Algunos la consideran casi como una primaria presidencial, otros la destacan como la gran prueba para los nuevos movimientos independientes… la elección municipal se nos viene con todo. Designados los protagonistas, Capital analiza los principales factores a tener en cuenta en este nuevo hito del juego democrático.

  • 7 agosto, 2008

Algunos la consideran casi como una primaria presidencial, otros la destacan como la gran prueba para los nuevos movimientos independientes… la elección municipal se nos viene con todo. Designados los protagonistas, Capital analiza los principales factores a tener en cuenta en este nuevo hito del juego democrático. Por Elena Martínez.

1 Nuevas reglas del juego

Partamos por lo más sencillo: desde 1992 que no se veían tantos actores en competencia. La opción se había ordenado en torno a dos grandes conglomerados. Pero la decisión de la Concertación de dividir en dos listas sus candidatos a concejales desordenó el naipe y duplicó los aspirantes. Doce mil candidatos fueron inscritos en el Servicio Electoral, cifra récord. El tema de fondo pasa por la estrategia PPD de impulsar, por primera vez en cuatro períodos de gobierno, listas que reordenan a la coalición oficialista y que los hará competir en las urnas. El riesgo para el oficialismo es que exista la tentación de perpetuar este camino separado en las parlamentarias, lo que ocurriría tanto si la apuesta PPD-PR funciona, como si –por el contrario- son los DC-PS los favorecidos y no quieran ceder cupos al parlamento.

2 La apuesta PPD

Tras la estrategia de las dos listas está el presidente del PPD Pepe Auth, quien centra su interés en la votación de concejales porque allí se miden los partidos. La meta es saltar del tercer al segundo lugar dentro de la Concertación. En la votación país de concejales 2004, el PPD fue cuarto, con el 9,9%. Acortar la distancia es el objetivo… y los 370 candidatos PPD de hace 4 años hoy son 3 mil. Las estimaciones son que si logra aumentar en un 3% su votación, quedaría como segunda colectividad y a una distancia menor de la DC, lo que le permitiría negociar mejor para las parlamentarias 2009. Hasta ahora existían sólo donde no había socialistas. Esto se rompe y adoptan una acción de partido nacional. Y aquí el segundo punto clave: avanzaría así en acortar la brecha del 15,4% que logró en diputados en 2005 frente al 20,7% de la DC.

3 DC en la encrucijada

No sólo el PPD aspira a darle una “mordida” a la DC. El Partido Regionalista Independiente, PRI, el senador Adolfo Zaldívar pueden hacerle pasar una noche amarga si consiguen que pierda alcaldías. Desde la oposición, la UDI tiene una competencia de larga data por ser el partido más grande del país. La DC tiene el desafío de seguir siendo el mayor conglomerado de la Concertación. Hasta ahora negocia siempre la mitad de los cupos. A futuro, dependerá de las municipales. Su gran apoyo es el PS que, con nombres potentes para las presidenciales 2009, la necesita porque, sin ella, no tiene posibilidad de triunfo. Además, el resultado que obtenga en las municipales será la evaluación definitiva para la gestión de Soledad Alvear al frente del partido.

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4 La Alianza: crecer o crecer

Diez puntos separaron a la Alianza de la Concertación la última elección de concejales (37,7% versus 47,9%). En alcaldes, la distancia fue menor: 38,7% frente a 44,8%. El balance fue negativo para la oposición. Perdió 61 comunas. En votos, RN fue la más perjudicada. La tarea es compleja: si quiere ser alternativa de gobierno debe llegar al 40% logrado en las municipales de 2000. O manifiesta que puede romper la tendencia a la baja o se hace muy difícil que mantenga su discurso como opción para La Moneda. Mantener lo que tiene no será leído como triunfo. Nadie dice que está obligada a ganar la elección, pero sí a demostrar una tendencia. Con 2 puntos más queda claro que puede convocar al electorado. RN tiene candidato presidencial propio hace tiempo y debe demostrar si capitaliza el apoyo de Sebastián Piñera. En las parlamentarias 2005 no se produjo. RN tiene que probar que con su abanderado presidencial puede poner en duda la hegemonía UDI. De lo contrario, tal vez el 27 de octubre la UDI anuncie que opta por su propio abanderado.

5 El pacto por omisión

Están por verse los alcances del pacto por omisión Concertación-PC. Aquí se suman la meta autoimpuesta la coalición de un 50 más 1 y la demanda comunista de “ingresar” al sistema político. El PC arriesga el resultado de las municipales 2004 (9,17% del Juntos Podemos en concejales y 5,89% en alcaldes), ya que su voto duro –de rango testimonial– está en riesgo al negociar con el blanco de sus críticas. No es fácil que capitalice el descontento hacia la Concertación. Tampoco lleva candidatos en todo el país, lo que sí hizo desde 1989. Todo apunta a que debiera declinar su votación. Otro factor es el conflicto por la transferencia de votos. Hay rebelión de dirigentes locales de la Concertación en comunas como Canela, La Ligua, Cañete y Pedro Aguirre Cerda.

 

 

 

6 El factor independiente

El PRI es el actor nuevo. Su primer desafío es sobrevivir la elección. Tiene posibilidades de ser la “bisagra” en futuros comicios, potenciando al senador Adolfo Zaldívar. Puede ser clave para desalojar a la Concertación o a la Alianza de municipios como Santiago o Antofagasta, donde la última vez el ganador se definió por estrecho margen. Sus efectos, aunque locales, podrían marcar la diferencia y demostrar la “muñeca” de Zaldívar.

 

 

7 La lectura presidencial

Esta elección municipal es la más “presidenciable” todas, en particular por los votos que cada sector obtiene en la elección de concejales. Si a la UDI le va bien, puede que redunde en que la Alianza lleve 2 candidatos; o que la DC se vea obligada a lanzar un candidato en primera vuelta si sufre un desastre electoral; o que el PPD se fortalezca para 2013. Si la Concertación logra la mayoría, será interpretado como que –pese al Transantiago o la inflación– la mayoría del país sigue confiando en el oficialismo. En la Alianza, el 2004 el candidato presidencial Joaquín Lavín desplegó una intensa estrategia municipal. Hoy Sebastián Piñera hace lo contrario.

 


Artículo elaborado con los aportes analíticos de Gonzalo Muller, director de la Escuela de Ciencia Política y Políticas Públicas de la Universidad del Desarrollo, y Eugenio Guzmán, decano de la Facultad de Gobierno de la misma casa de estudios.


 

 

 

Dos casos: Santiago y Talcahuano

Entre las batallas comunales, Santiago se lleva el premio mayor. Compiten una figura DC como Jaime Ravinet; el UDI
Pablo Zalaquett, que le ha costado “hacerse” del puesto, pero en La Florida ya demostró que es capaz de remontar
en terrenos difíciles (cuando ganó al DC Gonzalo Duarte); el comunista Manuel Hernández y un independiente PRI, el
cientista político Ricardo Israel, que bien podrían complicar el aparente predominio del ex alcalde.

En los comicios pasados, el entonces PPD Jorge Schaulsohn (45,7%) perdió por un margen que captó el PC Amaro
Labra. El PC y el PRI son determinantes, por lo que Santiago puede terminar siendo el “laboratorio” de lo que pasará en
el país.

Un caso interesante de seguir es el de Talcahuano, plaza histórica de la Concertación, que esta vez se dividió entre
el DC Abel Contreras y el concejal Gastón Saavedra, que va como independiente PS. El 42% en 2004 del UDI Erick Vergara coloca la interrogante. Un protagonista es el senador PS Alejandro Navarro, quien apoya al rebelde Saavedra, porque su cupo está en juego si gana la DC.