En una zona donde las lluvias son parte del paisaje, el no ver asomarse “ni una nube” tiene a todos preocupados. Y cómo no, si en Puerto Montt ha llovido 87,7 milímetros, lo que representa un déficit de 57%. La sequía es tema y lo será hasta que llueva a raudales. Por María Eugenia González.

  • 23 abril, 2008

En una zona donde las lluvias son parte del paisaje, el no ver asomarse “ni una nube” tiene a todos preocupados. Y cómo no, si en Puerto Montt ha llovido 87,7 milímetros, lo que representa un déficit de 57%. La sequía es tema y lo será hasta que llueva a raudales. Por María Eugenia González.

Por lo emblemáticas, verdes a rabiar, recorrimos las regiones de Los Lagos y de Los Ríos para calibrar la magnitud de la sequía que deshidrata al país. Detrás de los decretos de emergencia y las visitas a terreno de autoridades, se oculta el drama de centenares y miles de personas para quienes no tener agua pone en jaque su supervivencia económica.

Recorrimos estas dos regiones con nombres acuáticos y esto fue lo que nos contaron sus habitantes.

Desde 1983 que el productor lechero de Villa Alegre (comuna de Frutillar) Rolf Nanning no recuerda una sequía como la que afecta a la Región de Los Lagos. En esa época, señala, las autoridades debieron “bombardear las nubes con nitrato, para hacer llover”. Su situación, asegura, es crítica y sólo en febrero vio caer en 25% su producción de leche.

 

Una situación similar vive Kurt Wellmann, del sector Colegual (camino a Fresia). “En febrero del año pasado produje 30.000 litros mensuales con 90 vacas; en el mismo mes de este año sólo llegué a 20.000 litros, un 30% menos”. A esto, “súmele la baja de $8 de las plantas lecheras a partir del 1 de marzo y los $2 de febrero. En total, $10 menos por litro”.

Pero no se crea que este drama afecta únicamente a los lecheros. La situación es similar en toda la actividad agropecuaria. Eduardo Klein, productor de papas del sector Río Frío, en la comuna de Puerto Varas, afirma que su producción ha “bajado un 40% respecto de un año normal. Si yo producía 50 toneladas por hectárea, este año alcanzaré entre 25 y 30 toneladas solamente”. Y para más remate, agrega que sus costos se han encarecido. “Una tonelada de fertilizante me costaba $320.000 el año pasado; ahora pago $460.000, y probablemente seguirá subiendo”.
La sequía ha provocado una seguidilla de incendios que tiene a Conaf y a Bomberos ocupados a tiempo completo. Son casi 450 siniestros y 7.538 las hectáreas afectadas. La provincia de Llanquihue ha sido la que ha registrado el mayor número (178). No se vivía un fenómeno de este tipo desde 1998, cuando se quemaron 40.000 hectáreas en la región.
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En el turismo, si bien no se ha visto afectado directamente –porque como sostiene la socia de la consultora de Meet inn Patagonia Bettina Holzmann “el buen tiempo atrae a los turistas”– este año se produjo un fenómeno inusual en el cono del emblemático Volcán Osorno: un manchón de unos 300 metros cuadrados y grietas producto de los deshielos que obligaron a Conaf a prohibir los ascensos. Marcelo Barra, jefe técnico del Cuerpo de Socorro Andino y operador de montañismo, explica que “este manchón se inició hace cinco o 10 años; era de unos 20 metros cuadrados, pero hoy alcanza un tamaño que afecta a a seguridad de las personas”. Así las cosas, la situación es calificada como crítica por autoridades y particulares, obligando a la propia directora de la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) a apersonarse en la zona a comienzos de marzo, tanto para medir el impacto de la situación, como para echar a andar la Red Regional de Telecomunicaciones de Emergencia, con la que busca mejorar el control.

No llueve ni gotea

En una zona donde las lluvias son la compañía habitual todo el año, el no ver asomarse “ni una nube” tiene a todos preocupados. De acuerdo a estadísticas de la Dirección Meteorológica de Chile, en Puerto Montt han llovido 87,7 milímetros, lo que representa un déficit de 57%.

Lo anterior ha producido un fuerte impacto en toda la cadena productiva. De acuerdo con cifras del Inia y dadas a conocer por el Ministerio de Agricultura, el millón de hectáreas de praderas de Los Lagos y de Los Ríos ha sufrido “pérdidas de 20% en el rendimiento anual”.

¿Cómo se desglosa este desolador panorama? Parte importante de las 11.100 hectáreas de cultivos de papas se ha visto afectadas por la “disminución de calibres, pérdida de rendimiento; aumento en problemas de sarna común y por siembras tardías sin riego (noviembre)”. Las pérdidas superarían el 30%. En el caso del trigo, la situación no es mejor. Con más de 25.000 hectáreas plantadas, éste es el más importante entre los cereales que se cultivan en las regiones de Los Ríos y de Los Lagos, estimándose que habrá rendimientos menores de entre 10 a 15 quintales métricos, de un promedio de 80 por hectárea.

Pero eso no es todo. Los frutales menores, como el arándano, han “sufrido por el efecto de las altas temperaturas y por el daño ocasionado a la calidad”, traduciéndose en una menor cantidad de producto exportable por altas temperaturas (15%) y por la presencia de polvo en la fruta al momento de la cosecha.

Colegios sin caudal

La situación también afecta a las escuelas y a los pozos de sectores rurales. La alcaldesa de Fresia, Mirta Lerchundi, reconoce que la situación es crítica “porque somos una de las comunas más afectadas. Esto nos ha obligado a entregar agua en camiones de la municipalidad dos veces a la semana”. La situación se agrava, explica, por el mal estado de los caminos, “los que no podemos arreglar porque tenemos destinado el personal y equipos a solucionar el problema de la falta de agua”.

En la Seremi de Educación explican que si bien son 200 las escuelas afectadas por la falta de agua, sólo once no pudieron iniciar clases el 5 de marzo, y lo hicieron el lunes 10 de marzo. Para paliar la escasez, se ha recurrido al aprovisionamiento y medición de la calidad del agua.

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Pidiendo agüita

Frente a la situación, el Ministerio de Agricultura declaró a 20 comunas de la región de Los Lagos en Emergencia Agrícola. En simple: toda la provincia de Chiloé (Ancud, Quemchi, Dalcahue, Curaco de Vélez, Quinchao, Puqueldón, Castro, Chonchi, Queilen y Quellón); las comunas de Fresia, Maullín, Los Muermos y Cochamó, en la provincia de Llanquihue. Mientras que para Osorno el decreto incluye a San Pablo, San Juan de la Costa, Río Negro y Purranque. Finalmente, también están Futaleufú y Palena.

El Seremi de Agricultura, Jerko Yurac, precisó que “son más de $1.000 millones los que se invertirán en la zona, a través de los distintos instrumentos con que cuentan los servicios del ministerio; ayuda que llegará a un universo potencial de 9.000 familias, según sean las necesidades más inmediatas”.

El plan de trabajo contempla a corto plazo apoyar la fertilización de praderas en otoño, implementar praderas y forrajeras suplementarias, mejorar la infraestructura de captación y acopio de agua y operativos veterinarios de emergencia.

Sin embargo, para los productores medianos y grandes la situación se ve complicada, porque aseguran que este tipo de ayuda está focalizada en los pequeños.

“Las sequías llegaron para quedarse”, dice Kurt Wellmann, para quien la clave es “meter plata en pozos profundos”. Otros proponen subsidiar el abono de praderas, principal alimento de los animales. Como sea, una cosa es clara: “hay que hacer algo y terminar con las improvisaciones”, como afirma Rolf Nannig.