El nombramiento de Magdalena Browne como decana de la escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez fue ratificado por la junta Directiva de dicho establecimiento educacional y asumirá en el cargo el 1 de octubre de este año. “Nuestra Escuela ha dado enormes pasos liderando cambios indispensables para nuestro proceso formativo, pero […]

  • 4 septiembre, 2018

El nombramiento de Magdalena Browne como decana de la escuela de Comunicaciones y Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez fue ratificado por la junta Directiva de dicho establecimiento educacional y asumirá en el cargo el 1 de octubre de este año.

“Nuestra Escuela ha dado enormes pasos liderando cambios indispensables para nuestro proceso formativo, pero estos deben seguir ocurriendo”, señaló el rector de la universidad, Harald Beyer, a través de un comunicado. “Me asiste la convicción, que con el liderazgo de Magdalena dicho proceso se fortalecerá. El compromiso de docentes e investigadores de la Escuela con el proyecto que se está desarrollando es innegable y están ciertos de que pueden transformar la Escuela en líder no solo en el plano nacional sino también latinoamericano”, agrega.

Magdalena Browne es Periodista y Socióloga en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Realizó un MSc. en Media & Communication en el London School of Economics. Hasta ahora se desempeñaba como Directora de la Dirección de Estudios Sociales del Instituto de Sociología de la PUC. Previamente se desempeñó como Gerente General y Socia-Directora de Tironi y Asociados.

Hace unas semanas, en el evento de aniversario de Revista Capital, Browne fue consultada respecto al futuro de los medios de comunicación, a lo que se refirió diciendo que  “la relación entre democracia y medios de comunicación está en la base del desarrollo de la sociedad moderna. Ambas instituciones se requieren mutuamente: la primera es alimentada por la segunda, en tanto posibilita el debate, la opinión pública y la fiscalización; los medios, a su vez, solo pueden asentarse en una democracia que garantiza la libertad de expresión”, dice.  “Esa relación se ha visto desafiada por la digitalización e internet, al afectar cualitativa y cuantitativamente la manera en que se produce un recurso muy simple, pero fundamental: la información de interés público. Antes, la amenaza era el control y la escasez; hoy, lo es su inverso: la sobresaturación informativa”.

En cuanto a las nuevas formas de circulación de la información, Browne señala que “han traído posibilidades inéditas, al favorecer la creación de espacios públicos alternativos y el quiebre de la unidireccionalidad de la comunicación mediada. Desde el mundo académico, las miradas optimistas iniciales han dado paso a la preocupación por los dilemas cognitivos que trae la dramática expansión de la abundancia comunicacional, de más canales, mensajes, fuentes y voces, en que circula no solo más información, sino también desinformación. La pregunta, entonces, no es solo cómo los ciudadanos están filtrando, discerniendo y compartiendo contenidos, sino también cómo el periodismo se ve presionado ante esta economía de la atención, y es capaz de reconfigurarse como industria y –al mismo tiempo– revitalizar su legitimidad como garante de calidad informativa”.