Son dos de los arquitectos jóvenes más cotizados de los últimos años. Lo confirman no solo los atractivos proyectos que han entregado, sino además los que están en pleno desarrollo, como las nuevas instalaciones del Liceo Alemán del Verbo Divino en Colina o las oficinas del Grupo Dial. Por Joel Poblete Son relajados y simpáticos, […]

  • 23 marzo, 2007

Son dos de los arquitectos jóvenes más cotizados de los últimos años. Lo confirman no solo los atractivos proyectos que han entregado, sino además los que están en pleno desarrollo, como las nuevas instalaciones del Liceo Alemán del Verbo Divino en Colina o las oficinas del Grupo Dial.
Por Joel Poblete

Son relajados y simpáticos, pero a la vez serios y profesionales. Por algo en solo tres años desde que formaron su propia oficina –Alvano+Riquelme– Renzo Alvano y Pablo Riquelme, ambos de 32 años, han logrado posicionarse como dos de los arquitectos más solicitados de las nuevas generaciones. Y la mejor demostración de que están en alza la tenemos al revisar su cada vez más activa agenda de proyectos: en Valparaíso, el edificio de la Caja de Compensación La Araucana y el Hotel Boutique; en Santiago la tienda de antigüedades Nagel, la agencia de publicidad Gumucio y Asociados y las oficinas de las radios del Grupo Dial; y en Colina, el equipamiento e infraestructura de La Reserva, y uno de sus logros más notorios, el Liceo Alemán del Verbo Divino.

Justamente al recorrer las instalaciones de la segunda etapa de esta inmensa obra –de la que ya están funcionando las áreas de prebásica– conversamos con ellos, sin que pudieran ocultar su orgullo con este proyecto, con el que hace dos años ganaron un concurso a nivel nacional y el que están desarrollando en conjunto con las oficinas de Mathias Klotz y Felipe Assadi, ni más ni menos.

Se nota que les encanta lo que hacen, una pasión en la que se han ido fogueando cada vez más, desde que estudiaron juntos en la Universidad Católica. Una vez egresados, además de los habituales trabajos para parientes y conocidos, Riquelme estuvo un tiempo en la oficina de Klotz y Alvano en las de Guillermo Acuña y Manuel Moreno. Después de dos años decidieron armar su propia oficina.

Y la gran oportunidad llegó con su primer proyecto en conjunto: la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales en el barrio República, entregada el año pasado. “¿En qué momento surge y se concreta la idea de armar tu propia oficina? ¿cuál es el proyecto que te permite irte, el que te motiva? Para nosotros es ese”, explica Renzo, y Pablo agrega: “Además somos profesores de la universidad, hace un año y medio que hemos estado haciendo un taller juntos. Es una escuela que a mi modo de ver está enfrentando bien el desafío de formar un arquitecto”.

Es que encuentran que el tema de los nuevos arquitectos está siendo cada vez más crítico: “Hay muchas escuelas, y aunque hay bastante oferta de trabajo la verdad es que también hay demasiada gente”, comenta Riquelme. “En general en arquitectura te entregan una formación desarrollada en ciertas áreas, pero en otras es insuficiente; el ideal es que te enseñen a tener un cierto punto de vista: la capacidad de abstraer un problema, poder dar a todo una mirada global, que te permita entrar a un lugar y de inmediato detectar los problemas que se pueden solucionar a través de la arquitectura”.

Aunque hay mucho movimiento en el mercado inmobiliario, Renzo Alvano también detecta un desafío que se presenta a los nuevos egresados: “Sales siendo joven, te encargan pegas al principio, pero ¿qué viene después? Ahí se empieza a generar un vacío espantoso”. Lo bueno para ellos es que junto al equipo de su oficina, integrado por otros cuatro jóvenes, ya tienen un sello que los distingue y hace que cada vez estén más solicitado.