Hace rato que en Sodimac se dieron cuenta de que la sustentabilidad era mucho más que una moda. Que los consumidores cada día están pidiendo productos más verdes. Que reducir la huella de carbono permite hacer más eficiente el negocio. Realidades que han ido plasmando en su política de sostenibilidad y que ha motivado a otros retailers a subirse al carro. “Nosotros no solamente queremos ganar plata, nuestra meta es ser una empresa querida y admirada”, explica Sandro Solari. Por Carla Sánchez Mutis; fotos, Elisa Bertelsen.

 

 

  • 9 agosto, 2011

 

Hace rato que en Sodimac se dieron cuenta de que la sustentabilidad era mucho más que una moda. Que los consumidores cada día están pidiendo productos más verdes. Que reducir la huella de carbono permite hacer más eficiente el negocio. Realidades que han ido plasmando en su política de sostenibilidad y que ha motivado a otros retailers a subirse al carro. “Nosotros no solamente queremos ganar plata, nuestra meta es ser una empresa querida y admirada”, explica Sandro Solari. Por Carla Sánchez Mutis; fotos, Elisa Bertelsen.

 

No es el capitán Planeta. Tampoco maneja un auto híbrido. Pero Sandro Solari (ingeniero civil, 41 años) ha liderado una revolución verde al interior de Sodimac que empezó a gestarse hace varios años. Más de 6, para ser exactos.

Julio de 2006. Los ejecutivos de la empresa se reunieron en un off site estratégico para definir las metas del bicentenario. Discutían que a tal año debían tener X rentabilidad y que querían ser una empresa querida y admirada por los trabajadores y los consumidores. Pero el entonces gerente de asuntos legales, Juan Carlos Corvalán, levantó la mano: “¿y qué pasa con la responsabilidad social?”, preguntó. Todos se miraron y asintieron. Desde ese día, Corvalán tiene que dividir su tiempo entre todos los asuntos legales que involucren a la empresa y la RSE, que se convirtió en uno de los pilares fundamentales para el crecimiento responsable de Sodimac.

“Nosotros no solamente queremos ganar plata, nuestra meta es ser una empresa querida y admirada. Si nuestros consumidores no nos quieren, no van a consumir en Sodimac”, explica Solari, quien luce la misma pechera con la que atienden los vendedores. En este proceso se ha preocupado de escuchar personalmente las inquietudes que se plantean al interior de las tiendas en sus recorridos diarios. Solari sabe cuando en tal local faltan ampolletas de bajo consumo o si hay que encargar a China más aireadores de ahorro de agua para lavamanos. “Estudiando a los consumidores detectamos que hay algunos que tienen intereses muy verdes y que había que escucharlos”, cuenta el gerente general corporativo de Sodimac. Con la austeridad que lo caracteriza, Solari insiste en que no es el impulsor de esta revolución verde, sino que detrás está la empresa completa. Desde el bodeguero hasta el gerente.

Una mano. Con ello grafican en Sodimac el modelo de gestión de responsabilidad social que han diseñado. Cada dedo representa un elemento clave: relaciones laborales, gobierno corporativo y ética empresarial, comercio y marketing responsable, compromiso con la comunidad y medioambiente. Al centro de la mano está el aprovisionamiento responsable. “La gracia de Sodimac es que al ser un actor tan grande tiene la posibilidad de hacer que las cosas sucedan”, comentan en la industria.

Los cuarteles centrales de Sodimac, ubicados en la Panamericana Norte, tienen sus días contados. En este mismo lugar se levantará el nuevo edificio verde. Pero Solari no quiere revelar detalles de montos ni menos de las modernidades de las futuras oficinas. Prefiere hablar sobre el Reporte de Sostenibilidad que elaboran hace 4 años para dar a conocer los avances de la compañía en su desempeño económico, social y medioambiental de una forma transparente, verificable y comparable. Un informe que elaboran utilizando la metodología G3 del Global Reporting Initative (GRI) y siguiendo los principios del Pacto Global de Naciones Unidas. Mientras, la sopa de su almuerzo –el mismo que, probablemente, comió su secretaria– se enfría.

-¿Cómo nace esta mayor conciencia por el medioambiente?
-Es una preocupación creciente en nuestros consumidores. Constantemente escuchamos sus necesidades y hemos sacado catálogos donde enseñamos cómo ahorrar energía y no desperdiciar calor, cómo reciclar basura o gastar menos agua. Nosotros lo estamos viendo hace bastante tiempo. Viajando alrededor del mundo nos hemos dado cuenta de esta tendencia verde que, como empresa, hemos enmarcado en un plan más amplio de sostenibilidad. Por ejemplo, dentro de la mano de Sodimac están el marketing y comercio responsable o cómo hacer seguimiento a nuestros proveedores. Tenemos, por ejemplo, un cuestionario traducido al chino para que no haya trabajo de niños en la fabricación de nuestros productos.

-¿Estas iniciativas significan un costo adicional para la empresa?
-Hay ciertas cosas que tienen un costo, por supuesto.

-Según un estudio de Terra Choice –una agencia de marketing digital estadounidense– los consumidores están cada día más verdes y aplican la política de la zanahoria y el garrote: premian a las empresas sustentables y castigan a las contaminantes. ¿Eso ocurre en Chile?
-Creo que va a pasar, sobre todo en los tiempos que estamos viviendo. Hoy en día uno ve que la gente denuncia en twitter si una empresa tiene un letrero prendido toda la noche. Hay que tener una capacidad de escucha y decir: ok, esto es representativo de la sociedad.

-¿Considera que hoy las empresas están incorporando la sustentabilidad para hacer más eficiente el negocio antes que por un cuidado al medioambiente?
-Nosotros no solamente queremos ganar plata. Nuestra meta es ser una empresa querida y admirada por consumidores y trabajadores. Si nosotros fallamos y nuestros consumidores no quieren a Sodimac, no van a votar por nosotros y no van a consumir en Sodimac.

-Es decir, no hemos llegado al punto en que ser verde sea un buen negocio…
-La primera tienda verde que hizo Sodimac en Copiapó requirió más inversión que una no certificada. A lo mejor en el futuro ese local va a tener un costo de mantención más bajo, porque estamos reciclando el agua, usando mejor la luz solar. El ser verde y el poder medir la huella del carbono va mostrando dónde están las falencias, dónde se está contaminando más. Hacerlo inicialmente es un costo, pero cuando se gestionan esos costos se obtiene después el beneficio. Imagínate todo el cobre que manda Chile a China y después vuelve el tubo entero de vuelta: piensa en todo lo que contamina ese transporte.

-¿Ustedes están trabajando en medir su huella de carbono?
-En los últimos años nos hemos enfocado en acciones para mitigar los impactos que causa la operación de nuestras tiendas, como el reciclaje, los productos ecoeficientes y la eficiencia energética. Pero luego de elaborar nuestro último Reporte de Sostenibilidad nos dimos cuenta de que, a pesar de trabajar firmemente en ese tipo de acciones, aún existían temas importantes. Examinando la experiencia internacional, pudimos constatar que el tema de la huella de carbono estaba modificando el mapa de competitividad del retail. Por eso generamos una alianza con Fundación Chile y diseñamos un plan de trabajo para medir nuestra huella de carbono 2010 y nos sumamos como empresa fundadora de la Bolsa del Clima de Santiago (SCX), que empezará a funcionar en 2011. La huella de carbono, como indicador, tiene una ventaja: por un lado sirve para diferenciarse de la competencia –este producto tiene menor impacto ambiental– pero además se integra al mundo de la eficiencia. Al ver la huella de carbono de los productos, uno se da cuenta de que existen oportunidades de mejora, incluso de costo. Por ejemplo, un proveedor de Concepción nos traía los productos al centro de distribución en Santiago y después lo volvíamos a mandar a Concepción. Entonces, por qué no distribuir desde Concepción y ahorrarse todo ese transporte. Al final, terminamos construyendo un centro de distribución allá. Hace poco lanzamos un plan de documento tributario electrónico para poder capacitar a todos nuestros proveedores y que nos facturen de manera electrónica. Así eliminamos los papeles. ¿Quién gana? Nosotros, porque tenemos más digitalización y menos papel, al proveedor le sale más barato y al Servicio de Impuestos Internos le resulta más fácil chequear.

-¿Y qué pasa con los productos de China?
-Esa huella está medida y hoy día podemos al menos saber cuánto estamos contaminando.

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-Dentro de este proceso verde, ¿ha disminuido la presencia de productos extranjeros y aumentado la de nacionales en las tiendas?
-En este punto hay un tema de competitividad. El costo de la energía en Chile es caro y el de la mano de obra, también. Además, hay cero barreras para importar y el tipo de cambio ¡mira dónde está! La industria nacional está bastante apretada y cada vez se hace más difícil competir. De hecho, teníamos proveedores de cerámica locales y hoy día no hay ninguna que se produzca en Chile; estamos trayendo de Argentina, Perú y China.

-¿En qué consiste el trabajo que han desarrollado con los proveedores?
-El año 2006 empezamos con un proceso de capacitación. Por ejemplo, a los productores de leña les hemos enseñado cómo producir leña seca, y al capacitarlos nos aseguramos que cumplan los estándares. Sentimos que tenemos una responsabilidad de educarlos, no sólo para que emitan menos, sino para que también disminuyan sus accidentes laborales.

La fórmula win-win

-Uno de los problemas actuales es el del greenwashing (lavado de imagen verde) ¿Cómo saber qué estándares realmente garantizan la sustentabilidad?
-Nosotros creamos el Reporte de Sostenibilidad que auditamos con Deloitte y que cumple con las normas del GRI. Hay empresas que dicen que están haciendo cosas, pero no basta con declararlo, hay que reportarlo.

-Ser verde en general es caro. ¿El consumidor está dispuesto a pagar más por un producto sustentable?

-Como todo en la vida hay que segmentarlo: hay ciertos clientes que sí y otros que no. Los que están en el rango mínimo de sueldo no están preocupados de si el producto es verde o no, pero sí hay un creciente número de consumidores que le está poniendo cada vez más atención. Lo que quieren son productos que los ayuden a ahorrar. Aquí hay un win-win.

-Entonces la inquietud de ser más verde no viene por una exigencia de la política medioambiental, sino que viene de los consumidores…
-Hace varios años que venimos con el tema de racionamiento eléctrico. El gobierno de la presidenta Bachelet hizo una licitación de ahorro de energía enorme, masificó el ahorro de las ampolletas. En otros países prohibieron las ampolletas tradicionales, ya no se venden; de a poco todo va a confluyendo. Yo no pondría la etiqueta de que son sólo los consumidores y que el gobierno no hace nada, no va por ahí. El gobierno está haciendo su parte y los consumidores están reaccionando. Nosotros tenemos mucho más contacto con los consumidores porque tenemos 800 mil transacciones semanales, y desde nuestra empresa también estamos aportando con ideas. Creo que es un trabajo en conjunto que viene hace desde tiempo.

-Hablando del problema energético, en el último tiempo hemos visto movimientos ciudadanos como las protestas de Barrancones o la marcha de HidroAysén ¿Cómo ve este clima hostil, desde el punto de vista empresarial?
-Es una realidad y uno tiene que poder escuchar lo que está pasando en el país. Por eso, entre nuestras metas está el preocuparnos de nuestros trabajadores, de la comunidad en la que estamos insertos, en hacer negocios, de que participemos en los gremios. Hoy todo lo que rodea a la empresa hay que prestarle mucha atención. Nuestro negocio no es solamente rentabilizar el capital de los accionistas, esto tiene que ser un tema sostenible en el tiempo. Uno tiene que dedicarle tiempo a estar inserto en la comunidad, a ser un buen vecino, tener planes. Nosotros, por ejemplo, tenemos un Círculo de Especialistas en el que decidimos capacitar a las personas que trabajan en la construcción, como un gásfiter o un electricista. Son nuestros mejores clientes, nos conocen mucho, vienen a la tienda.

-En Barrancones, finalmente la política cedió a la presión ciudadana. ¿Qué garantías le da a los empresarios que el gobierno pase por alto la institucionalidad?
-Eso pasó hace harto tiempo y no ha ocurrido nunca más. Yo me quedo con que es un tema puntual, Chile es un país súper respetuoso de la institucionalidad, de las leyes, no creo que se vaya a repetir algo así.

-El problema energético es una preocupación constante a nivel empresarial, ¿Cómo lo ve usted?
-Como retailers no somos grandes consumidores de energía, pero sin duda que su costo, cuando uno la compara con países vecinos, es alto. Es una preocupación que afecta mucho a las fábricas del país, lo que complica a nuestros proveedores y nos obliga a importar.

-¿Es partidario de HidroAysén?
-No me voy a pronunciar respecto a ese tema, no me corresponde; pero sí soy partidario de tomar iniciativas para bajar el costo de la energía.

Bunnings, el modelo que inspira a Sodimac
Es una de las tienda de mejoramiento del hogar más grandes a nivel mundial. En 1886, los hermanos Arthur y Robert Bunning dejaron Londres para instalarse en Perth, Australia. Tras adjudicarse una licitación del gobierno, fundaron un grupo de empresas constructoras, pero con los años se concentraron en un rubro complementario: los aserraderos y la distribución de madera. Poco a poco comenzaron a expandirse incorporando nuevos elementos hasta convertirse en una tienda DIY (Do it yourself).

En 1994, el grupo Wesfarmers –gigante del retail en Australia- adquirió la empresa y hoy cuenta con casi 300 tiendas a lo largo de Australia y Nueva Zelanda.

“Bunnings debe ser el mejor ejemplo de sustentabilidad a nivel mundial”, comenta Solari. Hace dos años viajó a empaparse de su cultura y se impresionó de la política que han seguido para ser verdes. “La sustentabilidad es importante para nosotros, fundamentalmente, porque es lo que hay que hacer. Nuestros clientes y trabajadores así lo esperan”, explican en su página web. Entre las medidas que han tomado en su camino verde están la utilización de aguas lluvia en sus tiendas, la disminución de empaques, la reducción de la huella de carbono y un extensivo programa de educación a los consumidores para generar una mayor conciencia medioambiental.

En la semana que estuvo en Australia, Solari recorrió algunas tiendas y pudo conocer en terreno algunas de las prácticas que aplican. “Tienen una preocupación muy fuerte por la reducción del consumo de agua. Incluso en las mismas tiendas tienen un montaje de cómo hay que reciclar el agua en la casa; por ejemplo, el agua con detergente pasa a un estanque, el agua lluvia a otro”, cuenta Solari.

La ruta de la sustentabilidad
1997. Se crea la Universidad Sodimac -hoy Escuela de Excelencia Sodimac- que tiene como objetivo promover la capacitación y el desarrollo de carrera entre los trabajadores.

1998. Se inicia el programa Hágalo Usted Mismo, que busca asesorar a los clientes en temas relacionados con el mejoramiento del hogar.

2000. Se crea la Gerencia de Control de Calidad, que vela por la calidad y seguridad de los productos y supervisa las prácticas de proveedores, tanto nacionales como internacionales.

2005. En conjunto con Great Place to Work Institute comienza el estudio sistemático de su clima laboral. Se crea el Círculo de Especialistas para capacitar a maestros especialistas

2006. Sodimac firma una alianza con la Sociedad Recuperadora de Papel (Sorepa) para el reciclaje de cartón y papel.

2007. Firma el Pacto Global de Naciones Unidas, comprometiéndose a cumplir sus 10 principios, y una alianza con Recycla, para reciclar sus residuos electrónicos. Junto con ello, introduce bolsas plásticas degradables en sus tiendas y forma una alianza con el Programa País de Eficiencia Energética, para fomentar el uso eficiente de la energía y promover productos que favorezcan el ahorro.

2008. Implementa el primer curso de producción responsable para los proveedores pyme, recibe el premio Carlos Vial Espantoso en reconocimiento a sus buenas relaciones laborales y lanza el Primer Reporte de Sostenibilidad con la metodología del Global Reporting Initiative (GRI) y los principios del Pacto Global de Naciones Unidas.

2009. Inicia el proceso de certificación de tiendas como lugares de trabajo saludable, se integra al Comité Nacional de Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil y se une a la Iniciativa Nacional de Eficiencia Hídrica. Junto con ello, inaugura en Copiapó la primera tienda de retail en Latinoamérica que recibe la certificación LEE D, otorgada por el US Green Building Council.

2010. Inaugura Puntos Limpios para eliminar residuos en hogares y tiendas, se convierte en una de las primeras entidades de la región en adherir y empezar a implementar los lineamientos de la nueva norma ISO 26.000 de Responsabilidad Social y comienza el proceso de medir su huella de carbono, sumándose como empresa fundadora de la Bolsa del Clima de Santiago (SCX), que empezará a funcionar en 2011.