Por Fernando Vega Fotos: Verónica Ortiz Llega acelerado al piso 14 de su oficina en el Congreso. Sonríe, saluda y se saca la corbata. Todo rápido, fiel al ritmo que ha debido asumir el actual presidente de la UDI. Desde que aterrizó en la dirección del partido fundado por Jaime Guzmán el pasado 9 de […]

  • 30 mayo, 2014

Por Fernando Vega
Fotos: Verónica Ortiz

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Llega acelerado al piso 14 de su oficina en el Congreso. Sonríe, saluda y se saca la corbata. Todo rápido, fiel al ritmo que ha debido asumir el actual presidente de la UDI. Desde que aterrizó en la dirección del partido fundado por Jaime Guzmán el pasado 9 de mayo, Ernesto Silva no ha parado. Su meta es recuperar el ADN que hizo popular a la agrupación en los ochenta.

Ese carácter original Silva lo conoce de cerca. Sus primeros recuerdos políticos son junto a su padre, Ernesto Silva Befalluy, fallecido en 2011. Dicen que de niño iba a la sede partidaria en uniforme después de salir de clases en el Verbo Divino, y que ese día de 1987 –cuando su padre junto a Jaime Guzmán y otros referentes de la derecha formaron ‘la nueva UDI’– él acarreó documentos de un lado a otro, siendo testigo de la era que iniciaba la tienda que hoy preside.

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No llega en un momento fácil. Reconoce que es hora de repensar ideales, ser más amplios, inclusivos y volver al origen. Aunque habla de nuevos liderazgos, se nota que le atrae el camino trazado por históricos como Pablo Longueira: conectarse con la gente, con los líderes sindicales y buscar el nexo con la clase trabajadora. Algo a lo que la UDI dejó de ponerle atención, diagnostica Silva. De ahí que hable de crear una nueva escuela para líderes gremialistas y de una comisión para analizar cómo refundar el partido de la forma más democrática posible. Eso, cuando uno de sus principales estigmas es ser acusados de lo contrario: de arreglar sus diferencias no con votos, sino entre cuatro paredes.

“Cuando llegamos a la UDI, lo hicimos con dos objetivos centrales”, explica. “Primero animar a nuestra gente. Para eso hay que acompañar, visitar, recorrer, entender, sensibilizarse de los problemas. Y en segundo lugar, entender que el principal objetivo no es oponerse a todo, sino que trabajar para explicar por qué algunas ideas son negativas para Chile y otras son positivas, y mostrar un camino alternativo a la izquierda”.

-¿Qué ruta quiere marcar la UDI?
-Existe una sensación de que se está pensando mucho en los próximos tres meses y eso está bien, pero pensemos en los próximos treinta años. En ese contexto, la UDI ha actuado con audacia y se atrevió a hacer un cambio muy fuerte en su conducción.

-¿Cuál fue la audacia?
-Siento que la UDI ha sido un partido político notable para Chile y ha mostrado un camino de liderazgo. Fue por primera vez un partido de derecha diferente y popular. Y no estuvo centrado en liderazgos individuales, sino en la fuerza de las ideas y de la convicción. Pero después de veinte años de ser oposición y de cuatro años de ser gobierno, se inicia un nuevo ciclo, y ese nuevo ciclo requería promover nuevos liderazgos. El hecho de que hoy día el equipo ejecutivo de la UDI –presidente, secretario general, pro secretario y tesorero– sea un equipo muy joven, demuestra que la UDI va a liderar cambios.

-Pero el panorama en la derecha no se ve auspicioso.
-Siento que, como sector, sufrimos una derrota electoral muy fuerte. Es doloroso, después de haber sido gobierno, no haber podido continuar, y eso obviamente afectó a todos. Pero la UDI sigue siendo el partido más grande de Chile. Tenemos las personas, las ideas y las ganas para construir una mirada de futuro. Lo que se requiere es volver a sintonizar de forma fina con el mundo popular de hoy.

-¿Hay un mea culpa?
-Nos enfrentamos a una marea electoral que era Michelle Bachelet. No era ni la Nueva Mayoría ni el programa de gobierno, era Bachelet. Es el primer punto que hay que tener presente. Y como sector político cometimos errores en nuestro gobierno, y los cometidos todos. Se notó ya en la primera elección, que fue la municipal.

-¿Qué errores?
-No fuimos capaces de comunicar con fuerza los cambios que estábamos acometiendo en Chile. Tenemos que dedicarnos cada día a la pura y dura política, entendiéndola como el contacto con las personas para explicar las consecuencias de las decisiones. Ese sentir lo tenemos que retomar con mucha más fuerza.

INTERPRETAR A LA CLASE MEDIA
-¿Qué tipo de sintonía buscan?
-El mejor ejemplo de la UDI es cuando ha liderado cambios positivos interpretando el sentir popular. La UDI logró interpretar a esa familia de esfuerzo que quería salir de la pobreza. Esa familia, hoy día, es una familia de clase media, sus hijos están egresando de la universidad, se están insertando al mundo del trabajo, están preocupados por la salud de sus padres, por cómo van a ser sus pensiones y quieren progresar, ser dueñas de su propio futuro. A ese chileno la UDI le tiene que hablar. Y más que estar a favor o en contra de una propuesta –que la UDI lo va a hacer sin miedo– lo que tenemos que hacer es convocar hacia el futuro. Ya estamos avanzando en eso. Con la reforma tributaria logramos empatizar con la clase media como no lo hacíamos hace mucho tiempo. Si seguimos en esa forma de trabajar, vamos a lograr muy rápido ser una alternativa al Gobierno actual y volver a ser Gobierno.

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-El cambio en la dirección del partido deja atrás a los conductores históricos. ¿Cómo pretende esta nueva generación lograr resultados?
-Lo que vamos a tratar de liderar es la oposición al gobierno de Bachelet y lo vamos a hacer explicándole al país la consecuencia de sus propuestas. No creo en eso de “no, porque no” o “sí, porque sí”. En la política hay que explicar, convencer y motivar. Vamos a cumplir ese rol. Además, queremos dejar atrás los paradigmas antiguos, añejos y que dividen.

-¿Cuáles son esos paradigmas?
-Si alguien todavía sigue pensando que sólo la gente de izquierda se preocupa de los Derechos Humanos, eso lo vamos a dejar atrás. ¡Hasta cuándo!

-¿Y cómo van a lograrlo?
-Nuestro motor central va estar dado por poder empatizar en el día a día con los problemas de las personas. Es decir, que vamos a tratar de enfrentar esas estructuras añejas de buenos y malos, de unos y otros. A la par espero que la UDI sea el lugar donde muchas de las personas que colaboraron en el Gobierno se sientan motivadas a participar. Eso se tiene que manifestar en el resultado de la elección municipal de 2016.

-¿Se traduce en centrar el partido y alejarlo de la derecha más dura?
-Creo en una derecha popular. Ahora, ¿desde qué idea? Desde la idea de la libertad. O acaso ¿alguien cree que hay que volver atrás en el camino que hemos recorrido, meter más intervención, más sobre regulación y deshacer lo que hemos construido? ¿Alguien cree que para poder dar saltos hay que demoler la Constitución, demoler la educación? Pareciera ser que a veces lo que este Gobierno está instalando es corregir lo que funciona y dejar de preocuparse de lo que no funciona. Queremos convocar a muchas personas a aterrizar eso en un mensaje popular, convocante y amplio.

-¿Cuál es la estrategia?
-Es de mucho trabajo en terreno. Si hay algo que cambió es la forma en que la ciudadanía participa de la política. La UDI lo va a enfrentar, ojala liderando la modernización de los partidos políticos en Chile. La apuesta que estamos haciendo está llamada a liderar los cambios en la participación política. Eso no sólo significa avanzar hacia un militante un voto, sino que entender que la ciudadanía se vincula con los partidos de otra forma. Los movimientos sociales de los últimos años, a los partidos políticos nos pillaron mirándonos el ombligo. Lo que tenemos que hacer hoy es abrir las puertas de la participación para que la ciudadanía, en esa relación de ida y vuelta, sienta que hay un vínculo genuino.

-¿Dónde recoge ese feedback?
-Tenemos un muy buen equipo como directiva. Además, leo mucho. Y no sólo coyuntura, sino más de tendencias.

-¿Que lee?
-Estoy leyendo muchos temas de pensamiento político y de estrategias de desarrollo. Por qué fracasan los países. Leer lo que lee la izquierda. Entender por qué plantean el otro modelo. Pero mucho más que eso: hablar, escuchar y estar con la gente. Los mejores momentos de la UDI han sido cuando el liderazgo de Pablo Longueira como presidente de la UDI encarnó el sentir de mucha gente del mundo popular.

-¿Cómo se logra esa conexión?
-Vamos a crear una escuela de formación y acompañamiento sindical. Además, vamos a revisar y actualizar nuestro proyecto político: cómo nuestros principios responden al Chile de hoy y de los próximos 30 años. Estamos trabajando también para redefinir el sentido popular de la UDI.

-¿En qué línea?
-El mundo ha cambiado. Las familias de ese mundo popular que han evolucionado se sienten solas. La UDI tiene que acompañarlas y defenderlas. Y la manera de hacerlo es estar con ellos. Y también lo que vamos a tratar de hacer, es modernizar la institucionalidad y nuestro mecanismo de participación y de toma de decisiones.

NUEVA ERA
-¿Qué van a hacer para modernizarse?
-La UDI tiene muchos militantes, pero también tiene muchos adherentes simpatizantes y personas que se sienten cercanos a algunos temas. Quiero abrir la puerta para que muchos de ellos puedan colaborar y sentirse parte. Necesitamos una estructura de participación que abra las puertas. Desde ya se activó la red de profesionales para que tengamos ahí una instancia de reflexión, de debate de ideas, de propuestas de futuro. Y lo vamos a hacer en el área social, sindical.

-Supongo que en esa área lo va a apoyar Pablo Longueira…
-Pablo está dedicado a otras cosas, pero espero que todos nos puedan ayudar.

-¿Pero conversa con él?
-He conversado con él y con casi todos los fundadores de la UDI para recoger su opinión. Siento que el sello que han marcado es fundamental y su experiencia es muy necesaria.

-¿Y tienen un diagnóstico similar al suyo sobre el partido?
-Hay que preguntarles a ellos. Pero su opinión ha sido muy valiosa y clave para darle un nuevo impulso y para que la UDI haga esa apuesta de cambio.

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-¿Se siente en libertad para hacer estos cambios, dada la naturaleza de la UDI?
-Esta directiva tiene el mandato de dar un nuevo impulso desde su identidad. Sobre el camino tenemos que demostrar con energía, con convocatoria y con fuerza que estamos reflejando lo que la UDI y nuestro sector quiere. Y quizás el mejor examen que un partido puede dar es su capacidad para reclutar jóvenes. Siento que esa capacidad en la UDI está intacta. De hecho, hace poco hicimos una inscripción masiva de nuevos militantes. Además, la incorporación de ex ministros y otras personas de Gobierno nos dan un impulso para poder mirar hacia adelante con entusiasmo.

-¿Cuando habla de reclutar está pensando en abrirse a nuevos sectores, como las minorías sexuales o étnicas?
-Nuestra sociedad hoy día es mucho más diversa. Eso tiene un valor y esa diversidad la considero una virtud. La UDI tiene que ser capaz de reunir a todas las personas, pero no puede representar todas las ideas. Ojalá que en nuestro partido podamos acoger la diversidad que existe en Chile, pero representando las ideas que nos han convocado.

LA REFUNDACIÓN

-Se habló en un momento de hacer un cambio de estatutos. ¿Será la seña de su mandato?
-No llevo a la UDI a reescribir el pasado, sino a construir juntos el futuro. La UDI es un partido que tiene identidad y surge en un momento histórico, y es parte de lo que ha construido, pero ya está bueno ya, empecemos a mirar hacia adelante. Me cansa ver que la mayor parte de las preguntas es sobre lo que pasó en Chile hace cuarenta años y no sobre lo que tiene que pasar en los próximos cuarenta. Y en eso nosotros hemos convocado a actualizar nuestro proyecto político. Ese trabajo lo vamos  a hacer durante este año.

-¿Quiénes están trabajando en eso?
-En nuestro consejo programático de Punta de Tralca se debatió a fondo sobre el estilo de la UDI, sus principios y valores y sobre su proyecto político, y se acordaron ciertas líneas de acción. En la directiva le hemos encargado a un equipo liderado por Loreto Segel, Francisco de la Maza y Domingo Arteaga, que propongan un plan de trabajo para todo el año de cómo abordar estos temas. Creo que la UDI no tiene que renunciar jamás a sus principios y su identidad, pero al mismo tiempo, y con urgencia, debe contestar las preguntas del futuro.

-¿Qué pregunta del futuro debería estar respondiendo la UDI?
-Lo que tenemos que responder es cómo se vive en una sociedad más diversa. Cómo nuestras ideas lideran los cambios. Cómo las familias viven y valoran la vida en comunidad, cómo se interactúa en los espacios públicos, cómo mejoramos la educación de los niños más pequeños de clase media, cómo nos preocupamos de la salud de los padres de esa generación de clase media, cómo generamos una estrategia de desarrollo centrada en la libertad y el crecimiento que sea lo más inclusiva posible.

-¿Cómo llegó a esa conclusión?
-Conversando con muchas personas. Las personas no quieren más ideologías, quieren afectos. Buscan acompañamiento. No quieren un país de buenos y malos, quieren que todos avancemos; no quieren que les regalen todo, quieren ser dueñas de su propio destino. De verdad me rebelo cuando en un país como el nuestro, algunos piensan que se progresa destruyendo en vez de construir avanzando.

-¿Qué lo motiva a esta refundación del partido?
-Lo que más me motivó para liderar la UDI fue la unidad en la segunda vuelta con Evelyn Matthei.

-¿Por qué?
-Porque por primera vez en mucho tiempo me tocó la experiencia de trabajar en diversidad y al mismo tiempo, unidad. Eso mostró la riqueza de nuestro sector. Siento que el impulso viene con el cambio de directiva en la UDI, en RN, con el surgimiento de Evópoli y Amplitud. Nuestro sector, lo que tiene que hacer ahora es unirse, ampliarse hacia nuevos votantes, ejercer el rol de oposición, explicando las consecuencias de las medidas y sintonizando desde nuestra identidad con las preguntas que tienen los chilenos.

-¿No temen aparecer como negándose a todo?
-Yo no tengo ningún complejo en que la UDI diga no a todos los proyectos que sean malos para Chile y vamos a recorrer el país explicando las consecuencias que puedan tener. Tal como hicimos con el alza de impuestos y tal como lo vamos a hacer en todos los proyectos que sean necesarios. Y así como no tenemos ningún complejo en decir que no, tampoco vamos a tener ningún complejo en apoyar con entusiasmo las iniciativas que creamos sean positivas para Chile.

-¿Qué podrían apoyar, por ejemplo?
-Me encantaría apoyar el trabajo de reconstrucción, si el Gobierno de una vez por todas toma un camino de velocidad y de solución.

-¿Cómo se van a medir los logros de todos estos cambios?
-Vamos a rendir cuentas en distintos planos. En la modernización de la UDI, creo que ya a fines de este año debemos que tener decisiones tomadas de cómo hacerlo y de cómo revitalizarnos. Y en lo electoral, espero que el próximo año tengamos candidatos en muchas regiones de Chile para preparar la elección municipal. Y que podamos convocar ideas tan potentes que sea uno de los nuestros quien lidere una próxima elección presidencial. Ahí están las metas. •••