En 2003 cuatro ingenieros formaron una consultora orientada a empresas medianas. Cada uno aportó su experiencia en firmas de prestigio como JPMorgan, Barclays y Citigroup, y le hicieron el peso a consultoras de renombre. Entre sus clientes están grupos como los Luksic y el clan Solari, y sus planes hablan de internacionalización o asociación con otras consultoras.

  • 4 abril, 2008

 

En 2003 cuatro ingenieros formaron una consultora orientada a empresas medianas. Cada uno aportó su experiencia en firmas de prestigio como JPMorgan, Barclays y Citigroup, y le hicieron el peso a consultoras de renombre. Entre sus clientes están grupos como los Luksic y el clan Solari, y sus planes hablan de internacionalización o asociación con otras consultoras. Por Cristián Rivas N.; foto, Verónica Ortíz.

Matrix no sólo es el nombre de una reconocida trilogía del cine. A nivel local, la palabra fue escogida hace cuatro años para dar vida a una compañía dedicada a las consultorías de negocio a empresas, territorio en el que reinaban con ventaja multinacionales de la talla de McKinsey, Booz Allen & Hamilton y Boston Consulting Group (BCG), pero donde había espacio para quienes apostaran a asesorar a firmas de menor tamaño.

Ese era el objetivo de los cuatro socios que integran Matrix Consulting: Luis Felipe Ross, José Miguel Sepúlveda, Arturo Fuentes y Cristóbal Fiori, cuando decidieron unirse en 2003. “Partimos con la definición de atender a medianas o grandes empresas y, curiosamente, lo que ha ocurrido es que a medida que pasa el tiempo son las grandes las que nos han ido llamando más”, cuenta José Miguel.

 

Los otros socios describen que les ha ido tan bien que actualmente casi todos sus clientes están en el grupo de compañías que facturan por sobre los 500 millones de dólares anuales. Dicen que su mayor gracia es que han ido creciendo principalmente por la recomendación de los mismos clientes, sin ningún tipo de publicidad.

Lo suyo es una mezcla de conocimiento en detalle del mercado local, una fuerte dedicación a los requerimientos de sus clientes y, por sobre todo, un espíritu de compromiso muy alto. “Aquí los socios están en la línea de fuego. No se trabaja sólo desde un escritorio”, dice Cristóbal Fiori.

Lo mateo de estos cuatro ingenieros les brota por la piel, según describen varios altos ejecutivos que han trabajado con ellos y con su equipo, que hoy componen unos 15 profesionales. Los ven muy trabajólicos, analíticos y rigurosos, con ideas claras y conocimientos sobre distintos tipos de negocios, ya sea que se hable de retail o de minería, dos industrias diametralmente distintas.

Los cuatro socios de Matrix tienen postgrados en universidades de prestigio mundial. José Miguel Sepúlveda es MBA de Harvard Business School, Arturo Fuentes es MBA de la Universidad de Cambridge, Cristóbal Fiori posee un diplomado en la Universidad de California en Berkeley y Luis Felipe Ross es MBA del Massachussets Institute of Technology (MIT).

Los perfiles

De entrada, aclaran que el nombre de la consultora no tiene nada que ver con la película. La pregunta, por lo demás, se la han hecho casi todos los clientes con quienes han trabajado. Matrix obedece más bien al concepto de conjugar distintas capacidades en una sola matriz; en este caso, reflejada en la empresa. Natural, porque el negocio en el que se embarcaron cubre distintas necesidades de las empresas, las que agrupan en cuatro segmentos: estrategia; organizacional; operaciones y finanzas corporativas.

El perfil detrás de cada uno de los socios es para no pocos envidiable. Con postgrados en universidades de prestigio mundial y experiencia profesional en Europa y Estados Unidos. José Miguel Sepúlveda, Luis Felipe Ross y Arturo Fuentes son ingenieros civiles industriales de la Universidad Católica, mientras que Cristóbal Fiori es ingeniero comercial de la Universidad Gabriela Mistral.

Sepúlveda, además, es MBA de Harvard Business School y antes de unirse a Matrix trabajó en la oficina de JPMorgan en Londres. Ross es MBA del MIT y antes trabajó como consultor en Bain & Co, una de las empresas de consultoría de gestión más prestigiosas del mundo, con sede en Londres

Fuentes, en tanto, es MBA de la Universidad de Cambridge y su experiencia previa se centró en el banco de inversiones Bear Stearn & Co., en Barclays Capital y en el Citigroup. El último de los socios, Cristóbal Fiori, posee un diplomado en la Universidad de California en Berkeley. Antes tuvo distintos cargos en las áreas de nuevos negocios en el Banco de Chile y en la Compañía de Seguros Generales Las Américas, hoy Penta Security.

Las asesorías

El portafolio de clientes de Matrix en estos cuatro años habla por sí solo de su posicionamiento. Por mencionar sólo algunos, su primer proyecto fue una asesoría al grupo Security, pero la lista en adelante incluyó nombres de reconocidas empresas del grupo Luksic y del clan Solari. Con los Luksic han trabajado en múltiples iniciativas de su brazo minero, Antofagasta Minerals. Una de las últimas fue la evaluación económica del yacimiento Esperanza. A los Solari, en tanto, los acompañaron en la compra de las tres empresas sanitarias que ahora tienen agrupadas bajo el paraguas de Aguas Nuevas (Aguas del Altiplano, Aguas de La Araucanía y Aguas de Magallanes). En ese proceso estuvieron a cargo de apoyar la toma de control y la transición desde manos estatales.

Pero la lista suma y sigue. A los Luksic, por ejemplo, también los asesoraron en 2003 cuando, en conjunto con Consorcio, el grupo compró a la familia Gálmez la multitienda Almacenes París. Trabajaron codo a codo con la administración que recibió Pablo Turner –que por ese entonces había emigrado de Falabella–, a quien le presentaron ideas sobre desarrollo de tiendas y nuevas estrategias de mercado, muchas de las cuales heredó luego Cencosud, cuando adquirió la cadena.

También estuvieron detrás de otras grandes operaciones, como la venta de la cadena farmacéutica Salcobrand de manos de las familias Selman, Colodro y Weinstein. Lo que allí hicieron fue asesorar al gerente general, Francisco Courbis, en preparar la compañía para su venta.

Detrás de todos estos ejemplos, aseguran, queda en evidencia un cúmulo de conocimientos que aprovecharán para seguir creciendo. Cuentan que en Chile hay mucho espacio, considerando que en países desarrollados las empresas gastan el 1% del PIB en consultorías y Chile está muy lejos de ese indicador. En ese camino, no descartan asociarse con otra firma del rubro, para lo cual ya han recibido algunas ofertas; e, incluso, abrir oficinas fuera del país.