Cualquier edición aniversario que se precie de tal debe incluir alguna mirada en perspectiva a los hechos transcurridos durante la vigencia de la publicación. Así lo asumimos también en Capital, pero optamos por encomendar esa tarea a nuestros invitados de Misión Capital. En síntesis, presentamos sus respuestas a dos preguntas fundamentales: ¿Cuál es el suceso o cambio más importante, a su juicio, de los últimos 15 años? ¿Cuál es el cambio más importante que debe producirse en los próximos 15 años?

 

 

  • 23 agosto, 2011

 

Cualquier edición aniversario que se precie de tal debe incluir alguna mirada en perspectiva a los hechos transcurridos durante la vigencia de la publicación. Así lo asumimos también en Capital, pero optamos por encomendar esa tarea a nuestros invitados de Misión Capital. En síntesis, presentamos sus respuestas a dos preguntas fundamentales:

¿Cuál es el suceso o cambio más importante, a su juicio, de los últimos 15 años?

¿Cuál es el cambio más importante que debe producirse en los próximos 15 años?

 

Claudio Agostini
Profesor escuela de Gobierno, UAI

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“Existe hoy una mayor conciencia de las profundas desigualdades existentes en Chile y la necesidad y urgencia de erradicarlas; hay también mayor conciencia de la importancia de la democracia, la libertad de expresión y el respeto a los derechos humanos; hemos avanzado en exigir y tener mayor transparencia en muchos ámbitos de gobierno y de los negocios, lo cual ha permitido, entre otras cosas, eliminar o resolver conflictos de interés y reducir el uso de información privilegiada (todo lo cual exacerba las desigualdades existentes); nos hemos tomamos en serio como país el rol de la libre competencia y se mejoró fuertemente la institucionalidad para protegerla”.

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"El gran desafío es transformarnos de una sociedad desigual basada en privilegios a una sociedad más justa y meritocrática, donde las oportunidades no dependen del lugar de nacimiento, el estado civil, la orientación sexual, el credo que se profesa, el apellido o el nombre del colegio particular en el que se estudió. Ello requiere una transformación profunda hacia la no discriminación en ningún espacio (incluyendo la que hace la prensa ante hechos y noticias similares que afectan a personas o empresas más o menos influyentes); hacia eliminar muchos privilegios existentes y tener una institucionalidad fuerte que nos proteja de los grupos de interés que los defienden; hacia tomar conciencia de que las decisiones que tomamos y muchos de nuestros actos afectan a otros y hacia eliminar el camino fácil (erradicar la viveza del chileno debiera ser la consigna)”.

Juan Guillermo Agüero
Director ejecutivo Celfin Capital

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“La consolidación de la democracia con alternancia en el poder y la de la economía social de mercado como los principios y valores sobre los cuales se basa nuestra sociedad. El hecho de que en los últimos 15 años hayamos tenido gobiernos de centro izquierda, izquierda y luego centro derecha confirma que tenemos una democracia madura, estable y legitimada por todos. De igual forma, la empresa privada, el emprendimiento y la competencia son las bases de nuestra organización económica, lo que es valorado por la población y ha pasado el test de todos los colores políticos. Ambos conceptos van de la mano y son el principal logro de los últimos 15 años”.

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“El principal cambio debe ser convertir a Chile en un país desarrollado y derrotar la pobreza. Si soñamos que Chile crezca al 5% anual –ninguna locura– por los próximos 15 años significa que tendremos el año 2026 un ingreso per cápita de 30.000 dólares. Es decir, el nivel de vida que actualmente tienen países como España e Italia. Con seguridad en 2026 seguirá habiendo demandas sociales, habrá falencias en educación y salud y la desigualdad del ingreso continuará siendo un tema (¡está en la naturaleza humana!). Sin embargo, habremos dado el paso al desarrollo, todos estarán mejor y se habrá eliminado la pobreza extrema”.

Pablo Allard
Arquitecto urbanista Decano facultad de Arquitectura y Arte UDD

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“Los últimos 15 años han sido clave en el mejoramiento de la calidad de vida de nuestras ciudades. ¿Qué fue lo que ocurrió en esta década y media que nos deja en esta situación expectante? Lo primero fueron el perfeccionamiento y la mejora cualitativa de las políticas habitacionales, que permitió integrar calidad con cantidad de viviendas. Estos años marcaron además el surgimiento de importantes organizaciones civiles como Un techo para Chile, Elemental y la Asociación de Dirigentes de Campamentos También somos Chilenos, quienes han innovado, visibilizado y articulado la plataforma sobre la cual Chile se convertirá en el primer país del continente en terminar con los campamentos urbanos al 2018.

El florecimiento de las grandes concesiones de infraestructura urbana también fueron tarea de los últimos 15 años. La movilidad en Santiago se vio incrementada en forma radical con las autopistas urbanas y la implementación del sistema de pago remoto (TAG), experiencia única en el mundo. A éstos se suman los colectores de aguas lluvias, plantas de tratamiento de aguas servidas, aeropuertos, cárceles, estacionamientos y tantas otras alianzas público-privadas que son el andamiaje para asegurar la competitividad y la calidad de vida de las próximas décadas.

Metro amplió su red, convirtiéndose en la más extensa de Sudamérica. Vivimos un punto crítico con la fallida y costosa puesta en marcha del Transantiago, que a esta altura muestra una lenta pero efectiva mejoría de la calidad del servicio. Pero lo más importante es que se logró integrar el sistema de transporte.

Otros fenómenos son la consolidación del mall y nuevos formatos de comercio de barrio como el strip-center, que han suplido necesidades de equipamiento, cultura y entretención para nuestras periferias.

Por último, estos años se recordarán también como los que dieron inicio a movimientos ciudadanos en Lo Espejo, Vitacura, Peñalolén, Quilicura y tantas otras comunas que se organizaron para reclamar sus derechos ante eventuales proyectos urbanos. Este es el principal síntoma de madurez urbana, que se apoya además en un re-encantamiento de los ciudadanos con el espacio público y la cultura urbana”

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"En los próximos 15 años nuestras ciudades crecerán no tanto en población como en nivel de ingresos, lo que demandará mejores servicios y estándares de calidad de vida. Es aquí donde será clave contar con una política de desarrollo urbano coherente con los tiempos, donde los aciertos y errores en la planificación de las áreas metropolitanas de Santiago, Valparaíso y el Gran Concepción tendrán que ser internalizados en la medida que emerjan con fuerza las nuevas áreas metropolitanas de Antofagasta, Iquique- Alto Hospicio, Coquimbo-La Serena, Temuco-Padre las Casas, Puerto Montt-Alerce, así como las 900 ciudades y pueblos que estamos reconstruyendo después del 27F. Sin duda una gran oportunidad para sentar los cimientos del desarrollo de nuestro país”.

Dante Contreras
Economista de la Universidad de Chile


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“El cambio más importante ha sido la mejora en las condiciones de vida de la población más vulnerable del país: la reforma del plan Auge, la reforma previsional, la ley SEP y la expansión de la educación preescolar. Sin embargo, aunque estos cambios van en la dirección correcta, aún son insuficientes”.

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“El país necesita al menos tres cambios fundamentales que deben ser consolidados a la brevedad. En primer lugar, se requiere una reforma educacional sustantiva (desde educación pre escolar a educación terciaria) que eleve significativamente su calidad en todo el país. Para ello, se debe definir claramente la calidad que se espera alcanzar. Sin embargo, esta reforma debe ser de una magnitud tal que genere condiciones adecuadas de movilidad social y meritocracia y expanda de manera significativa las oportunidades de la población. Segundo, Chile requiere reformas políticas que garanticen competencia electoral y representatividad efectiva. La combinación de ambas reformas —educacional y política— expandiría las libertades de la población. Por último, Chile necesita discutir, diseñar e implementar una estrategia de desarrollo y sustentabilidad energética”.

Andrés Couve
Académico del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de Chile

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“En Chile hay una población que ha crecido considerablemente, que se ha centralizado y ha convergido en Santiago, una capital que a ratos evoca, de refilón, otras metrópolis aceleradas del hemisferio norte o del otro lado de la cordillera. Una sociedad que ha aceptado genuina y decididamente mirar hacia el futuro, permitiendo que se sucedan la larga y obligatoria serie de estados y respuestas emocionales que derivan de periodos traumáticos. Una sociedad con mucho mayor acceso a bienes y a tecnología pero que, a pesar de la rapidez en la adopción de cambios en su cotidianidad, permanece paralizada en aspectos más profundos, como inmovilidad social, concentración de riqueza y poder e indiferencia y descuido hacia el paisaje. Una sociedad que ha asumido paradójicamente desencantada y despreocupada una oportunidad única de transformación”.

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“A partir de una ciudadanía más empoderada y madura en sus exigencias sobre educación, energía, género y medio ambiente, quisiera más que nada una sociedad capaz de generar una visión ambiciosa del país que deseamos habitar. Una visión que considere el crecimiento económico solamente como una parte de la ecuación y que se comprometa con un ideal de desarrollo que la complemente. En ese desarrollo me gustaría una sociedad más fuerte en sus valores laicos, respetuosa y participativa, con un sistema educacional poderoso, con espacios urbanos y rurales de encuentro. Con una economía mejor distribuida, menos basada en recursos naturales y más en conocimiento y tecnología, que contribuya a generar una sociedad racional en su toma de decisiones. Me gustaría que esa visión incluyera nuestro pequeño tamaño, nuestra lejanía, nuestra insularidad, y que esas condiciones no fuesen un impedimento, sino una ventaja para posicionarnos como un polo de atracción regional. Me gustaría una nueva generación de liderazgo con motivación y destreza para canalizar sus visiones a través de las intrincadas y difíciles instituciones. En el ámbito de la ciencia, una decisión fuerte de invertir en ella y una responsabilidad explícita de la comunidad científica de justificar esa inversión frente a la sociedad”.

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Loreto Cox
Investigadora del Centro de Estudios Públicos, CEP

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“Hace quince años los hijos en Chile se distinguían entre legítimos e ilegítimos. Las mujeres casadas bajo sociedad conyugal habían pasado a ser “capaces”, desde el punto de vista legal, desde hacía sólo siete años. Las películas, incluso, pasaban por un consejo que determinaba si podían ser vistas o no por el resto de los adultos.

Varias de las distinciones arbitrarias que contenía la ley han sido eliminadas y –no sé si como causa o como consecuencia de esto, o de otras cosas– hoy la idea de que todos en principio tenemos los mismos derechos está instaurada.

Esto no implica, en absoluto, que los derechos nunca sean violados, pero sí que, cuando esto sucede, la gente reclama. Tampoco implica, por cierto, que no existan desigualdades. La diferencia es que ahora es relativamente aceptado que éstas son un problema frente al cual se debe hacer algo, aunque no haya consenso en qué.

Y es que, más allá de los avances legales –porque la historia de la igualación de los derechos en Chile es bastante más larga–, creo que ha sido en este último tiempo que las personas han incorporado en lo más profundo de sí mismas, y en todos los aspectos de sus vidas, la idea de que todos somos iguales. Por subjetivo que parezca, creo que, como sociedad, hoy nos percibimos unos a otros considerablemente más iguales que hace quince años.

Este es un cambio fundamental en la batalla contra las injusticias de todo tipo, pues para acabar con las exclusiones, los abusos o incluso la violencia, el primer paso es reconocernos como iguales. Por esto mismo, nuestra sociedad de hoy es más abierta y tolerante.

El desafío, ahora, es seguir avanzando en la definición de los límites de los derechos, ya que, desgraciadamente, los derechos de unos y otros suelen estar contrapuestos (y las personas solemos creer que los propios son siempre más importantes). Al mismo tiempo, debemos seguir formando las instituciones adecuadas para garantizarlos”.

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“Eliminar, de una vez por todas, la pobreza y reducir la desigualdad”.

Felipe Cubillos
Director Desafío Levantemos Chile

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“El hecho más relevante de Chile en los últimos 15 años, en mi opinión, es la elección de una mujer como presidente de la República. Ese hecho viene a mostrar la madurez y la apertura de la sociedad al rol de la mujer en todos los ámbitos de la vida nacional y, de paso, es la señal más potente de la integración de la mujer al mundo del trabajo. Chile se convertirá en un país desarrollado el día en que la mujer tenga las mismas oportunidades que el hombre, y la elección de Michelle Bachelet nos muestra el camino”.

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“Para los próximos 15 años espero que seamos capaces de resolver el gran drama de la calidad y la desigualdad de la educación en Chile. Y por lo tanto, sueño con que la clase política acepte que la educación se convierta en una política de Estado, no sujeta a los vaivenes de la política contingente que cambia cada 4 años. Necesitamos proyectar la educación a 15 o 20 años plazo, no sólo en su estructura institucional y recursos disponibles, sino que también en los contenidos que aprenden los jóvenes chilenos. Imagino una solución de una Agencia Independiente de Educación, parecida a lo que es el Banco Central actualmente, cuyas autoridades principales sean nombradas por mayoría en el Senado e inamovibles por un periodo largo de tiempo. Si actuamos así, la educación dejará de ser la moneda de cambio de los políticos y no será capturada nunca más por la política contingente. Recién ahí podremos construir una verdadera sociedad de oportunidades para todos”.

Fernando del Solar
Presidente ejecutivo Nestlé Chile

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“Chile es otro país. Hemos vivido un salto al desarrollo desde el punto de vista político, social, económico y tecnológico, junto a los cambios que ha impuesto la globalización. Producto de ello, los chilenos se han abierto a una mirada más moderna e innovadora y, a la vez, más crítica. Nuestra apertura al mundo desde los tratados de libre comercio nos ha permitido avanzar hacia las grandes ligas de la OCDE. Gran desafío y oportunidad. Esta transformación se ha visto plasmada en la forma de comunicarse y la interconectividad claramente ha sido la protagonista de este radical cambio. Dado lo anterior, hoy el consumidor, y a su vez el ciudadano, ha elevado sus estándares de exigencia en todos los ámbitos de la vida, y esto ha repercutido en las empresas y en el país. Hemos tenido que aprender a escuchar sus nuevas formas de expresión y necesidades, y entenderlas para adaptarnos a ellas”.

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“Este nuevo país es pujante, con una sociedad organizada de manera distinta, ávida de reformas en distintas áreas. Nuestra responsabilidad como empresa será leer, escuchar y entender más y mejor las nuevas motivaciones del consumidor y de la comunidad. Ya no será suficiente cumplir con las leyes, sino que será necesario ser mucho más proactivos en la generación de ideas e iniciativas, para adelantarnos a los hechos. Tendremos el gran desafío de contribuir a recuperar la imagen que merecemos como empresariado. Son muchas las áreas desde donde las empresas aportan al desarrollo del país, de las personas, de la comunidad, de la generación de trabajo, de capacitación, etc. Pero creo que todas las compañías y los gremios tendremos que comunicar mejor y en un lenguaje distinto. Temas como desarrollo energético, desarrollo sustentable, manejo de residuos, cultura de reciclaje, preservación del agua, etc. también estarán incorporados en la agenda de nuestra empresa, pero será de manera mucho más acelerada en los próximos años. Específicamente, nuestro sector estará abocado al desarrollo de más innovaciones y mejoras en el perfil nutricional de los alimentos. Pero el desafío mayor será contribuir a la superación de la obesidad. Un problema de todos, que sólo será posible combatir articulando esfuerzos. Más educación, más actividad física, más investigación y desarrollo, más aportes de la industria, más conciencia de los consumidores y medios permitirán avanzar hacia un país más sano. Finalmente, no debemos perder nunca de vista la necesidad de mantener la competitividad del país, para mantener un Chile próspero con un crecimiento sostenido y sustentable”.

Andrés Echeverría
Socio fundador EPG Partners S.A.

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“Escribo estas letras en medio de días de convulsión financiera y social en Chile y el mundo, lo que hace difícil mirar retrospectivamente con la objetividad y calma necesarias para referirse a un periodo de tiempo tan largo. Una breve muestra: el descontento social expresado en numerosas movilizaciones masivas, la firma del proyecto de ley de matrimonio homosexual, la baja en la clasificación de riesgo en EEUU (única vez en 70 años), etc., etc. me hacen reflexionar sobre la posibilidad de estar en la mitad de un giro importante del país. ¿Quién sabe eso hoy? Al menos yo, no.

Yendo directamente a la pregunta, el cambio más relevante, pero en un periodo de tiempo algo más largo, es el consenso en las buenas políticas públicas y en la ortodoxia económica: responsabilidad fiscal, focalización del gasto público y social, no discrecionalidad en política económica, respeto y fomento a la iniciativa privada, colaboración público-privada (ej., concesiones), marco regulatorio relativamente estable y la regla de superávit estructural.

Es notable repasar la literatura económica chilena de fines de los 80. Por ejemplo: Chile puede más, de Alejandro Foxley, editado por Cieplan, y luego contrastarla con lo efectivamente realizado por el autor como ministro de Hacienda del gobierno de Aylwin, como ejemplo de una especie de gran trato implícito entre el gobierno y la oposición de entonces. Ese gran trato lo celebro como el cambio más importante de las últimas dos décadas, llevando a Chile a niveles de prosperidad y superación de la pobreza que pocos tenían la esperanza de llevar a cabo”.

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“Aunque suene majadero, repetitivo y poco creativo, cualquier cambio positivo y de incremento en el bienestar pasará por la mejora en el sistema educacional, sin echar a perder esos consensos básicos de buenas políticas económicas descritas en la respuesta anterior. Todo esto se podría coronar con una mayor educación y cultura cívica, que se transforme en menores tasas de delincuencia, mayor uso de espacios espacios públicos y más áreas verdes”.

Alejandro Fernández
Socio de Gemines Consultores

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“La Regla del Presupuesto Estructural (2001), complementada por la Ley de Responsabilidad Fiscal (2006) han generado un marco de referencia para la política fiscal que ha permitido frenar las presiones por un crecimiento excesivo del gasto público de manera bastante exitosa, en un periodo caracterizado por la abundancia de los recursos fiscales gracias al elevado precio del cobre. La mantención de los equilibrios macroeconómicos es indispensable para el mejoramiento sostenido y sostenible en las condiciones de vida de la población y no hay ninguna posibilidad de desarrollar políticas sociales exitosas en ausencia de estabilidad macroeconómica”.

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“El PIB per cápita de Chile a Paridad de Poder de Compra es de unos 15.800 dólares. Entre los países considerados desarrollados, la cifra ronda, como mínimo, los 30.000 dólares. En 15 años nuestro PIB per cápita puede llegar a los 25.000 dólares y el de los países desarrollados más pobres, en torno a los 35.000 dólares. De acuerdo a esta métrica, no vamos a ser desarrollados en 15 años más. Por supuesto, el desarrollo es mucho más que alcanzar un ingreso que exceda un determinado número y, desde luego, nada asegura que seamos más felices que ahora o que en algún otro momento en el pasado. Así, alcanzar los 25.000 dólares o más no es en sí importante, a menos que venga acompañado de un aumento comparable y, ojalá, mayor en los grados de civilización individual y colectiva de los chilenos. Así, en 15 años más me gustaría poder decir que la indigencia se acabó hace tiempo y la pobreza se mantiene en tasas de un dígito; que la desigualdad se ha reducido de manera clara y que continuará haciéndolo. Que nos respetamos en la calle, en el transporte público y en el estadio; que progresamos por nuestros méritos y todos tenemos oportunidades más o menos parejas y de acuerdo a nuestras capacidades y nos medimos por nuestros logros, y no por la cuenta corriente. Que las empresas ganan plata porque son productivas y no porque explotan rentas. En definitiva, que nos hemos desarrollado como personas integrales y no sólo como entes productivos”.

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Iván Harasic Cerri
Abogado Socio de Harasic y López Ltda.
Presidente de Libertades Públicas A.G.
Consejero del Colegio de Abogados A.G.

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“Creo que el cambio más trascendente para el país ha estado en el plano valórico. Chile ha comenzado a despertar y, lentamente, a acoger la diversidad, desplazando a la intolerancia. Señales como la implementación de la ley de divorcio, la proscripción de la censura previa, el término de las diferencias entre distintos tipos de hijos o iniciativas tendientes a consagrar la legitimidad de las uniones legales de parejas del mismo sexo demuestran que nuestra sociedad ha empezado a rebelarse y a intentar estructurar un país en donde los individuos accedan a mayores cuotas de libertad, ya no sólo en lo económico, sino en todas las áreas que les permiten forjar sus propias vidas.

Lo anterior ha venido acompañado de un creciente, necesario y bienvenido empoderamiento experimentado por los habitantes del país. En tal contexto, el ámbito profesional en el que me desempeño no ha estado ajeno a un vigoroso proceso de cambios tendientes a otorgar más derechos y, en definitiva, mejores condiciones para el bienestar de los individuos. Así lo demuestran las reformas a la justicia penal, a los tribunales de familia y a la justicia laboral; a lo cual han de sumarse relevantes iniciativas y modificaciones en materia de libre competencia, derechos del consumidor, transparencia y probidad, por mencionar algunas. Todos estos avances son reflejo de un lento pero sostenido intento de nuestra democracia por acercar a las personas a un mejor vivir o, al menos, por responder a la presión social tratando de ofrecer un piso a partir del cual llegue a ser posible, para la mayoría, alcanzar sus objetivos y poder realizarse de acuerdo al trazado que día a día cada cual proyecta para sí mismo”.

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“El cambio pendiente es la evolución hacia una sociedad del mérito. Chile sigue siendo un país en donde –de manera vergonzosa– la cuna marca y determina. Eso es lo que debiese cambiar en las próximas décadas. Que lográsemos conformar una sociedad de reales posibilidades para todos, en donde el que menos tiene haya contado con la oportunidad y herramientas necesarias para desarrollarse y para no bajar la vista frente a quienes tuvimos un origen más acomodado. En definitiva, una sociedad donde la libertad se refleje no sólo en la posibilidad de optar por parte de unos pocos, sino también –y sobre todo– por parte de los más desposeídos. Para lograrlo, al menos tres parecen ser los pilares en los cuales trabajar y mejorar: la educación, el empleo y la no discriminación del diverso”.

Felipe Harboe
Diputado PPD

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"Los cambios más importante en los últimos 15 años fueron los acuerdos de gobernabilidad que permitieron consolidar la transición democrática en paz; la concreción de tratados de libre comercio que reinsertaron a Chile en el mundo comercial; el cambio del sistema de enjuiciamiento criminal; los acuerdos Longueira-Insulza que se tradujeron en la aprobación de normas de transparencia en la función pública; la masificación de las salas cuna como mecanismo de incorporación de mujeres al mundo laboral y la reforma provisional”.

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“El cambio más importante para los próximos 15 años debe ser la renovación de las estructuras de poder con personas que sean capaces de interpretar los nuevos desafíos de la sociedad chilena y del mundo. Debemos alcanzar acuerdos sobre un modelo de desarrollo fundado en la libertad, pero con un fuerte énfasis en el apoyo a la generación de oportunidades. Una gran reforma educacional con una agencia pública autónoma que fije los desafíos de la próxima década con medición de resultados. Una reforma estructural del Estado en la que se privilegien las capacidades y se transforme al Estado en un coadyuvante del desarrollo, un regulador de ciertos mercados a fin de evitar concentraciones que puedan afectar la competencia, y que asuma la defensa de los consumidores. Un Estado capaz de enfrentar desafíos complejos, como el suministro e independencia energética en un escenario de creciente escasez y aumento de la demanda, y de promover las transformaciones necesarias para fomentar la innovación e incorporación de valor agregado a nuestros productos. Para dotar de mayor legitimidad a la actividad pública se requerirá de una reforma al sistema político, para que existan mayores niveles de representatividad, participación ciudadana, transparencia y rendición de cuentas”.

Julio Isamit
Estudiante de Derecho de la Universidad Católica
Director ejecutivo Res publica

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“Me parece que el cambio clave se ha producido en el plano de las ideas y de la cultura. En la década de 1990 el país se convenció sobre las virtudes de la democracia y la economía libre, que generaban mayor estabilidad y progreso. Hoy vemos que estas cosas se ponen en duda, debido a la crítica a la política en general y al resurgimiento de ideas estatistas. Esto también se refleja en la poca valoración del emprendimiento, la legítima ganancia y otras cosas que parecen ser reemplazadas por el Estado y las decisiones de los gobiernos. Lo mismo ocurre en la importancia de la cultura católica, que está claramente a la baja: hoy muchas ideas promovidas por la Iglesia han caído en el olvido o tienen menos valor que hace un par de décadas, por no detenernos en la valoración social de la propia Iglesia y de los sacerdotes, por ejemplo”.

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“Creo que hay dos cambios que son relevantes que realizar. El primero es elevar –en el amplio sentido de la palabra– el nivel educacional y cultural de Chile, que no han estado a la altura, por ejemplo, del crecimiento económico del país. Necesitamos más y mejor formación, y que la educación de calidad llegue a todos los sectores de la sociedad. Lo segundo es que comiencen a asumir responsabilidades públicas miembros de la generación de recambio, que ha sido postergada por un tiempo, pero que se está formando para el tiempo que viene. Sin embargo, es necesario aclarar que esto no se regala, sino que se gana en la cancha, y para eso hay que trabajar, estudiar, prepararse y enfrentar las dificultades de la vida económica, social y política de Chile”.

Marcos Kulka
Gerente general de Fundación Chile

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“El mayor cambio en los últimos 15 años en el plano de la innovación y el emprendimiento ha sido una generación de jóvenes emergente que aspira al salir de la universidad cumplir sus sueños a través de emprendimientos propios, que trasciendan y dejen huella. Son jóvenes más atrevidos, que cuestionan y desafían el status quo, más conectados al mundo global, que no están dispuestos a seguir largas y tediosas carreras como ejecutivos en compañías multinacionales o en grandes grupos económicos. Este es un cambio de “mind set“ fundamental y necesario para competir en el mundo actual, donde el país que no corre, en realidad retrocede”.

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“Chile debiera contar con un plan maestro a 15 años para conectar a toda nuestra sociedad a banda ancha de alta velocidad. De esta forma le daríamos a cada chileno la oportunidad de acercarse al desarrollo social, cultural y económico en forma acelerada. No sólo contribuiría a romper el actual nivel de inequidad, se lograría además reubicar a Chile como país estratégico a pesar de su distancia física”.

Oscar Landerretche Moreno
Departamento de Economía, Universidad de Chile

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“La construcción del sistema de protección social: Auge, Seguro de Cesantía, Chile Solidario, Pensión Básica Universal, Chile Crece Contigo… etc. A muchos se les olvida que 15 años atrás no había nada de eso. Fue tan exitosa esta política que se convirtió en un objetivo político transversal en la clase política conquistando, incluso, las convicciones políticas y las prioridades programáticas de la derecha chilena, que la había resistido por décadas. La demostración más clara de que esto ha ocurrido es que, a lo menos al nivel retórico, la administración actual pretende completar este sistema con el establecimiento de un ingreso ético familiar. La instalación en el sentido común nacional de la necesidad de construir y fortalecer un sistema de protección social es el cambio más importante que ha sufrido la economía política chilena”.

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“La construcción del sistema de educación modelo: la construcción de un sistema educativo modelo. Chile debe aspirar a construir uno de los mejores sistemas educativos del mundo. Y en el corto plazo, debe aspirar a tener el mejor sistema educativo de la región. El sistema que tenemos que construir debe ser el mejor en términos de calidad, equidad, sofisticación, complejidad e inclusión; debe tener como eje central lo publico y como gesto técnico lo colectivo. Este sistema educativo modelo, para tener sentido, deberá estar asociado a un programa de transformación, diversificación y modernización productiva, lo que requiere una reforma laboral profunda y comprensiva además de la activación de una política industrial enfocada hacia la innovación y el desarrollo de nuevos sectores productivos. Sin embargo, lo central es que en un mundo de volatilidad y competencia, de riesgos e incertidumbres, haya un lugar en que todos partamos como iguales: el sistema de educación modelo chileno será un remanso republicano, un templo de la equidad”.

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Fernando Larraín Aninat
Escuela de Gobierno UAI

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“Lo que más ha cambiado en Chile es la sociedad civil: está más informada, más interconectada, más opinante, más transversal, con liderazgos poco claros y cada vez menos reverente a los canales de participación tradicionales. Esto afecta al gobierno, a sus políticas públicas y a la capacidad de respuesta. Pero también afecta a las empresas, que han ido perdiendo legitimidad. Los chilenos y chilenas las observan, las critican, les exigen más allá de lo legal”.

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“Tenemos que tener un plan de largo plazo que sea transversal a los liderazgos políticos de turno. Hay que pensar en Chile 2030 con todo lo que eso significa, desde la energía y la educación hasta la desigualdad y la pobreza.

Este plan no puede ser ideado por las elites políticas/económicas: es tarea de todos hacerlo. Tenemos que aprender a escucharnos, saber qué sucede en las distintas partes de Chile y cuáles son las expectativas de las chilenas y chilenos.

El plan debe tener una estrategia, no puede ser sólo buenas intenciones, y dicha estrategia debe ir acompañada de indicadores que se puedan medir y observar. Es importante hacer “control de gestión” e ir haciendo ajustes según como vaya cambiando el entorno.

Este plan –no es el programa de gobierno ni el mensaje 21 de mayo– debe ser transversal al gobierno de turno y ser una visión de a dónde queremos llegar como país y que tipo de sociedad queremos construir.

El Estado tiene un rol que cumplir en esto, como también lo tienen las empresas y la sociedad civil”.

Beltrán Mena
Médico y escritor. Académico de la facultad
de Medicina de la Universidad Católica

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“Es posible que el cambio más importante de los últimos 15 años sea la incorporación íntima de la tecnología a nuestra mente. Los computadores interconectados, poblados de información y accesibles desde cualquier parte conforman un sistema que actúa directamente sobre nuestro mundo mental. Un hito ocurrido hace 15 años ejemplifica el fenómeno: la primera derrota de un campeón mundial de ajedrez, Kasparov, a manos de un computador, Big Blue. Un jugador de ajedrez, o de tenis, tiene infinitas jugadas a su disposición; pero todo competidor sabe que de esas infinitas jugadas su adversario sólo utiliza un pequeño subconjunto (tendrá tendencia a jugar en la red, o preferencia por la apertura española). Big Blue no juega así. Sin plan, sin ideología, sin historia, le asigna un puntaje a cada posible disposición del tablero para escoger la mejor jugada.

Kasparov podrá interpretarla como un gambito de caballo, pero no lo es, y cuando responda, Big Blue olvidará todo y volverá a calcular. Kasparov perdió porque ya no tenía al frente un jugador, sino una jugada. Al vaciar nuestra memoria en dispositivos externos, al ayudarnos a escoger la mejor jugada sin necesidad de echar mano a una teoría previa, el computador ha transformado nuestra manera de pensar. Las demandas ciudadanas en la calle pueden ser expresión de la primera generación portadora de esta nueva mente, provista además de una capacidad de sincronización sin precedentes”.

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“El mecanismo de representación democrática cruje, pero el tipo de soluciones propuestas (inscripción automática, fin del binominal…), aunque necesarias, no abordan las tres novedades de fondo que presenta la nueva ciudadanía: masa (muchos más derechos que atender), velocidad (respuesta inmediata) y un pensamiento a-teórico con el que deberá entenderse el gobernante de los próximos 15 años. Esta autoridad ya no tendrá al frente un partido político con una teoría conocida, un kit predecible de movidas. El jugador será empujado a un lado para dar paso a la pura jugada”.

Jorge Navarrete
Abogado

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“Con la excepción del nacimiento de mis tres hijas, confieso me resulta difícil elegir el evento más importante de los últimos 15 años. Pero conminado a decidir, me quedo con un acontecimiento mundial de profundas repercusiones para Chile: el proceso de digitalización y la expansión de las nuevas tecnologías. Aunque resulta prematuro sacar conclusiones definitivas, a estas alturas ya es evidente que la multiplicidad de fuentes de información, su inmediatez y doble direccionalidad contribuyeron a modificar un modelo que monopolizó la forma de las comunicaciones de los últimos 100 años. La desaparición del intermediario y –por esa vía– la devaluación del conocimiento experto alteraron en forma definitiva las tradicionales estructuras de intermediación y representación política, económica y social”.

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“Quizás algo influenciado por los acontecimientos de los cuales hemos sido testigos los últimos meses, el evento más importante que debería ocurrir en el futuro no es ni más ni menos que un nuevo consenso en torno a las bases sobre las cuales organizamos nuestra convivencia. Aunque se le significa con diferentes nombres o conceptos, el desafío será responder a la más importante pregunta que cada cierto tiempo debe contestar una sociedad: ¿qué bienes, en qué calidad y cantidad, debemos garantizar colectivamente a todos los ciudadanos? Se trata de una redefinición de las reglas del juego que promueva la competencia política, económica y social, en el marco de una real igualdad de oportunidades y cuyo resultado sea un nuevo acuerdo sobre el modelo de desarrollo para las próximas décadas”.

Nicole Nehme
Socia de FerradaNehme Abogados

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“Difícil resulta referirse a un solo hito sin simplificar en exceso. Pero como de elegir se trata, me refiero al mercado laboral femenino. Los datos del Indice de Competitividad Global 2010- 2011 del World Economic Forum son elocuentes. Chile figura en el lugar 110 entre 139 países en participación femenina en el trabajo. Una encuesta de Comunidad Mujer, de 2010, revela que, aunque la participación femenina en el ámbito laboral ha crecido, es desigual y en muchos casos precaria. Sólo el 45% de las mujeres del primer quintil participa del mercado del trabajo, cifra que llega al 49% en el segundo quintil y al 55% en el tercero.

Razones para este problema existen varias. En las mujeres más vulnerables, muchas veces cabezas de hogares monoparentales, influye el tiempo que deben ocupar en el cuidado de sus hijos, enfermos y discapacitados. De allí la relevancia central –que destaco ahora– de la política de salas cunas y jardines infantiles que se inició hace algunos años. Sólo en la tranquilidad de que otros se ocupan de manera adecuada de los suyos es que estas mujeres pueden atreverse a ingresar al mundo laboral, y de esa manera iniciar el camino para que sus hogares salgan de la extrema pobreza.

Para las que han tenido más oportunidades, la explicación acerca de la falta de crecimiento y desigualdad salarial sigue siendo cultural. No parece existir real conciencia entre los empleadores sobre el aporte que pueden realizar las mujeres en función de sus habilidades laborales y humanas complementarias a las de los hombres. Diversos estudios muestran cómo constituye ello un profundo error, con efectos directos en el desempeño de las mismas empresas (McKinsey, 2007, Women Matter; OCDE, 2008, Gender and Sustainable Development)”.

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“Las mujeres son de las mayores propulsoras del desarrollo de los países. Su rol como ciudadanas, consumidoras, líderes y trabajadoras es un indicador del bienestar y madurez de las sociedades. El retraso en su participación en el trabajo es un síntoma de las dificultades del desarrollo de Chile. No se trata sólo de una materia de igualdad básica y de derechos fundamentales (estos aspectos son evidentes), sino también de desarrollo económico: las empresas y el bienestar general funcionan mejor cuando el mercado laboral realmente acoge, permite el desarrollo y remunera adecuadamente a la mitad femenina de la población. Responder a ese desafío es central para los 15 años que vienen”.

Juan Ignacio Piña Rochefort
Abogado. Doctor en Derecho

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“La dignificación del acceso a la justicia. Las sucesivas reformas procesales implementadas en Chile desde fines de los 90, comenzando por la reforma procesal penal y siguiendo luego con las de familia y laboral, son probablemente uno de los avances más ostensibles de nuestra historia jurídica republicana. Nuestra codificación procesal era eminentemente decimonónica y ello hacía que la justicia resultara tardía y que en general los ciudadanos que sometían sus asuntos al conocimiento de los tribunales terminaran abandonándolos, desesperanzados por la lentitud e inaccesibilidad de la justicia. Si bien el proceso resta inacabado, y faltan ámbitos fundamentales como la justicia civil y la justicia vecinal (es decir, la solución directa y oportuna de los problemas ciudadanos más cotidianos), parece que sólo es cuestión de tiempo. Las sociedades se conocen en gran medida por sus mecanismos de solución de conflictos (una sociedad entregada a la venganza privada o sin justicia institucionalizada dice mucho de su estado de evolución) y por ello el proceso debe entenderse como uno de los más relevantes avances institucionales del siglo XX.”

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“La gestión de su talento. Un país que aspira al pleno desarrollo en el orden social, económico y político no puede darse el lujo de desperdiciar gran parte de su acervo de talento. Los ejemplos son evidentes: una educación discriminatoria; un sistema laboral que ha impedido el pleno acceso de talentosas mujeres al mercado del trabajo; desprecio del talento humanista, que ha sucumbido frente al management; pérdidas por un mal sistema de asignación de becas para investigación y doctorado, por entronizar el concepto de rentabilidad por sobre todos los demás (incluso la ciencia), por medir exclusivamente con ella la innovación… y un largísimo etcétera. Para enfrentar el desafío, tal vez el propio concepto del talento debería revisarse y dejar de entenderse como un asunto exclusivo de quien lo tiene (que decide libremente cómo lo administra, como en la conocida parábola bíblica) para comprender que es deber de todos promoverlo”.

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María Olivia Recart
Vicepresidenta de Asuntos Externos de BHP Billiton Metales Base

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“El acceso a la educación superior, la participación de la sociedad civil en temas sociales y de desarrollo de nuestro país y la creciente importancia de las mujeres en las decisiones de toda índole”.

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“Que podamos dialogar y ponernos de acuerdo sobre el tipo de sociedad que queremos construir; que podamos caminar de manera decisiva hacia un desarrollo inclusivo y tolerante y que miremos a Chile como parte del mundo donde ocurren cosas que también son parte de nuestra historia”.

Tomás Recart
Director ejecutivo Enseña Chile

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“Chile ha logrado consolidar su democracia e instituciones, permitiendo un desarrollo social que va mucho más allá que el aumento del PIB. Según la última encuesta CEP, si comparamos nuestro país consigo mismo en el año 1995, las noticias son alentadoras. Las personas están mejor en la relación con sus hijos, cónyuge, pareja o novia/o, en su vida en general y en su situación financiera. Estamos peor en cuanto a nuestro trabajo, y no hemos mejorado o empeorado en cuanto a la relación con nuestras amistades, nuestro entorno y en nuestros hobbies. En casi igual periodo, podríamos decir que la democracia se consolidó, la pobreza bajó de un 35% a un 15%, subimos en términos de educación según PISA, hay más cobertura escolar y universitaria, el PIB de Chile crece en forma sostenida y nos consolidamos en Latinoamérica y el mundo, entrando a la OECD”.

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“Necesitamos fortalecer la responsabilidad personal, la familia y las instituciones del país. Esto es primordial para resolver principalmente dos grandes objetivos: igualdad de oportunidades y aumentar nuestro capital social. Recorriendo las escuelas vulnerables, siento un sentido de urgencia enorme al ver que el principal activo de Chile, su gente, se está perdiendo. Alrededor del 57% de nuestros talentos se pierde al año (elaboración a partir de pruebas PISA). Veo la distribución de ingreso desde que hay datos (1958), y en cuanto a la igualdad de oportunidades, parece no haber cambios significativos. Esto, a pesar de que se podría decir que probamos todos los modelos (democracia, comunismo, gobierno militar y luego 20 años de democracia. Faltarían monarquía y anarquía). En este sentido, me gustaría que en el escudo patrio dijiera “hazte cargo”. Es fácil apuntar con el dedo y quedarse en la retórica. Es difícil hacerse parte de la solución y actuar primero sin esperar que otros hagan algo. Es fácil echarle la culpa al Estado, esperando que nos solucione todos los problemas. Creo que el Estado tiene gran responsabilidad e importantísimo rol, pero nunca será suficiente. El cambio que necesita Chile viene desde dentro de las personas hacia fuera, desde abajo hacia arriba (bottom up).

El segundo cambio que espero ver es el fortalecimiento de la familia, los amigos, los clubes, el poder juntarse y conocer a personas, pero no sólo por Twitter y/o Facebook. Hoy, en la era de la conectividad, veo que estamos mas desconectados que nunca. Me preocupan el individualismo y la falta de compromiso. Esto tiene consecuencias, porque no nos permite resolver en conjunto los grandes problemas de nuestra sociedad (educación, medio ambiente, salud, vivienda, etc). Nos cuesta ponernos en lugar de otros y entender al que piensa distinto. Lo veo en el problema de la educación. Nos cuesta conversar, abrazar la duda, buscar el diálogo. En la era de la “tolerancia”, nos cuesta relacionarnos con el que piensa distinto. Por último, las instituciones. Necesitamos construir instituciones transparentes, que velen por valores y por misiones de largo plazo, no por el people meter del momento. Chile ha crecido este últimos 15 años porque tiene instituciones creíbles, que tienen mucho que mejorar, pero que son un ejemplo si nos comparamos con otros países. Nos las destruyamos, ayudemos a que se fortalezcan. El país es de todos”.

Andrea Repetto
Economista. Académica escuela de Gobierno Universidad Adolfo Ibáñez

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“El cambio más importante es el reconocimiento de que la educación no puede dejarse en manos del mercado si queremos un sistema equitativo y de calidad. Destaco la implementación de medidas en esa dirección. En particular, la Subvención Escolar Preferencial y la nueva institucionalidad reconocen, por un lado, las mayores dificultades de educar a niños en situación de vulnerabilidad y por el otro, la necesidad de que el Estado exija estándares de calidad a los establecimientos escolares financiados con fondos públicos”.

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“¿Qué falta? Cambiar el sistema binominal ya, imprimiendo competencia entre y dentro de los partidos políticos y promoviendo el mérito en la política. Pero, ¡no podemos esperar 15 años para ello!”.


Martín Rodríguez
Director ejecutivo Feedback.

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"Más poder para la gente. Reformada la economía y avanzada la transición política, surge a fines de los 90, sin fecha y sin nombre, imperceptiblemente, un nuevo orden sociocultural. Irrumpen los nuevos chilenos, con su voraz deseo de integración, y una elite menos homogénea y menos pudorosa ante la opulencia. Esta diversidad social gatilla nuevas prácticas de convivencia, favorece la tolerancia y la pérdida de miedo al Otro. Las personas se desentienden del pasado, apuestan por la autodeterminación, confían en las capacidades individuales, eligen qué comprar y qué tipo de familia quieren, se relativiza el valor normativo de la iglesia y el de los padres. Las personas quieren más participación y se amplía el rango de lo posible, son tiempos de más poder para la gente. El primero en entenderlo fue Lavín, con sus encuestas entre la gente de Las Condes. Bachelet lo encarnó haciendo sentirse más empoderada a la gente común y corriente y lo terminó de sufrir Piñera, con la gente en las calles convencida de que sus expectativas de más poder no han sido colmadas”.

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“Un nosotros con más poder. Es clave preguntarse cómo va a capitalizar el empoderamiento alcanzado por las personas. La brecha que éstas perciben entre sus experiencias cotidianas y el desarrollo económico e institucional del país da cuenta de que están resentidas las relaciones jerárquicas y de que las capacidades individuales a veces son insuficientes. Para recuperar las confianzas y la dañada disponibilidad a la colaboración, es clave que se produzca en la sociedad chilena un fortalecimiento de las redes de cooperación horizontal. El poder de las personas tiene que adquirir sentido colectivo. Fundamental será recuperar el orgullo por el desarrollo del país, mostrar que lo que nos une es más que lo que nos separa. La clase política debe ser capaz de recrear un mundo común, un nosotros que todos estemos interesados en fortalecer. El cambio más importante tiene que producirse en la política, en su capacidad de recuperar el sentido de lo realizado y construir un relato que reinterprete un futuro para todos”.

Ricardo Solari
Economista. Ex ministro del Trabajo

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“La cuestión más importante ocurrida en los últimos 15 años en Chile ha sido la fuerza de la irrupción de las mujeres en la vida pública y social. Esta transformación ha impactado a nuestra realidad en todas sus dimensiones: en el empleo, en la política, en la cultura, en el liderazgo, en las organizaciones sociales, en la empresa. No hay esfera de nuestra sociedad donde el efecto de este poderoso acontecimiento no haya dejado su marca.

Un cambio que hoy se refleja en la reducción de la pobreza, en originales estilos de relacionamiento, en las características de las actuales y diversas familias chilenas, en la multiplicación de emprendimientos y en nuevas y progresistas legislaciones sociales. Todo esto tiene la nítida impronta de este nuevo rol de la mujer.

La elección de Michelle Bachellet fue un punto culminante en este proceso. A partir de este parteaguas en la historia de Chile, ninguna posición de jerarquía puede ser vedada a las mujeres. Subsisten rezagos en los ambientes del poder político, particularmente parlamentario, y en el gobierno de las grandes empresas. Pero el incremento de la fuerza de las mujeres, a caballo de una escolaridad creciente y de éxitos en todos los terrenos, claramente avanza de modo irreversible, dejando su balance de más equidad, respeto y pluralismo y marchando firme hacia una meta: la igualdad”

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“Lo que deberíamos esperar los habitantes del planeta en los próximos quince años es que el actual paradigma global se desplace y se instale otro, en el que las mayorías asuman que la noción de progreso y bienestar debe estar siempre asociada a proyectos ambientalmente sustentables. De modo tal que las prácticas que guíen nuestros pasos como personas, como familias, como empresas, como naciones, conduzcan por un camino orientado a reducir y luego a neutralizar la huella de carbono. Que el reciclaje se masifique y universalice, que las energías limpias dominen la matriz energética planetaria. Que se detenga la destrucción de las comunidades indígenas. Que el esfuerzo de las políticas públicas, la educación, los medios de comunicación, la cultura, de la mano del progreso técnico y científico, promueva una nueva perspectiva. Y que esta nueva perspectiva permita que el esfuerzo conservacionista consiga su éxito, en particular en los océanos y en el Amazonas, y que la biodiversidad, que las especies, la flora y la fauna subsistentes sean protegidas y respetadas.

Una comunidad política mundial que se mueva en función de estos objetivos puede no ser tan fácilmente predecible en la actualidad. Pero quizás un conjunto de lamentables eventos críticos hagan mañana que esta afirmación por la sustentabilidad sea posible. Al revés, puede ocurrir que estos propósitos, hoy aparentemente utópicos, en el futuro sean actos humanos de sobrevivencia”.

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Guillermo Tagle
Director ejecutivo IM Trust

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“Es normal que cuando algo empieza a faltar lo necesitamos y descubrimos su verdadero valor. Entre las cosas más destacables que Chile logró aprender en los pasados 15 años fue a convivir y compartir en democracia. Con las divergencias naturales que existen en toda sociedad moderna, durante los pasados 15 años Chile progresó y avanzó en muchas materias, gracias a la madurez política que se logró mantener. Tal vez, porque en la mente de muchos estaban siempre presentes el dolor y las dificultades que significó vivir antes en un país fracturado. Tuvimos avances notables en materias de integración y comercio internacional, mejoras en infraestructura pública y en calidad de vida para una parte importante de la población. El aumento en el ingreso per cápita, la consolidación y validación del sistema previsional, el fortalecimiento de programas sociales que han mejorado la expectativa de vida y la tranquilidad respecto de cómo llegar y vivir en la vejez. Aunque queda mucho por resolver, todas estas fueron materias en las que se pudo avanzar gracias a que, a pesar de la normal “tensión competitiva” que una democracia sana siempre debe tener, fue posible lograr acuerdos y construir consensos que permitieron aprobar reformas y concretar avances”.

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“La tensión social de los últimos meses y la divergencia en las posturas de los diversos actores plantean la necesidad de volver a lograr lo mismo: aprender nuevamente a convivir y a compartir en democracia, pero ahora en una sociedad más moderna, con más recursos y con acceso masivo a tecnologías de información. En las últimas semanas hemos visto florecer muchas iniciativas, muchas de ellas factibles de implementar, pero lo más complejo y grave es la intolerancia que se hace sentir entre quienes tienen posturas inversas. Probablemente, algo de esto ocurre porque las generaciones que deben tomar hoy el liderazgo de los cambios ya no tienen en su memoria la gravedad y lo complejo que resulta vivir en una sociedad quebrada. Para continuar en la senda de progreso, crecimiento y desarrollo que Chile todavía necesita, especialmente para que el bienestar llegue a los más pobres, tenemos que construir con tolerancia, respeto y reconocimiento al valor de las ideas del prójimo. Con capacidad para aceptar, renunciar y construir una sociedad capaz de trabajar por el bien común, para dejar de lado ideas o posturas intransigentes, para obtener el beneficio de vivir en una sociedad que crece y se desarrolla en paz. Es decir, en los próximos 15 años tenemos que volver a aprender a caminar”.

Marcelo Tokman
Vicepresidente Sudamérica Vestas.
Ex ministro de Energía

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“Son muchas cosas las que ocurrieron en estos años y difícilmente puedo mencionar solo un evento. Se consolidó la democracia, eligiéndose en total normalidad cuatro presidentes de coaliciones y partidos diferentes. Se profundizó la integración con el resto del mundo, ostentando Chile el record del país con más acuerdos de libre comercio. Se creció de manera sostenida, sorteando crisis internacionales de gran severidad e innovando en el manejo de la política fiscal con instrumentos que hoy permiten enfrentar los nuevos eventos con mayor flexibilidad. Se creó un potente sistema de protección social (seguro de cesantía, Auge, reforma previsional, cuidado infantil, entre otros) y se logró una disminución importante de la pobreza y, en particular, de la indigencia. Hubo también un cambio cultural y social de gran envergadura con la elección, por primera vez, de una mujer a la presidencia de la República y con la legislación del divorcio”.

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“Lo más importante que debiera suceder en los próximos 15 años es el perfeccionamiento de nuestra democracia, terminando con el binominal y los designados, e introduciendo una reforma de la educación que garantice a todos los jóvenes talentosos, independiente de su nivel de ingreso, una educación de calidad. Espero, asimismo, que se sancione debidamente todo tipo de discriminación por sexo, raza o religión, las que desafortunadamente ocurren todavía con frecuencia en nuestro país, ejercidas incluso por personas con figuración nacional”.

Rodrigo Velasco
Músico y abogado.
Socio de Alessandri & Compañía Abogados

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“La apertura política y económica y la irrupción de la tecnología causaron una verdadera revolución en las industrias culturales y creativas. Hoy tenemos nuevas generaciones de artistas, músicos, cineastas, productores y gestores culturales. Son hijos de la institucionalidad creada en los 90. Hijos de la Plataforma Audiovisual, del Fondart, de las leyes sectoriales de fomento y de los planteles que empezaron, en esa época, a ofrecer por primera vez carreras como Cine, o Gestión Cultural. Una generación conectada con el mundo, que dejó atrás e incorporó sin drama a su propio acervo el trauma creativo de la dictadura, que caracterizó a sus predecesores. Cambió el arte, cambiaron los autores y claro, cambió el público. Se habla de institucionalización, de formalización, democratización y tecnologización de la industria cultural chilena. Hoy estamos todos conectados y tenemos acceso a todas las manifestaciones culturales. De Chile, y del mundo”.

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“Tanto en las industrias basadas en la creatividad, como en aquellas basadas en la innovación, el desafío es enorme. Si somos capaces de captar, educar y apoyar a quienes tienen talento creador o innovador –muy pocos–, debemos contar con una nueva industria que la sustente y desarrolle. Los fondos estatales para la creación y la innovación están muy bien, pero, ¿cuántos capitales privados están apostando hoy por intangibles chilenos? Chile debe creérsela si queremos ser un país innovador y educar a sus nuevas generaciones, para que comprendan y respeten la propiedad intelectual como herramienta de desarrollo de nuestros propios autores e investigadores, y de la industria chilena que los apoya y difunde en el mundo”.

Alejandra Wood
Directora ejecutiva GAM

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“En el transcurso de los últimos quince años, me parece que Chile acordó que la actividad artística y cultural debía ser abordada como un tema de Estado y, en este contexto, hoy tenemos una variada producción de creaciones nacionales en todas las disciplinas, financiadas principalmente vía fondos concursables. Ello ha generado un proceso progresivo de valoración del arte y la cultura, y, por lo tanto, de lo que somos y de cómo nos vemos. En los últimos años de este periodo, el país ha dado pasos para favorecer la circulación y comercialización de estos bienes culturales, para que lleguen al público en general. Me refiero al incremento en la oferta de espectáculos de variada índole a la cual pueden acceder hoy los chilenos. Esto, sin duda, se ha visto y se verá favorecido por el incremento en la infraestructura de buena calidad para acoger estas creaciones. Espacios como el Centro Gabriela Mistral o el Teatro del Lago son ejemplo de ello”.

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“El desafío más importante para los próximos quince años es alcanzar un equilibri