El cofundador de la consultora Virtus Partners asegura que los grandes empresarios en Chile modificaron sus agendas y prioridades para este año, que los presupuestos bajaron entre un 10% y 20% para el 2020, que marzo será un mes clave para capturar la tónica del año y que las compañías tienen planes de contingencia preparados por si la demanda baja.

  • 2 enero, 2020

Larraguibel (58) -ingeniero civil de Universidad de Chile y MBA del MIT- fundó la consultora Virtus Partners junto a su hermano Gonzalo el año 2007 tras renunciar a McKinsey & Company. Desde el pasado 18 de octubre se ha reunido con más de 15 gerentes generales de empresas y su diagnóstico es que los directorios no son negacionistas de la crisis, sino que están conscientes de que removió las bases de la sociedad.

-¿Cómo se ve la inversión para este año?

-Claramente hay inversiones que están “congeladas” o “aplazadas” hasta que la incertidumbre baje. Lo que ya está en curso, sigue, pero vemos muchos proyectos donde las inversiones están a la expectativa de cuál va a ser el escenario final, no solamente por la demanda, sino también por algunas decisiones tributarias y otros múltiples aspectos, como los cambios que puedan surgir con una nueva Constitución. Las compañías van a estar más bien cautas y expectantes, aunque el compromiso con Chile sigue estando muy potente. No veo que las compañías estén pensando -como ha pasado en otros países- en irse.

-¿Estos cambios van directamente relacionados al estallido social?

-La incertidumbre venía de antes del 18 de octubre, por cambios de contexto como la disrupción digital, el calentamiento global y cambios de la sociedad, entre tantos otros. Obviamente los cambios producen incertidumbre.

Nosotros somos unos de los fundadores del 3xi, iniciativa que surgió hace casi tres años, porque ya notábamos que había una polarización en Chile y buscamos conectar y hacer conversar a pares improbables para encontrar puntos que nos unieran en un mismo sueño de país. Eso nos hizo hablar con muchos gerentes generales y dueños de compañías, y en los diversos encuentros surgieron muchos de los temas que hoy han cobrado especial fuerza.

-¿Cuál es el desafío de los directorios hoy?

-Todas las empresas tienen más o menos el mismo desafío, pero hay diferencias en las más chicas. Hay algunos empresarios chicos que pagan el mínimo a sus empleados para bajar los costos y así poder ganar licitaciones. Yo no sé si la culpa es del chancho o del que le da el afrecho, pero me parece que un empresario chico aproveche de pagar poco para poder tener un negocio y ganar la licitación. En ocasiones se aprovechan del esquema. Aun así, creo que todos han tomado conciencia.

-¿De qué forma Virtus Partners asesora a las empresas en cuanto a cambios culturales?

Los hemos ayudado a tener diálogos con sus colaboradores y con otros públicos, como los conversatorios que desarrollamos en las últimas semanas con la Cámara Chilena de la Construcción. Fueron instancias muy interesantes porque los temas que salieron son muy importantes y no siempre se está consciente de ellos. A los trabajadores les preocupa su vulnerabilidad en salud: que se enfermen y les cambie su situación; y el futuro de las pensiones, pues están bastante más conscientes de que puede que no tengan la pensión que imaginaron. Hoy un obrero puede llegar a ganar 700-800 mil pesos y sentir que está bien, pero aún así tener miedo de ser pobre cuando viejo.

Factor Luksic 

Para Larraguibel, el empresario Andrónico Luksic –y su tuit del 22 de octubre donde señalaba que ningún trabajador directo de Quiñenco ganaría menos de 500mil pesos- jugó un rol clave. “Es alguien que hace rato viene haciendo algo diferente al resto de los empresarios. Algunos lo veían con mucha crítica al principio, después con un poco menos y después lo alababan”, dice.

-¿Lo sientes coherente?

-Creo que es realmente coherente con cómo ha venido interactuando con la gente. Y frente a eso hay gente que se pone rabiosa y otra a la que le parece bien. Yo creo que él es honesto. Estoy seguro que incluso le puso presión a sus propias compañías.

Ya pasó la época donde hay que ponerse de acuerdo para hablar. Antes los empresarios hacían eso.  Yo creo que cada vez hablan con más transparencia, porque la credibilidad tiene que ver con la transparencia, con ser coherente y porque además, hoy día con las redes sociales, si tú no eres coherente, te pillan en un segundo. Veo que esa es la tónica a futuro.