El horrible atentado múltiple del pasado viernes en París, recordó al mundo una vez más que el terrorismo está vigente, y que el Estado Islámico, también conocido como ISIS, parece estar especialmente ensañado contra Francia. Pero el Estado Islámico no es solo un grupo de terroristas, sino que tienen sus -cuestionables- razones para actuar. ISIS […]

  • 17 noviembre, 2015

Hayat Boumeddiene 'appears in Islamic State film' - 06 Feb 2015

El horrible atentado múltiple del pasado viernes en París, recordó al mundo una vez más que el terrorismo está vigente, y que el Estado Islámico, también conocido como ISIS, parece estar especialmente ensañado contra Francia. Pero el Estado Islámico no es solo un grupo de terroristas, sino que tienen sus -cuestionables- razones para actuar.

ISIS es un grupo religioso con creencias cuidadosamente consideradas, pero para buscar su origen, hay que remontarse a 2002, cuando el jordano Abu Musab al-Zarqawi creó el grupo radical Tawhid wa al-Jihad.

Un año después de la invasión liderada por EUA en Irak, Zarqawi juró lealtad a Osama bin Laden y fundó al Qaeda en Irak, que se convirtió en la mayor fuerza insurgente durante los años de la ocupación estadounidense.

Sin embargo, después de la muerte de Zarqawi en 2006, al Qaeda creó una organización alterna llamada el Estado Islámico de Irak (ISI, por sus siglas en inglés). En 2010, Abu Bakr al-Baghdadi se convirtió en el nuevo líder, reconstruyó la organización y realizó múltiples ataques en el país. Tres años más tarde, se unió a la rebelión contra el presidente sirio, Bashar al Asad, junto al frente al Nusra.

En abril de ese año, Abu Bakr anunció la fusión de las milicias en Irak y Siria y las bautizó como Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS, por sus siglas en inglés).

No se sabe a ciencia cierta cuánto territorio controla ISIS y sus aliados, pero se estima entre 40.000 y 90.000 kilómetros cuadrados. Ese territorio incluye las ciudades de Mosul, Tikrit, Faluya y Tal Afar en Irak y Raqqa en Siria.

Al menos ocho millones de personas viven bajo el control parcial o total del Estado Islámico, que ha implementado una estricta interpretación de la sharia, forzando a las mujeres a llevar velo, obligando a los no musulmanes a convertirse o a pagar un impuesto, e imponiendo castigos que incluyen ejecuciones.

Los miembros de Estado Islámico son yihadistas que tienen una interpretación extremista de la rama sunita del islam y creen que ellos son los únicos creyentes reales.

Su visión del resto del mundo está basada en el hecho de que son no creyentes que quieren destruir su religión, justificando de esa forma sus ataques contra otros musulmanes y no musulmanes.

Las decapitaciones, crucifixiones y asesinatos en masa han sido utilizados para atemorizar a sus enemigos. En medio de este panorama, los miembros de ISIS justifican sus actos citando los versos del Corán que dicen algo como “golpear la cabeza” de los no creyentes.

Pero, ¿por qué Francia ha recibido tantos ataques? Desde el atentado contra Charlie Hebdo y un supermercado judío en París, la decapitación de un empresario en Lyon, un ataque frustrado en un tren de alta velocidad que viajaba de Ámsterdam a París y ahora el atentado en cadena del viernes pasado.

Según la fiscalía de París, los terroristas que asaltaron el Bataclan justificaron su violencia por la implicación francesa en la coalición que golpea los bastiones yihadistas en Oriente Próximo. Pero también hay que sumar que París ha apoyado a la oposición política en Siria, ha armado a algunos grupos rebeldes y se ha mostrado inflexible en la lucha contra El Asad, mientras otras capitales europeas moderaban sus posturas.

Varios historiadores opinan que se trata de un ataque a los valores. No solo los de Francia, sino los de todos los países que comparten la fe en la democracia, la tolerancia y el valor del ser humano. Se trata de una embestida contra los valores de la Ilustración del siglo XVIII, contrarios a su visión totalitaria del mundo.

Además, Francia firmó, junto al Reino Unido, el llamado acuerdo Sykes-Picot, que en 1916 permitió desmantelar el Imperio Otomano dibujando distintos países de fronteras artificiales. Por ejemplo, Siria e Irak. Así, París sería responsable de haber puesto fin al sueño del califato perdido, la comunidad de creyentes que quedó abolida cuando el imperio cayó definitivamente en 1924.

El ISIS juega con ese fantasma entre sus partidarios, defendiendo la emergencia de un nuevo imperio islámico que deje atrás las fronteras actuales, consideradas coloniales por el grupo terrorista.