Como nunca antes, se han juntado muchas variables a favor de la inversión: bajas tasas, una gran liquidez y una cierta avidez de los empresarios por crecer. Es lo que Fernando Massú llama “una oportunidad histórica” en el mercado local que hará del 2007 un año para no olvidar. El bajo índice de crecimiento de […]

  • 6 abril, 2007

Como nunca antes, se han juntado muchas variables a favor de la inversión: bajas tasas, una gran liquidez y una cierta avidez de los empresarios por crecer. Es lo que Fernando Massú llama “una oportunidad histórica” en el mercado local que hará del 2007 un año para no olvidar.

El bajo índice de crecimiento de Chile es un tema que ha copado el debate por meses, tiempo en que el fantasma de los años 90 ha estado en la mente de quienes creen que el país debería retomar tasas de expansión del orden de 7%. Ahora que el Banco Central corrigió las cifras 2006 y que se está instalando la idea de un 5% hacia diciembre, la discusión vuelve a copar las agendas.

Fernando Massú

En la vereda de los optimistas está Fernando Massú, director general de Global Banking & Markets del grupo Santander.

“Esperar que la tasa de expansión en Chile sea cercana al 10% o al 7% no es realista, porque cuando las economías maduran, como ha sido el caso nuestro, el crecimiento es menor. ¿O alguien diría que un país desarrollado que crece al 2% lo está haciendo mal?…”, dice convencido.

Massú tiene razones para esperar buenas noticias del 2007. La macroeconomía mundial, explica, se ha ido despejando en forma favorable y, usando las mismas palabras de Alan Greenspan, no es posible ni tampoco probable una recesión para Estados Unidos. Con el planeta en orden, con China e India empujando una parte del carro, y una región como América latina posicionada como una importante plaza para invertir, el horizonte se ve en calma, opina.

Pero eso no es todo. Además hay condiciones óptimas de tasas de interés a nivel local y mundial y un ciclo favorable para el flujo de capitales hacia las principales plazas.

“Hoy tenemos una oportunidad absolutamente histórica, desde el punto de vista de la liquidez, para obtener fi nanciamientos ya sea a través de la emisión de bonos o la emisión de renta variable”, explica. Un tema que, sin duda, estará muy presente en la Segunda Cumbre Anual de Inversionistas que organizan Santander Investment y Revista Capital y que se desarrollará el próximo 18 de abril en Casapiedra.

-Este momento no es comparable hacia atrás, porque esta gran bonanza se está dando con un período de estabilidad muy fuerte. Normalmente, lo que ocurría era que los ciclos de liquidez y crecimiento terminaban siendo infl acionarios y eso llevaba a los bancos centrales a aumentar los tipos de interés muy rápido. Hoy las cosas son distintas -afi rma Massú.

-Con un sector privado, además, lleno de proyectos.

-Claro, con un empresariado con una condición patrimonial inmejorable, con poco leverage y con capacidad de exportar know how en sectores como forestal o retail, servicios, comunicaciones y transportes, y abarcar nuevos mercados. Y con buenos retornos, como es el caso de Lan, que está en una dimensión regional, igual que Falabella, Cencosud o Ripley.

-Sin embargo, algunos han dicho que Chile dejó de sentir la necesidad de correr o de competir…

-Cuando veo que los Luksic están con sus mineras en Pakistán, que Lan crece dentro de la región y que estamos exportando informática a Brasil, entonces creo que no se nos está olvidando correr. Lo que sí, correríamos más rápido si pudiéramos hacer una reforma que permitiera una mayor apertura y competitividad del mercado de capitales. Por ejemplo, el tema de excluir del impuesto a la ganancia de capital a los inversionistas no residentes, en renta fija o variable. Y también persiste la distorsión del impuesto de timbres y estampillas, que impide que a las Pyme lleguen recursos baratos desde el extranjero. Lo nuevo es que la autoridad está preocupada y el anuncio de Chile Invierte, si bien no va a cambiar las cosas drásticamente, muestra un cambio de actitud.

-También está el problema de la suerte de “corralito” en que están las AFP con sus inversiones.

-Eso hay que hacerlo sí o sí, porque si no se hace estará cuestionada la diversificación de los fondos y si no dejas actuar a tu gerente de inversiones, entonces estás normando la posibilidad de que la gente tenga una buena pensión. Y otra cosa. Está la pregunta sobre qué va a pasar cuando se corra el límite de inversión en el exterior y qué efecto material tendrá sobre el precio de las acciones en la bolsa. El mercado intuye que hay una cierta burbuja.

-¿Y no es así?

-No, porque en la práctica los no residentes son, hoy, tan importantes como las AFP en materia de renta variable y eso te muestra el atractivo que tiene este mercado. Podríamos estar mucho mejor. Muchas cosas se podrían solucionar si el mercado de capitales fuera más competitivo e incluso podríamos ver incursiones mayores en él. Ahora, por muchos problemas políticos que haya, el empresariado siempre separa su porvenir de la coyuntura. Por lo tanto, si se crean las condiciones, veremos a otros agentes corriendo en el mercado.

-¿Aunque algunos digan que en Chile ya no hay gangas?

-(se ríe) Chile no está barato, no es una ganga, es verdad. Pero eso está lejos de insinuar que todo está caro y que hay que desinvertir. Hay varias empresas que van a dar qué hablar: Entel, con su gran crecimiento en Ebitda; Lan, las empresas del sector forestal y para qué decir las del minero. Siendo selectivos, creo que hay buenas oportunidades.

Ahora, hay un tema que no es menor. Cuando los analistas proyectan los flujos de una empresa, normalmente lo hacen considerando aquello que es conocido. Es el caso del Banco Santander, que cuando creció vía compras muchos dijeron que estaba pagando precios estratosféricos. ¿Alguien se imaginó que una década después su capitalización bursátil llegaría a los 9.000 millones de dólares? Nadie. Cuando se habla de que el mercado está caro o no, se parte de aquello que es posible vislumbrar.

-¿Cuánto más podría crecer el mercado?

-Hay proyectados aumentos de capital vía emisión de acciones o vía aperturas. Es el caso de Lan con 300 millones de dólares y del Banco de Chile, con 200 millones de dólares. En la medida en que todo esto se materialice, el nivel de transacciones aumentará y habrá más masa crítica. Hoy el nivel de actividad está dado por el Ipsa, pero de las 40 empresas que lo conforman menos de un tercio concentra la mayor parte de las transacciones. Tiene que haber una suerte de promoción para darle más profundidad a los otros mercados.

-¿Cómo podemos competir con plazas estrella, como Brasil?

-Brasil viene de una tasa de interés de 16 a 17% y un crecimiento pequeño, del orden del 3% y cuando empieza a cambiar sus condiciones, entonces los incentivos comienzan a estar en la renta variable. Pero esa situación de equilibrio Chile la alcanzó hace rato. ¿Por qué resulta más atractivo Chile que Brasil? Porque nos estamos apalancando en que nuestras empresas tienen una capacidad distinta a la de las brasileñas, en que nuestras empresas se están expandiendo a mercados que otros no. Y hemos visto incursiones potentes, estamos exportando know how, formas distintas de hacer las cosas. Tenemos todo un camino recorrido que Brasil no tiene.

-¿Se puede esperar un buen año en la bolsa, considerando la volatilidad con que partió el año?

-El sector privado chileno se está comportando como un sector privado de país desarrollado. Y se está moviendo. Veremos una bolsa no tan boyante, no de 37% como en 2006, pero sí entre 20% y 25% anual. A veces creo que la parte política no nos deja ver lo que está pasando en la realidad cercana.

Hoy los gerentes de las empresas, los servicios financieros, los distintos sectores de la economía y la mente empresarial están ávidos por encontrar oportunidades donde crecer. Esa mentalidad, más una liquidez histórica y una tercera reforma al mercado de capitales, dará como resultado que nos encontremos con tasas de crecimiento mayores a las esperadas para este año.