El sábado 23 de mayo el ministro de Energía, Juan Carlos Jobet, comenzó a tener síntomas asociados a un resfrío común. “En una situación normal, me hubiera tomado un paracetamol y listo. Pero dado el contexto, me hice el test y me guardé,” relata el secretario de Estado, quien el lunes en la tarde recibió el resultado que confirmaba que tenía Covid-19.

  • 29 mayo, 2020

-¿Me oyes bien?

El ministro de Energía, se pone unos audífonos inalámbricos, prueba el audio, los auriculares no funcionan, se los saca.

Son las 6 de la tarde del miércoles 27 de mayo. Hace justo 48 horas Juan Carlos Jobet recibió el resultado, en manos de un funcionario de Salud, del test Covid que se realizó el día anterior. “Y tengo coronavirus”, relata a través de la plataforma de video llamadas Zoom.

Esa misma noche perdió el sentido del olfato y del gusto.

-¿Cómo se siente?

-Me siento bien, ¿sabes? El sábado empecé con algunos síntomas. Nada muy grave, pero me dolía la espalda, las articulaciones, tenía un poco de dolor de garganta, algo de tos. Puros síntomas que en una situación normal, me hubiera tomado un paracetamol y listo. Pero dado el contexto opté por hacerme un test para no andar esparciendo el bicho si es que lo tengo. Y me hice el test el lunes y me guardé al tiro.

Y tuvimos suerte, porque la semana pasada con el subsecretario (Francisco Javier López) optamos por segregarnos, por si alguno se contagiaba y organizamos turnos en caso de emergencia.

-Sabía que se contagiaría…

-Era muy probable. Pero es difícil hacer esta pega desde la casa.

-¿Pudo trazar cómo se contagió?

No. Pero una de mis secretarias está con síntomas y su marido también. Están esperando el resultado. Pero no se sabe. Desde Salud me dijeron que a estas alturas es imposible saber cómo me contagió, el virus está muy expandido.

Apenas tuvo el resultado, Jobet le informó a su familia (está casado y tiene tres hijas) y al Presidente Sebastián Piñera. “Me preguntó cómo estaba, e incluso me hizo un par de bromas”, cuenta el ministro. Y añade: “La subsecretaria Paula Daza desde el primer minuta me pregunta cómo voy. Y ella mantiene al tanto al ministro Jaime Mañalich”. En la pared se ven varias fotos colgadas. Viste una camisa azul marina sport.

De inmediato se activó el protocolo para evitar contagios: “Hay todo un procedimiento. Me llamaron de la seremi de Salud y me hicieron un interrogatorio bien exhaustivo para ver con quiénes estuve, cómo están los que viven conmigo, con quiénes tuve contacto sin mascarilla a pocos metros de distancia. Y, menos mal, no estuve con nadie sin precaución. Como el jueves (21 de mayo) fue feriado, sólo tuve que ver con quién tuve contacto el viernes. Y eran mi mujer y mis niñitas. De todas maneras, por precaución, el conductor del auto en el que me traslado, partió a cuarentena también.

-¿Sospechaba que saldría positivo?

-No sabía si era, la verdad que no sabía. No me siento congestionado. Tengo un poco de dolor de cabeza, es una sensación como de tener la cabeza embotellada. Pero nada grave, no tengo fiebre… es de esperar que siga así.

En su casa también tomaron medidas rápidamente para evitar la propagación puertas adentro. Aunque tiene claro que es difícil: “Estamos tomando resguardos. Le preguntamos al doctor y me dijo que lo más probable es que mi mujer ya esté contagiada. Pero con las niñitas, yo soy muy de regalonearlas, y eso lo estoy cuidando. También lavo yo la loza que uso, dejamos separados mis cubiertos y platos que uso. Ahora, la posibilidad de contagiar a la gente que vive contigo en la misma casa, es bien alta”.

El jueves 28, la mujer del ministro despertó con fiebre y su hija mayor con dolor de cabeza.

-¿Está asustado?

No por mí. Por la familia y mis cercanos, más.

Hidrógeno verde: el legado

Juan Carlos Jobet está con licencia médica, pero estos días su agenda es intensa: mantiene reuniones con su equipo y monitorea el avance de varias tareas que encabeza su cartera y que precisamente, tienen relación con el Covid-19. “Le dedico mucho tiempo a la contingencia. Hemos dado facilidades de pago a los usuarios en sus cuentas para que no arriesguen cortes. Eso lo logramos rápido a fines de marzo, cuando empezó la pandemia y la cuarentena, para facilitarles la vida a las personas. En octubre, por otro lado, también logramos estabilizar las tarifas eléctricas, que justo subirían en ese tiempo, pero en el contexto que enfrentaba el país, era una situación compleja. Desde octubre además nos preocupamos de asegurar el suministro de gas y combustible. Para varios esto es algo muy sencillo y normal, pero las compañías están con mucha dificultad, hay desafíos para que las redes y centros de abastecimiento funcionen. Es una tarea silenciosa, pero muy importante. Y no puede fallar”.

– Vemos que desde entonces la discusión en torno al hidrógeno verde está tomando relevancia desde hace algún tiempo.

-Este es un sector que está cambiando muy rápido, la tecnología está cambiando rápido, las energías renovables se han hecho mucho más baratas y tenemos una gran oportunidad en generación de energías limpias. Estamos cerrando las energías a carbón, hoy (miércoles 27) Enel aseguró que están cerrando dos centrales en Coronel (Bocamina 1 y Bocamina 2), estamos desarrollando renovables, y en la medida que tenemos más electricidad, que será limpia, iremos reemplazando combustibles fósiles. Ahora, cuando uno piensa en energías renovables en Chile, hay capacidad para generar entre el sol, el viento, la hidroelectricidad, pero sobre todo los dos primeros, como 70 veces más de lo que consumimos. Entonces el hidrógeno aparece como una gran oportunidad para exportar energía.

El ministro hace una pausa y explica detalladamente cómo es el proceso de generación de esta energía. “En simple, tú tomas una molécula de agua, que tiene hidrógeno y oxígeno, la haces pasar por una corriente eléctrica, y eso separa el hidrógeno del oxígeno. El hidrógeno, cuando queda en estado gaseoso, se puede ocupar como combustible. ¿Cómo? Quemas ese hidrógeno, y cuando lo quemas, lo único que emite o produce, es vapor de agua. No genera otros gases de efecto invernadero como el Co2, por ejemplo.

-Como en todo, siempre hay críticos…

-Claro, porque si la electricidad que utilizas para llegar a esto es sucia, como carbón, se podría decir: “para producirlo tuviste que quemar carbón”. Pero aquí está nuestra ventaja como país. La gracia que tiene Chile es que es de los países que tiene más potencial para desarrollar energías renovables y con eso podemos producir hidrógeno verde: no contaminaría al usarse y tampoco al producirse. Muchos países del mundo están viendo el hidrógeno como una alternativa para reemplazar combustibles fósiles como el petróleo o el carbón. Cuando uno mira los rankings internacionales, Chile siempre aparece en la lista de los lugares con más potencial para producir hidrógeno verde, porque además tiene reglas del juego claras y un marco jurídico estable. Además, nuestra geografía en su totalidad ayuda porque tenemos una radiación solar que está muy cerca de los puertos, desde donde podríamos exportar el hidrógeno. En Australia, en cambio, hay que viajar mil kilómetros para llevarlo a los puertos. Hay una combinación de cosas que hacen que Chile tenga un potencial gigante.

– El 13 de junio se cumple un año desde que fue nombrado Ministro de Energía. ¿Se propuso poner este tema en carpeta cuando usted cuando asumió?

El Comité Solar de la Corfo había hecho los primeros esfuerzos por estudiar esta industria, que no existe en Chile. Y cuando yo llegué el año pasado, fue una de las primeras cosas que me di cuenta que había que potenciar con fuerza. Este es un mercado, para hacerse una idea, equivalente al 50% de lo que es el mercado del petróleo. Así de grande puede ser, gigantesco. Y es una oportunidad para Chile aprovechar las energías renovables para poder exportar, para hacer innovación, ofrecer creación de empleo. Así, lo primero que hice fue armar un comité interno con Enap, el Ministerio de Ciencias, la Corfo y nosotros, y echamos a andar varias cosas. Lo primero, un diagnóstico de la regulación, porque en Chile tenemos regulación de hidrógeno en algunos usos industriales específicos, pero si tú eres una empresa privada y quieres desarrollar proyectos de hidrógeno, no sabes cuáles son las reglas del juego. Así, hicimos dos estudios de regulación de los países que están en la vanguardia de este tema: Alemania, Austria, Japón y Estados Unidos (California, precisamente). Eso ya lo tenemos y ahora estamos viendo el desarrollo de la regulación para habilitar los usos delo hidrógeno.

-Ya se habla de varios interesados por entrar a este sector…

-Sí, y para tener claro cuántos y quiénes son, pedí levantar un mapeo de todos los privados que están interesados en hacer cosas con hidrógeno. Hay 20 empresas chilenas haciendo esfuerzos por pilotos con hidrógeno. Hay empresas de retail, incluso. Por ejemplo, hay compañías que usan  grúas dentro de sus plantas. Varias utilizaban combustibles fósiles, lo cual era un problema para los trabajadores, porque se utilizaban en espacios cerrados. Después cambiaron a baterías eléctricas, pero hay todo un lío porque se pierden, se descargan. Y Walmart está desarrollando un piloto para que sus grúas usen hidrógeno, ya tienen centros de distribución en EEUU que lo hacen.  Y así hay varias otras, cerca de 30, que están estudiando cómo hacerlo. Los ayudamos a ellos a ver sus trabas administrativas y burocráticas para sacar esos proyectos adelantes.

-Armó hace poco un consejo con el ex Presidente Ricardo Lagos.

Sí, porque debemos tener una estrategia con mirada a largo plazo, a 2050, pero con un plan concreto en los próximos 5 años. Ahí de nuevo levantamos cuáles son los países que están más adelantados en esto, Alemania, Austria, Reino Unido, Japón y California. Miramos cuáles son sus estrategias a largo plazo, y cuáles son aplicables a Chile. Mi preocupación es que se requiere esfuerzos del Estado, de la academia, no puede ser un plan de este gobierno, debe trascender. Por eso convoqué a un consejo de 6 personas. Convoqué al Presidente Lagos porque políticamente tiene una sensibilidad distinta a nosotros y tiene además una mirada institucional a largo plazo. El año pasado cuando estábamos en la COP me llamó porque le interesaba mucho el tema del hidrógeno verde. Y lo invité a un panel sobre esto en Madrid. Por eso, hace dos semanas cuando lo invité a participar, estaba feliz. También lo integran el ex ministro de Medio Ambiente del gobierno anterior, Marcelo Mena; Vivian Blanlot, exsecretaria ejecutiva de la Comisión Nacional de Energía y vicepresidenta de ICARE; Gonzalo Muñoz, que fue champion de la COP, es emprendedor en el mundo del reciclaje; y,  Jeannette von Wolfersdorff, directora ejecutiva del Observatorio Fiscal y quien tiene una mirada muy importante del Estado moderno.

Fin al carbón

-¿Es ahora la principal tarea de su gestión?

-No, es muy importante y puede ser un legado muy importante, pero es a largo plazo. Nosotros en el ministerio estamos en un proceso de transformación bien profundo. En el mediano plazo nuestro desafío es transformar la matriz de generación que ha sido muy dependiente del carbón hacia energías renovables y eso requiere capacidad de adaptación; castigar inversiones viejas y hacer nuevas, ajustar el marco de regulación. Algunos se resisten, pero en general, se acepta el cambio. El interés por invertir en Chile no ha caído nada, porque tenemos un marco regulatorio estable. El sector energía, como pocos, ha sido capaz de construir sobre lo que hicieron los gobiernos anteriores, no partir de cero, que es lo que permiten que los países avancen. Estas cosas son a largo plazo. Eso es algo que hemos perdido.

-En el país, se refiere…

-Sí, hay muchos que creen que todo lo que hicimos lo hicimos mal. En concreto, en esta cartera por ejemplo, está el caso el carbón. A mí me toca la tarea de ir cerrando las centrales a carbón, y, en Iquique, en una central, había una foto de su inauguración en 1996: aparecían el ex Presidente Frei y su ministro de Energía, Alejandro Jadresic, quien lamentablemente murió hace poco. En ese momento, estábamos a punto de entrar a un racionamiento por la sequía y las centrales a carbón nos salvaron de eso y del corte del gas de Argentina. Eso varios lo olvidan. El carbón nos permitió tener electricidad esos años.

-Claro, pero hoy sería impensable abrir una central de ese tipo…

-Mi punto es que en ese momento la decisión del Presidente Frei era la mejor alternativa, las energías renovables eran carísimas, no había opción. Entonces que pidamos cerrarlas, con mucha fuerza y reemplazarlas, no significa que los que las inauguraron años atrás cometieron un gran error. Los países van avanzando. Hoy está de moda decir que todo lo que se hizo hacia atrás estuvo mal. A mí me toca ir cerrando, pero no significa que lo que se hizo antes estuvo mal. Y no hay que sentirse avergonzados, porque veo a mucha gente en el Congreso, sobre todo miembros de la ex Concertación, de mostrarse arrepentidos o avergonzados de decisiones que se tomaron en el pasado. Esa capacidad de retractarse de todo es muy peligrosa porque le da espacio a otras voces que creen que tienen todas las respuestas, y que pueden partir de cero. Puestos ellos en sus zapatos, no sé si lo hubieran hecho mucho mejor.

-La tarea en este gobierno ha sido bastante más compleja que en Piñera 1. ¿Está golpeado anímicamente? Enfrentó la crisis social, después la pandemia…

-No. Sí, estoy preocupado por el país. Cuando uno está en política, no se trata de uno, sino de los que lo pasan mal. Es una tremenda oportunidad para mí trabajar en un momento como este en el gobierno. A los que nos gusta el servicio público, nos gusta estar; cueste lo que cueste, duela lo que duela. A mí me hubiera costado mucho estar fuera.

Apenas termina de hablar, se cae Internet y, por ende, la llamada por Zoom.

-¿Todo bien?, pregunta al teléfono preocupado.

-«Se cortó la luz de mi casa», respondo.

-¡No! ¿Cierto? Cuéntame si la falla se mantiene», pide el ministro.