Resulta que esta patología es más común en su vertiente política que en la sexual. Encienda su televisión esta noche y le apuesto que verá a algún político apasionadamente enamorado de ideas que ya han sido probadas y han fracasado.
Por Rafael Rincón-Urdaneta Z. Proyecto Havel | Fundación para el Progreso

  • 9 enero, 2019

Hace tres años, el columnista venezolano Moisés Naím, de los más leídos e influyentes en el mundo hispanoparlante, escribió para El País de España ¿Qué es la necrofilia ideológica?. Cito:

“La necrofilia es la atracción sexual por cadáveres. La necrofilia ideológica es el amor ciego por ideas muertas. Resulta que esta patología es más común en su vertiente política que en la sexual. Encienda su televisión esta noche y le apuesto que verá a algún político apasionadamente enamorado de ideas que ya han sido probadas y han fracasado. O defendiendo creencias cuya falsedad ha quedado demostrada con evidencias incontrovertibles”.

Ahora tome su smartphone y dé un vistazo a las redes sociales, a las novedades que le llegan vía WhatsApp o a las portadas online de los diarios. Le diré qué he visto yo últimamente en Chile. Primero, leo que el Frente Amplio invita a Juan Carlos Monedero, estelar figura de Podemos, España, como orador principal del festival Radicaliza la Democracia. De izquierdas y perfil intelectual, fue uno de los bien remunerados asesores y consejeros de Hugo Chávez, afectado severamente por la necrofilia ideológica. En octubre ya habían traído al festival A toda marcha a Iñigo Errejón, otra joven referencia ibérica de la patología, que junto a Monedero e Iglesias hacen un trío cool de mensajeros del pasado, entusiastas promotores de cuanto ha fracasado como si nadie se hubiera enterado (bueno, quizás pocos se han enterado).

Sigo. La Municipalidad de Valparaíso, comandada por un joven alcalde del Frente Amplio (sí, también), invita a celebrar las seis décadas que lleva la dictadura castrista intentando hacer funcionar el socialismo, algo que ni los disciplinados alemanes lograron. “Son 60 años de dignidad y solidaridad…”, dice la invitación de la ilustre administración porteña y otras organizaciones. El sitio de las representaciones diplomáticas de Cuba en el exterior confirma el asunto desplegando una gran agenda festiva de 3 a 19 de enero para todo Chile.

Ahora la nota exótica: me salta en la navegación el Movimiento Social Patriota de Chile, que en pleno siglo XXI está aterrado por la globalización, las migraciones y “la tendencia a diluir las identidades [que] amenazan con desarticular las sociedades nacionales”, como dice su manifiesto. Pocos, pero atrevidos y decididos a volver a la tribu, odian el capitalismo y el socialismo (odian todo). Escupen a la derecha y a la izquierda y parecen fantasear con muros, trincheras, alambres de púas y campos minados para proteger la pureza nacional del contaminante globalismo.

En fin… para describir el mundo como va, con transformaciones colosales y aceleradas, factores y cambios disruptivos como nunca y un auge tecnológico de película, hay un término introducido a fines de los ochenta por el U.S. Army War College: VUCA (volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad, por sus siglas en inglés).

El mundo VUCA está poniendo a prueba la inteligencia, la racionalidad y el temple de las personas. Y de los líderes. La patología observada por Naím es quizás un síntoma reactivo, peligrosamente resistente a la evidencia y a la masiva disponibilidad de información hoy. Perturba porque manifiesta irracionalidad, miedo, falta de sentido común e incapacidad para avanzar y adaptarse. Que los tres ejemplos dados para Chile involucren a tanta gente joven perturba aún más. Y no los subestimemos llamándolos “tontos”, porque como escribió una vez el autor español Arturo Pérez-Reverte, no hay tonto sin alguna habilidad.