Una lectura interesante para estos tiempos tan particulares son las novelas distópicas de la escritora canadiense Margaret Atwood.

Al aclamado título de 1985, El cuento de la criada, se sumó a finales del año pasado su secuela Los Testamentos. En la primera novela mencionada, Atwood plantea una distopía donde se instala un severo régimen teocrático y las mujeres pasan a ocupar un lugar de segunda categoría en la sociedad, transformándose muchas de ellas en meros cuerpos contenedores de nuevas vidas.

La autora fue una adelantada y décadas luego de ser publicada, su obra se convirtió en un manifiesto del nuevo feminismo, dando pie también a una serie televisiva del mismo nombre, cuya cuarta temporada debería estrenarse a finales de este año dependiendo del atraso que produzca el coronavirus. Atwood ha dicho que luego de 35 años atendiendo a las preguntas de los lectores que querían resolver el desenlace de El cuento de la criada, decidió finalmente escribir su secuela, titulada Los Testamentos (Premio Booker 2019). «Queridos lectores y lectoras: sus preguntas sobre la dictadura de Gilead y su funcionamiento interno han sido fuente de inspiración de este libro. La otra es el mundo en el que vivimos”, señaló Atwood al retomar la historia de su protagonista y situarla quince años más adelante.