La hija única de Constantino Mustakis cuenta con un pequeño holding de empresas de vanguardia. Una, vinculada al área tecnológica, que desarrolló el primer holograma en 3D; otra, medioambiental que se dedica a la producción de techos “verdes” y una firma de diseño que aspira a ser un pequeño Ikea. Aunque hoy su foco está en posicionar estas tres empresas, revela que sus planes van mucho más allá.

  • 6 agosto, 2008

 

La hija única de Constantino Mustakis cuenta con un pequeño holding de empresas de vanguardia. Una, vinculada al área tecnológica, que desarrolló el primer holograma en 3D; otra, medioambiental que se dedica a la producción de techos “verdes” y una firma de diseño que aspira a ser un pequeño Ikea. Aunque hoy su foco está en posicionar estas tres empresas, revela que sus planes van mucho más allá. Por Paula Vargas. Fotos, Verónica Ortíz.

 

 

 

 

Intenso es la palabra que mejor resume nuestro encuentro con Alejandra Mustakis. Bastó una sola pregunta para que esta joven emprendedora (31) se disparara sin perder ni un segundo para contar lo que está haciendo a través de su brazo de inversiones Ibetek, mostrar sus emprendimientos, planes y también, ¡cómo no!, para hablar de su familia, particularmente de su padre, Constantino Mustakis (81) quien, señala, es su fuente de inspiración y su gran consejero.

Y es que precisamente de su mano partió en el mundo de los negocios. Luego de cursar la carrera de Diseño en la Universidad Diego Portales y estudiar un par de diplomados en negocios y gestión en la Universidad Adolfo Ibáñez, Alejandra Mustakis trabajó por un período con su padre, un empresario de origen griego, que es imposible no recordar por sus múltiples emprendimientos. Entre éstos destacan, por cierto, el que impulsó con la familia Gianoli al crear la desaparecida Compañía Frutera Sudamericana; su sociedad con la familia Yarur en el BCI y también el desarrollo de Molymet.

Pero llegó el momento de la nueva generación de la familia, que por cierto también lleva en la sangre el gen emprendedor. La primogénita tomó las riendas y decidió embarcarse en su propia aventura, la que la llevaría primero a crear una fábrica de muebles y que, luego de varios tropiezos, finalmente dio con la fórmula correcta que hoy se encarga de diseñar y fabricar la línea de amoblados modulares para las multitiendas Ripley y Paris.

Explica que en este negocio su gran referente es nada menos que Ikea, firma sueca dedicada a la fabricación de muebles. “Viajé varias veces y vi cómo funcionaba este negocio. Lo encontré fascinante. Me empeñé en hacer algo parecido en Chile; obviamente a menor escala, y con una mano por delante y otra por detrás”.

Se lanzó con todo y sin medir mayores riesgos. Obviamente, al poco andar se estrelló: “me fue pésimo, hicimos una súper buena línea de muebles para niños que introdujimos en Sodimac y sencillamente no se vendió. Eran muy bonitos, pero nos dimos cuenta de que la gente no invierte en muebles orientados a una breve etapa de la vida. Los clientes buscan muebles más clásicos, tienen el concepto de que deben durar para siempre. Esa fue la gran razón del fracaso”, confiesa.

Como es ‘busquilla’, no se dio por vencida y al poco tiempo volvió a la carga. “No quería alejarme de lo que estudié, siempre mi lema fue pastelero a tus pasteles, aunque al final derivé en algo parecido, que es lo que denomino el diseño de negocios. Así fue como me dediqué en forma exclusiva a la parte comercial y de gestión de la fábrica de muebles y organicé la empresa de tal forma que mi socio, Pablo Llanquin, tuviera toda la libertad de dedicarse exclusivamente a la parte del diseño, que es lo suyo”.

Para afinar este emprendimiento cuenta que conversó y hasta interrogó a sus amigos y conocidos en el rubro del retail. No quería repetir el error e investigó sus reales opciones. De esta forma, se convenció de que la fórmula estaba en la fabricación y venta de los muebles para armar, mejor conocidos en el mercado como ready to ensamble, los que son top de ventas en las tiendas de mejoramiento del hogar como Easy o Sodimac, y que en su mayoría se importan. “Ahí recién vimos la posibilidad de que nuestros muebles se pudieran desarmar y entrar en una caja… lo hicimos, y también nuestro primer cliente fue Sodimac”, recuerda.

A casi un año de operar con Medular, esta firma ya se ha hecho un espacio entre los mayores retailers del país y son ellos los que encargan la producción de líneas de muebles para las marcas NTO de Ripley y Cubik de Paris, mientras que por estos días negocian también su entrada a Falabella. “Ahí vamos a estar de todas maneras”, vaticina convencida.

Pero ¿por qué insistir en el negocio de muebles, que por cierto ha dejado a más de un herido en el camino?, le preguntamos. “Creo que esta firma se formo en el momento correcto. Si bien por años esta industria se fue a pique y muchas fábricas quebraron, hoy Chile está volviendo a ser competitivo y queremos ser parte de esa ‘re-creación’ de la industria. Los precios de los fletes y de los insumos están haciendo pensar dos veces a la hora de importar. Por eso creo en la posibilidad de revivir que tienen las fábricas y nosotros, particularmente, estamos trabajando con proveedores con el objetivo de vender volúmenes importantes en Chile y la región”.

En un primer balance, Alejandra cuenta más éxitos que fracasos. “Llevamos más de 2.000 muebles vendidos, ni yo creía que podíamos llegar a esa cifra… y ya tenemos productos que son top de ventas, como nuestras cómodas y arrimos”. Según esta empresaria, el negocio promete. Eso sí, prefiere por ahora no entregar cifras exactas sobre su producción o facturación… y es que seguramente ahí radica la clave de tanto optimismo.

Anticipa, eso sí, que ahora la idea es crecer con nuevas líneas y productos. Y a pesar de que actualmente están en más de 43 puntos de venta a lo largo del país, en el Pero esta soñadora también tiene su corto plazo planean abrir locales propios, para los cuales piensa crear una categoría especial de muebles de hogar, e incluso no descarta producir una línea textil. La idea –expone– es hacer un negocio integral, donde converjan el diseño, la calidad, el precio y también los complementos.

Pero esta soñadora también tiene su mirada en el largo plazo, donde su plan es exportar al menos a los países con los cuales Chile tiene acuerdos. Acerca de cuándo y dónde, Mustakis asegura que eso está aún en su libreta de pendientes.

 

 

 

Techos “verdes”

Lo que definitivamente no está pendiente es su decisión de integrar a su pequeño grupo de empresas un emprendimiento relacionado con el medio ambiente. “Nos hacía falta agregar una patita ecológica, que es la gran preocupación del mundo hoy, y nosotros no queríamos quedarnos afuera. Es casi un deber moral contribuir al medio ambiente”, dice.

De ahí que cuando uno de sus socios, Theodoro Schmidt, le contó hace unos meses la idea de traer al país el negocio de los techos verdes, prendió de inmediato. Tiraron líneas y en unas semanas ya contaban con la representación exclusiva para Chile y la región de Greengrid, Carlile y Optigreen, desarrolladores de esta tecnología en el mundo.

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Así nace Greencity, firma que pretende llenar de vegetación los techos de casas y edificios. Toda una novedad en Chile y que en las grandes metrópolis ha sido todo un boom, no sólo por estética, sino por el ahorro de energía que pueden generar.

En Estados Unidos y Japón, varias son las compañías que han instalado este sistema en los techos de sus edificios corporativos; entre ellas, Wal-Mart, Apple, Ford y Toyota. Al parecer no se trata simplemente de una moda. Según comenta Schmidt, este tipo de solución juega un papel muy relevante a la hora de hablar de eficiencia energética, logrando hasta un 25% de ahorro en electricidad y combustible en las calderas de edificios y casas.

Según Schmidt, estos pequeños ecosistemas tienen la cualidad de evitar que el frío o el calor traspasen las edificaciones; es decir, son una especie de aislante natural. “No se trata de llegar y sembrar encima del techo… la instalación implica también la incorporación de una serie de capas, filtros y membranas aislantes que finalmente son las que hacen que crezca la vegetación en la forma deseada y sin perjudicar la estructura del edificio”, advierte.

Aunque comentan que en Chile existe un par de experiencias de este tipo, Greencity recién está haciendo su primer plan piloto en su vivero ubicado en Lampa, el que estará listo en unos meses. Mientras tanto, Alejandra Mustakis no pierde el tiempo y cuenta que, paralelamente, está realizando los respectivos acercamientos con constructoras y grandes empresas para la eventual incorporación de este sistema en sus edificios.

“Partimos contactando a estas firmas porque estamos convencidos de que la implementación de techos verdes es una inversión positiva para el cliente, ya que obviamente en el largo plazo habrá una disminución efectiva de sus costos operacionales, como el gasto energético. Eso, sin contar con que –además– este sistema cuenta con una certificación medioambiental internacional (Leed)”.

Sobre el futuro de Greencity, ambos piensan en grande –y eso que apenas parten–. Están convencidos de que en los próximos cinco años van a liderar el mercado en Chile y la región. ¿Cómo? Ya tienen todo un plan para abordar estos mercados, que incluye las representaciones de marca y el expertise del diseño y la implementación del sistema.

 

 

Salto cuántico

Lo que corre con por un carril absolutamente diferente es la firma tecnológica Kauel. “Esta fue la última empresa que llegó al pool”, señala Mustakis. Su fascinación por este emprendimiento entusiasma hasta al más escéptico y pudimos comprobarlo en terreno. “Estamos hablando de que los desarrolladores de esta empresa son los que hicieron el primer holograma 3D en el mundo”, explica mientras muestra una pirámide invertida de cristal cuyo interior efectivamente contiene imágenes en tercera dimensión.

Lo interesante es que esta pirámide es una muestra, ya que no tiene límites en cuando a las dimensiones de su construcción y menos, en emisión de imágenes.

Pero Mustakis se apura en decir que Kauel es mucho más que el holo-visor y, sacando todos los conejos del sombrero, junto a sus socios fue mostrando cada uno de los desarrollos que están por lanzar al mercado. En una secuencia de minutos, y tras apagar las luces de la pequeña sala de reuniones –que recién montaron en la Ciudad Empresarial– apareció todo un mundo paralelo. Fue como estar verdaderamente dentro de una realidad virtual.

Partieron mostrando un software educativo en 3D: aparecen el cuerpo humano y cada uno de sus órganos con una precisión y realismo que sorprende. Acerca de su uso, otro de los socios, Cristián Romero, explica que, más allá de su orientación al mundo educacional, sobre este programa es posible construir aplicaciones que pueden llegar a generar diagnósticos de enfermedades.

Como este tipo de programas han desarrollado varios; incluso, una pizarra interactiva que a través de un dispositivo táctil, y al contacto con cualquier pantalla reflejada en la pared o sobre cualquier superficie, pueden acceder y manejar los programas del computador proyectado. Definitivamente, toda una experiencia.

Mustakis explica que si bien todos los días los creadores de Kauel, Edmundo Casas, Cristián Romero y Sergio Catalán están buscando nuevas aplicaciones y soluciones vinculadas a la tecnología, el foco de esta área es generar productos únicos orientados a la publicidad, la educación y los negocios.

Haciendo un poco de historia, cuenta que llegaron a este proyecto por pura casualidad. Todo partió en un encuentro de emprendedores al que fue invitada por Wenceslao Casares, donde estos tres emprendedores expusieron parte de sus proyectos. “La verdad es que cuando vi lo que hacían quedé sorprendida y me di cuenta de que se puede hacer tecnología de punta en Chile, con la que además se puede competir a nivel mundial”.

No dudó ni un segundo en acercarse a ellos y apoyarlos. Así es como de la mano de Ibetek comenzaron a desarrollar nuevos productos. Hoy ya tienen contratos importantes con cadenas de cine y agencias de publicidad para utilizar la pirámide de 3D, que tiene la gracia de proyectar en tercera dimensión imágenes, juegos, publicidad e incluso videos. Por ahora, el foco de Kauel está en Chile, aunque gestionan negocios con firmas internacionales, los que aún no llegan a puerto.

Y aunque a primera vista ninguno de estos emprendimientos parece tener relación con los otros, Mustakis señala que se da todo lo contrario. “Si te fijas, en cada uno están el diseño y la tecnología. Eso es lo bueno de tener cerebros y talentos tan diversos, todos son un aporte”.

Para hacer honor a la verdad, esta unión se percibía. De hecho, pudimos ver al grupo de profesionales reunido; es decir, más de 40 jóvenes de diferentes disciplinas (diseñadores, ingenieros y programadores) y parecían miembros de un equipo… Todos opinaban de la nueva creación de Kauel o de las cajas de Greencity, incluso aprobaban los nuevos diseños de Medular. Ese es el espíritu que quiere traspasar Mustakis… y al parecer no ha errado.