Los ministros fueron citados a las 11:50. Uno a uno fueron llegando a partir de las 11:30. Los asesores y subsecretarios entraban por la puerta de Moneda a la casa de Gobierno. Los secretarios de Estado, en tanto, lo hacían por una puerta lateral que empalma directo al salón Montt Varas para evitar el encuentro con la prensa. Los periodistas pudieron ingresar a la sala preparada para el cambio de gabinete poco antes de mediodía.
Por: María José López y Josefina Ríos

  • 28 octubre, 2019

La espera fue larga: no solo para los subsecretarios que se mantenían a un costado de la sala de pie, también para familiares de los ministros, como la del ex titular de Interior, Andrés Chadwick, quienes ocupaban la segunda fila de los asientos dispuestos para los invitados de las autoridades: además de sus tres hijos, estaban ahí su ex jefa de gabinete María José Gómez y el abogado Luis Hermosilla.

Entremedio del barullo, y antes de que ingresaran los ministros al salón, llegó la mujer de Ignacio Briones, su madre y sus tres hijos, uno de los presentes preguntó quiénes eran esos niños, a lo que la mayor de los menores respondió, “somos la familia de Ignacio”. Era la primera señal real de que el hasta entonces decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez ocuparía un sillón en el nuevo gabinete. La duda sobre cuál sería su cargo aún persistía.

Entretanto, la conversación obligada dentro del atestado Montt Varas era el fuerte rumor de que el titular de Bienes Nacionales, Felipe Ward, reemplazaría a Chadwick en Interior. Incluso los subsecretarios parecían sorprendidos con esa posibilidad: comentaban con celular en mano notas de prensa que daban esta alternativa por cierta y también aquellas que recordaban dichos de Ward sobre derechos humanos que podrían complicar futuras funciones.

Mientras tanto a pocos metros comenzaban a entrar los ministros. El primero en tomar posición frente al micrófono fue el subsecretario de Interior, Rodrigo Ubilla. Le siguió el grupo conformado por Marcela Cubillos, Educación; Juan Andrés Fontaine, Economía; Alberto Espina, Defensa; Teodoro Rivera, RR.EE; Felipe Larraín, Hacienda; Cecilia Pérez, Segegob; Sebastián Sichel, MDS; Hernán Larraín, Justicia. Entre ellos conversaron más de cinco minutos y muchos se preguntaban por qué los habían mandado a ellos a la vanguardia del grupo tan temprano. Asesores de presidencia entraban también a la sala para conversar con los ministros.

Como Ubilla no se movía del micrófono con carpeta en mano, todo indicaba que la ceremonia empezaría en cualquier momento. Esa sensación aumentó al momento que ingresaron las autoridades restantes: Andrés Couve; Isabel Plá; Carolina Schmidt; Baldo Prokuriça; Cristián Monckeberg; Alfredo Moreno; Nicolás Monckeberg; Jaime Mañalich; Antonio Walker; Gloria Hutt; Pauline Kantor; Consuelo Valdés; Felipe Ward y Juan Carlos Jobet. Con el gabinete en pleno y todo dispuesto, Ubilla sorpresivamente salió de la sala. Poco después lo siguió Gonzalo Blumel, quien segundos antes se le vio tomar su teléfono y aparentemente leer algo. Tras un corto momento Blumel y Ubilla regresaron al Montt Varas. A las 12.36 entró el Presidente Sebastián Piñera.

El primer anuncio era evidente: salían Andrés Chadwick, Felipe Larraín, Juan Andrés Fontaine, Cecilia Pérez, Nicolás Monckeberg, Gonzalo Blumel, Pauline Kantor y Felipe Ward. Lo que siguió sí fue sorpresivo: Blumel fue el elegido para encabezar el gabinete, descartando así a Felipe Ward, la alternativa que tenía a muchos algo preocupados. El aplauso que se escuchó entonces fue sin duda el más intenso de la jornada. Ignacio Briones fue la carta del Presidente para Hacienda y Ward, en definitiva, fue a Segpres. Luego llegó uno de los momentos más esperado: Piñera anunció a su elegida para vocera, la entonces intendenta de Santigo, Karla Rubilar. Al aceptar la ex diputada dijo: “Sí juro, y que Dios y Chile nos ayuden”. Luego fue el turno de Lucas Palacios en Economía, María José Zaldívar en Trabajo, Julio Isamit en Bienes Nacionales y Cecilia Pérez en Deporte.

Tras los anuncios, el Mandatario se dirigió a los presentes y aseguró: “Chile cambió y el gobierno también tiene que cambiar”. De ahí que probablemente ninguno de los nuevos secretarios de Estado supera los 47 años. Algo que el mismo Piñera recalcó al presentar a sus nuevas cartas.

Sichel, el “heredero” de Macrón

Los análisis no tardaron en llegar. Evópoli el partido ganador: no sólo se quedaron con las dos carteras más relevantes (Interior y Hacienda), sino que además celebraban, entre ellos con evidente orgullo su timonel, Hernán Larraín Matte, que la ministra de Transporte, Gloria Hutt, una de sus militantes más destacadas, fue ratificada en su cartera, pese a que al comienzo se daba como una “baja” segura, debido a que la crisis comenzó justamente por el conflicto que generó el alza de $30 en el costo del metro.

Otro de los ganadores, se comentó tras el cambio de gabinete, fue el ministro Sichel, quien fue encomendado por el Presidente Piñera para organizar el proceso de diálogos ciudadanos. Iniciativa inspirada en la estrategia del mandatario Francés, Emanuel Macron, para enfrentar la crisis política encabezada a fines del año pasado por los Chalecos Amarillos y que tuvo en jaque a su gobierno por varios meses. La idea es emular ese proceso que se concentró sobre todo en las juntas vecinales, pero con ciertos cambios. “En Chile las juntas de vecinos no son tan organizadas y empoderadas como en Francia por lo que tendremos que buscar otras alternativas que combinen el diálogo directo con encuestas virtuales. Lo importante es coordinar los esfuerzos con los alcaldes y concejales para tratar de abarcar un universo lo más grande posible y que queden la mayoría de las visiones bien representadas”, explicó el titular de Desarrollo Social.

Entre las decisiones más criticadas se encuentra la permanencia de Cecilia Pérez en el gabinete. Fuentes en La Moneda aseguran que Pauline Kantor no merecía salir. En cambio se optó por “salvar” a la ex vocera, quien no es bien evaluada entre algunos de sus pares.