El técnico de fútbol chileno más relevante del mundo quiere volver a dirigir un club europeo, pero asegura que su plan es volver en algún minuto al país para entregar toda su experiencia a la Selección Nacional. Durante sus vacaciones en Chile puso su mirada en la crisis social y reflexiona: “Ahora con la manifestación social los políticos están tratando de llegar a acuerdo, pero ¿por qué no lo hicieron antes? Porque estaban ambicionando poder, por nada más”.
Fotos Verónica Ortiz

  • 28 febrero, 2020

Llegó a Chile a mediados de enero y por estos días prepara su aterrizaje en Europa. La idea de Manuel Pellegrini es poder analizar in situ distintas posibilidades para volver a dirigir un club interesante en ese continente. Su salida del Westham fue abrupta. De hecho, fue la primera vez en sus 20 años de carrera como técnico en el extranjero donde no terminó la temporada. “Fue algo bastante nuevo para mí, pero te tiene que pasar alguna vez. Lo tengo que aceptar y hacerme una buena autocrítica, entendiendo que lo que yo hice en ese equipo era una apuesta fuerte porque es un club que históricamente ha peleado los últimos puestos de la liga inglesa”, reconoce.

Pero Pellegrini tiene en mente un plan B: “Cuando la carrera me bote, es decir cuando no encuentre un club que me interese dirigir, voy a volver a Chile. Quiero entregar toda mi experiencia al fútbol chileno a través de la dirección de la selección nacional, pero no es el momento todavía. Además, esa decisión deberá pasar porque exista una dirigencia que me dé la confiabilidad para poder trabajar”.

-¿Y hoy no está esa dirigencia?

-No lo sé, no los conozco. Cuando estaba Arturo Salah yo sabía que él tenía el conocimiento y eso es fundamental. Salah sabía de futbol, tenía una trayectoria como jugador, como técnico nacional e internacional, como dirigente y como director del Instituto Nacional del Deporte en el gobierno de Ricardo Lagos. Estoy convencido que el desarrollo del fútbol está a nivel directivo y no de los técnicos. Pero la verdad es que no conozco para nada a esta ANFP, llevo 20 años fuera del país y me va a costar volver a reintegrarme.

“La política está obsoleta”

Durante sus días en Chile, Pellegrini observó con detención la crisis por la que atraviesa el país, las manifestaciones e incidentes en las calles.

-Cuando se está lejos a veces es más fácil ver con mediana claridad los procesos que están viviendo los países. ¿Vio alguna señal desde Europa que pudiera avizorar esta crisis?

-Veíamos al país crecer, se veía bien, pero había una desigualdad tremenda con cosas que son inaceptables. Por ejemplo, los intereses en las tarjetas de crédito, o el valor de los remedios que en Chile son tres veces más caros que en los países europeos, o el sueldo de los parlamentarios que puede llegar a ser el doble que en algunas naciones desarrolladas. Hay cosas en que la gente se ve engañada, entonces no puedo entender que nadie se haya dado cuenta de eso antes. Creo que la política está obsoleta, los políticos están muy mal evaluados y eso tiene mucho que ver con que cada oposición de turno quiere que el gobierno lo haga mal para poder llegar al poder, es pura ambición de poder y no una vocación por el país. Hoy nadie representa verdaderamente esa rebeldía que tuvo Chile en una manifestación muy grande que no debe ser unida al vandalismo ni la violencia, se trata más bien de un grupo muy grande de gente que se sentía ahogada, porque si bien la economía funcionaba, la parte social no lo hacía y había una carga muy grande sobre un grupo de gente que tenía que soportar altas cargas de trabajo y deuda.

 

“Veíamos al país crecer, se veía bien, pero había una desigualdad tremenda con cosas que son inaceptables. Por ejemplo, los intereses en las tarjetas de crédito, o el valor de los remedios que en Chile son tres veces más caros que en los países europeos, o el sueldo de los parlamentarios que puede llegar a ser el doble que en algunas naciones desarrolladas. Hay cosas en que la gente se ve engañada, entonces no puedo entender que nadie se haya dado cuenta de eso antes”.

 

-¿Se produjo una desconexión de la elite con la gente?

-Los políticos se desconectaron porque los gobiernos cambiaron de signo en cada elección durante los últimos 16 años. Era la gente quien los hacía cambiar porque no estaba contenta, pero no hubo reacción de ningún grupo hasta ahora que han debido reaccionar para tratar de mejorar problemas que sabíamos que estaban ahí. Pero si el objetivo de la oposición es que el gobierno fracase para poder tomar el poder es imposible que el país progrese.

-¿Y por qué sucede esto?

-La verdad es que yo no sé si los políticos en Chile están preparados para llevar un país, en términos de las carreras que han hecho, los votos que tienen, o por su preparación personal. No digo que todos, pero me da la impresión que la gran mayoría de los políticos no están preparados. Y no puedo creer que no haya ni un proyecto en que dos personas puedan pensar igual y que haya un consenso que al menos en esa área ése es el camino. Ahora con la manifestación social están tratando de llegar a acuerdo, pero ¿por qué no lo hicieron antes? Porque estaban ambicionando poder, por nada más. Si ves las encuestas, la gente que hoy maneja el país tiene en algunos casos apenas 2% de aprobación, me refiero a diputados y senadores, el propio presidente tiene cerca del 6%, o sea el cuestionamiento a la autoridad es tremendo. Y cuando no hay respeto a la autoridad es muy grave.

“Creo que la política está obsoleta, los políticos están muy mal evaluados y eso tiene mucho que ver con que cada oposición de turno quiere que el gobierno lo haga mal para poder llegar al poder, es pura ambición de poder y no una vocación por el país”

 

-Muchos futbolistas durante el estallido social fueron voces relevantes, incluso decidieron no jugar un partido de la selección nacional en Lima en plena crisis para solidarizar con el movimiento social. ¿Cómo observa este tipo de situaciones?

-Hay que separar las cosas entre lo que es el movimiento social y lo que fueron algunas reacciones. Para mí una de las cosas más importantes que necesita un país es unión. Pienso que la selección chilena, “La Roja”, une, por lo tanto cualquier factor que provoque una desunión es negativo. Hay que estar en el momento y yo estaba afuera, pero pienso que la selección debió haber jugado, el equipo de Copa Davis jugó y son chilenos y sienten el país igual. Unos tendrán una manera de pensar y otros de otra, pero creo que el factor de unión que da la selección a nivel de país ojalá no se viera destruido bajo ningún concepto.

 

“Cuando la carrera me bote, es decir cuando no encuentre un club que me interese dirigir, voy a volver a Chile. Quiero entregar toda mi experiencia al fútbol chileno a través de la dirección de la selección nacional, pero no es el momento todavía”.

 

-Durante la crisis social que ha vivido el país desde octubre, las barras bravas han tenido protagonismo en ciertos hechos de violencia. ¿Cómo se maneja este asunto desde su perspectiva deportiva?

-Es un factor que se debe terminar lo antes posible. Ha pasado en varios países del mundo y, en general, han podido superarlo. Inglaterra es un caso emblemático, allí tuvieron una liga donde los hooligans destrozaban todos los estadios y hacían lo que querían. Se cortó todo eso de raíz y para ello se armó la Premier League, la que justamente se basó en una administración del fútbol adecuada donde pudieran ir las familias y la violencia es fuertemente penada. Por ejemplo, una persona puede estar un año yendo a firmar a la comisaría una hora antes del partido y lo dejan ahí hasta dos horas después de que ha terminado el partido si es que tiene antecedentes, así todos los disturbios en los estadios terminaron. Hay que tener los elementos para proteger el fútbol y a la gente que quiere gozar de ese deporte, las faltas de respeto no se pueden dejar pasar.

-¿Le gustaría tener algún rol en el proceso constituyente?

-Me gustaría muchísimo, pero no estoy preparado. Sería una audacia pretender meterme en el manejo de un país sin saber cómo hacerlo. De hecho, siempre me ha costado entender como una persona que es ministro de Hacienda pasa a ser ministro de Educación o de Salud, no sé cómo lo logran, cómo es posible saber tanto de todo. La falta de preparación ha sido uno de los grandes problemas que ha tenido la política.

-¿Va a venir a votar en abril?

-Sí, voy a votar.

-¿Y tiene claro su voto?

-El 95% de la gente no tiene idea lo que está votando y me incluyo. No sé qué puede mejorar o empeorar al tener una nueva Constitución, no sé tampoco aún si cambiarla es el camino o no. Hay gente que va a votar por un cambio porque quieren un cambio, ¿pero cómo va a cambiar? Yo en este momento no tengo conocimiento para determinarlo, pero antes de votar voy a tratar de realmente entender lo que se está cambiando, por qué se está cambiando y para qué. El voto debe tener una base y ver si soluciona o no las cosas.

-¿Está optimista de lo que pueda pasar?

-Estamos todos a la expectativa. Creo que todo esto ha servido como un buen remezón a la clase política y creo que hay cosas muy claras que el país debe mejorar.

-Hace algunos años usted protagonizó un comercial de una AFP, ¿Se arrepiente?

-Para nada, en ese momento las AFP no estaban cuestionadas y yo estaba en una AFP que me parecía buena. Ahora, fui yo quien decidió no seguir haciendo esa publicidad cuando la empresa cambió de dueños.

La preparación

Manuel Pellegrini estudió Ingeniería Civil en la UC, y en paralelo jugaba profesionalmente fútbol en la Universidad de Chile. Su formación matemática lo marcó muchísimo en su forma de pensar. “Es una carrera que exige exactitud y que enseña a solucionar los problemas con un orden prioritario y lógico. Y en el momento que eres capaz de aprender a pensar en el orden correcto, creo que la solución a tus problemas va a ser bastante más fácil”, explica.

Tras dejar mundo del balompié comenzó a trabajar en diversos proyectos inmobiliarios junto a un hermano. Hasta que en 1982 decidió realizar los cursos para convertirse en director técnico. Así, debutó como entrenador en 1988 en Universidad de Chile. Desde entonces ha sido DT de equipos sudamericanos, entre ellos; Universidad de Chile, Universidad Católica, Liga de Quito, San Lorenzo y River Plate; y de Europa, como Villarreal, Real Madrid, Málaga y Manchester City. También tuvo un paso por China.

Dice que fue tras su paso como director técnico de la UC cuando comenzó una segunda etapa en su carrera que le significó formarse en áreas que hasta entonces había dejado de lado: “En la Católica hicimos dos años espectaculares, el equipo era buenísimo, el estadio estaba lleno dos horas antes de que empezaran los partidos… pero no ganamos, salimos segundos las dos veces. Algo faltaba para poder dar un salto. Entre 1996 (año en que dejó el equipo cruzado) y 1998 tuve dos años de paro y fue ahí cuando me preparé para estar listo por si me llegaba una buena oportunidad. En ese periodo me di cuenta que me hacía falta tener mayor cercanía con los jugadores, tener una mayor humanidad y sentimiento. Creo que quizás eso fue lo que cambié para empezar mi segunda etapa en el extranjero”.

-¿Le faltaba entender más a los jugadores, pese a que usted había sido uno?

-Claro, entender que no todos tienen tu personalidad y son distintos. Hay un tema común que es el fútbol, pero tienes que tratar de sacar lo mejor y el mayor compromiso de cada uno para tu proyecto. Me di cuenta de que para que hicieran las cosas bien a algunos había que gritarles, a otros animarlos, etc. Cuando tratas de inculcarles a todos tu personalidad vas directo al fracaso. ¿Qué debo lograr yo? Que cada cual tenga su mayor rendimiento dentro de lo que son capaces como jugadores y como grupo. Para eso es necesario trabajar duro entrenar, pero también hay factores como el compañerismo, el humanismo, las conversaciones extra futbolísticas. Son jóvenes y muchos tienen problemas en sus casas.

-¿Cómo es la preparación para ser un director técnico de primera línea internacional?

-Primero yo tenía una carrera de Ingeniería y 15 años como futbolista profesional, eso sin duda aporta mucho. Además, hay un montón de cosas dentro de la rama futbolística que tienes que aprender, por ejemplo cómo hacer entrenamientos, diseñarlos, ver partidos. También hay una preparación personal en cuanto a temas de liderazgo de grupos y por su puesto debe haber una preparación en idiomas: sé castellano, inglés, portugués, francés, italiano. Traté también un poco con el alemán y el chino. Cuando vas a ser el líder de un grupo donde los futbolistas son de un alto nivel, ellos deben sentir que tú estás más preparado que ellos, que los puedes ayudar en distintas facetas de su vida.

Desde que Manuel Pellegrini viajó a Ecuador en 1999 para dirigir a Liga de Quito ha vivido lejos de su familia. “Sé manejar la soledad, que es una de las cosas más difíciles de la vida”, asegura y agrega: “Se logra con mucha dedicación al trabajo, con personalidad y el dominio de tus sentimientos. Eso en ningún caso significa que no tengas sentimientos, pero los debes controlar, sobre todo cuando las cosas no andan bien”.

 

“La verdad es que no conozco para nada a esta ANFP, llevo 20 años fuera del país y me va a costar volver a reintegrarme”.

 

-¿Le acomoda esta vida nómade?

-Creo que la mejor decisión de mi vida fue haber tenido la valentía de atreverme a hacer lo que me gustaba y no lo que me convenía. Me podría haber ido horrible en Ecuador y hasta ahí llegaba mi carrera en el fútbol y yo había dejado de lado mi carrera en la construcción, pero la vida está hecha de decisiones y riesgos.

-Ayuda también tener una capacidad de adaptación alta.

-Más que un grado de adaptación, diría que tengo un grado de preparación. Desde que decidí dedicarme al fútbol en Chile mi objetivo fue salir del país. Y me preparé durante varios años en diferentes rubros, futbolísticos y no futbolísticos, como habilidades lingüísticas y preparación personal y psicológica por si me llegaba una oportunidad estar preparado para tomarla. Quizás no me llegaba nunca, pero lo peor es no estar preparado para cuando te llega una buena oportunidad y no poder tomarla.

 

Los millones del fútbol

¿Qué le parecen los exorbitantes precios que mueve el mercado futbolístico de élite?

-Creo que se ha producido un nivel de inflación tremenda en el fútbol, porque la actividad ha tenido un desarrollo a nivel de la sociedad inmenso y porque efectivamente es el deporte más popular del mundo. Piensa que el programa que más se ve en el mundo es el Mundial y luego la Champions League, entonces la empresa privada ha metido todos sus productos detrás del fútbol y eso ha hecho que la televisión y la publicidad eleven los precios al cielo.

-¿Ya, pero usted no se pone colorado cuando pide a un jugador que puede costar US$ 200 millones?

-Pero si ese jugador le va a generar al club US$ 250 millones, lo van a querer traer de todas maneras. Es igual con otras cosas, los Apple son más caros que otros computadores, pero la gente quiere tener un Apple, así es la cosa. El minuto más caro en la TV este año es el que paga la publicidad durante la Champions League y eso es porque hay millones de personas viendo la camiseta Nike, Umbro y todos los productos que se asocian al juego y entonces también compiten entre ellos. Además, ha cambiado mucho la relación entre los jugadores y los clubes porque hay muchos jugadores que llegan con sus propios auspicios.

-¿Y este modelo favorece al futbol?

-Creo que los derechos para transmitir la Premier League por TV se vendieron en cerca de 2.000 millones de libras hace cuatro años, ahora se vendieron en 4.800 millones de libras. O sea la actividad va por un lado que produce mucho dinero. Ahora, creo que si hay ciertos aspectos, por ejemplo, la labor de los representantes que en algunos casos están llevando a los jugadores no a dónde más les conviene, sino donde ellos pueden hacer más dinero. Ahí hay que tener un cierto control sobre las comisiones. Es como lo que pasa en los países, quizás el modelo es el adecuado, pero si haces trampa no resulta y por eso es importante que siempre haya una autoridad que controle estas situaciones para que no se desvirtúe el sistema.