Por: Natalia Saavedra Fotos: Verónica Ortíz Como socio del bar Mañio, como asesor en La Moneda, planeando un proyecto multiplataforma. O en su empresa de inversiones, como director de Blanco y Negro, paseando con su hija y como ex director de programación y contenido de Chilevisión. Ésos son los mundos en los que transita Pablo […]

  • 23 junio, 2016

Por: Natalia Saavedra
Fotos: Verónica Ortíz

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Como socio del bar Mañio, como asesor en La Moneda, planeando un proyecto multiplataforma. O en su empresa de inversiones, como director de Blanco y Negro, paseando con su hija y como ex director de programación y contenido de Chilevisión. Ésos son los mundos en los que transita Pablo Morales, hoy lejos de la televisión que lo vio formarse desde los 25 años.

Es un periodista atípico, lo reconoce. Nunca reporteó ni hizo notas. Pero a los 25 años ya era jefe como productor ejecutivo de Nueva Imagen. A los 28 años, saltó a Canal 13 como director de contenidos. “Nunca había ganado tanta plata en mi vida”, recuerda. Todo fue rápido y las cosas fueron sucediendo una tras otra. Después del 13 se fue a Londres y allá lo llamaron de Chilevisión. No paró en más de una década. Se hizo cargo de la programación del canal y en dupla con Jaime de Aguirre se ganó el respeto de la industria. El canal pasó del cuarto al primer lugar, y se hizo cargo de proyectos emblemáticos como el Festival de Viña. Estaba en la gloria. O eso parecía.

Pero la tele le costó. Le costó el matrimonio (se separó de Eva Gómez a fines de 2013), le costó no ver crecer a su hija Triana (10 años), perder vacaciones y encerrarse en un mundo que no le daba tiempo para nada. Paró, o lo obligaron a parar. Cuando Turner llegó a Chilevisión y tras la salida de Jaime de Aguirre, su sintonía con el proyecto se quebró.

“Turner dijo en un minuto ‘sabes, este canal está perdiendo plata, es un negocio que no es nuestro ADN, nuestro negocio son los canales de cable, por tanto, este canal que se gestiona día a día no es lo que nosotros conocemos y lo queremos conocer; necesitamos a alguien que nosotros podamos instalar’”, cuenta.

Llegaron Francisco Mandiola y Holger Roost-Macías y Morales no cabía en ese mapa. “Venía una persona que iba a asumir un rol muy protagónico en términos del manejo de los contenidos y en eso íbamos a colisionar sí o sí. Era lo más sano que armaran su equipo”, dice.

Pero el fin del Morales ejecutivo de televisión le dio espacio a otro Pablo que maneja su agenda en esferas muy diversas.

En julio del año pasado comenzó a trabajar como asesor del gobierno en el proyecto de televisión cultural que presentó hace unas semanas la presidenta de la República, Michelle Bachelet. Ese mundo, el de la política, también lo conoce de cerca. Es que hay otro Morales, uno que militó en el PS desde los 13 años, amigo de Marcelo Díaz, de Álvaro Elizalde, cuñado de Claudio Orrego, quien de niño conoció a la vieja guardia de los socialistas.

 

Pablo, el del PS

-Fuiste criado en una familia de centroizquierda, ¿cómo fue tu juventud?

-Mi mamá era del Mapu, pero el Mapu del Pollo Guilisasti, Máximo Pacheco, Eugenio Tironi y Enrique Correa. Una familia de Las Condes-Providencia súper involucrada en combatir y en ser oposición a la dictadura militar. Mi mundo siempre se construyó cercano a ese pensamiento, de un mundo que peleaba por la democracia. Parte de mi vida la viví en el colegio Latinoamericano. Soy amigo de la Javiera Parada, de Manuel Guerrero, conocí a su papá. Fue un mundo muy duro de observar y de vivir.

-Pero te permitieron explorar en la política.

-Mi mamá fue muy respetuosa y permitió que nos desarrolláramos en lo que quisiéramos. Mi hermana, que es sicóloga, se hizo cercana al mundo DC. Se casó muy joven con Claudio Orrego. Y por otra parte tengo esa cultura de izquierda, de crecer escuchando en la casa a Joan Manuel Serrat, a Silvio Rodríguez, a los Inti, bossa nova, un poco de los Beatles. Y ahí se crea un mundo muy profundo con los amigos, con lealtades de verdad.

-¿Cómo participabas?

-Muy chico, a los 13 años, me metí a militar al PS. Después fui presidente del centro de alumnos del colegio Latinoamericano y de la UDP. Pertenezco a una cultura socialista. Conocí a Ricardo Solari hace muchos años, a Osvaldo Puccio, Camilo Escalona y Jorge Arrate. Él hasta me ofreció ser su jefe de gabinete cuando era ministro de Eduardo Frei.

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Y de golpe, viniendo de todo ese mundo, Pablo se divorció de la política. Tras pasar por el proyecto social artístico de Balmaceda 1215 y por la productora Nueva Imagen (Cine Video, El show de los libros), Rodrigo Jordán lo reclutó –en una feria en Nueva Orleans– para ser parte del proyecto de Canal 13. Dejó al PS, quería construir desde otra vereda.

Tras sumarse a la señal privada, trabajó en armar el proyecto de canal de cable de la estación. Estaba en eso cuando, ad portas del 2000, la crisis del 13 sacó a Jordán del canal y Pablo renunció. Partió a Londres. Pero a los dos años aceptó la oferta de Jaime de Aguirre en Chilevisión, y regresó a las pistas chilenas.

-¿Te sorprendió la llegada de Holger Roost-Macías a Chilevisión?

-Totalmente, Fue una sorpresa para la industria.

-¿No te gusta tener jefe?

-No, nada que ver, me gusta trabajar con jefes. Jaime de Aguirre era eso, Sebastián Piñera para qué decir, hablamos periódicamente, y Juan Carlos Urdaneta (Turner) también. Esto era diferente, venía una persona que decía saber de televisión, dueño de una productora en Alemania. Yo manejo como experto el mercado local, él no es un experto en mercado local e íbamos a tener muchos roces. Era lo más sano que tomaran la decisión legítima de armar su propio equipo.

 

El asesor

Tras salir de Chilevisión, la política volvió a tocar la puerta de Pablo Morales. Hace años que estaba lejos de ese mundo, pero su cercanía con Bachelet y con el gobierno lo hizo decidirse a trabajar cinco meses en la redacción del proyecto del canal cultural de La Moneda. Se sintió cómodo, dice.

-¿Es verdad que te ofrecieron hacerte cargo de la Secom?

-Sí, venía saliendo de Chilevisión. Pero era mucho y sentía que no estaba preparado para hacerlo. Tengo la mejor impresión de Germán Berger, a quien estimo mucho.

-¿El mismo ministro Díaz te invitó a ser asesor en el proyecto del canal cultural?

-A Marcelo Díaz lo conozco desde que tengo quince años. Le tengo mucho afecto y creo que ha hecho una muy buena labor de vocero de gobierno en mares turbulentos, ha enfrentado bien la crisis. Y él me llamó para que encabezara un proyecto que estaba en el programa de gobierno. Era algo que conocía, la presidenta me encargó participar en parte del programa, en el apartado de televisión, donde encabecé la comisión que armó ese programa.

Morales conoce bien a Michelle Bachelet. Trabajó con ella –siempre ad honorem, aclara– en sus dos campañas para presidenta y ayudó a armar el equipo de la segunda en el área de comunicaciones.

En la primera campaña, el jefe de Morales en CHV era Sebastián Piñera. “Se lo conté a Piñera, a todos, era súper público. Era un equipo donde estaban, entre otros, Fernando Flores, Ricardo Solari y yo. Armamos la campaña de la primaria contra la Soledad Alvear. Años después, trabajé en la segunda campaña con el Kiko Carcavilla y otra gente. Y después participé con Andrés Wood, Jaime Gazmuri y Poli Paris (entre otros) en el apartado de televisión pública del programa de gobierno.

Por eso, cuando salgo de CHV me llama Marcelo Díaz y me dice ‘Pablo, tú que participaste en el programa de gobierno, podrías ayudarnos a armar este proyecto de ley’. Ahí entonces estuve entre julio y diciembre de 2015. Trabajé con Bruno Betati y la Josefina Escobar, en armar el proyecto al que luego se sumó la Dipres”.

-¿Te gustó el resultado del proyecto de TVN? Muchos critican que es demasiada plata en medio de una crisis.

-Se armó un proyecto que es tremendamente necesario. El mercado de la TV chilena no financia ni televisión cultural ni televisión infantil. La televisión compra material de muy bajo costo, de dos mil o tres mil dólares, que ya ha sido exhibido en el cable, que ni siquiera son estrenos, y con eso llena su obligación de horas culturales, puro material de archivo. La otra forma que tiene de financiarlo es vía proyectos del Consejo Nacional de Televisión, pero es insuficiente. La TV chilena tiene una deuda con la televisión cultural y la televisión infantil porque el mercado no la financia. Hay que pensar que hay un 65% de penetración del cable, pero hay un 35% de los sectores más pobres de Chile que sólo tienen acceso a ver televisión abierta sin calidad en los contenidos.

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-¿Y en ese segmento la televisión debe cumplir un rol?

-La televisión sigue cumpliendo un rol muy importante. Este país continúa teniendo grandes bolsones de pobreza y esos grandes bolsones ven un activo en la televisión, por eso este canal cultural tiene que existir. Además, en este proyecto, cerca del 80% de sus contenidos deben ser de productores independientes. Hoy, la producción independiente no tiene espacio en la televisión abierta y, por lo tanto, que tenga 20 millones de dólares a su disposición va a producir una inyección a la diversidad y a la construcción de un mundo audiovisual más potente que el tenemos hoy.

-Si esto resulta, ¿tienes un cargo asegurado?

-No está en mi norte.

-¿Y si te invitan al gobierno, participarías?

-Creo que uno debe aportar. Si al gobierno le va bien, le va bien a todos los chilenos, le va bien a Chile. Creo que este gobierno ha hecho transformaciones importantes y si hay que apoyarlo, lo haría encantado.

-Te invitaron a firmar por RD también…

-Le tengo buena mirada a su proyecto, está convocando a gente joven, que tiene una mirada muy fresca de la política, pero militar y estar en la televisión, comunicando en algún punto es incompatible.

-Se dijo que también te ofrecieron la dirección ejecutiva de TVN. ¿Fue así?

-Se dijo en la prensa, pero no fue así. Creo que la persona de Ricardo Solari siempre fue Alicia Hidalgo, con la idea de hacer un proyecto de continuidad.

-Pero tienes una opinión de la crisis del canal público. En una columna defendiste la inyección de recursos.

-Es un análisis profundo y largo. TVN se capitalizó en el 90, cuando volvía la democracia y todos los canales eran, o de la Iglesia, o de universidades. Ahora han surgido actores mundiales que han cambiado el mapa, sumando a Internet, Netflix. Ingresaron capitales privados a todos los canales y eso cambia la industria, son propietarios que tienen espaldas muy grandes. Entonces Televisión Nacional, que está mandatado a garantizar la pluralidad y más encima teniendo noticiarios regionales y con la obligación de hacer una buena televisión, se ve en una competencia muy dura porque su forma se subsistir es simplemente igual a la del resto: ganarse los pesos en el mercado.

-¿Eso justifica gastarse 75 millones de dólares?

-TVN crujió luego de que, primero el 13 y después Mega, levantaron sus talentos desde ahí. No se puede negar tampoco una mala gestión estos dos años. Es una empresa en crisis, es evidente. Pero en medio de esas crisis enfrenta una obligación por digitalizarse. En Panamá ya ocurrió, en Brasil también y en 2020 viene el apagón de la televisión analógica, y TVN legítimamente recurre a su propietario y le dice ‘yo me encargo de pagar los sueldos y de la gestión, pero necesito ayuda para digitalizarme’. Tienen que ver que todo su equipamiento esté ad hoc a las nuevas tecnologías. Cuánto vale eso, ésa es la pregunta. El gobierno ha sido claro en decir hasta 75 millones de dólares. A mí, que me tocó conversar con el ministro de Hacienda y con Sergio Granados (director de presupuestos), puedo decir que son buenos equipos profesionales y no van a dejar que se gaste plata de forma innecesaria en un proyecto que no corresponda a lo que se prometió, que es digitalizar TVN.

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-Eres cercano a Ricardo Solari, quien hoy es criticado en su rol de presidente de TVN. ¿Tiene responsabilidad a tu juicio?

-En el tema de Solari hay autoridades correspondientes que tendrán que evaluar su trabajo. Creo que a él le tocó un escenario de tormenta perfecta, la caída del mercado, un levantamiento de rostros muy relevantes y una crisis. Eso le tocó de manera muy profunda y ha tenido que administrarlo de la mejor manera posible, pero será la presidenta la que evalúe cómo lo está haciendo.

 

La masividad

Ahora que tiene tiempo, Morales tiene libertad para hacer lo que le gusta. Va a dejar a su hija de diez años al colegio y está recuperando el tiempo perdido. Antes era pura tele, ahora no. Lo dice aunque en el celular tiene activo el rating de la TV. Pero mientras decide si quiere volver a ese ritmo, aprovecha su tiempo en otras cosas que le gustan, como el fútbol.

Cuando aún estaba en Chilevisión le tocaba organizar partidos amistosos para generar audiencia. Los del Colo Colo eran sus favoritos. Es su hincha, y en esos tiempos conoció al jugador de fútbol y crack de la escuadra Esteban Paredes. Se hicieron amigos. Así se fue acercando al grupo de los emblemáticos del club y terminó siendo muy cercano a su actual controlador, Aníbal Mosa. De allí que a inicios de 2015 el empresario lo invitara para ocupar un sillón en el directorio de Blanco y Negro, la sociedad anónima que maneja el club.

“Ahí estoy feliz, me gusta. Es una reunión una vez al mes para ver cómo está la empresa, es un directorio súper entretenido. Me gusta, tiene que ver con masividad y Colo Colo no me genera problemas, soy su hincha y es algo que me encanta hacer”, comenta.

No es lo único. Pese a que lo manejan con otros profesionales, con un grupo de amigos tiene varios emprendimientos. A través de la sociedad MSC participan en un abanico bien diverso de proyectos.

-¿Dónde invertiste tu plata?

-Tengo emprendimientos personales donde invertí platas que gané. No acciones ni nada de eso. Obvio que algunas propiedades, tengo un bar, el bar Mañio y varios proyectos. Participo en la chocolatería Puro Chocolate y en una distribuidora de vegetales y frutas. Tenemos un equipo con dos ingenieros civiles que coordinan todos los proyectos y nosotros que vamos a reunión de directorio una vez al mes.
¿A qué te vas a dedicar ahora? “Ni a director de empresas, ni a asesor. Voy volver a la tele”, asegura Morales. No es un llamado para que le den trabajo, asegura. Está armando un proyecto, dice. Una plataforma multimedia, que tiene que ver con televisión, radio e Internet. No entrega muchos detalles, pero adelanta que está juntando capitales. Es que la tele lo llama.

-Después de todo igual quieres estar ahí.…

-Sí, pero ahora de otra forma. Nunca tan expuesto como antes. •••