Con socios de la talla de Juan Claro, Bruno Philippi, los hermanos Guilisasti y Del Río, por nombrar algunos, este fondo de inversión privado avanza en la caza de empresas innovadoras a las cuales ingresar y apoyar con su red de contactos, para hacerlas crecer no sólo en Chile, sino también en Brasil y Estados Unidos.

  • 18 febrero, 2009

Con socios de la talla de Juan Claro, Bruno Philippi, los hermanos Guilisasti y Del Río, por nombrar algunos, este fondo de inversión privado avanza en la caza de empresas innovadoras a las cuales ingresar y apoyar con su red de contactos, para hacerlas crecer no sólo en Chile, sino también en Brasil y Estados Unidos. Por Sandra Burgos.

Su paso por Endeavor dejó una marca indeleble en Gonzalo Miranda. Allí, por cierto, se dio cuenta de que en Chile hay talento para emprender, pero también aprendió que todo proyecto necesita de apoyo para ser exitoso. Un respaldo que no debe ser sólo financiero, sino que de coaching, de redes de contacto y socios dedicados que entiendan la dinámica de crecimiento de empresas innovadoras.

La experiencia en Endeavor, sumada a su cercanía con la industria de venture capital americana, donde emprendedores y fondos de capital de riesgo han dado origen a un sinnúmero de empresas exitosas capaces de transformar industrias, fue otro de los detonadores que lo llevó a impulsar el proyecto de crear una administradora de fondos de capital de riesgo. Junto a Felipe Camposano dio vida hace un par de años a Venture Capital Partners, que administra un fondo de inversión de capital de riesgo enfocado en empresas innovadoras.

Una vez en marcha, comenzó la búsqueda de recursos. Contactaron a un grupo reducido pero diversificado de inversionistas con perfil netamente empresarial. Empresarios con prestigio e interesados en áreas innovadoras, capaces de aportar no sólo recursos, sino que también su experiencia y redes de contacto. “Este aspecto fue determinante en la consolidación del proyecto”, explica Miranda, gerente general de Venture Capital Partners.

En poco tiempo la lista incluía nombres de peso: Juan y Luis Claro, José Luis y Sebastián del Río, Rafael y Pablo Guilisasti, Víctor Hugo Puchi, Bruno Philippi, Andrés Concha, Fernán Gazmuri, Miguel Angel Poduje y Juan Antonio Guzmán, sólo por nombrar algunos. Todos aportaron a la creación de Austral Capital, un fondo que cuenta con una red de apoyo y contactos que si se capitalizara podría sumar varios ceros más al monto disponible para inversión.

Si a esto sumamos la experiencia de Gonzalo Miranda como gerente de Endeavor y la de su socio Felipe Camposano en Fundación Chile, el resultado es un background que les ha dado velocidad para moverse. “Mi experiencia en Endeavor ha marcado en forma significativa la decisión de impulsar las inversiones en capital de riesgo. Desde esa posición, trabajando por los emprendedores, es posible entender el potencial de innovación que éstos tienen, sus necesidades, motivaciones y desafíos”, señala Miranda.

Como el foco de Austral Capital está en detectar empresas con potencial de crecimiento idealmente fuera de Chile, la administradora acaba de formar un consejo asesor internacional compuesto por gente del mundo de los negocios. Son personas que provienen de planteles tan prestigiosas como las universidades de California y Stanford, de fondos de inversión americanos y expertos que participan activamente del mundo de los negocios a nivel internacional. “Este consejo lo estamos creando porque algunas empresas a las que queremos ingresar como accionistas van a ir a buscar mercados en Brasil, Estados Unidos o Europa; por lo tanto es necesario tener una red de contactos permanente que les abran puertas y a la que puedan recurrir”, comenta Miranda. Los nombres se mantienen aún en reserva.

A la caza de talentos

A fines de 2007, Corfo aprobó la incorporación de Austral Capital a su programa de capital de riesgo, lo cual les permitió aumentar con los aportes de la entidad estatal hasta tres veces la capacidad de inversión del fondo, el cual de 10 millones de dólares pasó a 30 millones de dólares. Con la aprobación y la constitución del fondo, los ejecutivos se lanzaron a la tarea de buscar empresas que se ajustaran al perfil de inversión que se plantearon; es decir, compañías emergentes, muy innovadoras, con equipos de gestores muy buenos. “Nosotros no queremos administrar empresas, queremos tener entre un 30% y un 40% de la propiedad, ser accionistas minoritarios con ingerencia en las decisiones estratégicas, pero queremos que haya un buen piloto que sea capaz de hacer volar este avión. Nosotros no piloteamos porque en la medida en que lo hagamos no podemos invertir en otras empresas”, explica Miranda.

El fondo también se ha orientado a la inversión en empresas con la intención de sacarlas a mercados más grandes; es decir, compañías con un claro potencial de expansión internacional. “Este fondo tiene una duración de 10 años, por lo cual en cuatro o cinco años más deberíamos comenzar a ver la posibilidad de salirnos de esas inversiones, y cuando tienes una compañía con potencial de expansión internacional, con presencia en mercados más grandes, es mucho más factible lograrlo”, advierte el ejecutivo.

La experiencia hasta ahora ha sido intensa, fascinante y difícil, “pero sin duda es la mejor decisión que pudimos haber tomado: el potencial existe y creemos que tenemos inversiones que darán que hablar en algunos años”, indica. Para ellos, el camino es largo; pero cuentan con socios comprometidos con el crecimiento de sus empresas e inversionistas dispuestos a apostar por el potencial innovador de estas compañías.

A la fecha, el fondo ya ha puesto su impronta en dos firmas: Paperless –donde son socios con Pedro Cabezón y Pablo Vicuña– y Scopix. La primera es una compañía pionera en la generación, procesamiento y administración de documentos electrónicos en América latina. Es una empresa que está en Chile, pero la idea es que inicie operaciones en Brasil este año. A ella se acercaron por la red de contactos del fondo y conocidos que la recomendaron. A Scopix llegaron por su fundador, Luis Vera, que es un emprendedor Endeavor a quien conocía Gonzalo Miranda. Se trata de una compañías pionera en la innovación tecnológica para la administración digital y remota de empresas de retail, con tecnología chilena, pero enfocada cien por ciento al mercado estadounidense. De hecho, los planes son que tenga base en ese país en un futuro cercano.

El plan de Austral Capital es en 10 años entrar a la propiedad de 8 a 12 empresas en total. La finalidad es que la rentabilidad del fondo a su liquidación esté sobre el 25% real anual. Eso implica que las rentabilidades por cada firma deben estar por sobre el 40% anual, lo que representa multiplicar su valor varias veces en un periodo de tiempo relativamente corto.

Hoy tienen varias empresas en el pipeline y esperan invertir el 2009 en tres o cuatro compañías, en áreas asociadas a tecnología, biotecnología, minería y energías renovables, entre tras. “El perfil que buscamos en las compañías es que tengan un potencial de crecimiento signifi cativo, gestores capaces de liderar el crecimiento en industrias innovadoras que eventualmente puedan competir en otros mercados. Si encontramos una que lleva uno o 10 años y que no ha sido capaz de explotar ese potencial de crecimiento, pero que nosotros creemos que podemos aportarles, obviamente va a ser de interés, porque hay un potencial de crecimiento por desarrollar y en eso somos buenos”, sentencia Miranda.