En el pasado las diferencias entre los vecinos de Marbella se conversaban de green en green o copa en mano mirando la puesta de sol. Hoy las cosas son un tanto distintas, porque las declaraciones cruzadas han llegado a los diarios y han involucrado gestiones de empresas de comunicaciones y de oficinas de abogados. Con todo, creen algunos, pareciera que la voluntad es más de conciliación que de enfrentamiento. Habrá que ver.

  • 6 junio, 2012

En el pasado las diferencias entre los vecinos de Marbella se conversaban de green en green o copa en mano mirando la puesta de sol. Hoy las cosas son un tanto distintas, porque las declaraciones cruzadas han llegado a los diarios y han involucrado gestiones de empresas de comunicaciones y de oficinas de abogados. Con todo, creen algunos, pareciera que la voluntad es más de conciliación que de enfrentamiento. Habrá que ver. Por M. Cristina Goyeneche.

El set donde todo ocurre es idílico: un exclusivo balneario estilo mediterráneo con vista privilegiada al mar. Todo, entretejido sobre una gloriosa cancha de golf de 27 hoyos. Del casting, ni hablar, empresarios, abogados y altos ejecutivos que a lo largo de las últimas tres décadas han hecho de Marbella su lugar de veraneo y descanso.

Un elenco y un escenario envidiables. Una historia previa seductora. Y un estado de cosas revuelto en la actualidad. Sí, porque la camaradería en torno al golf, la playa y la piscina del Club House han dado paso a diferencias que han hecho que el libreto sufra giros inesperados.

En efecto, en el último tiempo los protagonistas que conforman esta comunidad se vieron enfrentados a tres problemas de coyuntura que exigían posiciones claras. Lo primero que los desafió fue una pregunta cruda e inminente: ¿cómo mejorar el servicio de la antigua empresa de agua potable que los abastece, en especial luego de que en un minuto los olores se pasaron de la raya? Aún sin responder, esa interrogante dio paso a otras dos igual de desafiantes: ¿cómo arreglar las pistas de acceso al balneario después de que Vialidad hablara de clausurar la entrada principal si todo seguía igual?; y ¿cómo preservar las áreas verdes del loteo ante el temor de algunos vecinos de que la cancha de golf se achicara en pro de la construcción de nuevas casas, dado que el plano regulador permite el cambio en el uso del suelo?

Así las cosas, y sin darse cuenta, las crisis y las bonazas que en el pasado habían fortalecido los lazos dieron paso a una nueva atmósfera que ha diluido un poco la satisfacción que, por cierto, sienten los miembros de esta comunidad que han visto cómo el valor de sus propiedades se ha fortalecido en no más de cuatro o cinco años, con el metro cuadrado saltando de 0,8 UF a casi 3 UF. Muy cerca de las 4,5 UF en que estaba valorizado en su época de mayor gloria.

Había una vez…
Al principio, y asumiendo que se trataba de amigos, de personas con alta experiencia en negociaciones mucho más complejas, las cosas siempre se resolvieron sin fricciones. Todos perseguían el mismo fin: mantener por sobre todas las cosas el ambiente familiar y tranquilo de su lugar de vacaciones y evitar el crecimiento desmedido.

A las mesas de negociaciones llegaban los presidentes de las 21 comunidades que hay al interior del loteo más Marbella Chile, sociedad que desde fines de 2007 es el vecino más grande del balneario. Y es que en esa fecha la sociedad formada por el Grupo de los 11 (Jaime y Óscar Lería, Víctor Uribe, Alfonso Swett, Víctor Moller, Patricio Valenzuela, Jorge y Guillermo Carey, Gerardo y Paulo Larraín y Raúl Sánchez) compró parte de los activos que quedaron tras la sonada quiebra post crisis asiática de Javier Creixell. El paquete contemplaba el 47% de los terrenos (80 hectáreas aproximadamente); la empresa sanitaria que se construyó en 1981 para atender el loteo (Sesamar); el 75% de las acciones del Club de Golf y el logo y marca característicos de Marbella. Desde hace un mes el presidente del directorio es Jorge Carey.

Como quedó en los registros de entonces, no hubo dos opiniones cuando el Grupo de los 11 aterrizó en la propiedad. Es más, una amplísima mayoría de los propietarios respiró aliviado. No sólo por el calibre empresarial de los nuevos accionistas, sino también porque se trataba de antiguos conocidos del balneario. Varios de ellos golfistas, socios del Club y veraneantes por años. Incluso más: al igual que el resto de los propietarios, los socios conocían a la perfección el ánimo que movía a todos por estar ahí: tranquilidad, descanso, paz, seguridad para sus familias. En resumen, un lujo de dueños.

Buenos dueños, pero también empresarios que llegaban a desarrollar un negocio inmobiliario anunciando un plan de inversiones del orden de los 200 millones de dólares por los próximos 15 años. Para algunos, eso puede estar en el origen de lo que se vive hoy: “Marbella Chile partió exponiendo sus propuestas, todas muy bonitas, pero empezó a desarrollarse de acuerdo a sus propios intereses, sin preocuparse del resto”, dice Max Gillet, quien intenta interpretar el sentimiento que llevó a los vecinos a distanciarse del recién llegado.

Primero sutiles, luego más frontales, las diferencias empezaron a aflorar. Marbella Chile creía –y lo mantiene hasta hoy– que en su

Para un grupo importante de vecinos, es Marbella Chile quien debe asumir el rol de desarrollador de todo el loteo y, por lo mismo, financiar el 100% de las inversiones futuras. La sociedad, en cambio, defiende su papel de un vecino más, que no tiene problema en invertir en mejoras mientras éstas se prorrateen entre los más de mil propietarios.

calidad de vecino principal debe aportar en proporción a su tamaño al mejoramiento del lugar. Sin embargo, una parte de los vecinos piensa que a Marbella Chile le tocaba asumir un rol más protagónico como desarrollador de todo el loteo.

“Desde 2010 –dispara Max Gillet, administrador de los 21 condominios del loteo–, Marbella Chile está haciendo lo que quiere sin preguntar. Nos están pasando a llevar y no se está respetando el master plan aprobado en 1996 para el desarrollo del balneario”. “Ese master plan –contra argumenta Marcelo Bachelet, gerente general de la firma–, amparado bajo al artículo 55 de la ordenanza de construcción al que se acogía el Marbella, es una idea presentada por el desarrollador de ese entonces, Javier Creixell, pero no tiene ninguna obligación y no hay fuerza legal para que nosotros lo sigamos”. Y agrega que Marbella Chile hizo su propio master plan ajustándose a las directrices del plano regulador que existe para la zona.

Como sea, Marbella Chile ha invertido 2 millones de dólares en cambiar el look del acceso, mejorar las vías principales, el paisajismo e inició la construcción y venta de dos nuevos condominios al interior, poniendo a la venta 96 nuevas town houses. Además, en acuerdo con el resto de los vecinos, financió su parte del nuevo cerco perimetral y el sistema de seguridad. Y al Club de Golf le dio un espaldarazo financiero, entendiendo que se trata del corazón del complejo y que es vital que esté en óptimas condiciones para comercializar sus casas nuevas. Así fue como le prestó un millón de dólares libre de intereses para que arreglara su caja e invirtiera en reacondicionar el Club House y mantener las canchas en óptimo estado.

Además, Marbella Chile cedió los terrenos de la cancha de fútbol, el green del hoyo, 1 y de los estacionamientos; todas instalaciones levantadas en el paquete de sitios comprados por ellos. Y para no dejarlo ahogado, aceptó que quedara en la caja del Club todo lo recaudado con la venta de sus acciones para permitir la entrada de nuevos socios, los que en cuatro años pasaron de 300 a 600. Y por si todo eso fuera poco, luego vino la tala de un bosque de pinos de 3,2 hectáreas que se erguía en uno de sus terrenos, a cambio del cual se levantó un nuevo bosque, pero de especies nativas, en un terreno de 5,4 hectáreas emplazado en una zona diferente. Además, se cedieron otras 10,8 hectáreas para áreas verdes en todo el borde del paño que da a la carretera. A Sesamar, por otro lado, le han inyectado los fondos para modernizar la planta, eliminar los problemas de olores y mejorar la presión del agua que abastece al balneario. “Estamos programados para terminar las obras de mitigación antes del próximo verano, siempre y cuando éstas sean aprobadas por el Servicio de Salud. El valor de la inversión es cercano a un millón de dólares. Por lo tanto, el problema ya está en vías de solución”, destaca el presidente de la sociedad, Jorge Carey.

La guerra y la paz
La manera en que tomó posesión de sus espacio y la suma de inversiones hechas instalaron la idea entre algunos vecinos de que es Marbella Chile quien debe asumir el rol de desarrollador de todo el loteo y, por lo mismo, financiar el 100% de las inversiones futuras. “Deben hacerse cargo del desarrollo completo del loteo”, comenta Gillet.
Marbella, en cambio, defiende su papel de un vecino más; grande, pero uno más, que no tiene problema en invertir en mejoras mientras éstas se prorrateen entre los más de mil propietarios.

El quiebre de la mesa de negociación no ha sido suave. A partir de 2010 los presidentes decidieron tomar rumbo propio, contratando arquitectos y abogados para conocer sus derechos. Hoy, en lo legal son representados por el estudio Hermosilla & Cía.; y en la estrategia comunicacional, por Cumsulting. Marbella Chile tiene al abogado Juan Carlos Sahli y a Quorum en las comunicaciones. Y pese a que Jorge Carey descarta “por completo que el haber asumido como presidente de Marbella tenga relación con ningún tipo de controversia”, ha sido parte en las reuniones que ya han sostenido los abogados de lado y lado. Cada uno, por cierto, siguiendo su propia estrategia de negociación.

“Efectivamente hay muchos roces y malentendidos y las cosas han escalado sin existir un conflicto de fondo. Lo que menos

Jorge Carey asumió como presidente del directorio de Marbella Chile hace un mes. Es él quien ha asumido la vocería de la sociedad. Los vecinos, por su parte, son asesorados por el abogado Samuel Donoso, socio de Hermosilla & Compañía.

conviene es judicializar el tema. Por eso, yo estimo que desarrollaremos un instrumento con valor legal que deje tranquilas a todas las partes e interprete los intereses de todos los propietarios”, comenta Juan Carlos Sahli, abogado de Marbella desde sus inicios. “Puedo asegurarle que la mayoría de los vecinos no quiere ir a juicio”, afirma Denis Lustig, antiguo propietario del lugar.

En la vereda de enfrente, el litigante Samuel Donoso, de Hermosilla & Cía., recalca que “Marbella es un solo proyecto” y que “su actuar debe ser evaluado así. Se trata de una inmobiliaria de cierta envergadura que produce impactos y debe invertir en las medidas de mitigación que sean necesarias. Y luego acota que “si no llegamos a acuerdo, están abiertas todas las instituciones en la materia para hacer valer los derechos de mis representados”.

¿Qué pasó para que las cosas llegaran a tal extremo? Todo habla de una serie de gotas que terminaron rebalsando un vaso. De pérdidas de confianzas. Y, finalmente, de razones inentendibles. Y es que antes de que entrara Hermosilla a la pelea dos fueron los abogados contactados por los vecinos para alcanzar acuerdos: Sergio Urrutia y Juan Eduardo Vargas. Ninguno logró llegar a puerto.

Raya para la suma, sobre los tres puntos candentes Marbella ofrece sus respuestas. Sobre la construcción de las pistas de aceleración, desaceleración y viraje que exige vialidad para la entrada del balneario, Marcelo Bachelet precisa que “podemos conseguir los ingenieros, elaborar el proyecto, valorizar la obra y encargarnos de su ejecución. Financiaremos el 47% de la obra y estamos dispuestos a poner la diferencia a través de un préstamo que los propietarios nos pueden cancelar vía pago de gastos comunes en un plazo de tres años”.
En cuanto a los temores de perder espacios verdes, éstos quedaron –a juicio de Marbella– sellados con el macro acuerdo alcanzado hace poco con la directiva del Club de Golf. El comodato entregado por el uso de los terrenos para los próximos 99 años especifica que cualquier cambio en el uso del suelo requerirá de un 90% de quorum en la votación. Como Marbella Chile tiene el 70%, le es imposible hacer cambios motu proprio.

La solución final para la planta sanitaria es la que genera más polémica. Marbella Chile está consciente de que ésta ya no puede entregar más factibilidades de conexión, razón por la cual para los futuros condominios que levantará, incorporará soluciones sanitarias independientes para cada grupo de casas. Según explican Bachelet y Carey, la meta es construir una planta sanitaria nueva y moderna. La piedra de tope es que para ello se requiere una modificación en el plano regulador del borde costero de Valparaíso; algo que, según les informó el Seremi de Salud, no ocurrirá antes de 2014. Mientras, están jugados a regularizar y perfeccionar lo que hay, siguiendo las indicaciones del Servicio de Salud.

Dado el perfil de los protagonistas, es difícil pensar que no pasará mucho tiempo más para que abandonen la rivalidad y entren de lleno al futuro con un acuerdo legal firmado que comprometa a todas las partes. Por lo mismo, Jorge Carey precisa que “en cuanto a recomendaciones específicas de demandas del Estudio Hermosilla a los vecinos, creo firmemente que es posible llegar a un entendimiento, antes de terminar en tribunales. Especialmente cuando existe buena voluntad de todos para solucionar los problemas que algunos vecinos han levantado. Independientemente de lo anterior, y si fuere cierto que algunos propietarios quieren demandar a otros, les sugeriría que lo pensaran bien. Como abogado, estoy consciente de que las demandas y contrademandas por perjuicios son instrumentos de última instancia que siempre dejan negativas secuelas, difíciles de olvidar”.