El tenista N°1 dio positivo de Covid-19 en el Adria Tour, torneo que el mismo serbio organizó en tierras balcánicas. Según se puede ver en videos circulando por redes sociales, se realizaron fiestas nocturnas, no se usaron mascarillas ni hubo distanciamiento social. En total, ya hay 8 contagiados por el mismo brote en la gira.

  • 23 junio, 2020

Finalmente dieron positivo. Hoy Novak Djokovic (33) avisó que tanto él como su mujer, Jelena, tienen Covid-19. Los dos hijos de la joven pareja, en tanto, dieron negativo en el examen. Esto, luego de participar en el Adria Tour, el polémico torneo que él organizó e inició el 13 de junio entre Croacia y Serbia, su tierra natal, y cuya final estaba fijada para este sábado. Sin embargo, un inesperado brote de coronavirus cambió los planes de sus 8 participantes: hoy, 6 de ellos además de sus parejas y entrenadores, están contagiados.

El tenista N° 1 del mundo informó a diversos medios de prensa que organizó el Adria Tour –torneo que incluyó a deportistas de países de Europa del Sudeste– para solidarizar con su región. “Estaba diseñado para ayudar a los jugadores de este sector del planeta a recuperar su lugar en la competición durante el tiempo que el circuito oficial estuviera parado”, argumenta el tenista que actualmente también ejerce la presidencia del Consejo de Jugadores.

Pero el tour no ha sido lo único que ha despertado críticas en torno a Novak: según señaló a fines de abril a The New York Times, él, tanto en esta contingencia mundial como en otras oportunidades, se inclina por la tendencia “antivacunas”. “Siempre he estado interesado en el metabolismo humano y en estar en la mejor forma posible para combatir el virus. Mantengo la mente abierta, no descarto nada, pero mi postura es que las vacunas no hacen bien”, señaló entonces.

Su infancia en Serbia

Las bombas de las tropas de la OTAN caían constantemente en Belgrado de la antigua Yugoslavia, donde vivía la familia Djokovic. Ellos, al igual que muchas otras familias, se refugiaban en los sótanos de sus edificios esperando a que las explosiones cesaran. Ahí creció el tenista. La mayor parte del tiempo fue junto a sus abuelos, ya que su padre Srdjan y su madre Dijana eran propietario de una pizzería e instructores de esquí en la montaña cercana a Zvecan.

Según cuenta Dijana en una entrevista con el portal Tenis World, Novak fue diferente desde pequeño y no solo con respecto a su talento deportivo. “Era mucho más maduro. Le gustaba jugar, pero su atención era diferente”, aseguró.

Novak se inició en el tenis a los 4 años y hasta los 12 entrenó en Serbia. En esa época, esta “pasión” se convirtió en el centro de la familia, cuyos integrantes vieron ahí una suerte de escape a lo que sucedía en su país. Se convirtió en una estrategia para evadir del sonido de las bombas, de las constantes sirenas…Del odio étnico en general. “Necesitábamos alguna forma de ponernos de pie, de aislar los pensamientos», dice el ganador de 17 Grand Slams.

Según ha dicho su madre, “el dinero fue suficiente para pagar el alquiler y para que mi esposo acompañara a Novak a sus torneos”. Sin embargo, algunos días no tenía cómo comprar el pan para sus otros dos hijos. Por ello, ha asegurado la mujer, en cierta forma el tenis le salvó la vida a su familia.

El tenista aún recuerda el 10 de junio de 1999 cuando se enteró por radio que se suspendían las detonaciones. En ese instante subió corriendo a la terraza gritando: ¡Nos salvamos, nos salvamos!

En conversaciones con el diario La Nación de Argentia, el tenista reflexionó con respecto a su infancia asegurando que fueron días de constante incertidumbre y terror: “Pasé un cumpleaños llorando porque escuchaba que afuera caían las bombas. Es el período que no queremos recordar. Pero por todo lo que sufrí, hoy valoro la vida mucho más. Igual, yo amo mi país.»

Cuando los bombardeos ya casi no se veían, los padres de Novak decidieron mandarlo a Múnich, entendiendo que el futuro de su hijo no podía continuar en un lugar tan inestable. A los 12 años, mientras vivía en Alemania, se sumó a la academia dirigida por Niki Pilic, un ex tenista croata que se había destacado en los años 70. Entonces su ídolo era Pete Sampras. Después de eso partió a Torino, a la academia Riccardo Piatti, hasta que en 2003 debutó como profesional.

El número uno

Fue en 2006 cuando comenzó su despegue hasta el puesto 40 llegando a cuartos de final en Roland Garros. Poco tiempo después obtuvo su primer título en ATP en Amersfoort cuando venció al chileno Nicolás Massú, pasando a estar dentro de los 20 mejores tenistas del mundo. Tras varios torneos, en 2007 se posicionó como el N°3.

El 3 de julio de 2011 ganó por primera vez el torneo de Wimbledon y su tercer título de Grand Slam al imponerse al español Rafael Nadal en la final, dos días después de asegurarse el puesto de número uno del mundo y desbancar también de ese privilegio al español.

El primer lugar fue pasando entre Djokovic, Nadal y Federer, sin embargo, el 2 de febrero de este año, el serbio se enfrentó y venció a Dominic Thiem en el Abierto Australia, lo cual le permitió retomar el número uno.

En una entrevista para Sky Sports habló sobre los mejores partidos que ha jugado y eligió dos. El primero, la final del Open de Australia 2012 ante Rafael Nadal, a quien venció en cinco mangas en el que es considerado como uno de los mejores partidos de la historia y la final de Wimbledon 2019. “La calidad de juego de Roger Federer fue impecable a nivel técnico y táctico, pero yo supe jugar los momentos clave del encuentro, no fallé ni una pelota en todos los momentos importantes. Es, junto a la final del Open de Australia 2012, el partido que mejor he jugado en toda mi carrera», comentó el balcánico, el mismo que hoy está envuelto en un conflicto y acusado por su irresponsabilidad ante la pandemia mundial.