Tener una buena competencia técnica no siempre significa tener la capacidad de ser líderes eficaces, y ser un empleado destacado no quiere decir que luego sea un jefe destacado. En un reciente artículo de The Harvard Business Review, Tomas Chamorro-Premuzic, Ph.D., profesor de psicología empresarial, sugiere que en vez de mirar el rendimiento de los […]

  • 7 octubre, 2015

negocios

Tener una buena competencia técnica no siempre significa tener la capacidad de ser líderes eficaces, y ser un empleado destacado no quiere decir que luego sea un jefe destacado.

En un reciente artículo de The Harvard Business Review, Tomas Chamorro-Premuzic, Ph.D., profesor de psicología empresarial, sugiere que en vez de mirar el rendimiento de los empleados en sus funciones actuales, hay que centrarse en tres rasgos fundamentales de la personalidad.

En conjunto, estas cualidades pintan la imagen de un jefe que no es la persona más fuerte o el más seguro en la habitación, pero, no obstante, es capaz de sostener a sus empleados y mantenerlos en el camino.

1. Son “aburridos”

Chamorro-Premuzic señala que el término psicológico más aceptable para “aburrido” es “emocionalmente maduro.” Se trata de ser emocionalmente estable, agradable y concienzudo.

Los mejores predictores de un liderazgo efectivo son la extroversión o la sociabilidad y la recta conducta, organización y ética de trabajo.

Según un análisis realizado por Google, los mejores líderes son predecibles y consistentes.

2. Son emocionalmente inteligente.

Ser un jefe, dice Chamorro-Premuzic, consiste fundamentalmente en la gestión de personas, a diferencia de los proyectos. Eso implica el manejo de otras emociones.

Los líderes eficaces son tranquilos y con conexión a tierra, de modo que puedan manejar los trastornos de las demás personas. No son, por otro lado, propensos a reaccionar emocionalmente.

A veces eso implica tener que “fingir” el estado de ánimo, visualizando las emociones estratégicas en favor del bienestar de todo el equipo.

3. Demuestran integridad

Los líderes que muestran integridad probablemente no actuarán de forma contraproducente o poco ética, y eso es crucial para un liderazgo eficaz. Solo ser inteligente y tener talento no es suficiente.

Curiosamente, Fred Kiel, Ph.D. encontró que los directores ejecutivos calificados como de alta integridad por parte de sus empleados tenían un rendimiento al año del 9,4%, mientras que los directores ejecutivos calificados con baja integridad vieron un retorno de sólo el 1,9%.

Revise el artículo completo en Business Insider.