Y, hay que decirlo, también le faltó Chris Pratt.

  • 21 junio, 2018

Studio Universal me invitó a la premiere de Jurassic World: The Fallen Kingdom y puedo decir que la película no fue lo que esperaba, pero en general tampoco fue mala, y a continuación les diré por qué (sin spoilers para que no se asusten y puedan asombrarse con la historia cuando vayan a verla).

La historia ocurre tres años después de Jurassic World. El parque está cerrado y los dinosaurios viven en la isla felices comiendo perdices hasta que un volcán empieza a entrar en erupción y ¡Oh, desgracia! Los dinos no tienen dónde escapar. Por eso llega Bryce Dallas (la chica pelirroja también conocida como esa actriz de Black Mirror que puntuaba con estrellas) a salvar el día. Junto a un informático, una paleoveterinaria -sí, es una profesión real- y nuestro buen Owen (Chris te amamos Pratt) se dirigen a una nueva expedición a la isla que alguna vez fue Jurassic Park y World, respectivamente.

La cosa es que deben salvar a Blue, una de las velocirraptores que Owen había entrenado en la primera película, y mientras tanto el volcán explota y tienen que huir en esa pelota gigante para hámsters y caer a la playa y otras cosas que no les voy a contar o les arruino la película. También hay una niñita que es media importante para la trama e igual tiene un rollo con su abuelo que te impresiona, aunque la sentí un poco forzada. Y su primera escena estuvo algo sobreactuada . Mal ahí, niñita.

Creo que la película era muy fantástica en ciertos aspectos (más allá de los dinosaurios), porque los personajes corren kilómetros prácticamente a la misma velocidad de los dinosaurios, o aguantan la respiración como cinco minutos y después pueden salir nadando lo más bien o que pueden sostener y elevar su propio peso solo con los brazos ¡saben lo difícil que es eso? Inténtenlo. Y ya, de Chris Pratt lo creo, pero con ellos estaba el informático que seguramente lo más que corría era a parar la micro cuando iba a la U, y ahora hacía las medias carreras sin cansarse. No sé, como que me molestó eso un poco, era muy irreal.

Lo otro es que a ratos la película es un poco predecible. Aparece cierto personaje y uno altiro dice “apuesto a que ese al final es malo” o “apuesto a que a este se lo come un dinosaurio” y así pasa. También hay un momento en que Owen y Bryce sin hablar hacen un plan y una se pregunta en qué momento aprendieron a leer la mente.

Ahora, para ser una película de dinosaurios, le faltaron dinosaurios, aunque igual se perdona un poco, pero hay una parte súper buena y violenta donde un puro dinosaurio deja la embarrada, y ni siquiera es el dinosaurio bacán. Igual quería ver más destrucción dinosaurística con muchos más dinos.

Siguiendo con los dinosaurios, a pesar de que había pocos, hicieron un buen trabajo en hacer que los pocos que habían te importaran, e incluso los que no estaban. Hay una escena con un diplodocus que te rompe el corazón y al menos a mí me salió una lagrimita. O cuando ves a un triceraptor con su triceraptor bebé tristes, también te pone triste. Y es imposible no querer a Blue y desear que exista y tener una igual.

La película completa se me hizo corta y me dejó con gusto a poco, esperaba más y más Chris Pratt. Creo que el personaje tenía mucho más que ofrecer y se lo farrearon un poco. También la paleoveterinaria y el informático pudieron tener más protagonismo o escenas más potentes. Pero no todo es malo, porque hubo buenas escenas de acción, de suspenso y hasta algo de terror.

Al final deja claro que habrá una tercera parte, es una especie de final abierto, pero cerrando esta historia. Si te gustó la primera, deberías ver esta aunque solo sea para estar en desacuerdo conmigo y decir que en realidad la amaste. Si no te gustó la primera, creo que esta menos la vas a disfrutar, así que podrías verla cuando ya esté disponible en Netflix o alguna plataforma similar.