los “gringos” de Koppers que venían para acá, cuando se estaba armando la fusión.

-¿Siempre estuvo en Sigdo Koopers?

-Yo estudié ingeniería en la Universidad Católica de Valparaíso y apenas salí, mi primer trabajo fue en una filial de la Corfo para cooperación técnica en todos los temas de ingeniería industrial.

-Así que siempre ha estado vinculado al mundo de la ingeniería, incluso en sus negocios. ¿No tiene hobbies? ¿Qué hace en sus ratos libres?

-Me encanta leer todo tipo de cosas: historia, ciencia, novelas policiales. Lo que más me gusta son los libros sobre temas históricos. También me gusta viajar y comer bien.

 

El país que cambió

-Entremos en materia. ¿Qué cosas cree que le faltan a este país? ¿Cómo debería ser el Chile que usted quiere?

-El Chile que me gustaría es uno más pujante, con más respeto por la labor del empresario. Un país más innovador, donde se dieran facilidades para invertir, porque creo que, a la larga, eso es mejor que buscar una serie de medidas para redistribuir la riqueza. Esto siempre lleva a recortar lo que ya hay y no crea nada nuevo, y esas son dos maneras de enfocar los problemas que son totalmente distintas. Ese país yo veo que no existe y que hay un énfasis muy grande en redistribuir y no en crear.

-¿Y eso tiene que ver con el signo político de la actual administración?

-Creo que sí.

-¿Y vio lo mismo en el gobierno de Lagos, que también era socialista como la actual mandataria?

-Era menos que ahora. Puede ser que él haya tenido otra mirada hacia la empresa porque era economista, pero esta visión se ha acentuado ahora de todas maneras.

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-¿Le preocupa el estado actual de las cosas en el país?

-Sí, estoy preocupado por lo que está pasando, porque ya nos está costando varios puntos de crecimiento. Se suponía que el 2010 se iba a pasar a otra etapa y en vez de emerger, parece que nos estamos quedando dormidos. Vamos a crecer al 4%; tenemos una inflación del 8%. En resumen, no lo veo yendo en la dirección adecuada.

-Si tuviera que dar una medida –porque ciertamente hay muchas– para intentar revertir la situación actual, ¿qué propondría?

-En esto no existen recetas, lo que hay son puntos de vista sobre cómo mirar la realidad.

-Pero ¿tenemos un ministro de Hacienda que sabe cómo impulsar el crecimiento, ¿no cree?

-Sí, pero la verdad es que él está manteniendo un orden financiero, y ahí está….

-¿Le falta ser más proactivo?

-El no maneja la política económica general del país.

-¿Como sí lo hacía Eyzaguirre?

-No sé si lo hacía él o quién lo hacía, pero la situación actual es la que describo.

-¿Le parece que la llegada de Pérez Yoma al gobierno puede darle un nuevo impulso a las cosas?

-Hay que apostar por que le vaya bien.

-¿Usted lo conoce?

-Sí.

-¿Cree que tiene una mentalidad más “moderna”, por llamarla de alguna manera?

-Sobre todo, comparado con otra gente del gobierno.

-¿Se refiere a Andrade?

-Sí.

-¿Cree que sería mejor que el ministro del Trabajo dejara el gabinete?

-… (silencio)

-Usted mantiene vínculos desde el gobierno de Frei Montalva con quienes hoy dan vida a la Concertación.
¿Está decepcionado de este conglomerado?

-Sí, estoy decepcionado. Hubiera preferido que se hubiera tomado un camino más orientado hacia la innovación y el desarrollo, que el actual.

-En su opinión, ¿cuándo se perdió la ruta hacia ese camino más orientado al crecimiento y el desarrollo?

-Yo creo que ha sido a través del tiempo, especialmente cuando pasaron de los democratacristianos a los socialistas. Ahí empezó un giro.

-Se habla mucho de la alternancia. ¿Cree que llegó la hora de un cambio en el signo político del gobierno?

-Sí; creo que llegó el momento, pero sólo Dios sabe si se va a producir.

-¿Conoce a Sebastián Piñera? ¿Qué impresión tiene de él como empresario y de su forma de hacer política?

-Sí, lo conozco y sé que es una persona tremendamente capaz y yo creo que va a tratar de destacar como presidente en las metas y logros que él plantea respecto del país. Ojalá que lo logre.

-O sea que usted ya lo da como futuro presidente.


-Yo creo que dentro del panorama que estamos observando, a mí me gustaría que fuera él presidente, porque es un hacedor y ha estado en el lado de la empresa.

 

 

Apostando a Camisea

-Hablando de hacedores de empresas, el 2007 vendieron así 2.000 millones de dólares como grupo y entregaron un dividendo históricamente alto. ¿Qué les falta para sentirse definitivamente satisfechos?

-Siempre estamos pensando en qué otras oportunidades podemos tener. Cuando uno está trabajando siempre hay altibajos, los bajos hay que remediarlos y tener expectativas en otras partes. Nuestro plan de invertir 500 millones de dólares –anunciados cuando salimos a la Bolsa– sigue en pie. Nos falta un proyecto en Enaex –una planta de amoníaco– para el cual nos falta conseguir gas.

-Ese proyecto ya es mítico. ¿No han pensado en desistir después de tantos años? ¿Tienen reales posibilidades de conseguir el gas necesario?

-Como somos perseverantes, creo que vamos a terminar por conseguirlo. Entre las alternativas está obtener este hidrocarburo de Camisea, en Perú. Si eso ocurre, trasladaríamos el proyecto a ese país. En todo caso, espero que la decisión no tome más que un par de meses más.

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-¿Cuáles son las otras alternativas?

-Hemos conversado con compañías indias y hemos evaluado el norte de África.

-¿Tan lejos? ¿Cuál sería el negocio en ese caso?

-Podríamos vender el amoníaco.

-Si bien en el mercado existe la impresión de un grupo exitoso, sus utilidades aumentaron sólo 0,9% en 2007. ¿Qué cambios están realizando para revertir esto y cuáles son las perspectivas de resultados para este año?

-Nosotros tenemos una gran cantidad de capital que está en el sistema financiero en vez de estar en un esquema productivo, esperando las inversiones que no se han realizado. Esto incluye las dos nuevas plantas petroquímicas. Entonces, cuando estas instalaciones estén produciendo, el ingreso va a ser muy superior.

-¿Es Enaex la principal fuente de inversiones hoy para ustedes?

-En este momento, sí.

-Ustedes tienen decenas de divisiones y deben ser uno de los grupos más diversificados del país. ¿No han pensado en una estructura más ágil y liviana?

-Tenemos tres áreas de actividad: industrial (CTI, Somela, Sigdopack y Enaex); servicios (Ingeniería y Construcción, Puerto Ventanas, Fepasa); y el área comercial (división automotriz y SKC, que arrienda equipos y maquinarias). Las decisiones siempre se toman en el holding y siempre buscamos cosas relacionas con la ingeniería. Lo único que podría escaparse es el tema de los autos. La idea de reestructurar las áreas no la encuentro factible, porque siempre es mejor tener gente muy capaz en temas específicos, que una pirámide en la cual se va burocratizando el sistema.

-¿Han pensado en participar en nuevas licitaciones de terminales portuarios en la V Región?

-Lo estamos estudiando, pero las cosas que analizamos, no las publicitamos.

-¿Cuál es la filial del grupo que más ha crecido en los últimos años?

-Sigdopack y Enaex.

-¿Cuándo debiera ocurrir un aumento sustancial en las ventas consolidadas del grupo?

-El 2010 es una buena fecha, porque debieran estar operativas las inversiones en carpeta.

 

 

Apuesta internacional: ¿Perú y Brasil?

-En el plano internacional hace poco anunciaron una planta de polipropileno en Argentina. ¿A qué participación de mercado aspiran en el negocio de los envases en ese país?

-Eso depende, porque este año vamos a tener un excedente que será exportado.

-¿Dónde planean exportarlo?

-A Brasil, pero es un negocio muy incipiente.

-Ustedes no tienen operaciones en ese mercado. ¿Podría ser Sigdopack la punta de lanza?

-Es posible, pero se trata de ventas, no de inversiones.

-Llevan más de 15 años en Argentina. ¿Cómo están viendo el actual escenario económico?

-Solamente tuvimos algunos problemas laborales en Frimetal –que es una filial de CTI– producto de situaciones propias del país y que, afortunadamente, ya fueron subsanados. En cuanto al resto de las medidas económicas anunciadas por la actual administración, sólo me resta decir que los
empresarios argentinos las apoyan.

-Perú se puso de moda entre los empresarios. ¿Concuerda en que ese el mercado más interesante en América latina?

-Sí. Nosotros tenemos algunos negocios allá –automóviles (Fiat y Kia), explosivos (Samex) y una empresa de construcción– y nos está yendo bien. Acabamos de instalarnos con SKC Rental, dedicado al arriendo de equipos de construcción y ya hemos tenido éxito. Lo que vamos a hacer es instalar la división de maquinaria Volvo. Y si prospera la construcción de la planta de amoníaco, sería nuestra primera gran operación industrial.

-En la división Ingeniería y Construcción, ¿han notado un deterioro producto de la crisis subprime?

-Al contrario, en este minuto estamos con harta actividad. Tenemos un proyecto en Los Bronces, entre otros. Con ICSK estamos participando en varias propuestas en energía y minería y esperamos ganar. Además, estamos haciendo los estudios para la línea de transmisión del proyecto Hidroaysén por encargo de Transelec.

 

 

El dólar y los “chupasangres”


-¿Cuánto les afecta la baja del dólar?

-Cada filial es distinta. CTI exportó cerca de un 20% en 2007; Sigdopack un 70%, mientras que Enaex va mayoritariamente al consumo en Chile. Por eso, en las empresas que son comerciales es favorable y en las que no lo son, el dólar juega en contra.

-Para ustedes el suministro de energía es clave. ¿Creen que el gobierno ha hecho lo suficiente?

-Creo que sí, pero la actuación se realizó con un rezago que va a tener efectos.

¿La deficiencia de fuentes energéticas es el principal motivo de preocupación en el actual escenario o hay otras, como la inflación?

-Evidentemente la energía es un elemento muy sensible en la industria, pero yo creo que es una combinación que incluye otras situaciones: el problema laboral, con todos los antecedentes que se han visto; el valor del dólar y la inflación.
Los primeros son los más importantes. Es más fácil controlar la inflación que las demandas laborales.

-¿Podrían caer las utilidades del holding este año?

-Si caen, sería poco. En todo caso, es difícil decirlo sin saber qué tan profunda será la intervención del Central y qué impacto tendrá. En el actual escenario, nuestro desempeño debiera ser muy parecido al de 2007.

-¿Cómo ve el clima laboral y sindical? ¿Le parece que hay un discurso antiempresarial?

-Ser empresario –y esto es lo que muchos no entienden– es arriesgar. Y después de correr ese riesgo y tener éxito, lo que uno espera es tener una recompensa. Entonces, algunos dicen que esa recompensa lo convierte a uno en un
“chupasangre”.

-¿Qué opina de ese tipo de lenguaje? ¿A qué le suena?

-Me parece terrible, espantoso. Yo era gerente general de la empresa Ingeniería y Construcción Sigdo Koppers S.A. en los tiempos de Allende y, aunque ese término específico no se usaba, uno veía una descalificación contra los empresarios tremenda.

-¿Ese tipo de expresiones le recuerda a la UP?

-De repente salen unas expresiones que lo menos que se puede decir es que son poco felices. Este país está siguiendo un modelo donde la gente que impulsa el desarrollo son los empresarios. Entonces, a los empresarios habría que estimularlos. Por una parte se quiere innovación y que sean creativos, pero si al creativo y al innovador no se lo considera social y políticamente, eso es una contradicción tremenda. Si no quieren este modelo, que lo cambien.

-¿Hay operaciones específicas en las que les ha afectado la polémica con los subcontratistas?

-En las firmas de construcción tenemos pocos subcontratistas. Nosotros mismos hacemos las distintas etapas. Lo que pasa es que cuando hay un clima de efervescencia laboral va repercutiendo en la productividad. En definitiva, hay un
contagio. En la construcción, por ejemplo, hay una tendencia a ir formando sindicatos interempresas.