Al número uno del tenis mundial no le basta con ganarlo todo en la cancha, ahora sirve de ejemplo para los ejecutivos del mundo.

  • 1 abril, 2009

 

Al número uno del tenis mundial no le basta con ganarlo todo en la cancha, ahora sirve de ejemplo para los ejecutivos del mundo. Por Federico Willoughby Olivos.

El Rafa Nadal no pierde, y si pierde gana igual. O al menos así lo ve Santiago Alvarez de Mon, profesor de la escuela de negocios española IESE que, después de cuatro años persiguiendo al tenista, logró que aceptara convertirse en un caso de estudio para ser impartido por el instituto. “Rafa es una cultura de esfuerzo. Podrá tener menos talento que Federer pero tiene una ventaja sobre él: está familiarizado con los errores. No le asustan y trabaja hasta dominarlos, es lo que yo llamo una gestión del error” cuenta Alvarez de Mon desde España. Y ese modo de enfrentar los desafíos, esa cultura de superación, es el material que este académico considera vital para el mundo empresarial. “Nadal conjuga de manera perfecta el talento y el carácter. Esos dos elementos juntos crean lo que yo llamo el Tandem Invencible; que es, básicamente, la capacidad de una persona para trabajar un talento a través de una profesión y además preocuparse de cultivar una personalidad que la ayude a llegar a la cima”.

Y es que a ojos de este MBA y PhD en Ciencias Políticas, esa es una de las mayores virtudes de Nadal: haber tenido la visión para elegir el tenis sobre el fútbol porque pese a que le significó dejar de jugar con sus amigos, le permitió desarrollarse en la actividad en que tenía mayor fortaleza. “Además, supo rodearse de un entorno adecuado, incluyendo un coach (su tío Tony Nadal) que identificó su potencial y hasta el día de hoy lo adiestra correctamente. Es importante en el mundo de los negocios tener guías, jefes que ayuden a impulsar los talentos dentro de una organización”, señala el académico. De hecho, y a modo de anécdota, Alvarez de Mon cuenta que Nadal no le paga un sueldo a su tío, de manera que el entrenador pueda exigirle sin temer ser despedido.

En definitiva, la disciplina, la constancia, la energía y la perseverancia son las cuatro características que han hecho de Nadal un súper campeón, y las mismas que este profesor español identifica como necesarias para cualquier aspirante a ejecutivo exitoso. “Rafa es un jugador que hizo de la perseverancia su clave para el triunfo. No importó cuantas veces Federer le ganara, Nadal siempre tomó las derrotas como una oportunidad de ver sus errores, de poder mejorar. Y entrenó y entrenó hasta que le quitó la posición número uno al suizo. Esa es una cualidad que debe existir en las empresas: la disposición natural al aprendizaje, el mantener una relación natural con el error, además del uso de la disciplina y la perseverancia para superarse”, precisa el español.

Es más, el académico postula que en los momentos actuales, con la crisis en marcha, es cuando más se necesitan ejecutivos con las características de Nadal, gente acostumbrada a la presión, con mentalidad positiva y con el carácter suficiente para no sentirse derrotados en la adversidad.