A punta de ensayo y error, no pocas empresas generadoras de energía intentan establecer una relación con las comunidades, autoridades locales y redes sociales para sacar adelante sus proyectos. Un mundo completamente impredecible que, hasta hace un tiempo, no era una variable esencial a la hora de definir la ubicación de las centrales. Hoy la cosa cambio y el interés público por estos temas ha destapado un nuevo frente, en el que hace falta mucho más que un buen acuerdo o compensación para dar el vamos a un proyecto. Las empresas están alertas y muchas claman por normas que regulen lo que denominan “tierra de nadie”. Por Paula Vargas; Ilustración, Ignacio Schiefelbein.

 

  • 19 octubre, 2010

A punta de ensayo y error, no pocas empresas generadoras de energía intentan establecer una relación con las comunidades, autoridades locales y redes sociales para sacar adelante sus proyectos. Un mundo completamente impredecible que, hasta hace un tiempo, no era una variable esencial a la hora de definir la ubicación de las centrales. Hoy la cosa cambio y el interés público por estos temas ha destapado un nuevo frente, en el que hace falta mucho más que un buen acuerdo o compensación para dar el vamos a un proyecto. Las empresas están alertas y muchas claman por normas que regulen lo que denominan “tierra de nadie”. Por Paula Vargas; Ilustración, Ignacio Schiefelbein.

 

Si la construcción de Ralco –donde Endesa no la vio nada fácil– marcó un antes y un después en la forma en que las empresas generadoras de energía se relacionaban con la comunidad, hoy el bullado caso Barrancones ha generado un nuevo hito en esta materia. Claramente, la zona de influencia de los grandes proyectos ya no se limita a la superficie inmediatamente aledaña a su construcción, sino que involucra a todo el país. En algunos casos, traspasa los límites continentales. Quiéranlo o no, la capacidad de la ciudadanía ha creado un nuevo escenario, un nuevo poder, al cual las empresas deben responder. ¿Cómo? Todas están en esa búsqueda, pero coinciden en que la clave es la comunicación.

Por algo, HidroAysén –proyecto hidroeléctrico que pretende generar 2.750 MW– eligió a Daniel Fernández (ex director ejecutivo de TVN) para estar a la cabeza de esta nueva etapa de relación con el entorno no mercado (políticos, comunidades, autoridades locales, ONG’s, etcétera) y quien, hoy por hoy, no pierde plataforma para informar los pormenores de las centrales que se pretende levantar en la XI Región. “El tema de las comunidades locales es uno y otro, el debate que existe a nivel nacional; en este último hay muchos mitos que derribar. Por eso, mi agenda está enfocada a ir a centros de estudios, universidades y organizaciones gremiales. Hago entre dos y tres presentaciones a la semana, en las que explico lo que estamos haciendo. Eso, en paralelo con una potente campaña publicitaria que estamos armando en este momento para revertir cada uno de los mitos que se han ido levantando a nivel nacional en torno a la construcción de nuestras centrales”.

Se viene con todo una ofensiva comunicacional en ese ámbito y, aunque HidroAysén trabaja a toda marcha en esa misión, los otros no se muestran indiferentes. En Colbún reconocen que en general hay una deficiencia en el empresariado al comunicar sus proyectos y de “mirarse mucho el ombligo” en esta materia. “Por eso, el desafío de esta industria, y también de otras, como las mineras y sanitarias, por ejemplo, es ser capaces de comunicar efectivamente y con transparencia qué es lo que hacen y cómo se hacen los proyectos, no sólo a nivel de stakeholders, sino de una opinión pública cada vez más empoderada y sofisticada”, explica el gerente de Asuntos Corporativos de Colbún, Carlos Abogabir.

Un músculo que claramente no tenían ejercitado estas compañas y que hoy se ven obligadas a moverlo si quieren avanzar en sus propósitos. La curva de aprendizaje ha sido rápida y gran parte de estas empresas tiene en sus filas a expertos tratando de descifrar los códigos sociales que rondan como fantasmas alrededor de los proyectos. Un entorno cada vez más complejo, cada vez más volátil e incierto. Todos quieren impedir nuevos barranconazos.

En busca del marco perdido

Pero como ya lo dice un comercial de televisión: la imagen no es todo. Por eso, buena parte de las generadoras está de acuerdo con tener un marco de ley que establezca, entre otras cosas, quiénes son los que pueden opinar verdaderamente en el proceso. “En definitiva, lo que queremos es que la línea de base tenga validez, pero hoy existe claramente un vacío legal… lo vemos en los procesos de participación ciudadana, cuando se involucra gente que no tiene nada que ver con la comunidad afectada; que además, te desprestigia y uno queda como el tontito del curso”, alega un alto directivo de una generadora.

Tener claro quiénes realmente se ven afectados no es un tema trivial; menos, si cifras nada despreciables (entre 5% y 10% del total de la inversión de un proyecto) se destinan a compensar a estas comunidades por las externalidades que generan estos programas y por las acciones que realizan en materia de responsabilidad social o de buen vecino, como algunos la denominan.

Por eso están atentos a la iniciativa legal que está retomando el gobierno y que tiene que ver con las compensaciones que las empresas generadoras deben destinar a las localidades en que están insertas, para la que prácticamente no existe oposición, “siempre y cuando” venga a normar algo que hoy algunos señalan está en tierra de nadie. “Me parece fantástico que se ordene lo que se hace, tanto en materias de compensaciones a través de lo que nos pide la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) como en lo que hacemos en forma voluntaria con la comunidad. Pero debe ser algo totalmente ordenado, que vaya directamente a las comunidades y que sea para su desarrollo, que no se disperse o se asignen recursos a proyectos que luego no tienen nada que ver para lo que fueron concebidos, como lo que pasa con el royalty minero”, indica un ejecutivo de la plaza.

Es que como en todo, los pero en esta materia están a la orden del día. Así también lo expresa el gerente de desarrollo de Pacific Hydro, Luis Arqueros: “la ley nos ayudaría mucho a validar nuestras acciones y que no se nos tilde de que estamos comprando a la gente, ni mucho menos… pero vemos también que este proyecto estaría mutando y se comenzaría a discriminar por tipo de energía o que se trataría de un impuesto adicional que, al fi nal del día, lo pagarían los clientes. No es bueno mezclar las cosas. Si queremos mejorar el tema de las compensaciones y velar por la sustentabilidad de las comunidades, enfoquémonos en eso, y las otras discusiones veámosla en otras canchas”, enfatiza el ejecutivo.

En cualquier caso, tal como señala Fernández, normar el tema de las compensaciones no es ninguna novedad. En el mundo existen varias experiencias de este tipo; y en algunos países como Canadá, la diferencia está en que las comunidades tienen un debate previo sobre los requerimientos que van a formular a los proyectos. “Eso te adelanta el proceso y, además, evita que lo detengan cuando ya invertiste, por ejemplo, 200 millones de dólares a la espera de una resolución ambiental”.

Es que si hablamos de alternativas en esto de compensar a las comunidades, las opciones son múltiples. El Instituto Libertad y Desarrollo ya lo advirtió en una de sus publicaciones, siguiendo la propuesta del experto ambiental César Ormazábal, quien hace una década propuso crear bancos de proyectos de compensación ambiental desarrollados por las propias comunidades locales, los que, después de quedar validados técnica y socialmente por organismos competentes, podrían ser financiados por aquellos inversionistas que quieran materializar sus iniciativas y compensar sus externalidades.

Si de desmenuzar el tema de las compensaciones a la comunidad se trata, lo cierto es que no es poco los que las generadoras han avanzado en ese tema. A continuación, cuatro fórmulas de acercamiento a los vecinos y sus próximos desafíos: las comunidades globales.

Cambios a la ley
Cambios no menores son los que envió el ministerio de Energía a la Segpres para el proyecto de ley que obligará a las generadoras a compensar económicamente a las comunidades locales por la instalación de centrales eléctricas. Entre los puntos principales están:

-Si antes el aporte era de 270 UTM (unos 20 mil dólares) por megawatt descontado de impuesto, ahora el proyecto considera que cuando se trate de centrales eléctricas de generación convencional los gastos que se realicen para compensar no se podrán deducir de impuestos.

-Cambiaría el mecanismo de banda que considera el tamaño del proyecto y su costo de inversión. La idea es que sea un cobro diferenciado.

-Las compensaciones no serían a nivel comunal, sino que el benefi cio iría a toda la provincia y para ello se defi nirá un monto tope para cada habitante que recibiría esos recursos.


Colbun
No todo se resuelve con plata

Cada proyecto ha sido un aprendizaje, cuenta Carlos Abogabir, quien asegura que en esta industria todos aprenden de los errores y aciertos de todos. “Hoy tienes una ciudadanía empoderada y sofisticada, que conoce el poder de los medios y todo ello hace que, hoy más que nunca, el tema del relacionamiento con la comunidad sea en serio. No sirven de nada las relaciones transaccionales, esto no es un tema de cuánta plata pones sobre la mesa, sino de cómo agregas valor y generas un win-win con la comunidad, si quieres lograr una buena convivencia”, asegura.

Contacto con la comunidad:
desde la fase de desarrollo del proyecto, Colbún entra a conversar con las comunidades donde pretende instalar sus proyectos. No llega con proyectos armados desde Santiago, va en busca de conocer expectativas y generar lazos de confianza.

Las acciones:

-Participación anticipada

-Participación formal

-Casa a casa

-Mesas de trabajo

-Visitas guiadas a las centrales (es el caso de la Termoléctrica Santa María, de Coronel)

-Publicación de boletín Más Energía (5 mil ejemplares cada dos meses)

-Open day

-Línea 800

-Voluntariado encargado de dar asesoría para la obtención de fondos concursables.

Claves de la estrategia comunitaria
: educación, deporte y desarrollo productivo. Todos proyectos acordados de la mano de la comunidad, que tengan una evaluación social positiva y que sean sustentables, es decir, que tengan proyección en el tiempo.

Proyectos:

-Fondos de desarrollo concursables, muchos de los cuales han sido utilizados para la pavimentación de calles, ampliaciones o remodelaciones de sedes comunitarias, la instalación de talleres de capacitación y para desarrollar o impulsar microemprendimientos.

-Plan de áreas verdes de acuerdo con el programa municipal Plan Verde Coronel 2010-2050.

-Programas de atención gratuita de salud.

-Mejoramiento de infraestructura vial y comunitaria.

Las promesas:

-Articular proyectos sustentables y de largo plazo. Por ejemplo, utilizar los embalses a construir como polos de desarrollo turístico, donde existan zonas para camping y deportes náuticos. Esto, en el caso de sus nuevos proyectos, como Angostura y San Pedro.

Los límites:
desde el comienzo la premisa es poner reglas claras, para no generar sobreexpectativas.

Los desafíos:
partieron consolidando un modelo de trabajo intenso con las comunidades, el segundo paso fue generar relaciones de confianza con las autoridades locales, hoy están en la fase de acercamiento a las autoridades nacionales y el último paso en esta especie de bottom up son las comunidades globales; las que, a su juicio, están llenas de apreensiones y mitos, por lo que el desafío es comunicar de forma eficiente también a nivel de opinión pública. El mensaje aquí es que se trata de proyectos que, lejos de afectar al medio ambiente y a las comunidades, son un aporte al desarrollo de las localidades y también del país.

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Hidroaysen
Derribando mitos

El mensaje de Daniel Fernández en este asunto es claro. “A nosotros lo que nos interesa es comunicar, comunicar y comunicar”. Tarea que ha ido de la mano de un intenso trabajo con la comunidad. No podía ser de otra manera, si la empresa desde un comienzo definió que este proyecto era inviable si no tenía a la comunidad cerca o de su lado. Tema aún más complejo al tratarse de una región donde prácticamente no hay ninguna experiencia de responsabilidad social anterior, ni menos con alguna actividad industrial o de estas características.

Pero vamos a lo concreto: qué es lo que ha hecho HidroAysén en la XI Región:

Contacto con la comunidad:
la compañía partió en su relación con las comunidades vecinas a las zonas donde pretenden realizar las megacentrales por el año 2007.

Las acciones:

-Participación anticipada

-Participación formal

-Casa a casa

-Mesas de trabajo

-Expo Patagonia. Exposición costumbrista realizada en Coyhaique, donde HidroAysén participa con un stand.

-Programas de radio

-Casas Abiertas

-Paneles científicos, en los cuales los expertos explican a la comunidad el impacto ambiental del proyecto.

Claves de la estrategia comunitaria:
educación, desarrollo productivo e integración social.

Proyectos financiados:

– Becas HidroAysén: 110 alumnos de la zona están siendo capacitados en establecimientos de educación superior en la región.

-Cursos de capacitación y asesorías técnicas en seis localidades de la zona, en que escolares, sindicatos de trabajadores y la
comunidad tienen acceso a cursos de talabartería, computación, prácticas forestales y administración y contabilidad.

-En materia de conectividad digital, la compañía financió el proyecto de Wi Fi gratuito para la comunidad de Villa O´Higgins, logrando conectar en forma gratuita a esa localidad rural de la Región de Aysén.

-A fines del año pasado, la eléctrica apoyó a escritores regionales, lo que permitió lanzar y reeditar 2.500 ejemplares.

-A través de fondos concursables, 98 emprendedores de la Región pusieron en marcha sus microempresas.

-Otros aportes en obras recibieron cuerpos de bomberos, hogares de ancianos y clubes de fútbol.

-Seminarios de turismo, economía y energía también se financiaron entre 2008 y 2009.

Las promesas:

-Energía barata para Aysén a través de la construcción de minicientrales de pasada, lo que va a implicar una reducción de entre 30 % y 40% en las cuentas de energía.

-Caminos, infraestructura portuaria y sistemas de telecomunicación que entreguen mejor cobertura a la zona.

Los límites:
la idea es establecer acuerdos con las distintas localidades teniendo como marco los pilares en que se enmarcan su
estrategia comunitaria y por supuesto, lo establecido por la RCA.

Los desafíos: hoy están trabajando en una campaña a nivel nacional. Replicar el trabajo de información que realizaron en la zona y llevarlo al debate nacional implica la ejecución de una campaña publicitaria y una intensa agenda de presentaciones en todo el país y ante los públicos más diversos (estudiantes, empresariado y autoridades).

AES Gener
Seguro, confiable y sustentable

Para Felipe Cerón, el máximo ejecutivo de la firma en Chile, el principal compromiso con la comunidad, ya sean las aledañas a sus proyectos, o del resto de Chile, es la de entregar suministro eléctrico seguro, confiable y sustentable. En este último punto, hace 20 años que aplican programas de acercamiento con la comunidad: primero, a través de aportes a la educación y ahora, con una política sistematizada de vinculación con las localidades cercanas, la que a todas luces surge y se intensifica con el anuncio del proyecto Alto Maipo.

Contacto con la comunidad: desde la fase de desarrollo del proyecto en el caso de Alto Maipo.

Las acciones:

-Participación anticipada

-Participación formal

-Mesas de trabajo

Claves de la estrategia comunitaria:
educación y fomento productivo.

Proyectos desarrollados:

-Programas de educación dual.

-Entrega de fondos concursables, principalmente destinado a emprendimientos.

-Mejoras en infraestructura vial y comunitaria.

-Alianzas con el mundo público y privado para generar acciones de protección a flora y fauna de la zona en que están sus centrales.

Las promesas:
Profundizar el empleo en la zona, generar empleos permanentes y no sólo en la fase de construcción. De ahí el énfasis en la capacitación y fomento productivo, para que luego, estas comunidades puedan generar sus propios recursos a través de microemprendimientos, principalmente.

Los límites: Los deslindes a las peticiones y requerimientos de las comunidades donde operan están dados por los pilares de su estrategia de responsabilidad social; en este caso, la educación y la creación de empleo a través del fomento productivo.

Los desafíos:
El espíritu de la compañía en este sentido es entregar mayor información a la opinión pública y también, terminar con los mitos impuestos por los grupos opositores, con quienes, admiten, no existe la posibilidad de diálogo. Y luego, terminar con el hostigamiento que éstos orientan a las autoridades que votan los proyectos.

Pacific Hydro
Navegando por aguas calmas

Dicen tener en su ADN la sustentabilidad, pero admiten que ganarse la confianza no es cosa fácil. De ahí que la fase de acercamiento la realicen previo al ingreso del Estudio de Impacto Ambiental. Admiten que, en su caso, la construcción de las centrales hidroeléctricas de pasada no ha tenido prácticamente oposición.

“En nuestra zona de influencia no hay grandes grupos opositores; claro que el tipo de proyecto ayuda, pero también el trabajo que hemos hecho con la gente ha sido importante. De lo contrario sería caldo de cultivo para levantar voces contrarias”, afirma Luis Arqueros.

Contacto con la comunidad:
desde la fase de desarrollo del proyecto, Pacific Hydro inicia su acercamiento y conversación con las comunidades donde se instalan.

Las acciones:

-Participación anticipada

-Participación formal

-Mesas de trabajo

-Voluntariado encargado de dar asesoría para la obtención de fondos estatales.

Claves de la estrategia comunitaria: educación y desarrollo productivo.

Proyectos desarrollados:

-Fondos comunitarios para proyectos en las área de educación, cultural, salud y recreación, además de medioambiente y desarrollo comunitario. Uno de estos fondos financió la compra de todo el equipamiento educativo para una escuela en Chacales.

-Cursos de capacitación laboral (salud, seguridad y cuidado ambiental) que pretenden entregar herramientas de trabajo a hombres y mujeres de la zona para ingresar al mercado laboral.

-La firma se comprometió a elaborar publicaciones (atlas y cuentos) con una finalidad educativa y de sensibilización sobre la riqueza de la flora y fauna del Alto Cachapoal.

-Mejoramiento de infraestructura vial y comunitaria.

Las promesas:
el gran compromiso es que el valle donde están sus operaciones se desarrolle. No se trata de prometer cosas, sino de trabajar juntos, es lo que dicen en la compañía.

Los límites:
hay dos reglas: una es no aceptar ninguna petición que atente contra el proyecto y luego, tener un trato igualitario para todos. De ahí que sus contratos sea abiertos y, pese a cualquier urgencia o problema que surja, no se pueden saltar esos parámetros. “Uno no puede relajarse en estos temas. Una comunidad es como una familia, en la que siempre se saben todas las cosas”, asegura Arqueros.

Los desafíos:
abrirse más hacia las comunidades y compartir la información, tal como lo hacen en las localidades en que se instalan; llevar la información a nivel nacional. En suma, lo que pretende Pacific es mejorar el debate y derribar los mitos y las trincheras que se arman entorno a proyectos de gran envergadura.