Osvaldo Jeria está cumpliendo 30 años de camino independiente en el mundo de las auditoras. Son tres décadas llenas de historia y que ahora se coronan con la fusión que están materializando con Martínez y Asociados, que les permite posicionarse en el quinto puesto a nivel local. Están empeñados también en reforzar varios otros segmentos de negocios.

  • 10 diciembre, 2008

Osvaldo Jeria está cumpliendo 30 años de camino independiente en el mundo de las auditoras. Son tres décadas llenas de historia y que ahora se coronan con la fusión que están materializando con Martínez y Asociados, que les permite posicionarse en el quinto puesto a nivel local. Están empeñados también en reforzar varios otros segmentos de negocios. Por Cristián Rivas N. Foto: Verónica Ortíz.

No muy seguido se puede ver a Orlando Jeria dando entrevistas o conversando amenamente sobre el negocio de las firmas auditoras. Y eso que experiencia no le falta. Su empresa Jeria y Asociados acaba de cumplir 30 años en este mercado, posicionada fuertemente en las áreas de auditoría, asesoría legal, tributaria y consultoría. Más encima, hace unos días anunció que se fusionaba con otra firma de similares características, Martínez y Asociados, con lo que en conjunto se posicionan justo detrás de las big four –Ernst & Young, PricewaterhouseCoopers, Deloitte y KPMG– en el mercado específico de los servicios de auditoría.

La nueva firma –Jeria, Martínez y Asociados– tendrá oficinas en la Torre del Pacífico, pleno barrio El Golf, a donde se mudarán a mediados de diciembre. Sumarán unas 190 personas, entre profesionales, gerentes, administrativos y, desde luego, los nueve flamantes socios. Jeria cuenta que el proceso de fusión partió en julio pasado, pero que a partir de octubre cuando legalmente se constituyeron como una sola pieza.

Nada mejor para sellar esta unión que contar además con la representación en el país de la francesa Mazars, una de las 10 firmas auditoras más grandes del mundo y que está presente en unos 55 países.

Por todos estos antecedentes, Jeria dice que la fusión de estas dos oficinas es un hito clave a nivel local. Más ahora, en que la tendencia en el mundo es a que estas firmas se vayan consolidando, adquiriendo de paso mayor tamaño y una presencia transversal de servicios a más industrias.

Jeria dice que tiene cuerda para rato, aunque reconoce que a sus 62 años ha pensado más de una vez en dedicar tiempo a otras actividades, como sus hobbies. Tiene varios. Como jugar fútbol bien seguido con algunos de sus amigos (se declaraevertoniano-colocolino), organizar tertulias de lectura, reunirse con compañeros del Comercial de Viña del Mar, donde inició sus pasos en la contabilidad; visitar cada vez que puede su parcela en Villa Alemana o buscar un nuevo vino que agregar a su colección, en cuya bodega ya cuenta con más de 1.000 botellas, de unas 150 marcas distintas.


Primeros pasos

Fue en 1978 cuando Jeria decidió iniciar su proyecto propio. Desde hacía tiempo venía madurando la idea de formar una empresa, sobre todo porque avizoraba un cambio en la normativa de las sociedades anónimas, que suponía un creciente aumento de servicios hacia estas compañías.

Tras egresar del Comercial de Viña del Mar, había adquirido experiencia en una oficina de contabilidad y una empresa frutícola, ambos en Valparaíso. Después pudo seguir ganando conocimientos en una firma constructora en Santiago y finalmente en la auditora Langton Clarke Steel, a la que llegó a comienzos de los 70, época que aprovechó también para realizar estudios vespertinos de auditoría en la Universidad de Santiago de Chile. Más tarde sumaría a su acervo un MBA en la Universidad Adolfo Ibáñez. Estando en Langton –que después derivó en lo que hoy es Ernst & Young–, fue cuando maduró la idea de independizarse.

Jeria y Asociados partió inicialmente con tres socios, dos profesionales, una secretaria, un junior, y un primer cliente importante: GasValpo. Recuerda, eso sí, que a los seis meses, la empresa ya contaba con 25 trabajadores y varios otros clientes.

Esa primera experiencia marcó el camino de los 30 años siguientes. Dice que su idea como firma auditora, desde el comienzo, fue contar con un grupo de profesionales de talento, con formación académica y capaz de trabajar en equipo. Esa, a su juicio, es la fórmula perfecta, junto con dominar al callo las tareas que realizan y materializarlas con un trabajo de excelencia.

También hay varios otros factores que caracterizan a Jeria y Asociados. Dice que le dan mucha importancia, por ejemplo, a los valores éticos en las empresas con las que trabajan. “No es llegar y atender cualquier tipo de clientes, sin hacer una evaluación del riesgo que significa para nuestra empresa trabajar con alguien que no observe normas de cumplimiento en lo tributario, laboral o económico. No contratamos con ese tipo de empresas y eso hace que el mercado hoy reconozca que tenemos un buen equipo”, recalca.

Giro en el camino

Un capítulo no menos importante en la historia de Jeria fue la alianza que realizó en 1998 con una de las grandes auditoras mundiales, KPMG. Con ellos trabajaron en conjunto hasta fines de 2006, cuando junto a otros socios decidió abandonar la firma –por algunas diferencias propias de distintos procesos, asegura– y retomar su camino independiente como Jeria y Asociados, marca que por lo demás tenía un buen posicionamiento en el mercado. Junto a él se fueron otros 5 socios.

Lo mejor, dice, es que al salir pudo dar continuidad a su desarrollo profesional, porque al alero de KPMG habría estado en medio de un proceso de retiro, que justamente debía darse este año.

Ahora, en tanto, está abocado a buscar nuevos giros. Dice que la unión con Martínez y Asociados le permitirá incrementar y desarrollar de mejor forma sus servicios en las cuatro áreas de negocios en que están. Claro que también quieren reforzar dentro de su core business cuestiones más específicas como procesos de due diligence y evaluaciones económicas y financieras, servicios que todavía no son muy conocidos entre sus clientes. Por otro lado, dice que están también muy abocados a ayudar a sus clientes con la nueva normativa contable IFRS, servicio que están trabajando ya con poco más de 70 empresas.

Su mirada sobre el futuro de la industria auditora es positiva. Pese a los cuestionamientos que ha sufrido en el pasado, como lo ocurrido con el caso Enron –que llevó a la auditora Arthur Andersen a disolverse en cuestión de semanas–, no le cabe duda que seguirán teniendo el estatus de “garantes de la fe pública”. Plantea que incluso en épocas de crisis, como la que se vive hoy, la sociedad financiera mundial exige con más fuerza ejercer este rol.

“Eso quiere decir que estamos en el ojo del huracán. Siempre lo decimos, nosotros no gestionamos empresas, sin embargo, estamos revisando en forma permanente lo que es la esencia de la información financiera, que tiene que ser útil, íntegra y confiable, porque a través de los estados financieros muchas personas toman decisiones importantes”, describe.