La reciente dictación de “Bandos” por parte de las distintas autoridades de la Defensa Nacional encargados del Estado de Catástrofe a lo largo del país, me dio la inspiración necesaria para escribir esta columna. Seguro que son varios los lectores que no saben de qué se tratan los bandos, salvo aquellos que por su rango […]

  • 13 abril, 2020

La reciente dictación de “Bandos” por parte de las distintas autoridades de la Defensa Nacional encargados del Estado de Catástrofe a lo largo del país, me dio la inspiración necesaria para escribir esta columna. Seguro que son varios los lectores que no saben de qué se tratan los bandos, salvo aquellos que por su rango etario se encuentren entre los grupos de alto riesgo por el coronavirus. Por supuesto que habrán lectores nostálgicos de los bandos del Gobierno Militar y otros mal pensados que tildarán de “fachos” a los primeros. Pero lo cierto es que los bandos, en el ámbito jurídico y militar, corresponden a resoluciones, instrucciones o directrices que dictan las autoridades militares en los casos en que han asumido, representando al Presidente de la República, para la conservación, orden y administración en situaciones o estados de emergencias. Así que todo bien.

Luego de mi intento frustrado de llegar a la papeleta de votación parlamentaria en la última elección, cosa que agradezco hasta el día de hoy a mi Angel de la Guarda -ya que estaría dentro del 3% mas querido de Chile-, veo en esta crisis política y sanitaria una oportunidad para transformarme en legislador, aunque sea temporalmente. Informo oficialmente a mis lectores que dictaré mi primer bando. Algunos me reprocharán por esta actitud oportunista, pero creo no cometer ningún pecado ni irregularidad en circunstancias que nuestros parlamentarios presentan y aprueban proyectos de ley inconstitucionales, mientras que los alcaldes decretan medidas que transgreden groseramente el ordenamiento constitucional vigente. Además, arrogarse forzosamente atribuciones que son de terceros o que no se tienen se ha transformado en un deporte nacional. ¡Aclaro, eso si, que no estoy dispuesto a asistir a matinales! No me quiero ganar el reproche del Contralor por farandulero.

Es así como he decidido compartir con mis estimados lectores el contenido de mi primer bando. Como les dije, olvídense del sustento constitucional o legal. Me salto esa parte por latera y me voy directo a lo resolutivo: 1º Disuélvase el Congreso Nacional y llámase a elecciones generales anticipadas de parlamentario y alcaldes; 2º Restablézcase el sistema binominal y prohíbase la elección de parlamentarios con menos del 10%; 3º Cancélese el plebiscito constitucional y redestinese los recursos comprometidos a planes sociales; 4º Encomiéndese al nuevo Congreso Constitucional las reformas necesarias a la Constitución de 2005; 5º Restablézcase la política de los acuerdos y la convivencia democrática que hizo tanto bien al país y al enorme proceso político, social y económico de los últimos 30 años; 6º Recupérense los valores, tradiciones y costumbres patrias, respetando y admirando a nuestros héroes y el legado de nuestros antepasados; 7º Legase a nuestras generaciones futuras un país libre del comunismo y de toda ideología totalitaria y populista; 8º Declárese a todo el territorio nacional libre del Covid-19 y del virus constitucional; 9º Retómese el crecimiento económico a tasas del 4-5%; y 10º Denomínese este bando como “Ley Orrego”. Art. Transitorio: Sométase a los parlamentarios y alcaldes sediciosos a cuarentena obligatoria indefinida hasta que se celebren las elecciones pertinentes.

Comuníquese, publíquese y notifíquese a los lectores interesados. A los rebeldes, se les sancionará con la asistencia obligatoria a clases de educación cívica -por un año- en la Universidad de Recoleta. Francisco Orrego, Presidente; Francisco Orrego, Ministro de Fe.