Dejar LAN no fue fácil. Fueron 13 años de aprendizaje, camaradería y desarrollo. Hoy tomó un nuevo destino: la Gerencia General de Embotelladora Andina.

  • 4 marzo, 2009

 

Dejar LAN no fue fácil. Fueron 13 años de aprendizaje, camaradería y desarrollo. Hoy tomó un nuevo destino: la Gerencia General de Embotelladora Andina. Dice que allí quiere aportar su experiencia, contribuir en la formación de un nuevo managment y sumergirse en el apasionante mundo del consumo masivo. Aterriza con ganas, con energía y, por sobre todo, con mucho talento. Por Sandra Burgos; Fotos, Elisa Bertelsen.

Hace seis meses Abel Bouchon tomó una de las decisiones más gravitantes de su carrera: dejar Lan, la empresa en la que había trabajado en los últimos 13 años, y comenzar una nueva apuesta laboral como gerente general de Embotelladora Andina.

No fue fácil la decisión, pese a lo atractivo del nuevo cargo. Y es que a Lan llegó a los 28 años, cuando la aerolínea era una décima parte de lo que es hoy, y las ganas por conquistar los cielos era el motor del grupo de ejecutivos que sacó a la empresa adelante, sin importar los desvelos ni el cansancio que eso significaba.

Por eso, tras una meditada decisión, abandona una compañía que siente casi como suya, donde aprendió que de la nada se puede construir todo, donde hizo amigos inolvidables y donde fue parte de la creación de un semillero de jóvenes ejecutivos de los cuales Lan se nutre para seguir creciendo.

Eso cuesta mucho dejarlo y se nota en el rostro de Abel Bouchon. Nos encontramos con él cuando sólo restaban 48 horas para su partida, y si bien se notaba en su semblante la huella de la tranquilidad por el deber cumplido, que se mezclaba con el nerviosismo frente al cambio, también mostraba signos de una pena enorme, tan grande que no quiso que le hicieran una despedida corporativa. “Me la harán durante marzo cuando ya no esté acá, porque ahora sería muy fuerte”.

El equipo maravilla

Abel Bouchon aterrizó en Lan en enero de 1997. Antes de eso había seguido al pie de la letra el manual del ejecutivo moderno: trabajar en un banco (en su caso, el Chase Manhattan Bank), hacer un MBA (el lugar elegido fue la prestigiosa escuela de negocios Wharton, Pennsylvania) y trabajar en una consultora de renombre (Booz, Allen & Hamilton). Fue en esta última entidad cuando empezaron a atacarle las dudas existenciales, como confiesa el mismo Bouchon: “en algún minuto de la vida del consultor te tienes que plantear si quieres hacer consultorías toda la vida o cruzar la línea”.

Estaba en esa reflexión cuando recibió dos llamados decidores: uno de CCU para sumarse al equipo ejecutivo y el de Luis Ernesto Videla, ex gerente general de Lan.

“Los Cueto ya llevaban cerca de tres años a cargo de Lan y estaban armando un equipo de trabajo con gente joven. Un conocido en común que teníamos con Luis Ernesto hizo el contacto porque consideraba que yo cumplía con el perfil que estaban buscando”, explica. El proceso fue rápido, sólo dos días le bastaron para tomar la decisión de partir a Lan como gerente de negocio doméstico.

Su apuesta de cambio fue acertada. Entre 1997 y 2000 la aerolínea vivió un crecimiento espectacular, producto de la aplicación de prácticas de comercialización novedosas para la industria. “En ese tiempo se vendían dos tarifas, había itinerarios de poca cobertura, el servicio era bien precario. Así que todo fue una aventura empresarial. En un minuto el grupo compró el 100% de Ladeco y concretó la integración operativa en el año 2000, cuando yo tenía 28 años. Enrique consideró que yo era demasiado joven para encabezar la fusión, ante lo cual pasé a la gerencia comercial y, dos años después, a la gerencia general del negocio internacional del holding”, recuerda.

La revolución que aplicó Lan en el modelo de negocio aéreo fue impactante. “Cuando llegué vendíamos 300 millones de dólares; ahora vendemos más de 3 mil millones, sólo en el negocio de pasajeros. El negocio internacional estaba muy basado en Chile, hoy día representa una parte menor del ingreso de LAN, tenemos itinerarios en muchos países y una red de alianzas increíble”, expone Bouchon.

Detrás de esos logros, la gente. “El equipo que se armó fue muy atractivo. De partida, los Cueto transmitían mucha energía positiva y estaban armando una gallada joven muy potente. Era un equipo de poca gente, muy joven, con mucho empoderamiento. Éramos pocos, bien amigos, como un equipo de rugby; bien jóvenes, pero con hartas ganas de hacer cosas, teníamos la ambición de llegar súper alto. Recuerdo que cuando conocí a Enrique me dijo: al negocio en Latinoamérica le falta una reestructuración completa, esto será como en el poker, donde no hay croupier y las cartas se van a tener que repartir de nuevo, y ahí tenemos que estar. Cuando te transmiten eso a los 26 años, te seducen”.

Se acuerda de que lo más desafiante fue participar de la formación de una empresa que aprovechó todas las oportunidades que se le presentaron para crecer. “Chile tuvo un auge exportador muy grande y, en ese auge, Lan tenía el negocio de carga. Entonces, siempre tuvo una ventaja competitiva para sus unidades de pasajeros, ya que podía comercializar la parte carga del avión muy bien. Lo otro es que Lan tiene un espíritu autocrítico muy grande, desde Enrique para abajo son bien poco autocomplacientes. Recuerdo que en ese tiempo trajimos mucha asesoría, llegó Kyrl Acton, que era un gringo que se había peleado todas las batallas de pasajeros, que nos enseñó mucho, trajo asesoría experta para distintos temas, entonces era genial tener a gente como él, que venía a enseñarle a este grupo de jóvenes con muchas ganas y ambición”.

En ese tiempo, el mercado aéreo latinoamericano estaba dormido, muchas compañías comenzaron a perder dinero y a cerrar sus operaciones. Lan aprovechó la coyuntura y las ventajas que tenía esta combinación de carga y pasajero para crecer y montar una red que hoy le permite operar en varios países, incluso como aerolínea doméstica en muchos de ellos. “Gracias a esa red de pasajeros y carga que tiene Lan, a la marca que ha logrado hacer y a la administración de costos, hoy tiene una posición privilegiada. Nómbrame cuantas líneas aéreas en el mundo pueden mostrar lo que hoy tiene Lan. Eso se montó porque se incorporaron las mejores prácticas con las ventajas competitivas correctas y en el timing adecuado”, enfatiza.

Tareas pendientes

-¿Te costó mucho tomar la decisión de cambiar?, preguntamos y observamos cómo el entusiasmo con que Abel Bouchon nos había relatado su historia en Lan comienza a templarse. “Mucho –responde– me han llegado, no te voy a mentir, 900 mails o cartas, me han hecho ya cinco despedidas. Además yo fui profesor 10 años en la Universidad de Chile y mucha gente que trabaja en Lan la traje de ahí, muchos de los gerentes seniors hoy son gente que me tocó formar, por lo que dejas una parte tuya muy importante”.

Buena parte de este sentimiento también se alimenta en la cantidad de proyectos en que le tocó participar y que darán fruto en los años siguientes, cuando ya no forme parte de la empresa. “Hay dos cosas que quedan pendientes en el corto plazo. Fue mi responsabilidad armar el proyecto doméstico de Lan Ecuador. Ver volar a Lan Ecuador en abril es algo que no podré presenciar y eso me duele. Lo otro es que Lan hoy está en una posición bien expectante, en los próximos cuatro años tendrá que multiplicarse por dos o por tres y tendrá que estar además en otro país más grande en Latinoamérica… no estar en ese Lan será un duelo”.

Vuelta a la página

Ahora a Abel Bouchon le tocará entrar a otro negocio muy distinto del de las aerolíneas: las embotelladoras. Pero eso lo tiene entusiasmado. En estos seis meses –desde que decidió aceptar la oferta de Andina– pudo hacer una transición larga, pero suave, preparar a su sucesor en Lan y comenzar a incorporarse en la temática de Andina. Cuenta que de Andina le han llamado la atención varias cosas. “En primer lugar, el grupo de gente es inobjetable, lo que es siempre una garantía. Otra cosa que me seduce es que es una empresa que tiene todo para crecer. Andina es una empresa importantísima de Coca Cola, es una de las embotelladoras más grandes que tiene en el mundo y está en una posición muy expectante para seguir creciendo. Eso me seduce”.

Cuando se conoció el nombramiento de Abel Bouchon como gerente general de Andina, en el mercado se comentó que su elección se debía a que cumplía con el perfil más audaz y comercialmente más agresivo que estaban buscando los Said, así como a su capacidad para formar equipos. El ejecutivo no comenta esas aseveraciones, pero sí considera que Andina está en una posición en que debe invertir en management para seguir creciendo en el largo plazo. “Creo que los próximos años de Andina están por venir. Hoy es una empresa que está súper bien administrada y que ha logrado mucho, entonces desde el aprendizaje del negocio de ellos tengo que ver si puedo contribuir, innovar en algunas prácticas. No me hicieron ningún encargo en particular, pero creo que ellos quieren reforzar un equipo senior con más jugadores y que sea de generaciones más jóvenes”.

De eso Bouchon sabe. Por años estuvo liderando el programa de jóvenes profesionales que tiene Lan, reclutando a los mejores alumnos de ingeniería civil y comercial de las universidades de Chile y Católica. Además, todos los años recorría las universidades de Estados Unidos para reclutar a gente de distintas nacionalidades. “Si Andina tiene ambición de seguir creciendo, hay que hacer eso. Me imagino que lo hacen, pero es un ámbito donde puedo hacer incluso un poco más. Yo sé para las cosas que soy bueno, y si se trata de formar gente que tenga una ambición de hacer algo excelente, puedo contribuir. También soy bueno para desarrollar prácticas de comercialización, para hacer los negocios eficientes, entendiendo que siempre en el costo hay una palanca que hay que ser capaz de articular bien para tener productividad”, argumenta.

-¿Y el desafío de asumir en medio de una crisis?, le preguntamos. “No me voy por uno o dos años, yo me voy por un período largo. Las crisis son ciclos que pasan. Cuando hay crisis te aconsejan que hay que ser cauto y aprovechar lo que hay y yo no tengo ninguna urgencia por hacerme famosos, esto es para largo”