Hace seis meses Maximiliano Luksic asumió como director ejecutivo de Canal 13. El hijo del controlador, de 32 años, dice: “en este puesto no me puso mi padre”. También se hace cargo de las críticas a la estación por episodios en el matinal y en prensa, y se refiere a las movidas dentro de Inés Matte Urrejola y la incorporación de Amaro Gómez Pablos como conductor principal de Bienvenidos. “Tiene una gran capacidad de informar de manera simple, los temas que la sociedad necesita entender hoy”, indica en exclusiva.
Fotos: Verónica Ortíz

  • 19 diciembre, 2019

Fue el propio Maximiliano Luksic, director ejecutivo de Canal 13, quien estuvo detrás de la negociación: Amaro Gómez Pablos será el nuevo hombre ancla de Bienvenidos, el principal franjeado de la estación controlada por Andrónico Luksic.

El aterrizaje no es antojadizo. El matinal de Canal 13 ha sido blanco de críticas y comentarios en las últimas semanas. Una serie de episodios que se han desarrollado en ese set desde que estalló el conflicto social, han dado que hablar. Entre ellos, el que provocó más ruido fue el que terminó con el abogado Hermógenes Pérez de Arce despedido por la conductora Tonka Tomicic del estudio.

Luksic Lederer, quien encabeza la estación desde junio de este año, está consciente de que ese programa requiere un trato de información y tono cuidado en épocas sensibles. Por lo mismo, él encabezó las conversaciones con el periodista chileno-español, quien aterrizó en Canal 13 el 18 de noviembre con otro proyecto a cargo: un espacio sobre tecnología y cambio climático del área 13 Lab que se emitirá el próximo año. Los planes mutaron al poco tiempo. A principios de 2020, Martín Cárcamo dejará ese espacio que comparte todas las mañanas desde 2010 con Tonka Tomicic.

Con todo, y pese a las críticas que han caído tanto sobre el 13 como en otros canales por la cobertura en la crisis, Luksic asegura: “Amaro no viene a llenar ningún vacío. Martín Cárcamo, quien está muy bien evaluado, pasará a conducir un estelar. Pensando en quién puede tomar esta posta, pensamos en un perfil periodístico, que aporte al tono del Bienvenidos 2020, que seguirá en la línea de lo que hemos trabajado en el último año y que se potenció especialmente con la cobertura desde el 18 de octubre. Un matinal ciudadano, que aporte a la sociedad y sea un punto de encuentro. Amaro cumple con el perfil y sentíamos que el público lo extrañaba. Tiene una gran capacidad de informar, de manera simple, los temas que la sociedad necesita entender hoy. Hará muy buena dupla con Tonka”.

“No ha sido fácil”

El 20 de junio, tras dos años en el cargo, Javier Urrutia presentó su renuncia a la dirección ejecutiva de Canal 13. Maximiliano Luksic, entonces subdirector ejecutivo, lo reemplazó. Su llegada marca un hito dentro de la industria: con 32 años, es el profesional más joven en un cargo de ese tipo, a lo que se suma que su padre, Andrónico Luksic Craig, es el controlador del canal desde el año 2010, cuando compró la estación a la Universidad Católica. En todo caso, se esperaba que algo así ocurriera en algún momento. Max, como le llaman todos, aterrizó en el 13 hace tres años y se ha desempeñado en varias áreas de la compañía; entre ellas digital, ventas y marketing.

El tercero de los cinco hijos del empresario asumió en un momento complejo en la industria: a septiembre, las pérdidas en Inés Matte Urrejola acumulaban 5 mil millones de pesos. Y cuatro meses después de instalarse en el puesto, comenzó la crisis social. El 18 de octubre, cuenta el economista de la Babson University, habilitaron sillones en las oficinas del cuarto piso del 13 para que él y otros ejecutivos pudieran dormir ahí las noches que hubo toque de queda.

-¿Cómo han sido estos meses?

-Han sido momentos difíciles, con la crisis especialmente, pero también por el entorno en que estamos los medios de comunicación. Por eso no ha sido fácil el trayecto. Una vez que asumí empecé a armar mi equipo, a traer gente más de mi confianza (director de Programación, José Miranda; gerente de Estudios, Andrés Donoso; director digital, Andrés Díaz; Álvaro Ballero, gerente de Marketing e Innovación; gerenta de comunicaciones, Carmen Gloria Roberts). Eso no quiere decir que sean cercanos ni amigos. Eran áreas pendientes.

-¿Cómo definirías tu estilo?

-Me gusta conversar con el equipo. Yo comento, les explico lo que está pasando. Me he juntado tres veces con los trabajadores del 13, comentando las situaciones, lo que hemos estado haciendo, para dónde vamos. Y a la semana de la crisis, hicimos otra junta explicándoles lo que haremos.

-¿Cuánto les afectó el impasse con Hermógenes Pérez de Arce?

-Todo se puede mejorar y la única manera de hacerlo es escuchando diferentes opiniones, porque nosotros, los ejecutivos, no tenemos todas las respuestas. Cuando terminó Bienvenidos, nos juntamos con todo el equipo, se escucharon las versiones, contaron qué pasó. Revisamos el programa juntos y ahí, con todos los antecedentes, hice lo que hice. Tal como lo dije en el comunicado, sigo pensando que la forma en que salió Hermógenes no fue la manera, por supuesto que no, aunque obviamente que yo respeto los DD.HH. Lo llamé y el tono con él estuvo en la misma línea de lo que comuniqué.

-¿Tomicic entendió su decisión?

-Todo el equipo entendió.

-Hubo rumores de que ella renunció.

-No, en ningún minuto ocurrió eso.

-Antes de que usted enviara el comunicado, Andrónico Luksic escribió un tuit, señalando que había sido un error invitar a Pérez de Arce. ¿Fue duro contradecirlo?

-El canal es totalmente independiente. Sobre el tuit del controlador, él manifestó su libre opinión, y cómo lo dijo, no influye en los contenidos. Nosotros respondimos con lo que va acorde a nuestra línea editorial, lo que, repito, demuestra claramente la independencia que tenemos en el canal. Nunca me he sentido presionado.

-¿Cómo define la línea editorial?

-Buscamos ser un punto de encuentro para las audiencias y que nuestras pantallas identifiquen y representen a la sociedad, entendiendo que interactuamos en un mundo globalizado, cambiante y complejo. Mantener la objetividad y dar oportunidad de expresión a todas las opiniones, salvo aquellas que promuevan la violencia.

-¿El canal logró cubrir bien este estallido? ¿Logró dar la mirada panorámica?

-Creo que sí. Hemos dado todos los puntos de vista de los hechos y con una cobertura que me enorgullece. Por ejemplo, según la encuesta Cadem, Bienvenidos ha sido el matinal más visto últimamente. Nosotros no le hablamos a un grupo específico o a una institución particular, y ahí se ve la independencia que tenemos.

-A lo de Hermógenes se suman episodios como el de las críticas al aire de Juan Cristóbal Guarello, y el de José Miguel Insulza, quien se enfrentó con Tonka por su sueldo. ¿Le preocupa lo que ha pasado en el matinal?

-Nos preocupamos todos los días de ir trabajando los contenidos de nuestros programas, y si vemos que cometemos errores, lo reconocemos y trabajamos para mejorar. Lo del senador Insulza fue una discusión que sacaron de contexto. Ella jamás le cuestionó su rol particular como parlamentario, era más bien una reflexión de la responsabilidad de la clase política. Y el senador lo llevó al plano personal, cuestionando los ingresos que ella recibe de una empresa privada. Son cosas que pasan en un programa en vivo, y en un contexto muy particular.

La meritocracia y los quioscos

Durante la sesión de fotos, Maximiliano Luksic pide que no lo hagan posar demasiado. Quiere salir natural, y se niega a sacarse la credencial naranja que cuelga de su cuello, como un empleado más. “Es que es mi uniforme de trabajo”, se excusa. Con todo, accede a retratarse junto a una televisión amarilla antigua que está instalada en la oficina de Álvaro Ballero y que el ex “chico reality” cede para las “poses”.

-¿Son cercanos con Ballero?

-Álvaro para mí es el mejor ejemplo de meritocracia. En él vi a alguien que tenía virtudes y que no era solo, como varios decían, un rostro. Trabajó en un reality, en el área digital, que para mí siempre ha sido muy importante y hoy más que nunca, pues somos un canal 360, con radio, digital y televisión, hemos enfocado ahí nuestros próximos pasos. Somos el primer canal que trabaja con inteligencia artificial, hemos aprendido a resguardar esta informacion de quién es nuestra audiencia, cuáles son los temas que le interesan, lo llevamos a las pautas, al noticiero, y estamos ocupando toda esa tecnología hace un año.

Luksic Lederer estudió parte de su educación básica y media fuera de Chile, y toda la educación superior en Boston, en concreto en la Babson University. “A los 11 me fui de intercambio un año y medio. Fue una formación que me ayudó a madurar, aprender a hacer la cama, limpiar mi ropa, convivir con diferentes culturas. Y después volví a irme 15 años a high school. Regresé un año, me gradué y me fui de nuevo”. Dice que cuando transitaba por la capital, durante Navidad y Año Nuevo, visitaba alguna de las empresas familiares. “Siempre me daba para conocer a las personas que ahí trabajan. Hice amigos de diferentes áreas. Le agradezco a mi familia, que siempre me mostraba lo que era ganarse un peso. Conocí a personas de diferentes entornos, compartía con ellas. Me dio la oportunidad de tener un muy buen amigo durante una práctica en CCU, con el que hasta hoy somos cercanos”.

Lo mismo hizo en Canal 13 desde 2010. “Me daba una vuelta, hablaba con rostros, con productores, ya tenía el bicho. Cuando cumplí seis meses, pensé que tenía un futuro muy grande dentro de esta empresa”.

Desde que está en el canal, agrega, se ha dedicado a estudiar la historia de la televisión. A su parecer, el branded content, “está más fuerte que nunca”. “A mí personalmente el que más me gusta que se hizo fue en los años 30, en la industria de la espinaca en Estados Unidos. No le estaba yendo muy bien y se hicieron los monitos animados Popeye, para fomentar la espinaca en los niños”. Y añade: “Mientras estuve en el área comercial, me topé con ese caso. Uno siempre está aprendiendo, con curiosidad, querer ver cosas nuevas. A mí me gusta mucho conversar, entender… creo que así nacen buenas ideas. Por ejemplo, hubo una época en que viajaba mucho a Los Ángeles en bus. Una vez pasé por Turbus y me puse a conversar con el chofer sobre cómo estaban operando. Se lo comenté a la gente de Nuevos Negocios y llegamos a una alianza este año para poner los contenido del canal dentro de los buses. En una de esas caminatas, les pregunto a los quioscos, los que están viendo tele, por qué están viendo esto, por qué les gusta un programa”.

-¿Ahí se ve más el 13 u otros canales?

-Hay de todo. Y les cambio la tele, por supuesto. Me gusta mucho conversar. Es algo que viene por formación general, de la familia.

-Dicen que eres el más parecido a tu padre.

-Lo he escuchado, pero a mi hermano mayor le dicen que tiene los mismos gestos; a mi hermana, que es la más parecida… Yo no lo veo así, pero si lo dicen, bueno.

Tras egresar de Economía de Babson, viajó a Ginebra, Suiza, donde hizo un magíster en negocios. Ahí trabajó en una compañía consultora de hoteles. “Mi jefe me dijo en esa época que tenía un muy buen background, pero que me faltaba conocer la cocina. Y postulé a un par de lugares en China porque se trata de la próxima potencia mundial, entonces quería entender esa cultura. Además, era uno de los únicos lugares del mundo donde la familia no tenía nada que ver, nadie me conoce. Trabajé para el grupo Shangri-La en Beijing. Fui garzón, lavé platos, hice de todo. Soy ambicioso y fui escalando internamente, hasta que llegué a Hong Kong a las oficinas corporativas, trabajando de otra manera, conociendo gente y siempre intentando escalar”.

-¿Ambicioso en qué sentido? ¿Por llegar a un puesto más arriba?

-Por supuesto, crecer dentro de la compañía, yo siempre quiero crecer y aprender nuevas habilidades.

-Estos días se habla del rol de los empresarios en la sociedad y han aparecido ideas, como la de Jeannette von Wolfersdorff. Ella dice que no es bueno que hijos de empresarios hereden cargos ni el patrimonio completo.

-Cada familia opina como quiere. Por lo menos en mi familia nunca nos han regalado nada. Siempre uno se lo ha ganado y acá la meritocracia es que si uno está adecuado para el puesto, lo van a recibir. Hay todo un proceso de entrevistas, no es que uno llega con el currículo al tío o al papá y listo, quedaste. Se necesitan requisitos para ese puesto. Experiencia, trabajo, universidades. Pero cada persona puede tener su opinión, si un padre o un grupo le quieren dar el trabajo a su hijo, ¿por qué no? Es su derecho, es su compañía. En este cargo no me puso mi padre. Me puso el directorio.

“No tengo agenda propia”

-¿Cuál crees que es el rol de tu generación en el país?

-Hay que darse el tiempo de pensar en este período que ha vivido nuestro país. Se escucha mucho que Chile cambió y creo que es así. Es importante analizar lo que ha pasado y “poner la pelota contra el piso”. Los más jóvenes tenemos no más responsabilidad pero sí, quizás, una mirada más amplia, ya que contamos con más herramientas para entender estos procesos sociales que se viven no solo en este lado del mundo. Es una oportunidad para que en las industrias nacionales veamos qué podemos hacer para alinearnos un poco más en sintonía con la sociedad. 

-¿Las generaciones anteriores no lo hicieron? ¿Cometieron errores?

-No sé si cometieron errores. Era la manera de ver las cosas. Cada uno pasa por etapas y la evolución te va mejorando para mejor o peor.

-¿Qué te parece el rol que ha jugado tu padre en Twitter?

-Siempre he estado orgulloso de mi padre. Y me alegro que hoy día, gracias a Twitter, la gente lo pueda conocer más, tal cual como él se expresa es la forma que él es. Él es así.

-En esta crisis ha incentivado a otros empresarios a hacer cambios, a modificar los sueldos mínimos… ¿Te parece bien?

-Una vez dije que era un error meterse a Twitter, pero me equivoqué, y menos mal que no me escuchó.

-Tú no eres tuitero…

-Yo tuiteo, pero por mi cargo, no tengo libertad para dar mi opinión, para no manchar la línea editorial del canal.

-Eres miembro del grupo empresarial más grande del país. ¿Cómo manejas el que los intereses económicos no afecten tu trabajo en el canal?

-Todo el mundo va a pensar que voy a favorecer a la familia, con el tiempo se va a demostrar realmente que no es así. Sé lo que es mi peso de estar en un medio de comunicación, la responsabilidad que eso implica, y por eso mantengo siempre la objetividad. Yo no tengo agenda propia, eso es algo que me quita un peso de encima.

-¿En qué sentido?

-No estoy buscando un puesto en ninguna parte. Hago mi trabajo hasta que crean que no soy la persona adecuada o que haya alguien mejor, y dicho eso, hay cosas que en otro lado se han hecho mal, y siempre se piensa que estando acá yo voy a favorecer ciertas áreas, bueno, yo voy a demostrar durante el camino que no es así.

-¿Cómo?

-Llevo poco. Hablemos en un año más. Pero con información objetiva, teniendo todas las voces en el canal, que ese es el gran activo que tenemos: en ningún momento hemos dejado a nadie afuera. Nadie puede reclamar que nos inclinamos ni a la derecha, ni a la izquierda. Nunca le voy a dar el gusto a todo el mundo, pero lo más importante es que sea parejo y chequear toda la información, para que la audiencia se haga su opinión sin influir en ningún minuto. En ningún minuto.

-Es un puesto en el que llegan presiones y llamados de todo tipo…

-No sé qué han dicho los que han estado sentados aquí, pero a mí nunca me han llamado, nunca me han puesto una presión, nada. Y si mañana alguien me amenaza o me presiona, seré el primero en sacarlo al aire.

-¿Nunca te han llamado a La Moneda?

-La única vez fue cuando estalló la crisis y fuimos todos los directores ejecutivos a hablar con el presidente para informarnos lo que estaba pasando. Pero aparte de eso, nunca recibí una llamada. Y si pasa, lo saco al aire.

-¿Cómo así?

-Si me están presionando para desinformar o mentir, en dos minutos doy nombre y lo haría público.

-¿Les ha pedido a los rostros que midan sus comentarios personales?

-Todos tenemos una línea editorial. Por supuesto que en los programas en vivo hemos tenido complejidades, pero eso es porque una opinión puede pasar a ser muy violenta y ahí es donde intentamos apaciguar y decir “está bien su opinión, pero mantengamos la responsabilidad de opinar”.

“Por ahora, no hay venta”

“Para mí, lo más importante que tiene el canal ha sido, por supuesto, estos 60 años de relevancia y quiero seguir otros 60 años más”, indica Maximiliano Luksic. Hace una pausa y retoma: “Tengo dos objetivos personales: mantener la relevancia, no solamente en Chile, también en Latinoamérica. Y lo otro es la responsabilidad como medio de comunicación. Nosotros tenemos que encargarnos de reportear responsablemente, informar y eso es buscar la información adecuada. Eso, especialmente conmigo. Antes al canal se le criticaba por uno o dos cosas, ahora estamos con la lupa seis veces más. Entonces lo hemos hecho todo el equipo, de chequear, doble chequear, ver las fuentes y entregar la información”.

-Entiendo que Prensa es un área que te preocupa especialmente y en la que te involucras directamente.

-Me interesa, y además soy el representante legal del canal. Tengo un estilo muy diferente, pero me gusta meterme, entender qué está pasando, escuchar y en algún minuto si no hay acuerdo, uno debe tomar la decisión. En todo caso, no hay un área del canal que me importe más o menos.

-¿Fue responsable de que saliera el director de prensa, Enrique Mujica, en ese momento?

-Renunció por motivos personales.

-En la industria se dice que la entrevista al director general de Carabineros, Mario Rozas, no fue bien evaluada y que eso gatilló su partida.

-Fue una entrevista más que hemos dado en este canal. Y él sigue trabajando en la radio. Fue una entrevista bien hecha, como varias del canal.

-¿Quién llega a Prensa?

-Estamos en proceso de entrevistas. Tenemos varios candidatos, internos y externos. Por mientras, Cristián Bofill sigue de interino.

-¿Habrá cambios en rostros de prensa?

-Estamos seguros de que nuestros conductores de las noticias son rostros muy potentes y muy bien evaluados. Por supuesto que vendrán negociaciones con ellos, que responden al término de contrato de algunos.

-Hace dos años se te leía convencido de que Canal 13 iba a salir de los números rojos, que tendrían utilidades en 2019. ¿Otra cosa con guitarra?

-No, esa energía siempre sigue. El equipo tiene que seguir adelante y me despierto todos los días pensando en que vamos a tener esos números positivos. Es difícil, pero vamos a salir. Para eso estoy. En ningún momento pensé que era fácil.

-¿Van a vender?

-Por ahora, no hay venta.

-¿Descartado por el 2020?

-Es que no se puede descartar nada.

-Siempre está la especulación de que hay interesados.

-Pero puede ser un 5%, un 20%, eso no significa que no van a comprar todo.

-Se habla de una alianza con MEGA.

-No tenemos conversaciones con nadie.

-¿No hay conversaciones entre usted o su padre con Carlos Heller?

-No hay conversaciones.

-¿Y con algún socio internacional?

-Hemos hecho coproducciones con RCN de Colombia y este año fue MasterChef. Alianzas como esa tenemos varias, con la BBC, con La Tercera. Siempre estamos buscando formas de apoyarnos y de hacer sinergias juntos. Desde la externalización de las teleseries.

-¿Y ser el número uno? ¿Te importa?

-Siempre vamos a querer tener buena sintonía y que nos vaya bien. Pero yo creo que eso no cabe solamente, porque al final, en qué me ayuda tener un programa con un rating alto si no se financia. Estamos trabajando muy en un triángulo, donde no solamente importa la audiencia, también los clientes.

-Por eso terminaron En su propia trampa, que era muy bueno en rating, pero malo comercialmente.

-A algunas marcas les complicaba entrar a algo de esa naturaleza. Y para qué quiero una sintonía alta, si es que no lo puedo vender.

-¿Están los tiempos para que existan sueldos tan altos en TV?

-Creo que algunos sueldos son muy altos para la TV de hoy y en eso estamos trabajando. Pero no lo comentamos mediáticamente porque no corresponde ventilar contratos que son confidenciales. Pero un ejemplo claro: Martín Cárcamo no recibirá este año ningún bono o sueldo por animar el Festival de Viña, lo que en las versiones anteriores siempre se hacía. Y en cuanto a los sueldos en general, en el 13 tenemos fijado desde el año 2016 el mínimo de $500.000.

-¿Cómo van a reducir costos y/o tener más utilidades?

-Es lógico pensar que no podemos seguir haciendo las cosas de la misma forma. La torta publicitaria es distinta y la manera en que se consume la televisión también. Cambiamos el modelo de cómo producir en TV, externalizando ciertos servicios. Coproducimos, nos aliamos con productoras, estamos en constante búsqueda de contenidos distintos y que generen programas de calidad y rentables. Fórmulas que nos permitan rentabilizar nuestra pantalla, pero siempre con el sello 13. Sin embargo, creo que tenemos una ventaja comparativa. Contamos con la mejor materia prima, que son los mejores equipos humanos y rostros, para hacer contenidos en 360 grados y que funcionen en distintas plataformas.

-¿No te pesa tener poca experiencia en televisión en este momento complejo?

-He aprendido mucho. En ningún minuto me he puesto en una posición de que tengo toda la respuesta, por eso he traído gente capacitada, con tiempo en televisión. Siempre converso, tenemos un equipo con varias opiniones y si no hay consenso, ahí me tengo que meter yo. Pero como en cualquier otra industria, he tenido que ir aprendiendo. De llegar a un lugar que no conocía, he aprendido bastante.

-¿Por qué se fue Javier Urrutia?

-Él renunció al directorio y el directorio me nombró a mí. Más allá, no tengo idea. Estoy muy agradecido de él, de lo que me enseñó.

-¿Es cierto que se llevaban mal?

-Por supuesto que uno discutía, y yo le daba mi opinión en ciertas cosas, y él me podía escuchar, como no. Pero él era el jefe. Por mi lado, nunca me llevé mal. Hay jefes que son duros con todos.