En esta pandemia ha jugado un papel relevante como comunicador. Su último trabajo en el programa En Persona, que realiza Icare junto a Emol TV, dialoga con personas que por estos días marcan la agenda. En este ejercicio ha recibido aplausos, pero también críticas. «¡Me han dicho facho y cuánta cosa más! A veces me dicen cosas bien brutales», confiesa. Eso lo complementa con sus columnas, con su espacio en Radio Pauta y su gran pasión: los talleres de literatura.
Por Josefina Ríos y María José López

  • 26 junio, 2020

El primer programa se emitió el domingo 24 de mayo a las 7 de la tarde. En un salón de Icare sobriamente dispuesto, el ex ministro de Salud, Jaime Mañalich, estaba sentado frente a su entrevistador, el poeta y comunicador Cristián Warnken. La conversación comenzó con la lectura del intelectual de un fragmento de “La Peste”, el libro donde Albert Camus relata la historia de la ciudad argelina de Orán mientras es azotada por las diez plagas. De ahí en adelante, ambos personajes hablaron por más de una hora y media sobre literatura, la epidemia del Covid 19, Dios, política, expectativas y miedos.
“Para preparar esa entrevista consulté con mucha gente que conocía a ex ministro, personas que habían trabajado con él en distintas partes, de derecha e izquierda, incluso hablé con algunos con los que había peleado en algún momento. Me relataron episodios, me comentaron sobre sus características y estilo. En general, todos coincidieron en que es una persona muy trabajadora, jugada, detallista y con una personalidad complicada, pero en esas conversaciones también apareció su faceta de lector y ahí se me fue armando el personaje”, recuerda hoy Cristián Warnken sobre la preparación del primer capítulo del programa “En Persona”, espacio que se transmite simultáneamente por las pantallas de Emol TV e Icare TV los domingos por la tarde.
Después de Mañalich vinieron entrevistas al presidente de la CPC, Juan Sutil, al rector de la UDP y columnista, Carlos Peña, la actriz y gestora cultural Javiera Parada, y el ministro de Hacienda, Ignacio Briones. Para este domingo, el invitado es el ex presidente Ricardo Lagos y en dos semanas será el turno de la alcaldesa Evelyn Matthei. El programa se ha convertido en tema obligado en varios círculos de poder y sus capítulos se viralizan profusamente en las redes sociales. Asimismo, el estilo que le ha impregnado su conductor ha generado generosos aplausos, pero también ácidas críticas. Sin duda, es uno de los personajes que más ha dado que hablar durante en este largo
periodo de confinamiento.

Backstage

Desde su casa, ubicada en la comuna de Vitacura y de la cual sale muy poco desde que la pandemia aterrizó en Chile por allá en marzo, Warnken contesta el teléfono. A través de él dice estar muy contento haciendo “En Persona”, agrega que trabaja intensamente en su preparación y que, además, el proyecto le permite desarrollar una de sus habilidades: la conversación. “Este es un espacio muy interesante, porque es un programa de TV, pero fuera de la televisión lo que permite una conversación larga, sin apuro y esto en tiempos de crispación esto es un ejercicio muy importante porque un diálogo franco y respetuoso que se da frente a frente puede abrir una posibilidad”, reflexiona. La idea detrás del programa de Icare tiene un antecedente en enero de este año. “Enade fue realizado presencialmente en Casa Piedra, pero decidimos transmitirlo también vía streaming por Emol TV y tuvo una audiencia inédita, algo más de un millón de visitas”, recuerda Manuel Vargas, director ejecutivo de Icare. Con esa referencia en mano, el equipo directivo de la entidad gremial decidió en marzo -en vista de la cuarentena sanitaria que comenzaba- cerrar su sede y trasladar todas sus actividades a formatos virtuales y formalizar un acuerdo con el medio digital para poner en formato virtual su agenda institucional de eventos públicos, lo que iniciaron el 2 de abril con la presentación del Ipom por parte de Mario Marcel, presidente del Banco Central.
Fuentes de Emol aseguran que Manuel Cereceda, uno de los socios de la consultora Perspectiva que asesora comunicacionalmente a Icare, fue clave en este acuerdo y en el paso que vino después. Fue él quien se acercó al medio de comunicación para ofrecerles un programa de conversación y juntos determinaron que el mejor horario sería los domingos a las 19:00 horas, un espacio que según datos de audiencia de Emol era muy activo en términos de conexiones y que además congrega a un público más transversal. Vargas agrega que desde Icare entendieron que se necesitaba un espacio de conversación, donde el entrevistado pudiese ser visto más allá de los estereotipos y prejuicios que suelen revestir los personajes públicos y privados. Así, en dos semanas pusieron en marcha la idea. Y el conductor, todos coincidieron, debía ser Warnken.
Las pautas son conversadas. Un grupo en el que participan Cristián Warnken, Manuel Cereceda, Magdalena Matte -ambos socios en Perspectiva- y un comité de Icare, donde interactúa, entre otros Manuel Vargas, discuten la lista de invitados y los focos. “Hicimos una lista larga de nombres transversales políticamente y hablamos permanentemente por teléfono y teleconferencias”, cuenta el columnista. El periodista José Pedro de la Carrera, quien trabaja con Warnken en la producción de “Desde el jardín”- el programa radial que conduce diariamente el poeta por radio Pauta- y desde mayo también lo apoya en la investigación de sus entrevistados para “En Persona” comenta: “Cristián tiene la convicción que este es un buen proyecto que aporta al país, por eso lo aceptó. Y claro le ha dado su sello, es su programa y se involucra en todos los detalles”. De la Carrera cuenta que el trabajo de producción para este espacio se divide en dos partes: los primeros días de la semana se enfocan en investigar y recabar toda la información relacionada con el invitado, tanto en temas de contingencia nacional como en su lado más humano. El propio conductor hace varios llamados. La segunda etapa es más personal: Warnken se sienta a formular sus preguntas y elegir los textos que utilizará en su conversación.
La entrevista en sí es el momento más importante: “La realizo en un estado de apertura, donde la conversación es el eje. No hay videos, ni notas complementarias, no hay adornos. Las cámaras siguen en todo momento al entrevistador y al entrevistado. No hay que perder detalles, todo lo que pasa ahí es único e irrepetible”, asegura Warnken.
Quienes lo conocen aseguran que el ministro Briones causó una impresión especial en él. Al respecto, el poeta comenta: “En un ambiente de orfandad política como el que vivimos en la actualidad, donde faltan referentes, efectivamente Briones es un descubrimiento. Es un ministro de Hacienda atípico, porque combina muy bien el conocimiento económico sólido con una formación humanista y eso le da una dimensión especial. Simboliza una esperanza y tiene pinta de estadista, él no está en la pelea chica ni el oportunismo. Además, representa a una derecha liberal y moderna no muy lejana a los postulados de la socialdemocracia. Hay que cuidarlo”. Briones también recuerda el episodio. “Me sentí como en el living de mi casa”, ríe, y añade: “Nos conocíamos previamente. Más que por ser ex alumnos del mismo colegio (Alianza Francesa), yo había ido al programa de Radio Pauta, y, además, él formó parte del grupo de los 34 (que firmaron la carta «Un camino posible») y nos reunimos un par de veces en mi oficina. Acepté ir al programa de Icare, porque la de Cristián es una entrevista que sale de la contingencia, es una conversación pausada, más larga, de hora y media. Ya tenía la antesala de “Desde el jardín”, que fue muy interesante”. Respecto al trabajo de Warnken afirma que él es una persona que busca promover el diálogo, con una real amistad cívica. “Representa la importancia de la conversación, del diálogo, del respeto en ese diálogo. En esta pandemia se echa de menos precisamente eso. Son muy atípicas estas conversaciones en nuestro debate. Es muy original que suceda algo así. Ojalá fuera más común, más generalizado, generar un espacio, de diálogo, de reflexión”, agrega.

El alcantarillado

No obstante, y pese a las satisfacciones que le ha dado este programa, Warnken reconoce que todo esto también ha tenido un lado amargo, “ha sido como un tsunami”, revela. Se refiere, en concreto, a las duras críticas que le han caído encima durante el último tiempo, no solo por su participación en el show de Icare, sino que también por sus columnas, las que publica en El Mercurio. En ellas ha criticado la violencia durante el estallido social y la anomia y, últimamente, defendió la gestión del ex ministro Mañalich en Salud.
“¡Me han dicho facho y cuánta cosa más! A veces me dicen cosas bien brutales, pero la verdad es que poca gente me lo dice a la cara. Yo no uso redes sociales, creo que Twitter es una alcantarilla, así es que me entero de los ataques cuando los amigos me comienzan a llamar y escribir para solidarizar conmigo, en esos momentos busco y leo lo que se dice. Me asomo al alcantarillado, huelo y salgo rápido”.
-¿Te duelen esos comentarios?
-Yo distingo dos formas de crítica. La primera viene de gente que la hace con respeto, que piensa distinto y eso es bienvenido y necesario. Pero hay otra crítica que es más destructiva y que apunta a la persona y no las ideas, muchas veces se trata de un ataque irracional, con juicios de valor y pocos argumentos, donde no se discuten las ideas sino a quien las emite.
Warnken cree que en el Chile actual hay un problema de estado anímico, que se traduce en poca tolerancia y en los juicios severos y que denota una democracia algo frágil. Asegura que la mayoría de la sociedad es sensata, pero que, sin embargo, una minoría activa y virulenta termina imponiendo el tono general de la discusión en el país.
Carlos Peña, uno de sus entrevistado en “En Persona”, comenta al respecto: “No tengo una relación personal o, por decirlo así, social o cercana con Cristián Warnken. Mi contacto con él se ha reducido sólo a las veces que me ha entrevistado a propósito de mis libros, que han sido dos o tres (sumando, claro, la entrevista de Icare). La entrevista ha sido siempre sin pauta previa y sin preparación o comentario, ni antes ni después”, asegura y agrega: “Tengo la mejor impresión del trabajo de Warnken, creo que su quehacer intelectual contribuye como pocos a que la esfera pública chilena sea más reflexiva y plural de lo que naturalmente es. Lamento el maltrato al que en ocasiones y sin motivo se le ha sometido. Uno esperaría que se sumaran al debate al que invita en vez de simplemente quejarse por lo que escribe o dice”.
Javiera Parada, otra de las entrevistadas de “En Persona”, añade: “Conocí a Cristián el año pasado, cuando nos juntamos en medio del estallido social para hacer la carta “Un camino posible”. Bernardo Larraín había hablado con Cristián y él participó en su redacción. Warnken intenta abrir espacios de diálogo en este momento de incertidumbre y crisis, eso me parece muy bien”.

Entre talleres y el jardín

Hombre sobrio y austero, se preocupa poco de la ropa y los ornamentos. No tiene auto y se traslada casi siempre caminando. Es usual verlo cargando una mochila en el hombro. Cuando las distancias son más largas usa el transporte público o un taxi. También recurre a su mujer, la abogada Danitza Pavlovic, quien, por ejemplo, lo lleva todos los domingos a Icare para que haga su entrevista. Allí lo espera la hora y media que dura el espacio, y lo trae de regreso a su casa. En su entorno aseguran que ese rasgo lo heredó de su papá. El mismo lo dejó al descubierto en el programa que hizo junto a Briones, el 21 de junio pasado. Allí, haciendo alusión a que era el día del padre, aprovecho de recordar al suyo y dijo: “De los pocos regalos que me dejó mi papá es este poema de Kipling (tomó un antiguo papiro enmarcado)… cuando digo pocos regalos, me refiero a que mi padre me enseñó el valor de lo físico, de lo espiritual, de las palabras, la poesía más que lo material”. Cristián Warnken divide su tiempo entre el trabajo que hace para el programa de Icare, su
participación en “Desde el jardín” -espacio radial que conduce diariamente en radio
Pauta- y los talleres de poesía que realiza miércoles y jueves. También redacta columnas para El Mercurio y dirige la editorial de la Universidad de Valparaíso. “Antes de la pandemia iba todas las semanas a Valparaíso, ahora lo hago por Zoom, pero extraño mucho mis viajes al puerto”, comenta con añoranza.
Ocasionalmente, también dicta charlas, como la que dio la mañana del 3 de junio en la Clínica Alemana, donde les habló a los doctores. “La idea era subirles el ánimo, pero me dio mucho pudor, porque qué le podía decir yo a esos médicos que día a día se enfrentan a la vida y la muerte. Entonces decidí leerles extractos de poesía, luego todos comentábamos.
Fue muy bonito. Después de eso me han pedido que vaya a la Universidad de Chile y a la Universidad Católica”, cuenta.
El miércoles y jueves recién pasado terminó los talleres que dicta el primer semestre. Caterina di Girolamo, productora de estos cursos desde hace tres años, comenta que es muy cercano a sus alumnos, con ellos se relaja y hace lo que le gusta. “Es un puente cercano para que sus alumnos vean ese mundo precioso que nos acoge”, sostiene y relata que le gusta hacer clases con música, “Le encanta Beethoven”, dice. Los miércoles es el curso para principiantes y que básicamente los introduce a la poesía y los jueves realiza el Taller 2, o «avanzado», donde abarca los temas que él está leyendo. En esta oportunidad, por ejemplo, revisó los escritos de una filósofa española, María Zambrano quien en sus escritos ahonda
en la relación entre la poesía y la razón. En cada taller participan entre 45 y 50 personas (5 de ellos becados). Y este año, por primera vez, lo realizó a través de Zoom. «Ha sido todo un desafío para él, porque es una persona poco digital. Más bien, es todo lo contrario. De todas formas, ha resultado muy bien: el primer día hizo a los alumnos un recorrido por su biblioteca, un laberinto sagrado donde hay más de 6 mil libros», dice Di Girolamo.
Michael Basch, alumno hace ya siete años, asegura que él es un enamorado de la literatura, la poesía y la filosofía y que inicia sus clases siempre leyendo un poema. “Le encanta la literatura francesa y de Rusia. Un año estuvimos 3 a 4 meses examinando a un director de cine ruso: Andréi Tarkovski. Ese tipo le encanta, pero para otros, puede ser algo cansador. Algunos se fueron, pero él no se enoja si alguien se toma un break. Todos vuelven porque sus clases son fascinantes». Agrega que también busca ser innovador: “El año pasado quiso explorar la literatura mapuche chilena”. El taller del segundo semestre, Viaje a la Palabra (www.viajealapalabra.cl) comienza en julio y ya lo está preparando. Antes, los talleres se hacían en la biblioteca de Vitacura. Y, en los 30 años que lleva como profesor de este espacio, se ha paseado por la Librería MilAires, el restaurant Quinoa, la Galería Arte Espacio. Durante el estallido, las reuniones fueron en el jardín de su casa.
Con la pandemia hizo lo mismo: trasladó el estudio radial a su hogar. Desde Pauta le mandaron dos computadores y un micrófono para que pudiera transmitir desde ahí. Y lo hace literalmente desde el jardín: instaló todo el equipamiento en una mesa de ping pong y desde allí hace su programa, en los que intercala los días con entrevistas o monografías,
donde se dedica a hablar de un personaje en particular combinando recuerdos, lectura de escritos y narración de recuerdos. Desde que bajó la temperatura en Santiago, ha comenzado ha hacerlo desde su biblioteca. Para Pauta, además del programa diario, realiza ocho cápsulas de poesía que se transmiten durante la semana por el dial. También ha protagonizado tres de los seminarios “Construyendo País” que la emisora realiza en conjunto con la Cámara Chilena de la Construcción.

La “ideología” Warnken

Cristián Warnken estudió en la Alianza Francesa. Fue en esos años, junto a grupo de compañeros de curso, que empezó a militar en un colectivo cercano al MIR, justo después del golpe militar. En la universidad, mientras estudiaba Pedagogía en Castellano, militó en el Mapu Obrero Campesino. “Mi juventud fue bastante radical en términos políticos. El relato del bien y el mal estaba muy marcado y el dictador era el malo. Pero con el tiempo fui conociendo gente de derecha y me di cuenta que no todo era blanco o negro y que no todas las personas de ese sector eran malas, fachas y cuicas”, cuenta Warnken.
Añade que en Chile a la gente le gusta mucho encajonar y esconder los matices, perdiendo así completamente la capacidad reflexiva. “Creo que eso pasa porque hay un déficit cultural y educacional importante, pero yo ya no me compro el discurso de los fachos versus las pobres víctimas”.
El periodista Santiago Pavlovic, su suegro, lo pone así: “Cristián es de las voces intelectuales más interesantes que tenemos en Chile. Tiene la capacidad de pertenecer y enfrentar a la izquierda democrática al mismo tiempo. Me parece relevante y valiente. No solo pone la razón por delante, sino que la pone con emoción. Es de un verbo cuidado que nos habla de una persona que tiene una cultura universal, es un poeta que no vive en las estrellas y el eros, sino que está con los pies en la tierra, su voz despierta ecos de poesía y encuentros. Por eso seguramente ha recibido funas de otras personas que tienden a ver este mundo en blanco y negro y no entienden este mundo complejo”. Warnken dice que no le gusta la forma que tiene de gobernar Sebastián Piñera, tampoco la manera que tiene de desenvolverse en las crisis, pero que eso es muy distinto a decir
que es un dictador. “Tras el estallido social vimos como algunos grupos exigían la salida del Presidente, pero a mí me parece que es deshonesto intelectualmente compararlo con Pinochet y exigir que se vaya, él fue elegido democráticamente por la mayoría de los chilenos”, enfatiza.
Michael Basch, cuenta que en el taller también a veces se habla de política. “Los temas que le preocupan tienen relación con su cosmovisión del mundo que tiene una raíz de izquierda, pero en el último tiempo se ha sentido bastante apenado de ese mundo, considera que se hay mucha intransigencia y voluntarismo de ese lado».

Pavlovic complementa: “Si alguien lee con cuidado lo que él dice, se dará cuenta que es una persona equilibrada, bastante justa en sus observaciones. Él sigue pensando que un país como el nuestro necesita más justicia social y una nueva Constitución, pero sabe que uno no puede caer en el vacío de propuestas que son un salto a la nada. Él es de los que se inclina por recuperar lo que han sido estos 30 años de progreso para el país”. Con todo, Warnken sigue disfrutando más las letras que la política y por eso cuando se le pregunta por sus columnas, las primeras que recuerda son las más poéticas.
Su suegro explica que el comunicador se desenvuelve muy bien en distintas facetas y agrega que “como poeta, el libro que más me conmueve es el que le escribió a Clemente -su hijo que murió hace algunos años-”.
Hoy, dice Warnken, tiene añoranza del sur. “Con mi mujer nos gustaría vivir allá. Nos encanta la lluvia, el frío, la belleza del sur. Creo que con la pandemia muchos nos hemos replanteado dónde queremos vivir”. Mientras tanto, deberá tomar algunas decisiones: “Me plantearon hacer un ciclo de ocho capítulos de “En persona”, pero ahora tienen ganas de extenderlo hasta septiembre. Me encanta hacer este programa, pero tengo que pensar si puedo hacerlo bien. Ahora que hemos conversado me doy cuenta de lo atareado que estoy, no paro. Estoy cansado”.