Patricia Humaña, 67 años, Trabajadora empresa tejidos.

  • 24 octubre, 2019

«Lo que está pasando me tiene muerta de susto. Yo salía a todas las marchas que se hacían contra la Unidad Popular. Siempre he sido de derecha, me gusta cómo han gobernado. De hecho, voté por Sebastián Piñera, pero encuentro que hay mucha desigualdad e injustici,a por eso decidí salir hoy a la calle y acompañar a mi hija Teresita a marchar. Pienso que hay injusticia en las pensiones con los adultos mayores, en educación la cosa está dispareja. Es injusto cómo tratan a los empresarios. Hoy escuchaba algo en la radio que me hizo sentido. ¿Por qué no llevan a todos los que han tomado presos a clases de ética?

Yo no puedo dejar de trabajar con mi marido, que tiene setenta y cinco años y es dueño de una pequeña empresa de tejidos que le está yendo pésimo. Trabaja de sol a sol, fines de semana incluidos, y recibe una pensión de setenta mil pesos porque nunca impusimos. Él hoy está trabajando solo, porque los empleados no pudieron llegar, y yo quise acompañar a mi hija, cosa que la sorprendió mucho porque yo soy una vieja. Sentí la necesidad de marchar por mis seis hijos y por mis seis nietos, que son una maravilla. Gracias a la ayuda de mis hijos no estamos en la calle, porque ellos se han portado un siete con nosotros.

Yo he sufrido robos en mi casa, robos en la calle, la inseguridad es tremenda. No se han cumplido las promesas. Hay injusticia en todo sentido.

El caso de los remedios es realmente una estafa. Yo tengo que tomar un remedio que me cuesta más de sesenta mil pesos, porque sufro de trombocitosis esencial y glaucoma, y no puedo dejar de tomármelo ni un solo día. Gracias a Dios, yo puedo comprarlos, pero hay personas que terminan quedándose ciegas o mueren por lo caros. Es poco ético que en un mercado como la salud se lucre, porque es de primera necesidad.

A mí me parece que los dirigentes empresariales son en general buenas personas, dispuestas a escuchar. Pero a veces pasan estas cosas que me molestan, como el tema de la colusión de las farmacias, porque dicen que el precio de los remedios es distinto, pero no es así. Las pensiones para los jubilados y la educación también han empeorado. Uno ha perdido la confianza en los empresarios, en los políticos, en todos, principalmente por la desigualdad.

En mi cartel, que dice “No estamos en guerra. Estamos unidos”, significa que  estamos todos unidos en contra del gobierno y los empresarios porque tienen el poder, y pueden hacer y deshacer.

A los empresarios, en general, les diría que sean éticos y dejen que el libre mercado funcione de una buena manera, sin colusiones. Que realicen más actos de beneficencia y que hagan algo bueno con todo lo que tienen”.