No todas las personas que participan en redes sociales existen realmente. Muchas de ellas son bots, o programas informáticos creados para ese fin. Un estudio indica que entre el 5% y el 9% de las cuentas en Twitter son bots. ¿Cómo funciona este mercado?

  • 21 marzo, 2019

(Nota corregida)

Al buscar opciones para comprar bots en Google, al menos seis páginas son desplegadas para efectuar un pago por este software. Los bots son programas informáticos automatizados, que imitan comportamientos humanos y están creados para realizar automáticamente publicaciones repetitivas, tales como comentarios, retweets, mensajes directos o likes. Hay sistemas creados para postear información tras haber ocurrido un evento específico, como un sismo, donde un computador sube automáticamente a las redes la intensidad y el epicentro de un movimiento telúrico, pero también hay usuarios creados para hacer creer que una persona tiene mucha influencia en redes sociales.

Según un estudio de la Universidad del Sur de California de marzo de 2017, entre un 9% y un 15% de las cuentas en Twitter corresponden a bots. Esto significaría que de los 336 millones de usuarios activos actualmente en la plataforma, entre 30 y 50 millones serían cuentas falsas. Hay que precisar, que Twitter es una red social que promueve ciertos tipos de cuentas de bot y rechaza la existencia de otras. Por ejemplo, según sus reglas de automatización, puedes crear una cuenta bot que retransmita de forma automática información útil, pero no enviar spam o enviarles cualquier tipo de mensajes no solicitados.

El mercado para comprar este tipo de bots, tanto en Facebook, Instagram, Twitter, YouTube, Spotify o Linkedin, es muy accesible e incluso da garantía de la transacción. Al comprar una mayor cantidad de cuentas falsas, el valor de cada cuenta individual baja. Veamos el siguiente ejemplo.

En la página www.buyboost.social hay 16 redes sociales en las que podemos comprar bots, que realizan más de 40 acciones diferentes: reproducción de canciones en Spotify, dislikes en Youtube, comentarios en Instagram e incluso contactos en Linkedin.

Por casi 9.000 pesos chilenos, es posible comprar mil seguidores en Twitter a través de esta plataforma, que garantiza la obtención del servicio en menos de 24 horas, con 15 días de garantía en caso de perder los seguidores y que se paga con sistema PayPal. Al realizar una compra de 10 mil seguidores, el precio baja a 6,7 pesos por cuenta, mientras que antes nos hubiera costado 9 pesos cada una.

En el mismo sitio, comprar 100 mil “me gusta” en Instagram tiene un valor de 6.400 pesos aproximadamente, que también tienen garantía, servicio que no posee la compra de dislikes en Youtube, ya que ahí es necesario que la cuenta a la que agregaremos reseñas negativas tenga la opción de “no me gusta” activada, además de ser un perfil público. La compra de 10 mil likes negativos a una cuenta en esta red social tiene un costo de 149.000 pesos.

La compra de bots puede ser realizada por cualquier persona que tenga acceso a internet y a nombre de cualquier cuenta. Es decir, que una persona o una institución tenga miles de seguidores o likes falsos en sus redes sociales, no necesariamente implica que éstos fueron creados por su dueño.
Esa es la explicación que ha dado el Ministerio de Educación en el caso de los bots que se identificaron en Twitter apoyando el proyecto de Admisión Justa. “Ojalá se investigue y se aclare, porque el ministerio de Educación no tiene nada que ver con eso”, señaló la ministra, Marcela Cubillos, hace unos días.
A través de la plataforma Twitter Audit es posible ver la cantidad de seguidores reales o de baja calidad en usuarios de Twitter. La aplicación escanea a los seguidores de un usuario y busca cuentas que considere como de baja calidad. Así, un seguidor considerado de baja calidad podría ser un spam o un
perfil que coincida con el aspecto de las cuentas de bots de spam o incluso un usuario abandonado. Las cuentas que no han twitteado en años generalmente se consideran de baja calidad, a pesar de que son reales.

Capital analizó las cuentas de algunos políticos.

El presidente Sebastián Piñera, con dos millones de seguidores en dicha
plataforma, contaría con casi la mitad de seguidores de baja calidad entre sus followers, mientras que Michelle Bachelet tendría solo un 4%, aunque estos solo alcanzan los 594 mil. En el caso de la primera dama Cecilia Morel, sus seguidores de alta calidad alcanzarían el 54% en un universo de 331 mil followers.
Mientras el ex candidato presidencial José Antonio Kast contaría con un 75% de cuentas reales dentro de sus 271 mil followers en la misma red social, Felipe Kast alcanzaría un 54% de seguidores reales entre sus 387 mil seguidores.
En el caso de algunos alcaldes, Daniel Jadue (Recoleta) contaría con un 63% de cuentas de baja calidad dentro de sus 251 mil seguidores, mientras que Joaquín Lavín (Las Condes) tendría solo un 3% de cuentas de este tipo entre sus 111 mil followers. Evelyn Matthei
(Providencia), entre 48.500 seguidores, tendría un 25% de cuentas de baja calidad.
En el caso de los parlamentarios, Karol Cariola contaría con un 25% de cuentas de baja calidad entre sus 262 mil followers; Alejandro Guiller con un 30% entre 347 mil; Andrés Allamand con un 29% entre 30 mil; Juan Pablo Letelier con un 4% entre 51 mil y Felipe Harboe con un 30% entre 211 mil.