Cuando se decide a entrar en la pelea, lo hace con todo. Y así lo hizo estos días, cuando los enfrentamientos entre la disidencia –de la cual él es figura emblemática- y la mesa directiva de RN escalaron hasta los patios de La Moneda. Pero ahora Daniel Platovsky cree que el combate pasó a la segunda etapa: el camino a la firma de un consenso.

  • 29 noviembre, 2011

Cuando se decide a entrar en la pelea, lo hace con todo. Y así lo hizo estos días, cuando los enfrentamientos entre la disidencia –de la cual él es figura emblemática- y la mesa directiva de RN escalaron hasta los patios de La Moneda. Pero ahora Daniel Platovsky cree que el combate pasó a la segunda etapa: el camino a la firma de un consenso. Por María José O´Shea

Aunque siempre tiene un ojo puesto en la política, hasta hace un mes Daniel Platovsky estaba tranquilamente dedicado a su empresa, Mellafe y Salas, y a sus directorios en La Nación, Sasipa y el Museo de la Memoria. De repente, recibió un correo del abogado RN Carlos Zepeda, invitándolo a la polémica reunión de la disidencia a la conducción de Carlos Larraín.

Platovsky no dudó en asistir. Los argumentos coincidían con su visión de que el partido estaba yéndose por un rumbo equivocado. Veía una directiva poco abierta al debate y mucho más crítica que apoyadora del gobierno de Piñera.

De esa reunión a la trifulca total en RN hubo apenas unas horas. Larrainistas versus disidencia; conservadores versus liberales. Nada nuevo, considerando que de tanto en tanto esta colectividad suele enfrascarse en unos líos internos de alta tensión. La gran diferencia es que, esta vez, se trata del partido del presidente y la pelea llegó hasta la mismísima Moneda. Tanto así, que el analista político Ascanio Cavallo comparó la situación con la vivida por Eduardo Frei Montalva en su gobierno, que derivó en un quiebre en la DC y la aparición del Mapu.

Pachotadas fueron y vinieron y, al parecer, ahora las cosas estarían bajando el tono. Eso, al menos, cree Platovsky –acérrimo piñerista desde siempre–, quien de la ofensiva pasó a la búsqueda de acuerdos.

Renovación Nacional. “Queremos una directiva en la cual estén representadas las distintas sensibilidades de RN. Eso permitiría que se arbitren y debatan las diferencias que existen entre ambas corrientes”.

-¿Cómo describe lo que está pasando en Renovación Nacional?
-En las últimas semanas hemos vivido un conflicto y el diagnóstico es de todos conocido. Lo importante es que, aparentemente, se abriría una puerta que nos permitía destrabar la situación por la vía de un consenso. Por lo tanto, estamos en el tránsito desde el conflicto a la solución.

-¿Qué es lo que ustedes quieren? ¿Sacar a Carlos Larraín?
-Queremos una mesa directiva en la cual estén representadas las distintas sensibilidades que hay en el partido. Eso permitiría que se arbitren y debatan las diferencias que existen entre ambas corrientes, y se tomen de manera acordada los caminos a seguir. Sobre todo, el apoyo del partido al presidente y su programa de gobierno.

-¿Hasta ahora eso no pasa? ¿Acaso no hay discusión interna?
-Ese ha sido uno de los temas que han generado el conflicto, pero me da la impresión de que hoy estamos en una etapa distinta. Veo que los discursos han ido variando por parte de la directiva.

-¿Ha visto un cambio de actitud de Carlos Larraín?
-Creo que sí, en su discurso. Sobre todo, en lo que se refiere al gobierno. Eso no significa que él esté de acuerdo con el 100% del programa del presidente. Ahora, el punto no es ese, porque uno puede tener legítimas diferencias; el problema son los procedimientos para fijar posiciones. Ahí creemos que lo ideal es que estén representadas las dos corrientes del partido en la directiva, para poder consensuar esas posiciones.

-¿Está descartado, entonces, ir a una competencia interna?
-No. Si es necesario, habrá competencia, pero las consecuencias de ésta son lo que hemos visto en las últimas dos semanas. Ese fue el resultado. Se exacerban los conflictos.

-Pero así es la democracia…
-Sí, pero estamos en un gobierno que tiene que sacar adelante su agenda, ad portas de las elecciones municipales, entonces no me parece prudente ni oportuno que el partido entre en una competencia dura.

-¿Se ve sentado en una directiva con Carlos Larraín?
-No es un tema para mí estar en la mesa, no estoy para ocupar un cargo. Estoy convencido de que un consenso de las ideas va a permitir que el partido sea más fuerte y asuma un rol más activo en la gestión del gobierno.

-Pero hay materias en que va a ser muy complejo llegar a acuerdo, sobre todo en temas valóricos. Larraín es muy en conservador en ese sentido…
-Sí, pero yo puedo entender que alguien no esté a favor del AVP o del aborto y vote en contra de esas materias específicas. Lo que no me pareció fue que hubiese cinco senadores (entre ellos Carlos Larraín) que votaron contra la ley antidiscriminación, que tiene que ver con la actitud de la sociedad frente a las minorías, que pueden ser religiosas, étnicas, sexuales, lo que quieras. Eso es parte de una sociedad más tolerante e inclusiva. Y, en lo personal, me duele que hayan votado en contra de esa ley porque en la historia de mi familia ha habido una discriminación religiosa brutal.

-Estos líos entre directiva y disidencia, conservadores versus liberales, no son ninguna novedad en RN.
-Es verdad. Históricamente ha habido conflictos, como también para cada episodio ha habido una solución. El partido ha salido siempre fortalecido y su votación ha ido en aumento. Eso demuestra que la capacidad de solucionar es lo que lo potencia y el hecho de que justamente esa solución le dé espacio a las dos corrientes, ayuda a capturar muchos más votos. Es lo que vimos con la candidatura presidencial de Piñera.

Homenaje a Krassnoff. “Que un grupo de personas se pueda reunir en la casa de alguien para celebrar tranquilos, está bien, pero transformar esto en un hecho político, es una locura. ¿Qué sentido tiene que los amigos de Al Capone se reúnan?”

-Pero la imagen pública no es muy bonita que digamos. El partido del presidente agarrado de las mechas…
-No, por supuesto. Por eso es que hay que buscar solución.

-¿Lo ha conversado con Piñera?
-No.

-¿Y con el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter? Según Larraín, la disidencia está digitada por él.
-No. En absoluto. Este movimiento es bastante amplio y además, no es una organización estructurada. Esto nació en forma espontánea y liderada por Carlos Zepeda, Alejandro Álvarez, Gastón Gómez, entre otros.

-También hubo diferencias internas en su propio grupo. Se molestaron porque fue a comer donde Larraín sin avisarle a nadie.
-Fui a conversar, no a comer… Bueno, pasa que de repente a uno se le abren estas ventanas de conversación y no hay tiempo para hacer consultas a muchas personas. Pero está superado.

“Hinzpeter no lo ha pasado bien”
-Allamand ha llamado a la unidad del partido porque no le conviene estar tomando posiciones. ¿Cómo lo ve como carta presidencial?
-Bien, pero falta mucho tiempo. De sus palabras uno puede interpretar que quiere convergencia, lo cual significa ponerse de acuerdo.

-Y en términos presidenciales, ¿le gusta como candidato?
-¡Cómo no me va a gustar! (se ríe de buena gana). Pero él ha sido bastante claro en que hoy es ministro de Defensa, y eso es su principal foco.

-Es que hay más de uno con ganas en su partido, aunque ahora la opción de Hinzpeter se desinfló.
-Le tocó bailar con la fea. La lealtad al presidente a veces sale cara. Para Rodrigo es mucho más importante eso que su posible carrera presidencial.

Rol de Hinzpeter. “A él le tocó bailar con la fea. La lealtad al presidente a veces sale cara… El tiene que cumplir con la responsabilidad del orden público y mandar las fuerzas especiales es una solución que le duele. No lo hace porque le guste”.

-Se dice que habrá cambio de gabinete y que saldrían Hinzpeter y Bulnes…
-Hinzpeter no lo ha pasado bien. Sufre con esta cuestión. Lamentablemente, la imagen pública que tiene hoy en día no es lo que es Rodrigo. Lo conozco hace muchos años y sé que le duele esta pega. Él tiene que cumplir con la responsabilidad del orden público y, por ejemplo, mandar las fuerzas especiales para cumplir con ese deber; es una solución que le duele. No lo hace porque le guste, como muchos creen.

-Pero, ¿por qué prefirió ser el sheriff y dejó la conducción política?
-Lo que pasa es que uno de los compromisos importantes de la campaña fue terminar con la puerta giratoria y que haya cero tolerancia con la delincuencia.

-Pero la estrategia tampoco está dando resultados.
-Es un tema más complejo de lo que parecía. Cuando tienes los poderes Ejecutivo y Judicial independientes, coordinar que una política de tolerancia cero, que es una política de gobierno, se transforme también en una política judicial, pasa por cambiar algunas leyes. Es un proceso más complejo y lento que llegar e implementarlo, porque la cadena de decisiones respecto de la delincuencia no depende exclusivamente del gobierno.

“Estoy seguro de que el gobierno repuntará”

-¿Ve a Piñera empeñado en dejar un sucesor?
-Eso no depende de Piñera; dependerá de la realidad del candidato. No pensemos que el presidente va a terminar con el mismo crédito que tiene hoy en día. No me cabe la menor duda de que está en su nivel más bajo y que terminará mucho mejor en las encuestas. Por lo tanto, los que hoy no quieren sacarse fotos con él en el futuro harán cola para hacerlo. Estoy seguro de que repuntará, porque los efectos de lo que está haciendo ahora no se ven, pero en dos años más, sí.

-Usted siempre ha sido cercano a Piñera. ¿Por qué cree que les ha costado tanto gobernar?
-Lo que pasa es que nadie evalúa lo que significa que por primera vez en la historia democrática se instale un gobierno de centro derecha, después de 30 años de dictadura y 20 de la Concertación. No es como cambiarse de casa, es mucho más complejo. Y además nadie recuerda que tuvimos un terremoto que significó postergar muchas decisiones. Entonces, la instalación final del gobierno recién se está produciendo ahora.

-¿No cree que llegaron con mucha soberbia, sin pensar que esa excelencia que prometían no se aplica al mundo público de igual manera?
-No en todos los niveles. Eso fue parte de los ajustes que tuvieron que hacerse, y se hicieron bien. La incorporación de Chadwick y Longueira al gobierno ha sido un muy buen aporte. Lo mismo Matthei, Bulnes y Teodoro Rivera. Lo que pasa es que esta desesperación por querer que las cosas avancen y te encuentras con que no todas las decisiones dependen de ti cuando se está acostumbrado a que así sea, no es fácil…

“Me arrepiento de haber votado por el SI”
-Usted hoy está en el directorio del Museo de la Memoria y los DDHH. ¿Había ido antes de que lo nombraran director?
-No. Nunca. Ahora fui, lo recorrí y creo que debiese ser, en algunos aspectos, más duro, mostrar más crudeza. Las barbaridades, si no se muestran tal cual son, el efecto no es el mismo. Debe ser más chocante. Es muy audiovisual. Te puedes sentar a escuchar el relato de alguien en vivo y eso es durísimo. No es morbosidad, no nos confundamos, sino que le faltó mostrar más gravedad.

– ¿Votó por el SI?
-Sí.

-¿Y se arrepiente?
-El SI y el NO fueron una polarización y el resultado, también, de parte de la guerra fría. Estábamos recién en el proceso de desmantelamiento de la Unión Soviética, el mundo venía saliendo de la bipolaridad entre la izquierda y la derecha, algo que hoy no existe. Después, en la medida en que yo fui conociendo gente de la izquierda, de la Concertación, donde tengo muy buenos amigos, fui conociendo una historia que no conocía… Durante el régimen militar también fui crítico cuando el país estuvo casi quebrado. Ahora, mirado con perspectiva y conociendo los hechos, con amigos torturados y exiliados, uno entiende que eso fue un error.

Ley antidiscriminación. “Me duele que cinco senadores hayan votado en contra porque en la historia de mi familia ha habido una discriminación religiosa brutal”.

-¿Era de los que en esa época no sabían o, más bien, no quería saber?
-Hay que ser honestos. Uno no veía porque no tenía la información, y de repente, puede ser, que no quería creer porque tampoco tenía ese contacto que hoy tengo con la gente que sufrió. A nuestra familia en la Unidad Popular le quitaron la empresa, se la tomaron con un interventor y nos tuvimos que ir para la casa. No hubo rencor, pero tuvimos que aprender a vivir así. Por naturaleza, mi padre y yo no somos rencorosos. Y sí, en el momento que llegaron los militares, estábamos agradecidos.

Ahora, mirado con el tiempo, cuando uno analiza ve una gran diferencia entre los que nos quitaron la empresa y los que en el régimen militar les quitaron la vida. Y cuando volvemos al tema de los derechos humanos y vemos que se homenajea a Krassnoff, es imperdonable.

Aquí hay que tener claro que una cosa es una guerra civil, porque no hay estado de Derecho, pero acá no hubo. Pudo ser los primeros días, pero después el gobierno se organizó para hacer desaparecer personas, y eso es un crimen de Estado, una violación sistemática a los derechos humanos. Y siento que después de conocer historias de amigos míos que sufrieron esto, si me preguntas si me arrepiento haber votado sí, te digo que sí, sin duda.

-¿Qué le respondería a quienes, como el presidente de su partido, dijeron que no permitir el homenaje a Krassnoff es señal de intolerancia?
-Que un grupo de personas se pueda reunir en la casa de alguien para celebrar tranquilos, está bien, pero transformar esto en un hecho político, es una locura. ¿Qué sentido tiene que los amigos de Al Capone se reúnan? Fue una torpeza infinita y las reacciones, tanto en la UDI como en RN, también fueron torpes. Acá hay que ser blanco o negro, nada es gris. Este señor es malo, y es malo. Si la misma UDI quiere que a Apablaza lo traigan de vuelta y lo juzguen y metan preso, este señor tiene lo mismo. El asesinato de Jaime Guzmán es tan horroroso como las cosas que ha hecho este señor, que son cien veces más horrorosas. Tiene 144 años de condena. ¡Por favor!

La Polar y las rabias

-Estamos ad portas de las formalizaciones en el caso La Polar. ¿Qué opina?
-Que los metan presos.

-Usted tuvo negociaciones con Pablo Alcalde. Y él dijo que usted le recomendó a María Isabel Farah…
-No con Pablo Alcalde, sino que con Southern Cross estuvimos conversando la posible compra de una tienda que tenemos en el norte. La idea era fusionarla con La Polar, al mismo tiempo que estaban comprando La Polar. Ahí llegó Alcalde.

-¿Qué impresión le dio?
-Para dejar en claro este tema, nosotros nunca recomendamos a Farah. La despedimos y la finiquitamos. A Pablo Alcalde lo conocí poco.

-Pero tendrá alguna impresión.
-Es difícil. Tantos años han pasado, que no recuerdo. Pero lo que hizo ahora es imperdonable. En seis horas de conversación con el fiscal, trata de meterme a mí para tratar de blanquearse, y yo tengo que salir a dar explicaciones. Lo encontré el colmo. Yo creo que se creía el cuento de que era un gran ejecutivo.

-¿Y lo era?
-A la luz de los hechos tengo claro que no es así. No puedo decir si es culpable o no, eso lo hace la justicia, pero que es negligente, de todas maneras…

Es que el daño que generó La Polar es enorme. Fue un tremendo engaño para los deudores, los accionistas minoritarios, y para las AFP. Fue una falta de prolijidad, de análisis.

Mandan cartas diciendo que el fondo en que estás cayó X por ciento por bono de La Polar, pero que no te preocupes porque se va arreglar. Cuando nadie me preguntó si quería comprar La Polar y nos cobran comisiones para pagar analistas to… Yo no he visto que hayan despedido a ninguno.

Por eso es que yo llamo a una economía de mercado responsable. De toda la cadena. Y eso es parte de las rabias acumuladas. Cuando uno ve que la gente sale a marchar, no es sólo educación, es la rabia. Es el indignado colectivo con estas cosas, las letras chicas, las tasas de interés, la desesperación de educar a los hijos y no poder o endeudarse hasta el cogote. Todo suma.

-En ese caso, ¿una reforma tributaría sería una buena señal?
-Es parte de este sentimiento de responsabilidad que uno debe tener y que puede estar en una reforma tributaria, pero no es un reforma per se, sino porque se necesita para algo. Y ahí sí estoy de acuerdo. Veamos cuáles son los temas en los que la sociedad quiere invertir en los próximos 20 años. No hay duda que es educación, salud. Nuestra sociedad está envejeciendo, hoy día las expectativas de vida han aumentado considerablemente y el gasto en salud será cada vez mayor. Es una realidad y hay que asumirla. Entonces, hagámoslo bien. Y si para tener una sociedad más justa y con más igualdad de posibilidades hay que hacer una reforma tributaria, hagámosla, pero bien. Responsablemente.

Modernizar Rapa Nui
Platovsky es de los continentales que hace años se enamoró de Isla de Pascua, amor que transmitió a sus hijos. Tanto, que uno de ellos se instaló en la isla y pronto será padre de un niño rapa nui. Pero además de su fascinación por el lugar, Platovsky hoy tiene obligaciones en la isla, desde el directorio de Sasipa.

-Voy cada tres meses. La empresa cumplirá 35 años y estamos en un proceso de transformación bastante profundo, con proyectos de inversión que suman casi 7 mil millones de pesos, para modernizar toda la infraestructura eléctrica de la isla y rehacer toda la instalación de agua potable.

Hoy estamos invirtiendo cinco veces lo que se ha invertido acumulado en los últimos 20 años. Eso lo estamos haciendo en dos años. Es una gran transformación.

Por ejemplo, no hay alcantarillado en la Isla, nunca se ha hecho un estudio serio para saber cómo funcionan los acuíferos y ahora estamos invirtiendo $ 200 millones en un estudio técnico para desarrollar un modelo de manejo de éstos. Nadie sabe cuánto son las reservas reales de agua potable para una isla que hace 15 años era de dos mil habitantes y con suerte llegaban 10 mil turistas al año. Ahora, hay más de 6 mil habitantes y llegan más de 60 mil turistas al año. O sea, laiIsla hoy en día está en un proceso para saber cuánto tiene y a qué ritmo puede seguir creciendo el turismo para no entrar en problemas.