Una niña de Estados Unidos, que nació con el virus VIH, hoy tiene 2 años y medio y está totalmente curada de la infección. “Este es un hecho histórico en el mundo, que no había sucedido antes”, dijo el doctor Yvonne Bryson, jefe de enfermedades infecciosas de UCLA. En el mundo, todos los días nacen […]

  • 10 marzo, 2013

Una niña de Estados Unidos, que nació con el virus VIH, hoy tiene 2 años y medio y está totalmente curada de la infección. “Este es un hecho histórico en el mundo, que no había sucedido antes”, dijo el doctor Yvonne Bryson, jefe de enfermedades infecciosas de UCLA.

En el mundo, todos los días nacen alrededror de 300.000 niños con el virus VIH. La infección puede ocurrir durante el embarazo, parto o lactancia. Lo que se hace normalmente es prevenir el contagio. Las madres infectadas suelen tomar medicamentos antirretrovirales durante el embarazo con lo que el riesgo de contagio al feto es menos del 2%.

Sin embargo, no existen estudios que determinen qué tan tóxicos pueden ser estos tratamientos, hasta tener los resultados de un exámen de sangre que muestre que el bebé, definitivamente, está infectado.

Lo que ocurrió en este caso fue que, cuando la niña nació, su madre acababa de dar positivo en infección por VIH. Ya que ella no había recibido ningún tratamiento prenatal para el VIH, los médicos sabían que la niña corría un alto riesgo de infección por lo que decidieron trasladarla al Centro Médico de la Universidad de Missisipi y el caso quedó en manos de la doctora Hannah Gay.

La especialista en VIH pediátrico, inmediatamente, sometió al bebé de 30 horas de vida a un tratamiento de tres medicamentos antirretrovirales. A las pocas horas, se confirmó que el bebé tenía el virus. El infante recibió un tratamiento regular durante 18 meses y luego, durante un periodo de unos 10 meses, no recibió ningún tratamiento.

Cuando se le realizó un examen de sangre, para reanudar el tratamiento, ocurrió algo sorprendente; el virus había desaparecido. Todos los exámenes médicos corroboraron el hecho y, un año después, la niña aún no muestran rastros de que el virus esté reproduciéndose nuevamente.

Esta historia marca un hito en la ciencia ya que es el primer caso en que un infante logra una cura funcional, sin la necesidad de tratamientos complejos, lo que abre la esperanza de una posible erradicación de la enfermedad en menores.

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