En la década de los 90 dieron que hablar al convertirse en los dueños de la única aerolínea que fue capaz de competir con Lan y mantenerse por un buen periodo volando. Ahora, la familia Musiet se está desquitando; esta vez, con la Aerolínea Principal. 

  • 19 marzo, 2008

 

En la década de los 90 dieron que hablar al convertirse en los dueños de la única aerolínea que fue capaz de competir con Lan y mantenerse por un buen periodo volando. Ahora, la familia Musiet se está desquitando; esta vez, con la Aerolínea Principal. Por Sandra Burgos; foto, Enrique Stindt.

 

A principios de 1998, la familia Musiet desapareció de los radares de la aviación. Por muchos años se había mantenido estoicamente con una cuota de mercado que les permitía sobrevivir. Eran los tiempos de Lan y Ladeco que, tras fusionarse, crearon un gigante local que tuvo por las cuerdas a varios que intentaron ingresar a sus dominios, los cuales fueron desapareciendo uno a uno… hasta que le llegó el turno a National Airlines.

 

Los años en el mercado y la experiencia no fueron suficientes para que National sobreviviera. El ingreso de un competidor fuerte y con espaldas como la familia Diez, dueña de Tur Bus, que compró Avant Airlines, desató una fuerte lucha, quitando a National cuotas de mercado.

El tiempo no hizo más que consolidar a Avant en desmedro de National, por lo cual esta última, tras quemar sus últimos cartuchos, decidió venderse a su competencia. La historia que sigue ya se sabe: al poco tiempo entró al mercado AeroContinente con una política de precios tan baja que terminó echando por tierra el proyecto de la familia Diez, a la cual no le quedó más alternativa que cerrar la compañía en 1999.

 

Hoy, el patriarca de la familia, Carlos Musiet, recuerda esos tiempos como gloriosos, pero extremadamente demandantes. Si bien su salida del mundo de la aviación fue abrupta, siempre le quedó picando el bichito; tanto así, que hace un par de años decidió montar una nueva empresa aérea, Aerolínea Principal. Pero esta vez lo hizo con una lección aprendida: o entró al ercado de los vuelos regulares. Con los años de experiencia se dio cuenta de que había un nicho mal atendido, el de los tour-operadores y que, por lo mismo, lo que correspondía era crear una compañía de charter.

 

“Volvimos al negocio de la aviación porque hay una necesidad que el mercado estaba reclamando. Nosotros habíamos percibido que la atención a los tour-operadores no era deficiente, aunque sí insuficiente; específicamente, en la temporada alta, en la que tenían que depender de cupos en las líneas regulares”, explica.

 

Don Carlos –como le dicen en los pasillos de la compañía– agrega que, además De ese tema puntual, se dieron cuenta de que cuando una aerolínea regular podía hacer un charter, para no desatender en la misma temporada alta a sus pasajeros se veía en la obligación de programar vuelos a altas horas de la madrugada, lo cual iba en desmedro del servicio.Con esos antecedentes, junto a sus hijos Carlos y Rolando se lanzaron de lleno a hacer un proyecto de aviación. Realizaron estudios de mercado exhaustivos, hasta que tomaron la decisión de nuevamente levantar el vuelo. “Los estudios nos arrojaron que había una demanda desconocida, dormida, que hay que despertar, que hay que motivarla y estar siempre presente. Hay muchas empresas que tienen muchas necesidades, instituciones que tienen muchos viajes, organismos de gobierno que se desplazan con grupos. Todo eso nos llevó a constituir una empresa exclusivamente de charter”, explica.

Pero eso no era suficiente. Necesitaban el respaldo de una organización mayor que les permitiera contar con más material de vuelo. Se lanzaron a la búsqueda de un socio estratégico y lo encontraron, nada más y nada menos que en España.

 

“Cuando planteamos la creación de Principal, se acercó Futura Internacional Airways, una línea de charters muy grande en Europa, que está operando hace más de 20 años. Ellos se interesaron mucho en asociarse con nosotros y en proporcionarnos la cantidad de aviones que necesitáramos en temporada alta y viceversa. Esta asociación permite que la empresa pueda manejarse muy bien a través del año”, comenta Musiet.

 

Futura Internacional es una sociedad cuyo accionariado está compuesto por Corpfin Capital (66,85%) –una de las más importantes sociedades españolas de capital riesgo–, Aer Lingus (20%) y GPA (13,15%) –directivos y empleados de Futura–. Según cifras de 2006, contaba con una flota integrada por 24 aviones y con una facturación de 288 millones de euros.

 

La alianza con la compañía de capitales europeos se ha traducido en ceder parte de la propiedad de Aerolíneas Principal. “Eramos los únicos dueños, pero les cedimos un 7%, luego que nos pidieran participar, porque querían desarrollar el charter para Sudamérica. Nosotros no queríamos socios, pero ellos insistieron en la idea de establecerse como plataforma, de usar a Chile como puente para irradiarse en la región. Así que llegamos a un acuerdo y nos hicieron una buena rebaja en el leasing de los aviones. Después conseguimos otras ventajas, por lo que les cedimos el 20% del capital de la compañía”, relata Musiet.

 

Si bien el empresario hace ver que tenía conocimiento del sector con National Airlines, comenta que esta nueva compañía fue armada de forma diferente. “Han pasado ya 10 años o 9 años desde que dejó de operar National, así que decidimos hacer este proyecto completamente nuevo, con personal nuevo. Eso no quiere decir que no se acercaran muchos de los anteriores pilotos. De hecho, hay algunos ex National que están volando con nosotros. Pero es una empresa distinta, que tiene muchas proyecciones, con mercados muy diferentes”.

 

 

 

Rompiendo la racha

 

 

En este minuto, Aerolíneas Principa cuenta con una flota de tres aviones Boeing 737-300 de 146 pasajeros y dos aeronaves Boeing 737-800 con capacidad para 189 pasajeros. El personal que vuela está constituido por pilotos y auxiliares chilenos y españoles.

 

El año pasado fue un periodo de cosecha para la compañía, batiendo el record de operaciones que se habían planteado en su creación: partieron volando 450 horas, cifra que aumentó a 2.000 el año pasado. “Nos pegamos un brinco importante”, dice con orgullo Musiet.

De esta forma están terminando con la mala racha de las compañías de charter que han intentado operar en Chile. De hecho, en el pasado hubo dos intentos de armar una operación de charter, pero no duraron más de un verano en el aire, porque no contaron con los capitales suficientes para sostenerse o porque no lograron consolidar una asociación con los tour-operadores, que son los proveedores de demanda. “Nosotros estamos un poquito más preparados y creemos que vamos a permanecer en elmercado y a seguir en esto. No como otros, a los que les faltó capital, asumieron enormes deudas o trajeron un avión inapropiado. Eran personas ajenas al rubro de aviación. Incluso, tuve un ofrecimiento para participar en esa aerolínea, pero no me quise arriesgar”, agrega.

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¿Cuánto capital se ha invertido en la aerolínea? El empresario explica que las cifras no son pequeñas: “uno no puede montarla con menos de 6 ó 7 millones de dólares, porque no sólo se trata de comprar o arrendar aviones, también hay que contratar una organización previa, contar un stock de 2 millones de dólares de repuestos, hay garantías de por medio, hay que tener todo en efectivo para funcionar”, explica.

 

Esta inversión la familia Musiet la asumió sólo con recursos propios, sin créditos bancarios. “Estamos tranquilos en ese sentido, porque los resultados han sido muy buenos y los touroperadores han sido muy cumplidores en los convenios y acuerdos a los que habíamos llegado, de manera que estamos muy satisfechos por la temporada y esperamos que los tour-operadores se complementen con esta compañía para que puedan desarrollarse de manera más tranquila, más ontinuada, con mayor anticipación, sin limitaciones ni restricciones. No se saca nada con vender si no hay aviones”.

 

Por eso, agrega e insiste que los tour-operadores se han convertido en los otros socios de la aerolínea. De hecho, trabajan con los principales exponentes de esta actividad en Chile: Turis Club, que le vende todo a Falabella; Panamericana, que está con toda la gama que vende Travel Club del Banco de Chile; tienen tours con Cocha y, en general, acceden a prácticamente todas las agencias de viajes.

 

Musiet reitera que les ha ido bien porque hay mucha demanda latente. “Por ejemplo, este año tomamos cruceros que venían de Europa y les hicimos varios viajes a Ushuaia, Punta Arenas y Santiago. En Europa esta modalidad funciona muy bien, pero en Sudamérica tiene limitaciones, porque si bien Chile tiene una política de cielos abiertos, los demás países no la tienen. Creemos que con el tiempo eso se dará y sería muy buen negocio”.

 

Aerolíneas Principal vuela hoy a todos los destinos de América latina que el tour-operador le pida. Han hecho vuelos a Cuba, Punta Cana, Salvador de Bahía, Río de Janeiro, Florianópolis, Punta del Este, Ushuaia y Punta Arenas. “En fin, donde nos pidan, porque estamos provistos de buen material de vuelo para satisfacer cualquier demanda. Ahora, todo esto necesita cierto equilibrio, racionalidad, en lo que a costos se refi ere. La idea es permanecer en el mercado y seguir atendiendo a los tour-operadores, para cubrir nuevos destinos. Porque la gente quiere conocer nuevas cosas, incluso donde no vayan las líneas regulares”, dice.

Comenta que el año pasado estuvieron a punto de volar a Isla de Pascua, un destino al que hoy sólo llega Lan. Fue un operador el que los entusiasmó para que consideraran ese punto, ante lo cual hicieron los trámites y lograron los permisos con el avión adecuado, un Boeing 737-800, que tiene mayor autonomía de vuelo. “Eso quedó para el próximo año, porque hay mucha demanda, sobre todo de brasileños, para ir a Isla de Pascua. En el verano no hay tarifa que baje de mil dólares y nosotros estábamos pensando en no cobrar más de 380 dólares y ofrecer también un paquete de hotelería”.

 

 

 

Lecciones de National

 

 

Carlos Musiet muestra un entusiasmo desbordante por este nuevo negocio y, al parecer, ha acertado en su nueva apuesta. Quizá, en cierta forma, su experiencia en National Airlines le enseñó mucho a tomarse las cosas con calma, a no apostar a cualquier precio al crecimiento, si este no es avalado por una demanda.

 

¿Qué lecciones sacó del proyecto National?, le preguntamos… “Mira –piensa unos segundos– es muy esencial en el tema de las compañías aéreas elegir las personas adecuadas para cada cargo. Este es un negocio en que se necesita que la persona esté con la camiseta puesta, con el corazón puesto, porque esto es un negocio de mucho estrés, hay que ser capaz de soportar presiones, ser muy sereno, tranquilo. En la selección de personal está el éxito de este tipo de trabajos, pues cada ersona que llega quiere ser atendida, porque es un pasajero y hay que responderle de la mejor manera posible. Las auxiliares tienen que ser bien seleccionadas, porque son las que proyectan la imagen de la empresa. En este rubro, cada persona, en ada área, proyecta la magen de la compañía. En casi todos los negocios es lo mismo, pero aquí la sensibilidad es mayor, es más grande la necesidad de preocuparse, porque el producto que se vende es intangible: son anhelos, ilusiones, la gente lo compra con la intención de pasarlo bien… Esa fue mi lección”.

 

Los otros negocios


Carlos Musiet comenta con orgullo que la gran empresa que ha armado y por la cual se siente más orgulloso es, sin lugar a dudas, su familia. “Tengo tres hijos maravillosos, los cuales me han ayudado en todos estos emprendimientos. Son responsables, profesionales, y han sido capaces de ser un gran aporte para el desarrollo de este y los otros negocios que hemos ido consolidando con los años”.

Los Musiet son los dueños de la franquicia de la cadena de comida Ruby Tuesday, la cual no sólo tiene un plan de expansión para Chile, sino que también estudia la posibilidad de llevar el negocio a Argentina, Ecuador y Perú. “Tenemos un plan de expansión bien agresivo. Este año vamos a abrir tres locales, uno San Carlos de Apoquindo, otro en un stripcenter en La Reina y el tercero tiene que ser aquí –indica con la mirada– en Costanera Center. Tenemos muy buena relación con Horst Paulmann, tenemos locales en sus centros comerciales, así que espero que nos den la preferencia. De hecho, el local de San Carlos de Apoquindo estará en la zona donde se levantará un Hipermercado Jumbo”, comenta.

Ruby Tuesday, que tiene nueve locales, contempla como una de sus fórmulas de crecimiento abrir locales en los aeropuertos del país, lo cual los llevaría a competir directamente con la española Areas, dueña de Gatsby.

Otro de los rubros en que opera la familia es el área del vestuario, con la marca de ropa masculina Potros. Lo operan a través de Master Trading Company y tienen presencia a lo largo del país en tiendas y franquicias.

También tienen hace muchos años los gimnasios Sport Life, que maneja su hijo Mauricio Musiet, quien ha logrado una expansión importante bajo este concepto. Los planes son seguir creciendo y, de hecho, el empresario comenta que les acaban de entregar la concesión de unos terrenos de 7.200 metros cuadrados para desarrollar un nuevo proyecto.

En este negocio no están solos, tienen una sociedad con Julio Berazategui, quien adquirió la mitad de la compañía.

“Otro proyecto está en la construcción, porque queremos entrar al negocio inmobiliario. Tenemos unos terrenos de 7.000 metros cuadrados en pleno Arturo Prat llegando a Franklin. Queremos hacer un proyecto inmobiliario, con unos 400 departamentos con subsidio habitacional”, comenta el patriarca, quien no para de proyectarse en los negocios.