Por: Jorge Poblete y Antonieta de la Fuente Ilustración: Ignacio Schiefelbein Ocurrió 11 días antes de que se conociera públicamente su llegada a la presidencia de las sociedades Cascadas. El jueves 3 de septiembre, Rafael Guilisasti envió una carta a la presidenta Michelle Bachelet, en la que anunciaba su renuncia al cargo de consejero de […]

  • 1 octubre, 2015

Por: Jorge Poblete y Antonieta de la Fuente
Ilustración: Ignacio Schiefelbein

guilisasti

Ocurrió 11 días antes de que se conociera públicamente su llegada a la presidencia de las sociedades Cascadas. El jueves 3 de septiembre, Rafael Guilisasti envió una carta a la presidenta Michelle Bachelet, en la que anunciaba su renuncia al cargo de consejero de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), cargo que había ocupado durante los últimos cuatro años, desde que en 2011 lo nombrara Sebastián Piñera como representante presidencial en el organismo estatal. En ocho líneas, la misiva consignaba que el motivo de su decisión era la absoluta incompatibilidad que este cupo tendría con responsabilidades que, adelantaba sin entregar mayores detalles, asumiría próximamente en el ámbito empresarial.

El documento, que había sido copiado al ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, y al vicepresidente ejecutivo de Corfo, Eduardo Bitran, fue recibido con sorpresa en la Corporación de Fomento, donde veían a Guilisasti como un integrante activo del Consejo y que no había dado indicios de que pudiera asumir un rol diferente de los que ya mantenía como vicepresidente de Viña Concha y Toro y director de Corpbanca.

Con Bitrán se conocían desde el primer gobierno de Bachelet, cuando el también ex ministro del MOP encabezaba el Consejo Nacional de Innovación y Guilisasti presidía la CPC. Ambos solían coincidir entonces en encuentros como Enade –el empresario mantenía además relaciones cordiales con la mandataria– y el trato entre ellos, describen testigos, era afable.

Eso hasta que la tarde del domingo 13 de septiembre, Eduardo Bitran recibió un llamado esclarecedor. Fuentes de gobierno aseguran que un cercano de ambos le habría comentado, como un gesto de deferencia hacia el vicepresidente de la entidad estatal, que Guilisasti había dejado la entidad porque reemplazaría a Julio Ponce en las Cascadas.

La sorpresa inicial se transformó en desconcierto. Claramente, la información venía a despejar la interrogante abierta una semana atrás –el 8 de septiembre– sobre quién llenaría las posiciones que había dejado disponibles Julio Ponce, al renunciar a la presidencia del directorio de Norte Grande, Oro Blanco y Pampa Calichera por “motivos personales”.

Pero también abría una interrogantes sobre el interés que pudiera tener Corpbanca en la promoción de cambios en el gobierno corporativo de las Cascadas, ya que el jueves 10 de septiembre –una semana después de que Guilisasti avisara a la mandataria de su salida de consejo– se había dado a conocer el rescate de bonos de las sociedades cascadas a través de créditos otorgados por el banco controlado por Álvaro Saieh.

Entre quienes siguen de cerca la compleja peregrinación de los últimos años que han tenido SQM y sus sociedades controladores, a principios de septiembre se registró un nuevo paso, bastante relevante, dentro del largo proceso de distanciamiento del ex yerno de Augusto Pinochet del día a día de SQM, tras 28 años como presidente. Un proceso en que Ponce se habría terminado de convencer de que la empresa valía más sin él que con él en primera línea, por lo que debía salir de escena, recalcan sus cercanos… Pero no necesariamente de la historia.

 

La ofensiva

La llegada de Guilisasti a las Cascadas tuvo, sin embargo, más repercusiones de las que inicialmente se intuyó. La primera: la vehemente reacción de Eduardo Bitran y de otras autoridades de gobierno que plantearon que en el movimiento habría un eventual conflicto de intereses del empresario, quien, como consejero de Corfo, participó en reuniones donde el organismo estatal analizó los escenarios probables de la disputa que mantenían, y siguen manteniendo, con SQM. Lo anterior, en torno al contrato de arriendo de las 28.054 pertenencias mineras en el salar de Atacama, las que, de acuerdo a estimaciones del organismo estatal, representan entre un 60% y un 75% de los ingresos de SQM S.A.

Hacía dos meses, el 9 de julio, Corfo había rechazado la propuesta de conciliación del juez y optado por seguir con el juicio arbitral para que la minera le restituyera las pertenencias mineras arrendadas en 1993, hasta 2030. Respecto de éstas, el organismo estatal asegura que la empresa le ha ocasionado pérdidas por no pago de 17,02 millones de dólares, a lo que suman una solicitud de indemnización de 18,16 millones de dólares.

Este primer flanco estalló el lunes 14, cuando Corfo pasó a la ofensiva y difundió la salida del consejero de la entidad. Esa misma tarde las sociedades cascadas dieron cuenta, a través de un hecho esencial, que los respectivos directorios de Oro Blanco, Norte Grande y Pampa Calichera habían acordado nombrar a Rafael Guilisasti como presidente del directorio.

Bitran rápidamente calificó como “impresentable” el paso de Guilisasti a las Cascadas y anunció el estudio de eventuales acciones legales contra el ex consejero, las que finalmente se tradujeron en la decisión, tomada el lunes 28 de septiembre, de oficiar a la Contraloría para que se pronuncie sobre si la determinación de Guilisasti puede ser cuestionada por el organismo en términos del deber, lealtad y probidad que éste debía mantener como consejero.

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Una acción que muchos estimaron inevitable, luego de que los cuestionamientos escalaran hasta el ministro Céspedes, quien sostuvo que un eventual conflicto de intereses era una materia que se estaba evaluando, aunque a la vez evitó emitir comentarios más enérgicos respecto del ex consejero. Fuentes de gobierno afirman que desde La Moneda habrían hecho llegar a Bitran el mensaje de morigerar sus dichos.

También fueron, por cierto, moderados los dichos del ex candidato Andrés Velasco, cuya campaña presidencial pasada fue financiada públicamente por el presidente de Emiliana. “Con los antecedentes que operan en la esfera pública, es difícil pronunciarse en una dirección o en otra”, dijo al ser consultado por la decisión de Guilisasti.

En los gremios empresariales, la determinación encontró recepciones diversas. Mientras el presidente de la Sofofa, Hermann von Mühlenbrock, sostuvo que “personalmente no lo habría hecho, porque él estaba representando a una institución que estaba en contra de las Cascadas”, Alberto Salas fue cauto con quien años atrás encabezara la CPC: “Eso es una decisión que le corresponde a él. No me corresponde a mí opinar”.

 

El origen de la duda

Pero, ¿qué hay detrás de la llegada de Guilisasti a las Cascadas? Ésa es la pregunta que resuena en reuniones, almuerzos y reuniones sociales. Hay quienes dicen entender que se quisiera buscar una persona con reputación intachable y con redes transversales para suceder a Ponce en las Cascadas. Y que en ese entendido, el presidente de Emiliana era la persona correcta. Sin embargo, lo que no calza a estos actores del mercado es por qué Guilisasti estuvo dispuesto a aceptar una propuesta que podía ser vista como una movida de Julio Ponce, sobre todo teniendo en cuenta la ofensiva en su contra que ha enfrentado y que, sostienen, era posible prever.

“Esto es un tremendo desafío y a Rafael Guilisasti le gustan este tipo de hazañas”, dice una persona que conoce la operación. Para otros, en cambio, esa explicación no logra cuajar. “Estoy sorprendido sobre su decisión”, dijo un amigo de Guilisasti ligado a la Concertación, quien no se explica el trasfondo de la decisión.

En este punto es donde distintos interesados en el proceso empiezan a atar cabos. Uno de estos lleva directamente a la creciente preocupación que habría entre los acreedores de Julio Ponce y sus sociedades, entre ellos el banco de Álvaro Saieh. Una pieza que podría ensamblar, cuando se considera que la comunicación de Guilisasti a la presidenta de su salida de Corfo se produjo siete días antes de que Corpbanca lanzara un salvavidas a Julio Ponce, a través de un crédito de 70 millones de dólares destinado a rescatar bonos de Calichera.

En estos días de trascendidos y versiones, uno de los nombres que también circuló fue el del ex ministro Enrique Correa. En el entorno del ex vocero del gobierno de Patricio Aylwin sostienen que ambos mantienen contactos frecuentes –Guilisasti fue compañero del hermano menor de Correa mientras estudiaba Historia en la Universidad Católica, luego perteneció a la facción del Mapu fundada por el consultor (Mapu Obrero Campesino), e incluso recibió a Correa en su casa mientras éste estuvo clandestino, afirman cercanos al ex ministro–, pero aseguran que Correa no estaría tras la operación. Sostienen que si bien el lobbista tiene proximidad con Álvaro Saieh y que Imaginacción asesoró a SQM hasta poco después de la salida de Patricio Contesse de la gerencia general de la empresa –en marzo pasado–, la llegada de Guilisasti a las Cascadas no sería obra suya.

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No obstante, recalcan que Correa sí habría comentado en su entorno que el arribo de Guilisasti es un paso que se proyectará a largo plazo y que estimaba que los cuestionamientos de los que ha sido objeto estos días quedarían atrás, y que su figura ayudaría a lograr el propósito mayor: alejar a las Cascadas y a SQM de las conversaciones políticas asociadas a Ponce, para volver a centrar la imagen de la minera no metálica en el mundo de los negocios.

Entre los cercanos a Ponce incluso se habla de los “nuevos tiempos”, que estarían marcados por una visión de mayor transparencia y de mejoras en los gobiernos corporativos. En este marco es que fuentes ligadas a Corpbanca coinciden en que Guilisasti llegó para quedarse, y que estiman que más temprano que tarde los cambios se harán sentir.

Parte de eso ya se ha visto en las últimas semanas. Ocurrió el miércoles 23 de septiembre. En vista de la decisión de SQM de cerrar su operación de Pedro de Valdivia, Guilisasti solicitó suspender la junta extraordinaria de SQM –que había sido previamente fijada por Julio Ponce y donde se discutiría una repartición de dividendos– a fin de recabar más antecedentes.

Ése fue el motivo difundido públicamente, pero no fue la única lectura tras la decisión. Hay quienes aseguran que la mesa no contaba con los votos necesarios para aprobar la repartición de dividendos y que se habría optado por suspender la cita para evitar un “papelón”, y nuevos flancos de cuestionamiento a la situación financiera de Ponce.

Otra muestra de que Guilisasti llegó para hacer cambios a las Cascadas se vio, aseguran personas ligadas al proceso, el lunes 28, cuando el hijo de Julio Ponce Lerou, Julio Ponce Pinochet, comunicó su renuncia a la mesa de Pampa Calichera. Una decisión que, sostienen estas fuentes, habría sido planteada por Guilisasti antes de llegar a la presidencia de las Cascadas.

Aunque no hay claridad de si Francisca Ponce Pinochet, quien actualmente ocupa un sillón en Oro Blanco, podría seguir la misma suerte, todo indica que es algo que eventualmente sucederá, en el marco de la llegada de los “nuevos tiempos”, como cercanos a Ponce han bautizado esta nueva etapa de la empresa tras la salida del controlador de la primera línea.

Sobre el reemplazo de Julio Ponce Pinochet, todavía no hay una decisión tomada. Una posibilidad es que se busque a una persona del perfil de Guilisasti, la otra, es que no se reemplace ese cupo. Actualmente, Pampa Calichera tiene siete directores y podría operar perfectamente con cinco, indica un conocedor de esta sociedad.

 

Los próximos pasos

Que van a continuar las novedades con las Cascadas, a esta altura nadie lo duda. La incógnita que persiste en el ambiente es qué prepara Guilisasti y qué tan independiente aparecerán sus decisiones de Julio Ponce. El ex presidente de la CPC aseguró en una entrevista concedida al anunciarse su llegada a las Cascadas, que no es palo blanco de nadie y que además no conocía a Julio Ponce.

Quienes han conversado con este último recalcan que él no está en el día a día de la compañía. Dicen que lo han visto poco, que después de renunciar a la presidencia de SQM nunca más volvió a pisar las oficinas de la empresa y que, desde su salida de las Cascadas, sólo ha aparecido en un par de oportunidades a firmar unas actas de directorios anteriores que habían quedado pendientes. Entre los directores de Cascadas, aseguran que lo han visto poco, que está mucho en su casa frente al Polo, donde acude religiosamente todas las mañanas a entrenar salto y que ha viajado más seguido a Viña a visitar a su madre de 97 años, tras la muerte de su padre hace algunas semanas. Aseguran, además, que está cansado. Que dice estar aburrido de los ataques y que incluso, medio en broma, medio en serio, ha dicho que tiene ganas de irse del país. Versiones que quienes se han enfrentado a él en otras oportunidades, ponen en duda.

Lo cierto, confidencian en su entorno, es que de alguna manera Ponce se dio cuenta de que su figura no estaba ayudando al bienestar de la compañía y que a él mismo le reportaba muchos problemas. Pero de lo que ni sus cercanos están seguros, y muchos ven con incredulidad, es que el controlador de SQM decida salir de la propiedad. Ello pese a que “SQM vale mucho más si Ponce vende”, como asegura un agente del mercado que conoce la empresa.

Si eso llega a suceder, PCS tiene interés en comprar, sostienen fuentes ligadas al proceso. Pero al parecer no sería el único. Hay versiones que aseguran que también estaría el interés de Saieh de entrar a la propiedad de SQM. Sin embargo, esa alternativa es negada de plano por cercanos a Saieh. “Álvaro todavía no resuelve todos sus temas, es una mentira de pie a cabeza que quiera entrar en la propiedad de SQM. El espíritu de Álvaro no es para compartir la gestión de una empresa como ésta”, dice un cercano al controlador de Corpbanca.

Una nueva pregunta que podría despejarse en las próximas semanas, junto con otras relacionadas a la arista caso Cascadas que en septiembre volvió a la palestra. Primero, tras el golpe del Servicio de Impuestos Internos, que tras analizar el fallo administrativo de la SVS detectó una deuda tributaria en la venta de acciones de las filiales de SQM por 113 millones de dólares. Y luego por la entrega del peritaje realizado por el Centro de Estudios y Asistencia Legislativa de la Universidad Católica de Valparaíso el lunes de la semana pasada. El informe es considerado una pieza clave entre las diligencias que llevarían a la fiscalía a formalizar a los implicados en el caso Cascadas. Lo que no se sabe es si Julio Ponce podría estar en la nómina. •••