En marzo el empresario anunció que bajaría su participación al think tank. Pese a que aún preside el directorio y que las oficinas son suyas, no hay claridad sobre el rol que tendrá ahora. “Desde un principio estuvo la idea que la fundación debía diversificar el apoyo de donantes para que fuera sustentable en el tiempo. Ese era el plan. Y esto, por distintas circunstancias se aceleró”, explica Axel Kaiser, director ejecutivo.
Por: M. José Gutiérrez y M. José López

  • 3 junio, 2020

El martes sesionará el directorio de la Fundación Para el Progreso, el think tank que preside Nicolás Ibáñez, quien desde su inicio en 2012 hasta comienzos de este año era su principal benefactor. Esa reunión será clave para saber el rol que tendrá el empresario, dado que en marzo anunció que disminuiría fuertemente su aporte a la institución que lidera Axel Kaiser. “Empezó con una donación cercana al 90% de los fondos. Por ahora, esa cifra estaba en algo más del 60%. Pero eso ya no corre”, relata una persona cercana a la FPP. El presupuesto anual de la organización bordea los 1.800 millones de pesos. Al interior calculan que Ibáñez seguiría aportando el 10% del monto.

Según explica Kaiser –quien se quedó “atrapado” en Chile por las cuarentenas– “desde un principio estuvo la idea que la fundación debía diversificar el apoyo de donantes para que fuera sustentable en el tiempo, con una matriz diversificada. Ese era el plan. Y esto, por distintas circunstancias se aceleró”.

Según cuenta, las sedes de Concepción y Valdivia, ya son sustentables por sí solas y Valparaíso está por lograrlo. “En Santiago hemos avanzado en diversificar a los donantes, que ya alcanza los 96. A tal punto, que su aporte (de Ibáñez) no es de vida o muerte en la institución”, especifica Kaiser.

El anuncio de Ibáñez se dio en paralelo con un cambio: Armando Holzapfel, quien se desempeñaba como gerente general de la institución, dejó su puesto y se fue a trabajar directamente con NIS a cargo de la filantropía. Formalmente no quedó nadie en su reemplazo, sin embargo, Ricardo Neumann -quien había llagado en enero para reemplazar a Kaiser que partía a Stanford- quedó como director ejecutivo nacional -Kaiser, internacional- y en la práctica, gerente.

Desde el centro de pensamiento enfatizan en que “esto no pone en duda la continuidad de la fundación porque con los años se han ido diversificando los aportantes, que hoy suman alrededor de cien”. Uno de los principales financistas es el empresario Dag Von Appen, CEO de Ultranav, quien además ocupa un asiento en el directorio. La lista la integra también el abogado Beltrán Urenda; Armin Kunstmann, dueño de la cervecería; Teófilo Grob, socio de Colun; Javier Álvarez, dueño del Sanatorio Alemán de Concepción, además de otros minoritarios.

“Ahora establecimos límites a los aportes para que no hayan desequilibrios, ni una persona concentrando la matriz de donaciones”, asegura Kaiser. Y añade: “Somos una institución súper joven. Es un éxito que nuestro financista principal pueda reducir sustancialmente su apoyo y que la fundación siga funcionando. Y eso es mérito del mismo Nicolás. Estamos muy agradecidos”.

A su vez, cuenta que en la FPP debieron evaluar ajustes de sueldos del equipo –en total trabajan 25 personas– de manera temporal. “No tiene tanto que ver por la reducción de aporte, sino porque situación nacional, nos hace repensar nuestra distribución de ingresos. No sabemos qué va a venir a futuro y necesitamos estar preparados para seguir funcionando de forma exitosa”, complementa.

Parte de la donación que mantiene Ibáñez consiste en mantener la sede donde trabajan, en La Concepción, Providencia.

Los otros proyectos

Si bien en el entorno de Ibáñez aseguran que éste “no se salió” de la FPP, explican que la coyuntura lo obligó a reorganizar la billetera. El empresario estaría priorizando otras áreas filantrópicas: el Fondo de Emergencia para la Salud de la CPC y AthenaLab, el centro de estudios que creó post estallido social que tiene como foco los temas de defensa, seguridad y relaciones internacionales, y que está a cargo del experiodista del El Mercurio Juan Pablo Toro.

Antes que eso, el empresario desarmó la estructura de Chile Mas Hoy -paraguas bajo el cual ordenaba su filantropía- y cerró la fundación Oportunidad Mayor, que se enfocaba en los adultos mayores.

“No se sabe que va a pasar el martes”, relata una fuente ligada a la FPP, “porque aún no está claro qué va a pasar con NIS: si se queda o se va”. Ese día se renovará la mesa -que integran Francisco Pérez Mackenna, Juan Conrads, Von Appen, Ibáñez y Gerardo Varela. Todo apunta a que el abogado y ex ministro de Educación se convierta en presidente del directorio. Aunque todo puede pasar.